Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

15Dic/080

La crisis y la privatización limitan el acceso de las mujeres al agua

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Internacional, Derechos humanos, México DF, Martes 9 de diciembre de 2008, por Sandra Torres Pastrana 

http://www.amecopre ss.net/spip. php?article1978

El agua es un bien común a la humanidad, pero su carencia es motivo de movilizaciones y luchas donde participan las mujeres, según afirmaron expertas y expertos en Foro Cambios políticos en Latinoamérica, ¿Nuevas políticas del agua?, convocado por la Fundación Heinrich Böll Stiftung.

En todo el mundo, las mujeres son las principales responsables de asegurar el agua para sus hogares y destinan gran parte de su tiempo en caminar grandes distancias para transportarla.

Pero la mercantilizació n del agua, el predominio del enfoque economicista que incrementa la desigualdad y la injusticia social, complica el acceso al líquido, un bien común considerado por Naciones Unidas como un derecho humano fundamental. Por esta razón, en el año 2000 estableció, dentro de las Metas del Milenio, que antes del año 2015 debe reducirse a la mitad la proporción de personas sin agua potable segura.

Latinoamérica dispone de 33 por ciento de los recursos hídricos renovables del planeta, pero 77 millones de personas (51 millones en áreas rurales y el resto en urbanas) no tienen acceso a ellos, señala la organización Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible. Además, 100 millones carecen del servicio y a ellas se le suman 256 millones que evacuan sus desechos a través de letrinas y fosas sépticas.

Ante esta problemática, la Fundación Heinrich Böll Stiftung realizó el Foro "Cambios políticos en Latinoamérica, ¿Nuevas políticas del agua?, en la Ciudad de México, del 26 al 28 de noviembre pasado.

Cien expertas y expertos de 19 países analizaron ahí la importancia de la perspectiva de género, la privatización, mercantilismo, financiamiento, marcos legales y las nuevas oportunidades para el manejo del agua, con miras a la justicia social y el manejo sustentable.

Diferentes problemas, distintas soluciones

"Siempre son las mujeres, niñas y niños, indígenas y campesinado la población más golpeada, que no cuentan con acceso al agua o sencillamente el servicio del recurso es insuficiente", señaló en el Foro la coordinadora regional de la Fundación Heinrich Böll , para México, Centroamérica y El Caribe, Ingrid Spiller, quien considera que vale la pena mirar el contexto local y regional para buscar soluciones diferenciadas y lograr el acceso al agua.

Hilda Salazar, de la Red de Género y Medio Ambiente, puntualizó que el enfoque de género ha permitido destapar y observar más de cerca las desigualdades sociales y, en el caso del agua, hay dos aspectos importantes: las desigualdades sociales, claras y crecientes, y el tema ambiental.

El caso de México es claro ejemplo: 14 millones de personas carecen de agua potable y 22 millones no tienen acceso a alcantarillado, según cifras oficiales. Sobre cómo se emplea, indican: 75 por ciento se utiliza en el sector agrícola, pero 45 por cierto se va en fugas; 14 por ciento en servicios y 11 por ciento en la industria.

Privatización y pobreza

La privatización de este bien común ha conducido a alzas en los precios, al cese en su suministro, problemas de salud, corrupción y mayores dificultades de acceso para las mujeres pobres y sus familias, señalan expertas y expertos.

Ocurre así en El Salvador, donde la comercializació n del líquido hace que la población más pobre tenga que pagar más de mil por ciento el valor público del agua. La gente de las comunidades rurales tiene que decidir si compra comida o agua, aseguró Ana Ella Gómez, del Centro para la Defensa del Consumidor de El Salvador.

Un estudio publicado en México el año pasado por el Tribunal Latinoamericano del Agua revela que una de las industrias de crecimiento más rápido y menos regulado del mundo es la del agua embotellada. En 2003 a nivel mundial, tenía ganancias de 46 mil millones de dólares anuales.

Estos avances privatizadores han generado resistencias por parte de la ciudadanía, particularmente en Bolivia, Argentina, México y Honduras. El caso de Bolivia dejo clara la importancia de la participación de las mujeres en esta lucha, dijo en el Foro Antonieta Meneses, de la Federación Departamental Cochabamba de Regantes. "Las mujeres bolivianas salimos a las calles con nuestras hijas e hijos para defender nuestro derecho al agua como un recurso vital para la vida".

