Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

13Nov/100

Presentación del Documento de Trabajo Nro.30:

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Sede del CEFID-AR, Av. Corrientes 345, 1er.piso

Jueves 25 de noviembre de 2010
- 16.30.hs Presentación del Documento de Trabajo Nro.30:
Centro, periferia y transformaciones en la economía mundial
Autores: Enrique Arceo y Maria Andrea Urturi, Investigador invitado e investigadora del CEFID-AR.
Comentarios: Prof. Carlos Aguiar de Medeiros pofesor de IE, Universidad Federal de Río de Janeiro.
Presentación del trabajo :
The Political Economy of the Rise and decline of Developmental States
Autor: Prof. Carlos Aguiar de Medeiros, Profesor de IE, Universidad Federal de Rio de Janeiro.
Comentarios: Enrique Arceo, investigador invitado del CEFID-AR

11Nov/100

La guerra de monedas

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Aldo Ferrer
Los tipos de cambio están sujetos a presiones desestabilizadoras desde diversos frentes. Uno de ellos proviene de los desequilibrios en los pagos internacionales de las mayores economías. En efecto, los superávits crónicos de China, Alemania y Japón coexisten con los déficits también crónicos de los Estados Unidos. La tendencia de largo plazo de depreciación del dólar frente al euro y el yen no ha resuelto el problema ni tampoco los modestos ajustes del yuan. En cualquier caso, este desequilibrio estructural en los pagos internacionales de las mayores economías sigue siendo un factor de inestabilidad de las paridades.

En las economías en las cuales la crisis mundial ha impactado negativamente sobre su producción y el empleo y no se encuentran respuestas para dinamizar su demanda interna de consumo e inversión, prevalece la búsqueda de la reactivación por vía exportaciones. De este modo, las devaluaciones competitivas instalan otro frente de inestabilidad de las paridades.

Pero es un tercer frente, el de la especulación, el origen de la mayor fuente de inestabilidad. El mercado internacional de monedas o Forex (por su sigla en inglés) es el más líquido y especulativo de la economía mundial y ha crecido mucho más que la economía real. En la actualidad, las transacciones diarias alcanzan a casi u$s4 billones, equivalentes a 25 veces el PBI mundial y más de 70 veces el valor de las acciones en todas las plazas bursátiles del mundo. El 95% de las operaciones en el Forex corresponde a la especulación vinculada con las diferenciales de tasas de interés en las diversas plazas y a los comportamientos esperados en los tipos de cambio. Sólo el 5% corresponde a cancelación de operaciones reales de comercio e inversión. Dados estos hechos, es comprensible que las ganancias del sector financiero hayan aumentado radicalmente su participación dentro del ingreso total de la economía mundial a costas, principalmente, de la participación de los salarios.

Sobre la base de hipótesis sobre el eventual cambio de paridades fundadas en la experiencia histórica de las diversas monedas, los operadores realizan operaciones de carry trade entre las diversas plazas financieras. Toman posiciones deudoras en las de baja tasa de interés y acreedoras en las de alta. Esta operatoria provoca la transferencia de capitales tendiendo a depreciar la moneda de las economías que exportan capitales y apreciar las de los que los reciben. En las economías en desarrollo, la apreciación de la paridad por la entrada de capitales especulativos, sumada a la originada en la especialización en la exportación de productos primarios, constituye la “enfermedad holandesa” y un obstáculo a su industrialización y transformación productiva.
La dimensión gigantesca que alcanzaron las operaciones de carry trade es la causa principal de la inestabilidad actual de las paridades. La llamada “guerra de monedas” no es, principalmente, el resultado de decisiones autónomas de las autoridades económicas de los países sino la consecuencia de la especulación financiera.

