Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

18Ene/100

Argentina y México: las reservas conflictivas

Publicado por admin

*Alejandro Nadal

17/01/10

El economista mexicano Alejandro Nadal, miembro del Consejo Editorial de la revista, reflexiona para SinPermiso sobre la política de, y en torno a, los Bancos Centrales mexicano y argentino en el contexto de la crisis capitalista internacional.

¿Para qué sirven las reservas del banco central? Es una buena pregunta porque en la mitología del modelo neoliberal de economía abierta, la acumulación de reservas tiene un papel extraño. Su misión es ambigua, su costo no es despreciable y sus efectos sobre el proceso de ajuste de una economía con fuerte liberalización financiera suelen ser peligrosos. Detrás del tema de las reservas se esconden graves contradicciones del modelo neoliberal en materia de política cambiaria, cuentas externas, política monetaria e independencia del banco central. El origen y el manejo de las reservas del banco central en Argentina y México son un buen ejemplo de lo anterior.   

En la última semana Argentina ha ocupado un lugar privilegiado en la prensa internacional por el conflicto político que desató el intento de la presidente Cristina Kirchner para utilizar parte de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para pagar un tramo de su deuda externa. La presidencia buscó trasladar unos 6,5 mil millones de dólares (mmdd) a un fondo especial (el llamado Fondo del Bicentenario) para afrontar pagos de la deuda soberana con acreedores privados y organismos multilaterales en 2010. El total de las reservas del BCRA es de unos 46.5 mmdd. El objetivo primordial de esta medida era dar seguridad para permitir el regreso de Argentina al mercado financiero global.   

El titular del BCRA, Martín Redrado, se negó a realizar esta transferencia, argumentando que la legislación vigente impide utilizar las reservas para el pago de deuda. Por su desobediencia, el gobierno optó por destituir al titular del BCRA, mientras que una juez invalidó esa orden. Todavía no es claro cuál será el desenlace. El escándalo político ha contribuido a alejar más el prospecto de un regreso argentino a los mercados de capitales.    La argumentación de Redrado también se basa en la autonomía del banco central frente al ejecutivo. En su ortodoxia neoliberal, el titular del BCRA no quiere enterarse de que la autonomía del banco central se ha convertido en tema de un debate acalorado desde que estalló la crisis financiera global. Es más, la noción de que el banco central sólo debe ocuparse de mantener la estabilidad de precios es visto como anacronismo: el banco central no puede seguir ignorando las burbujas en los precios de los activos, la evolución del ciclo real de negocios y las estructuras de los principales agregados monetarios y financieros.

Las reservas en el BCRA se originaron en el superávit comercial de los últimos años. Ese resultado se debe, en buena medida, a las exportaciones de soya transgénica, con lo cual Argentina ha sembrado (literalmente) un desastre ambiental en gran parte de la Pampa y el Chaco, lo que es tema de otro análisis. Las reservas provienen de la esterilización aplicada por el BCRA para mantener la oferta monetaria y el tipo de cambio estables. El gobierno piensa que la utilización de las reservas para pagar deuda dejaría suficientes reservas para mantener el tipo de cambio (3.80 pesos/dólar) estable. En realidad, aunque en este momento no se perciben presiones sobre la paridad debido al superávit en la cuenta corriente (4.2% del PIB en 2009) , las cosas podrían cambiar rápidamente.

Si el gobierno busca acceder a los mercados financieros internacionales es porque enfrenta una pesada carga de vencimientos de deuda (aproximadamente 13,000 millones de dólares) este año. Además,  Argentina acaba de iniciar los trámites para refinanciar los bonos por 20 mmdd que todavía están en moratoria (en manos de acreedores que rechazaron el canje propuesto en 2005). Con la creación del Fondo Bicentenario se busca calmar los nervios crispados de esos acreedores: Argentina está dispuesta a pagar, aunque sea con sus reservas.   

Es posible que la inconformidad del responsable del BCRA esté basada en pasajes algo vagos de la legislación vigente sobre el destino y control de las reservas. Pero su desacuerdo también puede tener raíces políticas. El responsable del BCRA es un neoliberal convencido (en su tiempo cercano a Menem) y probablemente su reflejo también sería el de calmar a los mercados financieros y a los acreedores. Pero la oposición en el congreso le abre un flanco débil a la señora Kirchner y la crisis política que se ha desatado no debe estar desconectada del todo del calendario electoral.    

Lo más probable es que esta crisis política es más bien por diferencias al interior del círculo interior del neoliberalismo argentino. Resulta que el ministro de economía es un conocido neoliberal ortodoxo. El candidato de la señora Kirchner para reemplazar a Redrado en el BCRA, Mario Blejer, es un antiguo funcionario del Fondo Monetario Internacional y un neoliberal ultraortodoxo. Así que los personajes en esta tragedia son un indicador claro sobre el verdadero objetivo del gobierno de la señora Kirchner: regresar al endeudamiento para proseguir el desenfreno neoliberal en Argentina. En realidad, el Fondo Bicentenario no resuelve ninguno de los graves problemas estructurales de la economía argentina. Simplemente permitiría seguir profundizando el implacable experimento neoliberal en ese país del cono sur.   

