Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

9Nov/100

20 puntos sobre la inflación

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Por Roberto Páez González
1. La inflación es un fenómeno monetario que consiste en la elevación general del nivel de los precios.
2. Algunos especialistas [1], mencionaron que “está asociada con un cambio de precios relativos impulsado por el precio de la carne” y que “eso se da con una inflación de arrastre, que en condiciones de recesión ya estaba en el 15%. El año pasado hubo 15% de inflación y este año los convenios se están firmando al 24%”. Por su parte el ministro Boudou habló de “tensión de precios” y otros comentaristas, de “deslizamientos”.
3. Posiblemente quepa, además de la cuestión de definición científica, referirse a la índole semántica del tema, a la “sensación inflacionaria”, del mismo modo como muchos argentinos están acostumbrados a hablar de “sensación térmica”. Ahora bien, la sensación térmica es una consulta entre vecinos que utilizan sus propios cuerpos como termómetros, los que funcionan parecido, más allá de algunas pequeñas variaciones por influencias psicológicas u otras, de repercusión menor. En cambio, en el caso de la inflación no es difícil admitir que entran en juego poderosos aparatos -de evaluación y difusión- ya a través de la versión oficial gubernamental, ya a través de la maquinaria mediática que tiende a reflejar intereses económicos y políticos contrarios al gobierno. También existen otros medidores, como los de los sindicatos, cámaras patronales, etc.
4. Cabría no olvidar que los fenómenos inflacionarios tienen diversas repercusiones y reflejos en los variados ámbitos: provinciales, sectoriales... y otros asuntos, como el de la inflación importada, que quedan aquí sin desarrollo.
5. Paro hay que subrayar que la inflación no nos deja indiferentes, no es un fenómeno monetario frente al cual los actores sociales y políticos tengan un comportamiento neutro.
6. Con relación a las causas del fenómeno monetario llamado inflación, corresponde señalar que no estamos en las fases iniciales de su estudio. En la Argentina, y especialmente desde 1955, se registraron diversos períodos de inflación baja, alta y desbocada, conjugadas con varios modelos de política cambiaria (ejemplos: tipos de cambio múltiples, la tablita, el 1 a 1, flotación administrada) y se desarrollaron varias escuelas de interpretación: liberal, monetarista, estructuralista, neoliberal, etcétera, de modo que no estamos en los pinitos interpretativos.
7. No son las causas habitualmente citadas por estas escuelas las que potencian la inflación actual, salvo la inflación por espectativas, cuya instalación se puede –razonablemente- endilgar a la intervención tendenciosa de los medios y a la prédica desgastante de la oposición política. La conflictividad política es una concausa.
8. Algunos de los rasgos descriptos por esas interpretaciones -elaboradas por lo general antes de 2003- concuerdan con aspectos parciales de la realidad de hoy, pero dichas escuelas no rinden cuenta de la especificidad del momento económico, financiero y político actual, que es en lo que habría que volcarse para ver de qué manera conjugar tanto los aspectos relacionados con la inflación realmente existente, como con su incómodo subproducto de sensación de malestar que se le asocia.
9. El índice del INDEC puede ser cuestionado o suscitar disconformismo como ocurre en otros países. Puede ser reformado (como lo fue recientemente), también como en otros países. Pero solamente desempeña un valor indicativo. El gobierno ha instigado un índice bajo para hacer frente a la parte de la deuda externa indexada y es natural que los acreedores perjudicados influyan harto críticamente contra ese indicador.
10. Pero esa ventaja relativa tiene un coste político porque la “sensación inflacionaria” es más alta que el guarismo del INDEC, lo que hace pensar que el gobierno no dice la verdad. En efecto, las negociaciones salariales por porcentajes que duplican el índice o las compras en los supermercados y otras confirman, más bien, los dichos opositores y el clima de carrera de precios y salarios que Argentina ya experimentó muchas veces.
11. Sin duda, nadie se puede presentar a decir que no hay razones para la recomposición salarial. Este es un tema que no está suficientemente bien instalado en la opinión pública, ya que la resistencia empresarial –aunque sea inconfesada- es un motor de la inflación por la puja redistributiva. Los patrones tienen que asumir responsabilidades dentro del modelo social, y entre otras las de apoyar una política de pleno empleo, de puestos de trabajo legales, de recomposición salarial, de modernización social de las empresas conforme a concepciones de nuestra época.