Como destaca el profesor Pedro Rossi, de la Universidad de Campinas, el carry trade tiene lugar aún en países con fuertes desequilibrios en sus balances de pagos en cuenta corriente. En Bulgaria, por ejemplo, con déficit en cuenta corriente del orden del 25% del PBI, la entrada de capitales especulativos provocó una apreciación del tipo de cambio de más del 15%, en los dos años previos a la crisis mundial. En el mismo período, Australia es otro ejemplo, con un déficit del orden del 6% y apreciación del 16 por ciento. En Brasil, en una situación de equilibrio en cuenta corriente, la apreciación fue del 20 por ciento.

Cuando estalló la crisis, no es casual que los países que más devaluaron fueron los que soportaron la salida de los capitales que habían entrado en la fase de auge del carry trade. Entre septiembre del 2008 y marzo del 2009, por ejemplo, Brasil, Turquía y Hungría devaluaron más del 40 por ciento. Superada la fase ayuda de la crisis, se reinició el mismo juego especulativo, lo cual explica, por caso, la nueva revaluación del real brasileño. Las bajas tasas de interés en los Estados Unidos vuelven a ser la principal fuente de fondos del carry trade.

La especulación financiera desvía las paridades de sus posiciones de equilibrio de medio y largo plazo y, en los países en desarrollo, de los tipos de cambio desarrollistas necesarios para impulsar su transformación productiva. A su vez, la volatilidad de las paridades genera incertidumbres que desalientan la inversión y el crecimiento.

Una vez que los mercados especulativos y sus operadores fueron rescatados del eventual colapso y de la crisis, por la inyección masiva de fondos públicos y de liquidez a través de los bancos centrales, el sistema ha vuelto a su comportamiento anterior. Hasta ahora, el
G-20 se ha limitado a introducir algunas regulaciones en los mercados financieros sin enfrentar el problema de fondo que es el control efectivo de la gigantesca masa de fondos especulativos que circula en la economía global. Particularmente en la Unión Europea, en donde varias de sus economías están soportando las consecuencias de los desequilibrios generados por la falta de regulación de los capitales especulativos, la política establecida es recuperar la confianza de los mercados a través de rigurosos programas de ajuste, para reducir los déficits generados, precisamente, por el salvataje de los especuladores.

Respecto de nuestros países de América latina, los mecanismos de defensa para evitar la volatilidad de las paridades y la “enfermedad holandesa” no provendrán de la esfera internacional a través de las decisiones del G-20, sino de las decisiones internas. Un buen nivel de reservas internacionales constituye un buen prestamista de última instancia, como lo demuestra la experiencia argentina. Pero es un instrumento limitado fuera del marco de una política de reducción de deuda. Por el otro lado, tampoco puede sostenerse indefinidamente la paridad de la moneda frente a una entrada masiva de capitales, comprando reservas y esterilizando la expansión monetaria interna.

En el marco de políticas sólidas de solvencia fiscal y superávit en la cuenta corriente de los pagos internacionales, la defensa más efectiva de la paridad radica en los controles de los capitales especulativos, por medio de los múltiples medios disponibles a las autoridades monetarias y fiscales. En primer lugar, es preciso evitar fuertes diferenciales entre la tasa de interés interna e internacional y mantener la inflación en limites razonables. Simultáneamente, pueden regularse los movimientos de fondos especulativos a través, por ejemplo, de impuestos, encajes y plazos de inmovilización y la regulación de las operaciones en descubierto de los operadores en el mercado de cambio.

En definitiva, la permanencia de un tipo de cambio estable en un sendero de paridad competitiva desarrollista es una condición necesaria de una política de desarrollo con equidad. Para que esto sea posible es preciso establecer mecanismos de defensa frente a las amenazas planteadas por la especulación financiera.