El otro gran laboratorio de la teología del libre mercado en América Latina es México. En diciembre 2009 el Banco de México reveló que las reservas internacionales alcanzaron su nivel más alto: 90 mil millones de dólares (mmdd). La gente se pregunta: ¿cómo puede un país que sufre una terrible crisis económica, que tiene saldos negativos en las cuentas externas y cuyas finanzas públicas acusan un serio desequilibrio, acumular reservas "históricas"?   La explicación se encuentra en la naturaleza y funcionamiento de una economía abierta. Los flujos de capital hacia una economía que garantiza una mejor recompensa son la clave para explicar el brutal contraste entre los pésimos indicadores de la economía mexicana y lo que podría antojarse como un buen resultado macroeconómico, el aumento en las reservas en el banco central.

Una parte sustancial de esas reservas en el Banco de México se debe a la entrada de capitales. Por ejemplo, datos de la Comisión nacional bancaria y de valores revelan que la inversión de no residentes en títulos de renta variable ascendió en noviembre 2009 a 132 mmdd, en contraste con 105 mmdd en junio. Esta inversión en cartera es sólo una parte de los flujos de capital colocados en el espacio económico mexicano en busca de una rentabilidad superior a la ofrecida por las principales economías capitalistas del mundo que hoy mantienen posturas de política monetaria con tasas de interés cero (Estados Unidos) o muy bajas (Unión Europea) para contrarrestar la crisis.     

Pero, ¿qué no es algo bueno la entrada de capitales? Para la teoría macroeconómica detrás del modelo neoliberal, la libre movilidad de capitales canaliza el ahorro a donde más se necesita, financia las importaciones, incrementa la inversión, el crecimiento y el empleo. Pero la realidad es que esa teoría está basada en nociones equivocadas sobre la relación entre ahorro e inversión, así como sobre la dinámica del modelo de economía abierta.     

En los hechos, los flujos de capital tienen varios efectos desestabilizadores. Entre otras cosas, contribuyen a apreciar el tipo de cambio y eso se puede presentar en el preciso momento en que se necesita un ajuste para corregir el desequilibrio externo. En lugar de premiar las exportaciones y castigar las importaciones, los flujos de capital profundizan el desequilibrio externo.   

Además, para los dueños del capital financiero, la estabilidad cambiaria es la garantía de que sus "inversiones" estén protegidas. De este modo, la estabilidad en el tipo de cambio se convierte en una prioridad clave de política macroeconómica. Cualquier indicio de que la economía no puede mantener el tipo de cambio sirve para detonar una estampida hacia las puertas de salida del casino, digo de la economía.   

Surge así una tríada de prioridades para que el capital financiero se sienta a gusto. Primero, mantener una rentabilidad adecuada para los flujos de capital (lo que implica altas tasas de interés). Segundo, el tipo de cambio debe mantenerse estable. Tercero, la inflación debe controlarse por encima de cualquier otra consideración. Por cierto, es preciso esterilizar esos flujos para controlar la oferta monetaria, lo que entraña un costo financiero no despreciable. Y lo más grave es que la esterilización destruye el proceso de ajuste al mantener alta la tasa de interés. Eso fomenta más entrada de capitales en lo que constituye un círculo vicioso. La tensión entre el tipo de cambio sobrevaluado y el deterioro en las cuentas externas se resuelve posponiendo el ajuste hasta que explota la crisis: sobreviene entonces una macro-devaluación con todos sus efectos en materia de presiones inflacionarias y un desajuste mayúsculo en toda la economía.  

Todo esto es conocido: nada cambió en el modelo mexicano que provocó la crisis de 1995. Permanecen la mismas contradicciones. Si los capitales golondrinos comienzan a abrigar dudas sobre la estabilidad cambiaria, pondrán pies en polvorosa, tal y como lo han hecho en innumerables ocasiones, detonando otra crisis financiera. Y si actualmente el riesgo de una explosión devaluatoria no es tan grave, las cosas se pueden poner color de hormiga si el desequilibrio externo se intensifica (hoy el déficit externo es moderado porque el colapso del PIB ha frenado las importaciones).  

Así comienza el año con una nueva oleada de alzas en impuestos y en las tarifas y precios de bienes y servicios proporcionados por el sector público. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que el agujero de las finanzas públicas es visto como una amenaza para los "equilibrios macroeconómicos". En especial, un déficit abultado en las finanzas del gobierno es interpretado como una fuente de presiones inflacionarias, lo que asusta al capital financiero. No importa que esos impuestos y los aumentos de precios y tarifas agraven la recesión y hagan más difícil la recuperación. Lo primero son las "expectativas inflacionarias" de los dueños del capital financiero.  