Crisis económica

La crisis económica en el mundo, que se agudizará el año próximo, prevén expertos, incrementa también la preocupación sobre el acceso al agua para la población femenina y en general quienes viven en inequidad, porque con menos empleos y menos ingresos, habrá mayor precariedad y menor cantidad de agua.

La Coordinadora regional de la Fundación Heinrich Böll , para México, Centroamérica y El Caribe, señaló: "hoy esa gente tiene que gastar gran parte de su sueldo en agua limpia. Si empiezan a ganar menos, el porcentaje del gasto en agua va a aumentar, por tanto, los pondrá ha decidir si gastar en agua limpia o comprar comida y ropa, lo que puede propiciar que la gente consuma agua sucia, con un aumento en enfermedades y muertes por consumo de aguas contaminadas".

Bajo estas circunstancias, Spiller considera importante que la gente se convierta en una ciudadanía activa y entienda que el agua es un bien común y tienen derecho a él, pero también tiene responsabilidad.

 

15Dic/080

15:13 «Cacerolazo» contra Cavallo en una universidad parisina

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Actualidad económica para la fecha 09/12/2008

 

 

 

París, 9 diciembre (AFP-NA) -- El ex ministro de Economía Domingo Cavallo, que el lunes debía pronunciar una conferencia en la universidad de La Sorbona en París, fue recibido por un "cacerolazo", y debió suspender su presentación, se supo este martes.
Invitado por la Cátedra de las América de la Universidad de París La Sorbona, el ex ministro argentino debía ofrecer una conferencia sobre "la política monetaria en los paises emergentes en la era de la globalización".
Antes de la llegada del conferencista, una asociación de derecho francesa, el Colectivo Argentino por la Memoria, distribuyó artículos de prensa y elementos sobre el curriculum intelectual y político de Cavallo, ministro de Economía que renunció a su cargo después de los "cacerolazos" del 19 al 20 de diciembre de 2001 en Argentina.
Antes de iniciar su conferencia, Cavallo preguntó a la asamblea si debía hablar en inglés o en español y fue en ese momento que comenzó desde el fondo de la sala un concierto de cacerolas.
Cavallo reaccionó airadamente, según testigos del hecho, produciéndose una discusión entre los participantes que duró unos 60 minutos, hasta que personal administrativo de la universidad decidió la evacuación de la sala.
AFP-NA

15Dic/080

La guerra contra los pobres de Buenos Aires

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Raúl Zibechi/ I

Aunque son apenas 10 por ciento de la población de la capital argentina, los pobres que viven en las “villas miseria” se han convertido en la principal oposición al derechista gobierno de la ciudad encabezado por el empresario Mauricio Macri. En las elecciones de 2007, fue elegido por la mayoría absoluta de la conservadora ciudad, que pasó por alto que Macri fue aliado del neoliberal Carlos Menem y no son pocos los que aseguran que su fortuna no la obtuvo de forma transparente.

Entre sus votantes quizá hayan pesado las promesas electorales de erradicar buena parte de las villas trasladando a su población a zonas periféricas o alejadas del centro. Los 40 mil habitantes de la Villa 31, Retiro, la más conflictiva, saben que esa zona es muy codiciada por las empresas inmobiliarias, que han hecho multimillonarias obras en la zona portuaria lindante con la villa. Para los más pobres, sería repetir la triste historia que vivieron bajo la dictadura militar, cuando el intendente brigadier general Osvaldo Cacciatore implementó una política de erradicación violenta: las topadoras llegaban por la noche, derribaban las viviendas y los dejaban en las afueras de la ciudad, perdidos en lugares que desconocían.

La terrible frase de Cacciatore (“Debemos tener una ciudad mejor para la mejor gente”) parece haberse convertido en la consigna de la nueva derecha argentina. Pero ahora los habitantes de las villas no están dispuestos a volver a ser objeto de persecución. Cualquier familia de las villas conoce la historia: de los 60 mil habitantes con que contaba la Villa 31 antes de la dictadura, en 1979 sólo quedaban 46 familias. Con el retorno democrático, en 1984, fueron regresando al barrio que cuenta ya con 40 mil habitantes. Macri pretende primero que nada frenar el explosivo crecimiento: las 14 villas de Buenos Aires, nacidas en los intersticios de la ciudad opulenta, crecieron en el último año y medio en 30 por ciento hasta albergar a 235 mil personas.