* Director editorial de BAE

10Nov/100

La puja distributiva entre los formadores de precios

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Por Alejandro Rofman

A lo que generalmente se dice de las causas de la inflación, yo agregaría otro factor que fue muy bien descripto, ya hace años, en un sonado artículo del economista liberal Javier Villanueva: la puja distributiva entre los formadores de precios. En una economía tan afecta al impulso remarcador antes que al inversor o a la contención de precios o al aumento de la oferta frente a la mayor demanda la mayor parte del empresariado argentino (de cualquier tamaño, aquí no hay distinción) reacciona, en general, remarcando precios tenga o no tenga oferta para satisfacer dicho incremento de la capacidad adquisitiva de la población. Pero esa remarcación tiene un alto componente de captación del excedente por parte del empresario 1 que no quiere que el mercado sea total o parcialmente cubierto por el empresario 2 y desea obtener más beneficios cuando ve que el vecino aumenta el precio. Es una verdadera puja distributiva del excedente, por imitación y por deseo de mayor ganancia, entre los mismos formadores de precios. La situación se complica más si en la oferta solo aparecen dos o tres oferentes. O se coaligan directa o indirectamente para aumentar los precios o pujan entre ellos a ver quien se queda con la mayor parte del mercado Es lo que le pasó entre otras cosas a la cooperativa El Hogar Obrero en 1989 Cuando la hiper-inflación, el Hogar Obrero decidió no remarcar precios en exceso para cooperar con el gobierno de Alfonsín. Como todos los demás aumentaron perdió la batalla porque los demás sobrevivieron y la cooperativa quebró. Se quedó sin capital de trabajo porque cuando quiso volver a comprar bienes en el mercado estaba descapitalizada. La puja distributiva la fundió Si hubiera imitado a sus competidores, con el salto de los precios que era incontrolable, no hubiera perdido porción del mercado y se hubiera seguido capitalizando.

La puja distributiva tiene entonces componentes explícitos que se utilizan para captar excedentes y mecanismos de contagio para autodefensa y no quedar afuera sin capital.

¿Soluciones? Son difíciles pero no imposibles si hay una política integral, que puede resultar útil, aunque sea en parte:

1 Premios y castigos desde el Estado para los formadores de precios. Hay mil formas de implementarlos si se planifican con tiempo y se explicitan (como el pago de mayor dinero por Kw. consumido, si se excede una cifra de consumo).

2. Prever variaciones futuras de precios en el mercado y preparar planes para compensar el consumo de lo que va a subir. Caso carne de vaca actual. Los técnicos sabían que iba a haber a esta altura mayor faltante y el precio del kilo vivo iba a subir. Con dos o tres meses de anticipación y acompañado de una fortísima campaña de esclarecimiento habría que haber convenido con establecimientos avícolas mayor oferta al mismo precio (o con el cerdo que tiene un ciclo reproductivo mucho más corto que la vaca) y convencido a la sociedad mediante la campaña mediática de no consumir carne vacuna y desplazarse al pollo o, en ultima instancia, al cerdo hasta que el precio se regularice. Lo mismo con muchas verduras u hortalizas estacionales como el tomate que sube en primavera antes de la recolección en verano. Con tiempo se debe proponerle a la sociedad que no compre tomate y compre otra verdura u hortaliza en reemplazo que se sepa será abundante (papa. ahora, por ejemplo)

3. Llevar la estrategia del Mercado de Abasto que hoy ofrece en La Matanza productos alimenticios sin intermediarios a precios remunerativos para los que venden y de la mitad del mercado normal para los que compran, implantando Mercados Populares en zonas densas habitadas por sectores de bajos ingresos Cuando los comerciantes minoristas de esos barrios protesten ofrecerles esos productos para que los vendan a los mismos precios.