En conclusión, la economía mexicana está organizada para servir y recompensar al capital financiero. Por eso la Secretaría de Hacienda y el Banco de México mantienen esta infausta política macroeconómica recesiva. No importa que aumente la pobreza, que se sacrifiquen empleos, que el paisaje agrícola se convierta en un páramo, que la industria se encuentre en ruinas, que el gasto en educación permanezca estancado o que el medio ambiente sea un desastre. Las prioridades son la rentabilidad para los flujos de capital, el tipo de cambio estable para tranquilizarlos y la inflación bajo control para dulcificar su existencia. México y Argentina siguen siendo gigantescos laboratorios en donde el experimento neoliberal se lleva a cabo con algunas variantes de forma y todos los vicios de esencia de este modelo.    

*Alejandro Nadal, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México

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18Ene/101

Los frutos del árbol envenenado

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*Por Héctor Recalde

17-01-2010 / 

La jueza María José Sarmiento desconoció el derecho vigente y por esa pésima e ilegal decisión se perjudicaron los derechos e intereses de la Patria.

I. Si la magistrada hubiere aplicado la ley no podría haber dictado la primera medida cautelar, y en consecuencia habría bajado el riesgo país, la tasa de interés hubiera descendido y las empresas tendrían acceso a más y mejores créditos. Estas características elevarían el nivel de actividad y se defendería el empleo con la implicancia en la inclusión social, la igualdad, la mejor distribución de la riqueza nacional y la justicia social.

En efecto, la ley desconocida y no aplicada por la jueza es el Código Procesal Civil y Comercial Federal que en su artículo 195, párrafo 3°, textualmente dice: “Los jueces no podrán decretar ninguna medida cautelar que afecte, obstaculice, comprometa, distraiga de su destino o de cualquier forma perturbe los recursos propios del Estado…”.

Pese a esta expresa prohibición establecida por la ley vigente, la jueza Sarmiento resolvió todo lo contrario, actitud lindante con el artículo 269 del Código Penal (prevaricato). Destaco que la jueza no declaró la inconstitucionalidad de ese artículo, única manera de justificar, aun improcedente, su posición.

 Para acreditar todo lo expuesto no hace falta recurrir a ninguna prueba contra fáctica: la sanción del decreto 2.010/09 de creación del Fondo del Bicentenario fue magníficamente recibida por el mercado produciendo el inmediato y considerable descenso del riesgo país y consecuentemente el aumento de nuestros bonos.

 II. La continuación de esta saga tuvo dos clases de protagonistas: la del ex presidente del Banco Central Hernán Martín Pérez Redrado y de legisladores de la oposición que cuestionaron su remoción, todo esto en descalificación de los dos decretos en cuestión: el citado 2.010/09 y el 18/10.

 Más allá de la manifiesta improcedencia de las medidas cautelares se desconoció el valor de ley formal de los DNU, con plena vigencia hasta que culmine el proceso normado por el artículo 99, inciso 3°, de la Constitución Nacional. Esto es especialmente grave en el caso de Redrado, cuya opción era cumplir con la ley o renunciar.

La judicialización de la determinación legal adoptada por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en medio del trámite parlamentario previsto por la Norma Fundamental es resultado de la politización de la Justicia. En esta materia el control de la constitucionalidad lo tienen previamente ambas Cámaras, es decir, el Poder Legislativo, no el Poder Judicial.

Es más, pese a la desinformación generalizada por algunos medios, las sesiones ordinarias no finalizaron el 10/12/2009 (fecha de vencimiento de algunos mandatos de legisladores) sino el 20/11/2009 (conforme artículo 63 de la Constitución Nacional).

El PEN, inmediatamente de sancionar los DNU, los remitió al Congreso. La Comisión Bicameral de Control de estos decretos se reunió y los trató. La comisión bicameral, que de acuerdo con la ley que sancionó la Carta Orgánica del Banco Central, sólo se constituyó en lo que respecta a la Cámara de Diputados de la Nación. Los integrantes en representación del Senado no fueron designados por el presidente (no de la Nación, como en acto fallido dijo alguien de la oposición) sino del Senado.

Pero a mayor abundamiento y para evitar una interpretación errónea desinformada por algunos medios y otros integrantes de la polifacética oposición, esta Carta Orgánica del BCRA es una ley de la década del ’90, no una Constitución Nacional paralela, es decir, modificable y/o derogable por ley o DNU posterior.

Todo ello habla a las claras del correcto proceder del PEN en cuanto a la aplicación del derecho vigente y a las facultades que tiene en nuestro sistema que, hasta que no se reforme la Constitución, sigue siendo presidencialista, no parlamentaria ni a cargo del Poder Judicial, dicho esto último con absoluto respeto a la investidura de los jueces.