12. Desde luego, las políticas que el gobierno impulsa para sostener la demanda genera desajustes porque por el lado de la oferta hay retraso de inversiones y en muchos casos el comportamiento patronal es de aumentar los precios en vez de aumentar la producción. También la capacidad instalada, ociosa a causa de las recesiones desde el 97 y en depresión desde el 2001 fue paulatinamente dejando lugar a la necesidad de nuevas adaptaciones e inversiones.
13. También se debe destacar el papel desempeñado por las grandes empresas en la formación de precios y tomar en cuenta que dos tercios de las quinientas más grandes son empresas de capital extranjero. El Estado debe poder -tanto con las nacionales como con las extranjeras- llegar a acuerdos de cooperación antiinflacionaria. Es un rubro.
14. Existe otro clásico que es el de los bienes salario. Existe la tendencia a aumentar los precios de los bienes que son requeridos simultáneamente por el mercado interno y por la demanda exterior, que suelen ser productos habituales del consumo masivo. El tema roza -y se superpone- al de la soberanía alimentaria, por cuanto el coste de oportunidad de producir, por ejemplo, trigo en vez de soja –que tenía mejores precios internacionales, sobre todo antes del gran incendio de Rusia- incitaba a la producción de soja en desmedro de la materia prima del pan.
15. Por cierto, existe consenso para no sustituir producción local por importaciones, lo que a veces estimula márgenes de libertad de precios para bienes de la oferta local. No parece una de las virtudes suficientes del modelo vigente el impulso de la oferta local y su adaptación a las nuevas necesidades. Esto debería ser objeto de una política de incentivos, pero también de una intervención ostensible del Estado como locomotora económica, a través de empresas públicas y cooperativas.
16. No es posible ignorar –y no se debe aceptar ignorar- que la formación de precios se establece en función de relaciones de fuerzas –económicas y a veces extraeconómicas- porque está claro que los que pueden comprar grandes cantidades de determinados bienes detentan una capacidad, un poder del que no cualquiera dispone y -lo mismo- ejerce ese poder en la fase de venta. Eso permite que el comerciante que vende un producto de consumo final le cuelgue un cartelito con el precio que hay que pagar para llevárselo. Nadie le va a poder hacer solito una revolución, sino que se aplica aquéllo de que “tiene que hacer como la comadreja: si quiere lo paga y si no lo deja”.
17. No son eficaces los mecanismos de coerción legal, como los controles de precios, porque no son capaces de limitar los precios -que aumentan por simple voracidad o en forma especulativa- de una manera duradera, porque su aplicación no es estricta y si lo es conduce al desabastecimiento por falta real de mercancía o por el desaprovisionamiento como contraofensiva.
18. Por eso el terreno principal de la lucha se debe dar en dos niveles: contra las teorías y supercherías, en el terreno de la opinión y contra los aumentos de precios incitando a comprar los productos con buenos precios (un papel importante para una oficina del consumidor), acuerdos ad hoc con fabricantes y distribuidores (negociaciones directas del Estado con grupos empresarios, fabricantes y distribuidores), pacto social para la recomposición salarial, reequilibramiento del sistema productivo con desarrollo industrial, nueva política agropecuaria. Pero esto último involucra todo un programa.
19. Para llegar a un pacto social, el Estado y los trabajadores deben estar en fuerza. A ningún sector empresario se le ocurre entregar ventajas si no es así. Por eso mismo, es preciso entender en las visiones conflictivas distintos enfoques en vistas de un acuerdo societal que debería establecer la vía argentina para las próximas décadas. Por consiguiente, dicho pacto social recién podría ponerse en marcha con la reelección de Cristina Fernández, después de terminar triunfalmente su primer mandato.
20. El principal problema es político. Frente a la crisis global y sistémica, como ha señalado Aldo Ferrer, “desde América Latina, no podemos cambiar el mundo, pero contamos con la capacidad necesaria para decidir cómo estamos en ese mundo” [2]. Combatir la inflación no es para nosotros volver a atarse al carro del Consenso de Washington. Queremos una moneda para alcanzar las metas de la justicia social, la unidad sudamericana y la democracia participativa. Es la traducción de esas metas en términos monetarios lo que nos interesa. El nuevo desarrollismo sólo puede tener lugar como expresión de un desarrollo que no sea el desarrollo del subdesarrollo, ni un desarrollo excluyente, sino un desarrollo con inclusión social: un desarrollo social.
[1] Frenkel, iEco (Clarín) 18.04.10.
[2] Aldo Ferrer: El nuevo desarrollismo, BAE, 04.11.10