En fin, para seguir discutiendo y conversando. Recuerdo la política anti-inflacionaria de Illia, que no llego ni por las tapas a lo que yo digo, pero que tuvo un gran mérito :Organizó en la secretaria de Comercio que dirigía el inflexible Grinspun, una sección de costos que sabia a la perfección cuanto costaba realmente cada bien de primera necesidad en el mercado. Las dirigían dos íntimos amigos míos, del entonces Partido Socialista Argentino y destacados economistas: Leopoldo Portnoy y Rubén Visconti (este ultimo sigue siendo el indiscutido profesor titular de Costos, con sus 85 años, en la F. de Cs. Económicas de la U.N. de Rosario y un destacado militante kirchnerista)

Algo de lo que yo digo también se intentó en la primera presidencia de Perón, con los productos " flor de ceibo", con el defecto de que se vendían junto a los otros productos y los comerciantes, como los "flor de ceibo" tenían precios máximos, no los ofrecían, para que la gente comprara los que no tenían precios fijos.

9Nov/100

20 puntos sobre la inflación

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Por Roberto Páez González
1. La inflación es un fenómeno monetario que consiste en la elevación general del nivel de los precios.
2. Algunos especialistas [1], mencionaron que “está asociada con un cambio de precios relativos impulsado por el precio de la carne” y que “eso se da con una inflación de arrastre, que en condiciones de recesión ya estaba en el 15%. El año pasado hubo 15% de inflación y este año los convenios se están firmando al 24%”. Por su parte el ministro Boudou habló de “tensión de precios” y otros comentaristas, de “deslizamientos”.
3. Posiblemente quepa, además de la cuestión de definición científica, referirse a la índole semántica del tema, a la “sensación inflacionaria”, del mismo modo como muchos argentinos están acostumbrados a hablar de “sensación térmica”. Ahora bien, la sensación térmica es una consulta entre vecinos que utilizan sus propios cuerpos como termómetros, los que funcionan parecido, más allá de algunas pequeñas variaciones por influencias psicológicas u otras, de repercusión menor. En cambio, en el caso de la inflación no es difícil admitir que entran en juego poderosos aparatos -de evaluación y difusión- ya a través de la versión oficial gubernamental, ya a través de la maquinaria mediática que tiende a reflejar intereses económicos y políticos contrarios al gobierno. También existen otros medidores, como los de los sindicatos, cámaras patronales, etc.
4. Cabría no olvidar que los fenómenos inflacionarios tienen diversas repercusiones y reflejos en los variados ámbitos: provinciales, sectoriales... y otros asuntos, como el de la inflación importada, que quedan aquí sin desarrollo.
5. Paro hay que subrayar que la inflación no nos deja indiferentes, no es un fenómeno monetario frente al cual los actores sociales y políticos tengan un comportamiento neutro.
6. Con relación a las causas del fenómeno monetario llamado inflación, corresponde señalar que no estamos en las fases iniciales de su estudio. En la Argentina, y especialmente desde 1955, se registraron diversos períodos de inflación baja, alta y desbocada, conjugadas con varios modelos de política cambiaria (ejemplos: tipos de cambio múltiples, la tablita, el 1 a 1, flotación administrada) y se desarrollaron varias escuelas de interpretación: liberal, monetarista, estructuralista, neoliberal, etcétera, de modo que no estamos en los pinitos interpretativos.
7. No son las causas habitualmente citadas por estas escuelas las que potencian la inflación actual, salvo la inflación por espectativas, cuya instalación se puede –razonablemente- endilgar a la intervención tendenciosa de los medios y a la prédica desgastante de la oposición política. La conflictividad política es una concausa.
8. Algunos de los rasgos descriptos por esas interpretaciones -elaboradas por lo general antes de 2003- concuerdan con aspectos parciales de la realidad de hoy, pero dichas escuelas no rinden cuenta de la especificidad del momento económico, financiero y político actual, que es en lo que habría que volcarse para ver de qué manera conjugar tanto los aspectos relacionados con la inflación realmente existente, como con su incómodo subproducto de sensación de malestar que se le asocia.
9. El índice del INDEC puede ser cuestionado o suscitar disconformismo como ocurre en otros países. Puede ser reformado (como lo fue recientemente), también como en otros países. Pero solamente desempeña un valor indicativo. El gobierno ha instigado un índice bajo para hacer frente a la parte de la deuda externa indexada y es natural que los acreedores perjudicados influyan harto críticamente contra ese indicador.
10. Pero esa ventaja relativa tiene un coste político porque la “sensación inflacionaria” es más alta que el guarismo del INDEC, lo que hace pensar que el gobierno no dice la verdad. En efecto, las negociaciones salariales por porcentajes que duplican el índice o las compras en los supermercados y otras confirman, más bien, los dichos opositores y el clima de carrera de precios y salarios que Argentina ya experimentó muchas veces.