Quiero recordar, tomándome un paréntesis, que la seguridad jurídica de nuestro país, como además estos hechos lo demuestran, por lo menos en cuanto a la oposición se refieren, se recuperó por obra del ex presidente Néstor Kirchner que, al sancionar el decreto 222/03, integró la Corte Suprema de Justicia con mujeres y hombres probos, con solvencia jurídica e independientes.

 III. Resueltas las cautelares en el proceso de amparo previsto por la ley 16.986, le resultó imposible al PEN interponer los recursos judiciales contra esas medidas de la jueza de grado para los que tenía sólo 48 horas que, de acuerdo con el auto de notificación de las medidas, serían a las 17 del día domingo. Aquí me adelanto a quienes quieren interpretar que no estaba habilitado día y hora. Tampoco la jueza se constituyó en su despacho para oír al Estado nacional que, aceptando por vía de hipótesis tal afirmación, dada la gravedad inconstitucional, podría haber solicitado dicha habilitación para imprimir la urgencia en beneficio de los intereses nacionales. No lo hizo, como contra-cara, sí se reunieron el fin de semana los jueces que dirigen la Asociación de Magistrados de la Justicia de la Nación para acusar a ministros del Gabinete nacional.

De lo dicho sobreabundan las pruebas por publicaciones de todos los medios, por declaraciones de la señora jueza, por la presentación del PEN en el Tribunal de Alzada y hasta por acta notarial, ya que el gobierno se vio obligado a concurrir al juzgado de turno en la feria (no de vanidades) judicial acompañado por un escribano público para acreditar su voluntad de recurrir el decisorio de su señoría.

 IV. El lunes los representantes del recurso de amparo que habían logrado satisfacer sus pretensiones de fondo, en una mera medida cautelar que se resuelve, inaudita parte, piden a la jueza cambiar las reglas de juego alterando sustancialmente los procesos iniciados.

Dos consideraciones:

1) Es una regla procesal básica que el objeto de la medida cautelar no debe coincidir con el fondo de la cuestión planteada. Esta regla fue violada.

2) En Procesal I, de cualquier facultad de Derecho, se enseña el significado de la preclusión. Esto para lectores legos significa que si el juez resolvió una medida por la ley de amparo, los recursos que se planteen contra esa medida, obviamente, se deben tramitar por esa misma ley. Es decir, entre otras cosas, con la misma celeridad.  En una actitud propia de la picardía criolla, de la viveza porteña o de la mera chicana judicial, pero no de la trascendencia institucional del thema decidendi, las partes solicitan y extrañamente la señora jueza concede el cambio de las reglas procesales: que un amparo no sea amparo sino juicio sumario y que otro amparo deje de serlo para
travestirse en sumarísimo.

V. Como si esto fuera poco, en orden al efecto “bicicleta” o si se quiere “tandem”, que implica el cambio radical de las reglas de juego, se recusa con causa a un juez de la cámara (que se excusa por la violencia moral que le causa la crispación de los ataques mediáticos y de alguna oposición) y se recusa a otro juez sin causa, recusación ésta específicamente prohibida por el artículo 16 de la Ley de Amparo (16.816). A buen entendedor pocas líneas bastan.

 Conclusión. En definitiva, ante una circunstancia de tanta importancia para los argentinos, que reviste características de gravedad institucional, se le negó al Estado nacional la defensa en juicio y el debido proceso. Se incurre seguramente en el delito de denegación y retardo de justicia (conforme al artículo 273 del Código Penal), negando en los hechos a la doble instancia judicial.

Todo este tortuoso proceso, donde se judicializa la política y se politiza la justicia, podría tener consecuencias difíciles de prever (ya se presentaron reiteradas y reiterativas presentaciones) como, por ejemplo, cuestionar judicialmente no sólo el más elemental acto administrativo sino además su sentido de oportunidad, circunstancias preocupantes por los niveles a que se ha descendido en esta confrontación.

 Finalmente y dicho en mi propia lectura, nos estamos aproximando a la normalidad que seguramente la mayoría del pueblo requiere.

 Ya hay hechos significativos en este campo: todo el espectro político se ha pronunciado de(s)preciando la situación personal y personalista del ex presidente del BCRA, y el Parlamento resolverá, entre otros, sobre la validez de los decretos de Necesidad y Urgencia número 2.010/09 y 18/10.

Lamentablemente lo que comenzó con un árbol envenenado no tenía salida, todos sus frutos tuvieron igual efecto nocivo.

Ahora, luego del penoso recorrido kafkiano que creo pronto a concluir, los argentinos obtendremos la solución por los carriles ordenados por la Constitución y la ley.