9Nov/100

Acera de la Inflación II

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Por Jacob Goransky
El encuestador Lic. Ricardo Rouvier señaló que, si bien en los indicadores “generales” de preocupación, los precios no ocupaban un lugar destacado, si lo era en gran medida en los decibeles más bajos y más numerosos de la población, en el que los precios de los artículos de consumo masivo eran lo principal.
De ellos, los esenciales son los alimentos y los medicamentos, sobre ambos vengo haciendo propuestas en diferentes ámbitos sin repercusión alguna.
Habida cuenta de lo que día a día se manifiesta como problema – la suba de precios y la “inflación”- están vinculados a los temas planteados, propongo:
Mercado de Abasto Central
1. Vengo destacando de hace años la ineficiencia del Mercado Central como Mercado Abastecedor, hay una organización muy enquistada que imposibilita ser desbaratada, que existe desde que se fundó y que jamás nadie pudo enfrentar con éxito, ni el dictador Onganía con el ejército; como viene de décadas está ramificada desde la compra en origen de los productos hasta la venta.
La propuesta de vender al público, con un descuento importante, directamente en el Mercado de Abasto, es inconducente.
Hay que desbaratar la organización que dirige el Mercado de Abasto, no hay otro camino posible y nunca un gobierno tuvo un apoyo como el presente para tomar las medidas necesarias.
2. Multiplicar las Ferias Francas en la Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y en todos los centros urbanos de importancia, como existen en las grandes ciudades europeas;
3. Hay en el gobierno quiénes piensan que favorecer la concentración facilita el control y la competencia; la experiencia en el país y en el extranjero indican lo contrario.
Las cadenas de Comercialización (Carrefour, Disco, Coto y otras), hacen abuso de posición dominante (monopolio u oligopolio), para la compra de productos a proveedores e imponer los precios al público; gran parte de la suba de precios actual tiene que ver con ello.
La Cartelización entre los Híper y Súper, se da de otra manera: aunque pujen en ciertos ámbitos y productos, la magnitud de la concentración y su poderío económico y financiero indica que no hay posibilidades que entren nuevos "jugadores" al sistema. En la teoría se estudia - aunque los economistas se olvidan de la teoría cuando necesitan defender los intereses a los que finalmente se subordinan -: es lo que se denomina "costo de entrada" que, al ser muy altos (como es el caso de los Híper), dificulta la aparición de nuevos empresarios y consecuentemente la competencia, dando lugar al abuso de “posición dominante”.
La Cartelización en esos establecimientos se manifiesta en que al apropiarse del plus valor de proveedores y fabricantes que los abastecen, deterioran los ingresos de los sectores que priorizan el consumo de alimentos; ello agudiza la contradicción entre oferta y demanda, que es lo que el gobierno debe atender.
Es necesario considerar, asimismo, la relación de las cadenas de comercialización y los Bancos a través de las tarjetas de crédito. El ciudadano consumidor es llevado paso a paso, con la facilidad que le otorga su uso, a la cadena de comercialización, privilegiando el monto de la cuota al mejor precio.
Medicamentos
1. El país tiene laboratorios públicos en los que se pueden fabricar todas las drogas necesarias para abastecer los requerimientos de Hospitales, Centros de Salud, Obras Sociales y aún de prepagas; es contradictorio que nuestra Presidenta apoye con una magnitud importante de dinero a laboratorios públicos, y no se avance en un control de los precios de los medicamentos; son más caros los envases y el Marketing que la droga, eso es conocido
Sería de gran utilidad investigar y controlar la distribución y comercialización de los medicamentos, en particular la relación entre Laboratorios, droguerías, y su comercialización.