11. Sin duda, nadie se puede presentar a decir que no hay razones para la recomposición salarial. Este es un tema que no está suficientemente bien instalado en la opinión pública, ya que la resistencia empresarial –aunque sea inconfesada- es un motor de la inflación por la puja redistributiva. Los patrones tienen que asumir responsabilidades dentro del modelo social, y entre otras las de apoyar una política de pleno empleo, de puestos de trabajo legales, de recomposición salarial, de modernización social de las empresas conforme a concepciones de nuestra época.
12. Desde luego, las políticas que el gobierno impulsa para sostener la demanda genera desajustes porque por el lado de la oferta hay retraso de inversiones y en muchos casos el comportamiento patronal es de aumentar los precios en vez de aumentar la producción. También la capacidad instalada, ociosa a causa de las recesiones desde el 97 y en depresión desde el 2001 fue paulatinamente dejando lugar a la necesidad de nuevas adaptaciones e inversiones.
13. También se debe destacar el papel desempeñado por las grandes empresas en la formación de precios y tomar en cuenta que dos tercios de las quinientas más grandes son empresas de capital extranjero. El Estado debe poder -tanto con las nacionales como con las extranjeras- llegar a acuerdos de cooperación antiinflacionaria. Es un rubro.
14. Existe otro clásico que es el de los bienes salario. Existe la tendencia a aumentar los precios de los bienes que son requeridos simultáneamente por el mercado interno y por la demanda exterior, que suelen ser productos habituales del consumo masivo. El tema roza -y se superpone- al de la soberanía alimentaria, por cuanto el coste de oportunidad de producir, por ejemplo, trigo en vez de soja –que tenía mejores precios internacionales, sobre todo antes del gran incendio de Rusia- incitaba a la producción de soja en desmedro de la materia prima del pan.
15. Por cierto, existe consenso para no sustituir producción local por importaciones, lo que a veces estimula márgenes de libertad de precios para bienes de la oferta local. No parece una de las virtudes suficientes del modelo vigente el impulso de la oferta local y su adaptación a las nuevas necesidades. Esto debería ser objeto de una política de incentivos, pero también de una intervención ostensible del Estado como locomotora económica, a través de empresas públicas y cooperativas.
16. No es posible ignorar –y no se debe aceptar ignorar- que la formación de precios se establece en función de relaciones de fuerzas –económicas y a veces extraeconómicas- porque está claro que los que pueden comprar grandes cantidades de determinados bienes detentan una capacidad, un poder del que no cualquiera dispone y -lo mismo- ejerce ese poder en la fase de venta. Eso permite que el comerciante que vende un producto de consumo final le cuelgue un cartelito con el precio que hay que pagar para llevárselo. Nadie le va a poder hacer solito una revolución, sino que se aplica aquéllo de que “tiene que hacer como la comadreja: si quiere lo paga y si no lo deja”.
17. No son eficaces los mecanismos de coerción legal, como los controles de precios, porque no son capaces de limitar los precios -que aumentan por simple voracidad o en forma especulativa- de una manera duradera, porque su aplicación no es estricta y si lo es conduce al desabastecimiento por falta real de mercancía o por el desaprovisionamiento como contraofensiva.
18. Por eso el terreno principal de la lucha se debe dar en dos niveles: contra las teorías y supercherías, en el terreno de la opinión y contra los aumentos de precios incitando a comprar los productos con buenos precios (un papel importante para una oficina del consumidor), acuerdos ad hoc con fabricantes y distribuidores (negociaciones directas del Estado con grupos empresarios, fabricantes y distribuidores), pacto social para la recomposición salarial, reequilibramiento del sistema productivo con desarrollo industrial, nueva política agropecuaria. Pero esto último involucra todo un programa.
19. Para llegar a un pacto social, el Estado y los trabajadores deben estar en fuerza. A ningún sector empresario se le ocurre entregar ventajas si no es así. Por eso mismo, es preciso entender en las visiones conflictivas distintos enfoques en vistas de un acuerdo societal que debería establecer la vía argentina para las próximas décadas. Por consiguiente, dicho pacto social recién podría ponerse en marcha con la reelección de Cristina Fernández, después de terminar triunfalmente su primer mandato.
20. El principal problema es político. Frente a la crisis global y sistémica, como ha señalado Aldo Ferrer, “desde América Latina, no podemos cambiar el mundo, pero contamos con la capacidad necesaria para decidir cómo estamos en ese mundo” [2]. Combatir la inflación no es para nosotros volver a atarse al carro del Consenso de Washington. Queremos una moneda para alcanzar las metas de la justicia social, la unidad sudamericana y la democracia participativa. Es la traducción de esas metas en términos monetarios lo que nos interesa. El nuevo desarrollismo sólo puede tener lugar como expresión de un desarrollo que no sea el desarrollo del subdesarrollo, ni un desarrollo excluyente, sino un desarrollo con inclusión social: un desarrollo social.
[1] Frenkel, iEco (Clarín) 18.04.10.
[2] Aldo Ferrer: El nuevo desarrollismo, BAE, 04.11.10

