Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

2Abr/110

DOCUMENTO DE LA COMISIÓN POR LA RECONSTRUCCIÓN DE LA MEMORIA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES.

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A 35 años del golpe cívico militar, volvemos a recordar a nuestros compañeros, pero esta vez nuestro acto de memoria cuenta con una conquista más: el avance de los juicios ha provocado las condenas de varios responsables del estado terrorista, entre ellos Videla y Menéndez, los represores de la ESMA y de otros campos de exterminio. Se va abriendo la posibilidad histórica de conocer la verdad de lo ocurrido sobre la base de las declaraciones de los sobrevivientes, los relatos de sus familiares y amigos y el aporte y recolección de pruebas. La política de la impunidad y el olvido ha perdido una nueva batalla y debe evitarse que el ciclo vital de los represores impida la justicia ejemplar que la historia necesita.
Somos parte del movimiento de derechos humanos que hoy sigue desplegando sus luchas, sus reclamos y acciones por la Verdad y la Justicia. Los ejemplos de las madres, las abuelas, los hijos, los familiares, en fin, de todos los organismos y de las militancias políticas y sociales que se forjaron en la resistencia a la dictadura terrorista de estado, sedimentaron en la ampliación permanente de una vasta participación popular que impidió las políticas y maniobras que procuraban la impunidad de los responsables y participantes del genocidio.
La anulación de las leyes de obediencia debida y punto final por la que tanto se había luchado, fue la clave del comienzo de una nueva época para el juzgamiento de los crímenes de lesa humanidad, a la que siguieron las anulaciones de los indultos y el despliegue de un poderoso movimiento social que ensanchó el activismo y el apoyo ciudadano al castigo de los represores y culpables de las desapariciones, muertes y asesinatos de compañeros. Para esto fue decisiva la voluntad política de los gobiernos nacionales elegidos desde el año 2003 de llevar adelante un gran avance en el despliegue de los juicios y condenas a los partícipes y responsables del terrorismo de estado, siendo clave para avanzar en ese sentido la conformación de una nueva Corte Suprema de Justicia. Se refutó la teoría de los dos demonios, que pretendía igualar a las víctimas con los victimarios sobre la base del discurso de violencias contrapuestas, refutación que quedó expresada en el 2° prólogo del Nunca Más. Ese movimiento crece con la incorporación a la vida política de nuevas generaciones y pretende desnudar el carácter cívico-militar de la dictadura terrorista.
Es en este contexto de retroceso de la impunidad que las investigaciones realizadas sobre la empresa Papel Prensa son emblemáticas: dejan al descubierto las conspiraciones de los grandes medios de comunicación previas al golpe, también sus silencios, omisiones y mentiras. El conocimiento sobre la participación directa de grandes empresas (nacionales y transnacionales) en la represión, como Ford, Mercedes Benz, Acindar y Ledesma entre otras, nos pone por delante quiénes fueron los que ganaron con la dictadura y que debemos exigir investigaciones profundas que lleven a enjuiciamiento a todos los responsables del genocidio político y económico. De este vínculo cívico-militar dan cuenta los significativos entramados judiciales que habían actuado durante la dictadura, que impiden, por ejemplo, la plena vigencia de la Nueva Ley de medios, o que retrasan las causas de los represores.
El terrorismo de estado no fue un fenómeno local. La metodología criminal se extendió al conjunto del Cono Sur a través del Plan Cóndor, estableciendo condiciones en toda la región para la implementación de recetas de liberalización económica y predominio absoluto del mercado, privatización de empresas públicas que desguazaron los patrimonios nacionales y desarticulación de las políticas que atendían Derechos Económicos, Sociales y Culturales, crecimiento del desempleo y brusco retroceso de los salarios, siendo una herramienta clave la construcción de exorbitantes deudas externas que condicionaron el curso político posterior. Se alcanzaron niveles inéditos de la desarticulación y degradación de los lazos sociales, lo que significó el incremento de todos los mecanismos de destrucción de derechos, que implicó, entre otras cosas, la ampliación de situaciones violatorias de los mismos, entre otras la trata de personas. Concluida la dictadura permanecieron muchas de las lacras que ella legó: Florencia Penacci (alumna de esta facultad) desapareció, víctima de ese delito de trata. A su vez, la criminalización de la pobreza o de la condición de ser joven es otra de las situaciones discriminatorias que el terrorismo de Estado desplegó y dejó como un lastre aborrecible. Siguieron las democracias formales y, en algunos casos, el rechazo a las dictaduras, pero sin la recuperación de los paradigmas de liberación nacional y social frente a los cuales las derechas nacionales y el poder económico globalizado habían desatado las represiones, golpes y dictaduras. En el último cuarto del siglo XX la recuperación de los derechos civiles y políticos contrastaba con el agudo retroceso de los económicos y sociales.