*Diputado Nacional

Fuente: Buenos Aires Económico

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18Ene/100

HAITI, O AYITI EN EL IDIONA LOCAL KREÓLE UNA HISTORIA DE LÁGRIMAS FRUTO DEL GENOCIDIO Y LA ESCLAVITUD: DE DECIR “SI, AMO” A DECIR “OUI, MAITRE” A DECIR “YES SIR”

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Haití está en una isla en medio del Caribe, compartida con República Dominicana; en épocas de la conquista de América por los españoles, esta isla fue llamada La Española (Hispaniola). Y sus habitantes originarios, los Taínos, que llamaban a esta isla Quisqueya, tuvieron el dudoso “privilegio” de ser la primera población americana en encontrarse cara a cara con los hispanos en 1492.

A mediados del siglo XVI, La Española perdía interés para sus colonos originales, ya que el oro de México o Perú resultaba una presa mucho más cotizada. Desde entonces, el abandono de esta colonia llevará a que los asentamientos españoles sean productores principalmente de ganado.

Y mientras España perdía interés en el Caribe; ingleses, holandeses y franceses, ponían sus ojos en la región. Primero, llegan los piratas a saquear las prósperas Colonias hispanas. Así, el pirata Francis Drake asolará las costas de la Española a fines del siglo XVI, arrasando los asentamientos de colonos (1587). Posteriormente, a mediados del siglo XVII, los franceses comienzan a asentarse en la parte occidental de la isla. Bautizan a su colonia Saint-Domingue. Sus primeras plantaciones son de tábaco, el cual comercian con los asentamientos españoles de oriente. En 1697, se realiza el Tratado de Ryswick, entre España y Francia, y los primeros ceden, oficialmente, la parte occidental de la isla a los franceses. Las plantaciones se intensifican y se agrega al tabáco el algodón, el café y el azúcar. Pero poco cambiará para los esclavos de la isla, quienes seguirán despertándose y acostándose con el sol, cortando caña, para las cortes imperiales europeas y los banqueros alemanes y holandeses 

La colonia llegó a ser tan próspera durante el siglo XVIII, que fue conocida, como la Perla de las Antillas: hasta 1520 la principal productora de oro, ahora era el principal productor de azúcar y de café del mundo. Haití tempranamente ve todas sus capacidades productivas limitadas a la producción de azúcar bruta. Y en la medida que el azúcar sigue exportándose en grandes cantidades desde la isla, las importaciones se verán reducidas a que siguieran llegando más esclavos, para seguir engordando a los colonizadores y a quienes se enriquecieron a costa del tráfico humano.

La Revolución reventó en 1791, poco después que en Francia. La Revolución en Haití respondió a las profundas contradicciones acumuladas por un modelo colonialista profundamente inhumano, que reducía al 90% de la población a ser literalmente bestias de carga, pero fue ayudada por la crisis constitucional de 1790 en la isla: se conformó una Asamblea General en Saint-Marc, un asentamiento de la colonia, que decretó una Constitución que rechazaba la autoridad del Gobernador.

En este contexto, las míseras condiciones de vida y el esclavismo, todo reventó en la cara de los colonos. Las luchas enfrentaban a tres actores principales: los colonos blancos, los negros libres y los negros esclavos. Nada pudo frenar la rebelión en contra de las autoridades francesas, ni siquiera reformas como la abolición de la esclavitud en 1794.

Un año mas tarde, en 1795, el Tratado de Basle, cedía a los franceses el control completo sobre la isla. Las rebeliones continuaron y se alzaba, como caudillo militar de los negros en 1798, Toussaint L’Ouverture, un negro libre. Éste, proclama a la isla “una e indivisible” y ocupa militarmente la parte oriental de la isla en 1801, cedida a las autoridades francesas. Los colonizadores huían desesperadamente de la isla, y los campesinos incendiaban las plantaciones, auténtico símbolo y expresión material a la vez, de su explotación y de su miseria. L’Ouverture era apresado en 1802 por las tropas napoleónicas llamadas a someter la rebelión de los esclavos, y moría de tuberculosis al año siguiente, apresado por la República que cínicamente gritaba a los cuatro vientos “Igualdad, Fraternidad, Libertad”. 

Pero esta marea humana que marchaba hacia la liberación no podía ser sometida por ninguna autoridad colonial, con lo cual ganaron, a precio de su propia sangre, la independencia y el derecho a ser la primera República Negra, el 1o de Enero de 1804, decretada por Jacques Dessalines, el “padre de la patria” haitiano. Recién en 1825, Francia reconocerá la independencia de este país, pero le exigirá pagar una elevada indemnización, de 150 millones de francos, lo que equivaldría, actualmente, a 44 veces el presupuesto anual del Estado haitiano (!!!), para lo cual la pobre nación tuvo que endeudarse por cien años (con banqueros principalmente franceses). 