9Nov/100

Acera de la Inflación II

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Por Jacob Goransky
El encuestador Lic. Ricardo Rouvier señaló que, si bien en los indicadores “generales” de preocupación, los precios no ocupaban un lugar destacado, si lo era en gran medida en los decibeles más bajos y más numerosos de la población, en el que los precios de los artículos de consumo masivo eran lo principal.
De ellos, los esenciales son los alimentos y los medicamentos, sobre ambos vengo haciendo propuestas en diferentes ámbitos sin repercusión alguna.
Habida cuenta de lo que día a día se manifiesta como problema – la suba de precios y la “inflación”- están vinculados a los temas planteados, propongo:
Mercado de Abasto Central
1. Vengo destacando de hace años la ineficiencia del Mercado Central como Mercado Abastecedor, hay una organización muy enquistada que imposibilita ser desbaratada, que existe desde que se fundó y que jamás nadie pudo enfrentar con éxito, ni el dictador Onganía con el ejército; como viene de décadas está ramificada desde la compra en origen de los productos hasta la venta.
La propuesta de vender al público, con un descuento importante, directamente en el Mercado de Abasto, es inconducente.
Hay que desbaratar la organización que dirige el Mercado de Abasto, no hay otro camino posible y nunca un gobierno tuvo un apoyo como el presente para tomar las medidas necesarias.
2. Multiplicar las Ferias Francas en la Capital Federal, Provincia de Buenos Aires y en todos los centros urbanos de importancia, como existen en las grandes ciudades europeas;
3. Hay en el gobierno quiénes piensan que favorecer la concentración facilita el control y la competencia; la experiencia en el país y en el extranjero indican lo contrario.
Las cadenas de Comercialización (Carrefour, Disco, Coto y otras), hacen abuso de posición dominante (monopolio u oligopolio), para la compra de productos a proveedores e imponer los precios al público; gran parte de la suba de precios actual tiene que ver con ello.
La Cartelización entre los Híper y Súper, se da de otra manera: aunque pujen en ciertos ámbitos y productos, la magnitud de la concentración y su poderío económico y financiero indica que no hay posibilidades que entren nuevos "jugadores" al sistema. En la teoría se estudia - aunque los economistas se olvidan de la teoría cuando necesitan defender los intereses a los que finalmente se subordinan -: es lo que se denomina "costo de entrada" que, al ser muy altos (como es el caso de los Híper), dificulta la aparición de nuevos empresarios y consecuentemente la competencia, dando lugar al abuso de “posición dominante”.
La Cartelización en esos establecimientos se manifiesta en que al apropiarse del plus valor de proveedores y fabricantes que los abastecen, deterioran los ingresos de los sectores que priorizan el consumo de alimentos; ello agudiza la contradicción entre oferta y demanda, que es lo que el gobierno debe atender.
Es necesario considerar, asimismo, la relación de las cadenas de comercialización y los Bancos a través de las tarjetas de crédito. El ciudadano consumidor es llevado paso a paso, con la facilidad que le otorga su uso, a la cadena de comercialización, privilegiando el monto de la cuota al mejor precio.
Medicamentos
1. El país tiene laboratorios públicos en los que se pueden fabricar todas las drogas necesarias para abastecer los requerimientos de Hospitales, Centros de Salud, Obras Sociales y aún de prepagas; es contradictorio que nuestra Presidenta apoye con una magnitud importante de dinero a laboratorios públicos, y no se avance en un control de los precios de los medicamentos; son más caros los envases y el Marketing que la droga, eso es conocido
Sería de gran utilidad investigar y controlar la distribución y comercialización de los medicamentos, en particular la relación entre Laboratorios, droguerías, y su comercialización.