Más difícil va a ser erradicar la memoria de luchas y la cultura villera, ambas tejidas en torno a las figuras de los “curas villeros”, y muy en particular la del padre Carlos Mujica, militante peronista que resultó el primer asesinado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) el 11 de mayo de 1974. La Villa 31, donde predicó y vivió, fue formada por los obreros portuarios desocupados a raíz de la crisis de 1929. Son 15 hectáreas públicas entre el puerto y una de las grandes estaciones ferroviarias que conecta con el norte del país. A fines de los años 50 había ya seis barrios y una coordinadora que agrupaba a los delegados y que daba forma a la organización social.

Las villas fueron cuna de una generación de militantes populares, por eso la dictadura y los paramilitares se ensañaron con sus pobladores. No pudieron doblegarlos porque en cada villa existe una amplia red de base de comedores, clubes deportivos, centros sociales y culturales, y un extenso tejido de contrapoder popular manzana por manzana. Hoy la mayor parte de sus habitantes son paraguayos, bolivianos y argentinos emigrados de las provincias del norte, los “cabecitas negras” que tanto desprecia la oligarquía porteña.

Desprecio que apenas consigue encubrir un profundo temor a los pobres organizados y conscientes. Por algo Macri, fiel representante de la cultura de los de arriba, se declaró admirador de Cacciatore. Temen, por ejemplo, a una indoblegable cultura villera que es capaz de sostener la vida de cientos de miles en base a la ayuda mutua y la reciprocidad, que son la argamasa de una riquísima vida colectiva que los de arriba se empeñan en descalificar como ilegal e imbricada con el narcotráfico.

Una buena muestra de la potencia de esa cultura es que todas las iglesias, capillas y parroquias que existen en las villas, o sea decenas de edificios, han sido construidas en minga, trabajo colectivo, luego de agotadoras jornadas de trabajo como peones de la construcción y en el empleo doméstico. Esas iglesias son verdaderos centros de vida, espacios para el rezo pero también para la comida colectiva, el trabajo escolar o la recuperación de jóvenes adictos, donde muchos villeros colaboran sin recibir ninguna compensación material, siempre bajo la mirada serena de enormes murales del padre Mujica y de otros mártires villeros.

La fuerza de los de abajo ha sido comprendida por los curas villeros. El 11 de junio de 2007, 15 sacerdotes de siete villas emitieron un documento (Reflexiones sobre la urbanización y el respeto por la cultura villera) que es una de las piezas políticas más profundas sobre la vida de los de abajo. Con el objetivo de frenar la ofensiva de Macri, se empeñan en mostrar los aspectos positivos de sus barrios: destacan los valores de fraternidad existentes en las villas frente a la adoración del dinero de la cultura dominante; o el uso del espacio público para tejer vínculos frente a la mercantilización de la tierra urbana.

Contra cualquier tentación vanguardista, sostienen que la villa “no es un lugar sólo para ayudar, es más bien el ámbito que nos enseña una vida más humana”. Respecto a la cultura villera, hacen un aporte que ilumina la realidad de muchas periferias urbanas del continente: “Valoramos la cultura que se da en la villa, que surge del encuentro de los valores más nobles y propios del interior del país o de los países vecinos, con la realidad urbana. La cultura villera no es otra cosa que la rica cultura popular de nuestros pueblos latinoamericanos”.

La potencia de esta cultura forzó al gobierno de Macri a pactar una tregua para evitar los continuos cortes de autopistas que se registraron en noviembre. Tregua frágil porque el poder aspira a convertir las villas en carne de especulación inmobiliaria. Y porque esa cultura no se deja, pacta con los de afuera, de derecha o de izquierda, para ganar tiempo mientras sigue afianzando la organización de base. En tanto, para los pobres de las periferias urbanas de América Latina pueden ser un punto de referencia.