Tempranamente, este país es sometido arbitrariamente al peso de la deuda con su anterior colonizador. Así, se puede levantar el bloqueo, reemprender los negocios, seguir recibiendo el azúcar, el café, el cacao, sin perder las ventajas de la sujeción económica. Haití, desde 1838, hasta 1883, estuvo pagando al Estado francés, que exigirá este pago de indemnizaciones por las “pérdidas” de los colonos galos que abandonaron sus plantaciones con la sublevación (¿Cuándo será el día en que los colonizados de ayer, reclamemos indemnizaciones por las ganancias que les hemos dado en siglos, perdiendo todo en el camino?). Así, nuestra hermana República ha tempranamente padecido del chantaje económico, de las deudas externas, del bloqueo y del embargo, tácticas tan difundidas a lo largo y ancho de nuestro maltratado tercer mundo, por la osadía de ser la primera República de esclavos negros en alzarse contra los blancos, y demostrar lo falaces de todos los prejuicios racistas contra la autodeterminación de los pueblos. A comienzos del siglo XX, el 80% del presupuesto anual de Haití era absorvido por las deudas externas contraídas para “compensar” a Francia. Alto precio tuvieron que pagar los ex-esclavos haitianos por su libertad.

 Luego de que en 1809 el Este de la isla fuera devuelto a España (quien lo había cedido en 1795), entre 1822 y 1844, Haití, cuyo presidente entonces era Jean Pierre Boyer, ocupará la vecina Colonia española.

Terminada la ocupación, nacerá a la vida República Dominicana, la cual nunca perdonará a la nación negra haberse “entrometido” en territorio “blanqueado”. El racismo anti-haitiano como argumento de Estado en República Dominicana alcanzará su apogeo cuando el dictador dominicano Trujillo, estrecho aliado de los EEUU, asesine a 15.000 haitianos en 1937. Ante esta clase de atrocidades, que no escandalizaron en absoluto al gobierno yanqui, el presidente estadounidense Roosevelt declaraba “Trujillo es un hijo de puta, pero al menos es nuestro hijo de puta.

Disputas de poder entre fracciones rivales, que se sucedían en interminables luchas, siempre condicionadas por la omnipresencia francesa, dan la oportunidad para que en 1915, los EEUU puedan invadir la isla, y eclipsar la presencia francesa en su “patio trasero”. Un hecho que precipitó esta acción bélica yanqui, fue el hecho de que Alemania mostraba interés en echar mano sobre Ayití. Su hegemonía en el Caribe, de esta manera, pasaba a ser clara (en el mismo momento histórico, ocupaba Nicaragua y Panamá), y está inserta dentro de sus movimientos para pasar a convertirse en la potencia mundial que desplazó a Inglaterra como principal fuerza imperial en el mundo posteriormente a la Primera Guerra Mundial.  

La pauperización haitiana se vio acrecentada, precisamente, a costa de la intervención yanqui. Luego del retiro de las tropas de EEUU, una serie de caudillos rivalizan por calentar el sillón presidencial por un tiempo, hasta que un dictador logra asentar brutalmente su poder, con el auspicio de EE.UU: Francois Duvalier, más conocido como Papa Doc.  Depuesto por Golpe de Estado de Paul Magloire en 1950 se retiró de la vida pública, hasta una amnistía decretada en 1956. Alcanza el poder en unas elecciones corruptas en 1957, año que inaugura el inicio de una de las dictaduras más brutales que se recuerden en América Latina, bajo la cual la oposición debía enfrentar diariamente (y con la vista gorda de los organismos internacionales bajo dominio norteamericano) la amenaza de la tortura, el asesinato político, la cárcel y la desaparición. 

Sus adversarios políticos llenaban las celdas en campos de concentración como Fort Dimanche. En 1961, en medio de nuevas elecciones corruptas, es re-elegido y en 1964 se autoproclama presidente “vitalicio”.

Su régimen fue un régimen atípico de “terrorismo de Estado”, en el cual la disidencia era suprimida, y donde existían escuadrones de la muerte, los infámemente célebres Tontons Macoutes.   Su régimen, caracterizado por la brutalidad, costó la vida a 60.000 haitianos, masacrados por razones políticas. Todo esto, con la complacencia de la Casa Blanca, quienes tenían en Papa Doc a un fiel aliado, devoto en la Cruzada contra el Comunismo, hostil a Cuba y a las ideas de igualdad social: durante su régimen, el analfabetismo alcanzaba al 90% de la población;  La vida de Papa Doc llega a su término en 1971, sucediéndole su hijo, Jean Claude Duvalier, Baby Doc. Él continúa la política de exterminio de la disidencia y las prácticas de terrorismo de Estado, 

 Baby Doc hizo bien su trabajo, apoyado por sus amos de Washington y sustentado por su ejército de Tontons Macoutes: no sólo mantuvo los salarios de hambre de las plantaciones, sino que fue capaz de aún presionarlos más, al límite de la supervivencia humana. Se calcula que entre 1971 y 1975, período en el que se da un auténtico boom de las “zonas francas-maquiladoras” haitianas y de la inversión de EEUU en el país, los salarios son reducidos en un 25% de su valor real.  1990, año en que hay elecciones libres por primera vez en la historia de Ayití. Aparece como figura notable en estas elecciones un cura salesiano, adepto a la Teología de la Liberación, conocedor de la miseria de los pobres del país,. Denunciando al imperialismo yanqui, a las clases dominantes locales, al sistema, se abría paso como un vendaval de esperanza en el alma de los pobres de Haití. Este personaje era, ni más ni menos, que Jean-Bertrand Aristide. El pueblo, con cariño, le llamaba Titid.  