9Nov/100

ACERCA DE LA INFLACIÓN

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Por Jacob Goransky
La Argentina del 2003 tenía todos los rasgos propios de una posguerra, de ahí la justeza de la afirmación “salir del infierno”.

Ahora, nos quieren retrotraer al infierno es el objetivo de enarbolar el peligro de la inflación y la necesidad de enfriar la economía con un aparente rigor científico, olvidando la historia de las últimas décadas..

Hay falta total de rigor científico cuando a un fenómeno se lo caracteriza por la forma en que se manifiesta, despreciando el análisis de las causas a las que se alude cuando se lo estudia: los economistas señalan que hay inflación cuando hay “alzas generalizadas de precios”, esa es la manifestación del fenómeno, sin embargo los economistas lo asumen como su definición; ninguno considera las diferencias entre las causas que la provocan y el entorno en que se presenta.

En la teoría, se señalaron siempre los siguientes rasgos del proceso inflacionario

• Déficit fiscal;
• Emisión espuria de dinero
• Pugna distributiva- exceso de demanda por los altos salarios – y falta de equilibrio entre oferta y demanda agregada;
• Expectativas inflacionarias;
• Papel del Estado que regulaba excesivamente, dificultando el libre juego del mercado.
Destaco:
1.Desde el año 2003, no deja de haber superávit fiscal;

2.No hubo emisión espuria de dinero, las compras de dólares por el Banco Central fueron generadas por el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, y sin endeudamiento - al contrario hubo un permanente desendeudamiento de acreedores privados, del FMI, del Banco Mundial, del BID y se negociará con el Club de París.

i) Ello se evidencia en que los agregados monetarios no dejaron de subir alcanzando cifras inéditas.

En nuestra historia de inflación recurrente tuvimos siempre valores mínimos de agregados monetarios, inferiores a los de nuestros vecinos y en la híper inflacionario hubo permanente huida del peso, los ingresos se gastaban cuando eran percibidos.

ii) No hubo corridas contra el peso, hubo ahorro y creció la inversión. Ello revela confianza de los agentes económicos que se expresa en el crecimiento de la economía.

3. La “pugna distributiva” es la puja acerca de quién se queda con las ganancias generadas por años de crecimiento económico y creciente incremento de la productividad y racionalización laboral; ese es un tema que el gobierno debe atender: hasta ahora los que la reciben son, esencialmente, los sectores más concentrados, proceso que hay que revertir con una eficiente política de ingreso: administración y control de precios, en particular de los productos de consumo masivos y de los que conforman la “canasta familiar”.