9Nov/100

ACERCA DE LA INFLACIÓN

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Por Jacob Goransky
La Argentina del 2003 tenía todos los rasgos propios de una posguerra, de ahí la justeza de la afirmación “salir del infierno”.

Ahora, nos quieren retrotraer al infierno es el objetivo de enarbolar el peligro de la inflación y la necesidad de enfriar la economía con un aparente rigor científico, olvidando la historia de las últimas décadas..

Hay falta total de rigor científico cuando a un fenómeno se lo caracteriza por la forma en que se manifiesta, despreciando el análisis de las causas a las que se alude cuando se lo estudia: los economistas señalan que hay inflación cuando hay “alzas generalizadas de precios”, esa es la manifestación del fenómeno, sin embargo los economistas lo asumen como su definición; ninguno considera las diferencias entre las causas que la provocan y el entorno en que se presenta.

En la teoría, se señalaron siempre los siguientes rasgos del proceso inflacionario

• Déficit fiscal;
• Emisión espuria de dinero
• Pugna distributiva- exceso de demanda por los altos salarios – y falta de equilibrio entre oferta y demanda agregada;
• Expectativas inflacionarias;
• Papel del Estado que regulaba excesivamente, dificultando el libre juego del mercado.
Destaco:
1.Desde el año 2003, no deja de haber superávit fiscal;

2.No hubo emisión espuria de dinero, las compras de dólares por el Banco Central fueron generadas por el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y sin endeudamiento - al contrario hubo un permanente desendeudamiento de acreedores privados, del FMI, del Banco Mundial, del BID y se negociará con el Club de París.

i) Ello se evidencia en que los agregados monetarios no dejaron de subir alcanzando cifras inéditas.

En nuestra historia de inflación recurrente tuvimos siempre valores mínimos de agregados monetarios, inferiores a los de nuestros vecinos y en la híper inflacionario hubo permanente huida del peso, los ingresos se gastaban cuando eran percibidos.

ii) No hubo corridas contra el peso, hubo ahorro y creció la inversión. Ello revela confianza de los agentes económicos que se expresa en el crecimiento de la economía.

3. La “pugna distributiva” es la puja acerca de quién se queda con las ganancias generadas por años de crecimiento económico y creciente incremento de la productividad y racionalización laboral; ese es un tema que el gobierno debe atender: hasta ahora los que la reciben son, esencialmente, los sectores más concentrados, proceso que hay que revertir con una eficiente política de ingreso: administración y control de precios, en particular de los productos de consumo masivos y de los que conforman la “canasta familiar”.

En cuanto a la demanda agregada: creció la exportación y creció la demanda interna genuina por incremento de los salarios reales, bajó la pobreza, disminuyó la desocupación y la exclusión social, disminuyeron los planes asistenciales, bajando la precarización laboral, se facilitó la jubilación a más de 2 millones de personas que no estaban en condiciones de jubilarse por haber quedado desocupados faltándole años de trabajo o edad; con la Asignación Universal por hijo para más de 3,4 millones de jóvenes se facilitó, asimismo el incremento de la demanda. Sin embargo todo ello fue atendido por una oferta que creció al mismo ritmo, ocupando al comienzo capacidades de producción ociosas y las que surgieron por inversiones nuevas o mayor productividad.