George Bush padre (llamado Papa Bush, por el periódico francés Le Monde Libertaire), representante de los más rancios sectores republicanos yanquis, no veía con buenos ojos el discurso populista de Aristide. Y antes de poner a prueba su consecuencia, no le da oportunidad de gobernar más que unos cuantos meses, y favorece un golpe de Estado en el cual la CIA estuvo directamente involucrada.

Se impone como nuevo dictador, el 29 de Septiembre de 1991, con la simpatía de Bush, de la elite local y de los ex-duvalieristas, el militar Raoul Cédras.   Aristide se exilia a los EEUU, allí Aristide comprendió que más vale tener a los EEUU de aliados que de enemigos, y con el cambio de presidente en los EEUU, al asumir Clinton, demócrata y más proclive a regimenes liberales títeres de la Casa Blanca que a dictaduras abiertas, que se sella el término de la dictadura de Cédras, que cumplió el fin de recordar a los haitianos los límites de la democracia. El 19 de septiembre de 1994, 20.000 US Marines ocupan Haití, y traen de vuelta al derrocado presidente Aristide.

Como la Constitución haitiana prohíbe la elección por dos períodos consecutivos de un mismo presidente, Titid no toma la presidencia directamente, sino que ejerce el poder de forma indirecta a través de un estrecho colaborador, Réné Préval. La primera medida que toman, es disolver al ejército para evitar futuros golpes de Estado. El partido Fanmi Lavalas (Familia Avalancha) en el poder, ahora favorece la implementación de ajustes estructurales y programas de austeridad diseñados por el FMI, como la flexibilidad salarial, que benefician a los intereses transnacionales en las Zonas Francas, en perjuicio del pueblo haitiano. 

La economía real haitiana está en bancarrota y el 80% de su población se encuentra sumida en la pobreza extrema y el 60% de la población está desempleada. Del 40% que tiene empleo, el 66% se desempeña en labores agrícolas, el 25% en el sector Servicios y el 9% en las industrias de las Zonas Francas. Además, se deben sumar a esto las profundas desigualdades sociales dentro de la misma sociedad haitiana, que la hacen una de las que presenta una lucha de clases de las más agudas en el continente: un 1% de la población posee la mitad de las riquezas y el 4% posee alrededor de un 65% de la tierra. El PIB es de aproximadamente U$ 10.600 millones (2002), debiendo corresponder el ingreso per cápita a unos U$ 1.400, pero alcanzando en realidad apenas a unos U$ 368 al año, debiendo, la mayoría de los haitianos sobrevivir con menos de un dólar al día.  

El año 2000, el partido Lavalas vuelve a ganar las elecciones (con una participación electoral escuálida, de tan sólo el 10% de la masa votante), y Aristide es elegido nuevamente presidente, con un 91% pero sin el aura de “tribuno” que lo caracterizaría en los años 80 y que lo haría tan popular entre los pobres de Haití.    

Ahora muchos comenzaban a mirarlo con desconfianza; no sólo por su nueva orientación económica, sino también por escándalos como el asesinato de sindicalistas de Batay Ouvriyé (Batalla Obrera) el 27 de mayo del 2002, en que el gobierno, en vez de aclarar la situación, termina encarcelando sindicalistas y reprimiendo a las víctimas;   Y por otra parte, sufre también de la desconfianza popular, porque, pese a su discurso populista, ven que implementa las medidas neoliberales diseñadas por el FMI que él mismo critica e introduce programas de austeridad en detrimento de los intereses populares, para no echarse encima a la Banca Mundial y a los poderes fácticos de la Comunidad Internacional de EEUU y la Unión Europea.  Por tratar de quedar bien con Dios y con el diablo, Asistide  se queda solo, sin apoyo popular sustancial, y huérfano de la comunidad financiera internacional y la ayuda económica.  