En cuanto a la demanda agregada: creció la exportación y creció la demanda interna genuina por incremento de los salarios reales, bajó la pobreza, disminuyó la desocupación y la exclusión social, disminuyeron los planes asistenciales, bajando la precarización laboral, se facilitó la jubilación a más de 2 millones de personas que no estaban en condiciones de jubilarse por haber quedado desocupados faltándole años de trabajo o edad; con la Asignación Universal por hijo para más de 3,4 millones de jóvenes se facilitó, asimismo el incremento de la demanda. Sin embargo todo ello fue atendido por una oferta que creció al mismo ritmo, ocupando al comienzo capacidades de producción ociosas y las que surgieron por inversiones nuevas o mayor productividad.

4. Expectativas inflacionarias: es lo más riesgoso, las expectativas inflacionarias están generadas por los medios y responden a los intereses de sectores con gran capacidad para manipular los precios; justamente, nuestro país se caracteriza por la magnitud de oligopolización de su economía. Las expectativas se transforman en un caso de “profecía auto cumplida” cuando los precios suben.

El tema se atiende mejorando la comunicación y encorsetando a los medios y a los oligopolios.

El resultado de las políticas aplicadas es que el país crece a un ritmo desconocido en su historia

5. Rol del Estado, su papel es fundamental para aprehender la realidad y forjar un futuro posible y promisorio.

La regulación en el desenvolvimiento económico es una ley y el problema es quién la satisface. El Estado puede actuar, aún por omisión, a favor de los sectores dominantes; también puede desentenderse de la regulación dejando a los mismos su orientación (ej. Las privatizaciones del menemismo).

Veamos lo que acontece alrededor del tema y que comprende todo lo anterior:

a. Durante toda la gestión del Presidente Kirchner se intentó desvalorizar los logros con el tema de la inflación y ahora, como entonces, no hay encuentro de empresarios en el que la preocupación por un rebrote inflacionario mayor esté ausente. Se conjuga como argumentos el gasto público, la escalada salarial y el aumento de las tarifas para generar expectativas que dificulten la gestión.

Los impulsores de cambiar la estrategia del gobierno son los mismos sectores empresarios que se beneficiaron con “la Patria Contratista y la Patria Financiera de los 80 y que luego de desguazar al Estado con una rapiña no comparable a país alguno, se apropiaron de la totalidad del patrimonio público.

En el presente recurren a sembrar miedo a una corrida cambiaria, a una incesante suba de precios y defender la necesidad de “enfriar la economía”.

La historia económica del país indica lo contrario de lo presupuesto. Las consecuencias de las políticas económica seguidas fueron una creciente desigualdad y marginación social y, en lo económico, el deterioro continuado en la distribución de la renta de los asalariados, sectores de ingresos fijo y burguesía pequeña y mediana.

b. La realidad evidenció que dejar al capital y al mercado la asignación de la renta trajo como resultado hasta el 2003 ineficiencia económica y social que se multiplicó y amplió.

Esa ineficiencia se manifestó aún en momentos de auge económico, cuando las mejoras salariales conducían al incremento de la demanda ante una oferta dirigida a los sectores de mayores ingresos y se producía la “estrangulación externa”; de ello se desprende que el Gobierno también debe orientar la oferta, alentando la inversión reproductiva coherente con una política exportadora agresiva desde un mercado interno con poder de compra creciente.

c. De lo afirmado surge la trascendencia de hacer jugar un rol activo al Estado para recuperar la capacidad de gestión macroeconómica del que fue arteramente despojado, y a la que ahora se pone entre interrogantes. No caben medias tintas, la respuesta tiene que ser contundente. Resolver las necesidades populares no solo es un problema social: modificar la pirámide de ingresos, es la única posibilidad para un desarrollo inclusivo y sustentable. es la única forma de avanzar en la estrategia ya emprendida.