4. Expectativas inflacionarias: es lo más riesgoso, las expectativas inflacionarias están generadas por los medios y responden a los intereses de sectores con gran capacidad para manipular los precios; justamente, nuestro país se caracteriza por la magnitud de oligopolización de su economía. Las expectativas se transforman en un caso de “profecía auto cumplida” cuando los precios suben.

El tema se atiende mejorando la comunicación y encorsetando a los medios y a los oligopolios.

El resultado de las políticas aplicadas es que el país crece a un ritmo desconocido en su historia

5. Rol del Estado, su papel es fundamental para aprehender la realidad y forjar un futuro posible y promisorio.

La regulación en el desenvolvimiento económico es una ley y el problema es quién la satisface. El Estado puede actuar, aún por omisión, a favor de los sectores dominantes; también puede desentenderse de la regulación dejando a los mismos su orientación (ej. Las privatizaciones del menemismo).

Veamos lo que acontece alrededor del tema y que comprende todo lo anterior:

a. Durante toda la gestión del Presidente Kirchner se intentó desvalorizar los logros con el tema de la inflación y ahora, como entonces, no hay encuentro de empresarios en el que la preocupación por un rebrote inflacionario mayor esté ausente. Se conjuga como argumentos el gasto público, la escalada salarial y el aumento de las tarifas para generar expectativas que dificulten la gestión.

Los impulsores de cambiar la estrategia del gobierno son los mismos sectores empresarios que se beneficiaron con “la Patria Contratista y la Patria Financiera de los 80 y que luego de desguazar al Estado con una rapiña no comparable a país alguno, se apropiaron de la totalidad del patrimonio público.

En el presente recurren a sembrar miedo a una corrida cambiaria, a una incesante suba de precios y defender la necesidad de “enfriar la economía”.

La historia económica del país indica lo contrario de lo presupuesto. Las consecuencias de las políticas económica seguidas fueron una creciente desigualdad y marginación social y, en lo económico, el deterioro continuado en la distribución de la renta de los asalariados, sectores de ingresos fijo y burguesía pequeña y mediana.

b. La realidad evidenció que dejar al capital y al mercado la asignación de la renta trajo como resultado hasta el 2003 ineficiencia económica y social que se multiplicó y amplió.

Esa ineficiencia se manifestó aún en momentos de auge económico, cuando las mejoras salariales conducían al incremento de la demanda ante una oferta dirigida a los sectores de mayores ingresos y se producía la “estrangulación externa”; de ello se desprende que el Gobierno también debe orientar la oferta, alentando la inversión reproductiva coherente con una política exportadora agresiva desde un mercado interno con poder de compra creciente.

c. De lo afirmado surge la trascendencia de hacer jugar un rol activo al Estado para recuperar la capacidad de gestión macroeconómica del que fue arteramente despojado, y a la que ahora se pone entre interrogantes. No caben medias tintas, la respuesta tiene que ser contundente. Resolver las necesidades populares no solo es un problema social: modificar la pirámide de ingresos, es la única posibilidad para un desarrollo inclusivo y sustentable. es la única forma de avanzar en la estrategia ya emprendida.

9Nov/100

IV JORNADAS NACIONALES DE INVESTIGADORES DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES

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XI ENCUENTRO NACIONAL DE LA RED DE ECONOMÍAS REGIONALES EN EL MARCO DEL PLAN FÉNIX

11 Y 12 de noviembre de 2010
SEXTA CIRCULAR
Universidad Nacional de Entre Ríos, Facultad de Ciencias Económicas
Paraná, Provincia de Entre Ríos
Urquiza 552-(E3100FEN) Paraná-Entre Ríos-TE: ++54- (0343) 4222172-Tel Fax:(0343)4230433