EEUU se decide a aplicar, desde el año 1998, una política más agresiva de desestabilización del régimen, por definición inestable, de Puerto Príncipe.    Con ayuda del Instituto Republicano Internacional, organismo político para financiar partidos pro-republicanos en el mundo, en 1998 forman la Convergencia Democrática, cuya cabeza es André Apaid, burgués haitiano de origen estadounidense, propietario de industrias maquiladoras textiles, antiguo partidario de la dictadura de los Duvalier, jugando ahora a la oposición “democrática”,  

Finalmente, el 29 de Febrero, soldados yanquis, coordinados con el ejército francés, secuestran a Aristide y lo envían a la República Centroafricana, para luego decir que Titid ha renunciado para evitar un baño de sangre, que de todos modos, ya estaba ocurriendo.  

Seguido a la caída de Aristide, se forma un gobierno de “reconciliación nacional”, pro-EEUU, que incluye al dócil Boniface Alexandre (ex- presidente de la Corte Suprema) de Presidente, el cual es plenamente confiable para los Republicanos. 

 Las posteriores elecciones presidenciales en Haití de 2006, fueron para substituir al gobierno interino del presidente Boniface Alexandre y el primer ministro Gerard Latortue quienes obtuvieron sus cargos después del derrocamiento por golpe de Estado en 2004 de Jean-Bertrand Aristide, estos comicios se retrasaron en cuatro ocasiones debido a la grave inestabilidad del país, estando programadas originalmente para octubre y noviembre de 2005. Finalmente se hicieron el 15 de febrero de 2006, las elecciones no solo fueron vigiladas sino también organizadas por la ONU. El ganador fue René Préval pro-Aristide, para disgusto del en ese entonces gobierno haitiano, la derecha del país y el gobierno de Estados Unidos.

¿ QUÉ HAY DETRÁS DE LA MASIVA INTERVENCIÓN “HUMANITARIA” DE EE.UU EN  HAITÍ?

Haití está emplazada en un área geo-estratégicamente privilegiada en el Caribe, región que el documento “Santa Fe I” (1981), llama el “lago marxista-leninsta”. Desde ahí, se mantiene una posición privilegiada para controlar la cuenca de Centroamerica, el Caribe y Sudamérica. Desde Haití se vigila Panamá, Colombia, Venezuela y Cuba, para asegurar que las aguas del “lago marxista-leninista” no se agiten. Y también se controla directamente una parte importante del flujo de narcóticos a los EEUU..

Francia, Brasil y otros países critican a EEUU por su papel en Haití

Brasil ha advertido de que no cederá el mando de las fuerzas de la ONU en Haití. EEUU ha dado un paso al frente ante la catástrofe de Haití y ha enviado un contingente de 10.000 soldados, entre marines y tropas del Ejército de Tierra.

Francia no ha ocultado su malestar por la actuación del Gobierno de Obama ante el terremoto que asolado Haití. El secretario de Estado de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, ha reclamado a la ONU que precise el papel de EEUU, que está asumiendo de facto la coordinación de la ayuda en el país caribeño.

La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, también ha querido dejar clara su posición y ha asegurado que más que "ayuda militar" por parte de Europa, la población de Haití necesita una mayor coordinación para que la ayuda pueda llegar a los afectados.

En lugar de "ayuda militar como tal", Ashton abogó por asistir en la tarea del transporte de alimentos o trabajos de ingeniería para reparar las comunicaciones.

"Se trata de ayudar Haití, pero no de ocupar Haití. Se trata de ayudar para que Haití vuelva a recobrar su vida. La ONU está trabajando y espero que tengamos una decisión. Espero que nos precisen el papel de Estados Unidos", insistió por su parte Alain Joyandet en la radio Europe 1, tras regresar de una visita a la isla, devastada por un seísmo de magnitud 7 grados en la escala de Richter durante la noche del pasado martes.

Brasil también está molesto por el hecho de que los vuelos militares de EEUU tengan prioridad en el congestionado aeropuerto de la capital de Haití, y que los vuelos de otros países se desvíen a República Dominicana, algo de lo que también se han quejado Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja.

Brasil ha advertido de que no cederá el mando de las fuerzas de la ONU en Haiti.

El Gobierno de Lula da Silva ha advertido de que no cedería el mando de las fuerzas de la ONU en Haití. Brasil, con 1.700 de los 9.000 soldados destacados en Haití hasta la semana pasada, reclama su protagonismo en la reconstrucción. El ministro de Defensa, Nelson John, fue de los primeros en visitar el país tras el terremoto e insistió a la vuelta que su país "no cederá voluntariamente el mando".

Las quejas se deben a que EEUU ha dado un paso al frente ante la catástrofe de Haití y ha enviado un contingente de 10.000 soldados, entre marines y tropas del Ejército de Tierra. El presidente, Barack Obama, ha asumido de alguna manera el vacío de poder y ha decidido apoyarse en el Pentágono para reafirmar la presencia en la isla caribeña pese a los recelos históricos.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, también ha denunciado que Estados Unidos se está valiendo de la tragedia por el terremoto en Haití para ocuparla militarmente, una opinión similar a la de su homólogo de Nicaragua, Daniel Ortega.

Fuente: Encuentro K