Sin embargo, las luchas populares en varios países, van logrando que América Latina pueda comenzar a construir su unidad sin tutela de la potencia hegemónica mundial, mientras resurgen ideales de igualdad, políticas redistribucionistas, recuperación de proyectos de intervención pública para el desarrollo. El signo político de la región ha cambiado profundamente y debe seguir en ese camino para terminar con las huellas profundas del neoliberalismo que muestra opulencias y miserias contrastadas sin pudor. El rechazo al proyecto del ALCA y la constitución del UNASUR son hitos del nuevo momento regional, mientras que el golpe en Honduras -que merece un enérgico repudio-, convoca a la vigilia respecto de las amenazas reaccionarias.
Las recientes denuncias, investigaciones y acciones con respecto a relaciones de producción con características de esclavitud en nuestro país, dan cuenta de la persistencia de injusticias flagrantes. Empresas multinacionales ligadas al negocio sojero, eluden impuestos de manera millonaria y se valen de la tercerización laboral mientras someten, engañan y explotan a los sectores más débiles del Norte profundo de Argentina. Nidera fue la punta del iceberg, luego van apareciendo uno tras otro los casos que muestran que esos hechos más que excepciones constituyen rasgos sistémicos. También esa lógica de tercerizaciones y su articulación con burocracias sindicales de carácter empresarial –ancladas en un sistema ferroviario nacido con las privatizaciones y cuya transformación profunda está pendiente- fueron las condiciones por las cuáles una “patota” organizada mafiosamente asesinó, con la complicidad de las policías federal y bonaerense, al compañero Mariano Ferreyra.
Pequeños campesinos y pueblos originarios resisten frente a las presiones y agresiones de los grandes empresarios del campo, efectuadas a veces mediante la violencia directa y otras mediante
maniobras legales. El desarrollo de los movimientos sociales en una sociedad que ha recomenzado a entender el conflicto como parte constitutiva de la vitalidad transformadora, ha habilitado la visibilidad nacional de estas problemáticas antes silenciadas. El poder económico, tramas en el Poder Judicial y acciones de gobiernos y policías provinciales garantizan, en numerosas situaciones, la persistencia de prácticas represivas. La represión en Formosa, posibilitada por el gobernador Insfrán, sobre los compañeros Qom; las balas policiales que asesinaron a compañeros que reivindicaban el derecho a una vivienda – en el parque Indoamericano - mientras el gobierno reaccionario de la ciudad de Buenos Aires promovía la xenofobia; la desaparición de Luciano Arruga; las torturas en las comisarías de Mendoza y la reciente masacre de José León Suarez demandan esclarecimiento, condena y castigo a los culpables.
También requiere continuidad de investigación hasta su total esclarecimiento y castigo a los culpables, la desaparición de Julio López, grave hecho que intentó poner escollos al despliegue de los juicios a los que son sometidos los responsables y ejecutores del terrorismo de estado.
La lucha de nuestros compañeros de la facultad que hoy homenajeamos tiene inscripciones en el pasado, impregnaciones en el presente y proyecciones en el futuro. Jornadas heroicas de lucha popular que se dieron, se dan y se darán en nuestro país, en el continente y en el mundo. Rebeliones antidictatoriales, movilizaciones por la democracia, militancias por la liberación nacional y social, gestas por la vigencia de los derechos humanos, resistencias frente a los atropellos del poder económico. La lucha militante de los 60 y los 70, que costó la vida de muchos de los compañeros por la represión del terrorismo de Estado, se encuentra enlazada con las posteriores que libraron las resistencias piqueteras de los noventa y la rebelión popular del 2001. Nos sentimos comprometidos a continuarla.
El crecimiento de la movilización política y social está alimentado por la creciente participación de jóvenes que integran movimientos sociales, agrupamientos gremiales, estructuras partidarias, agrupaciones estudiantiles y grupos barriales que fortalecen las militancias que resistieron la hegemonía neoconservadora de los noventa. Transitamos un nuevo tiempo que evoca el espíritu de otros momentos históricos. Una nueva era de participación política. Un rotundo “mentís” a la atmósfera desmovilizadora con la que el paradigma del “fin de la historia” había logrado signar una época. El sentido de las vidas y luchas de los compañeros que hoy homenajeamos vuelven a resignificarse en la búsqueda de un país, un continente y un mundo mejor.
Y la Universidad, nuestro lugar de pertenencia, no puede quedar como en una burbuja separando lo académico de lo político. Evocando la mejor tradición de las luchas históricas del movimiento estudiantil y popular, consideramos que es necesario repolitizar la vida de los claustros, de las aulas, de los debates académicos, de los centros de estudiantes, del cogobierno universitario. Es necesario que la Universidad reconozca los derechos de todos sus trabajadores docentes a percibir un salario. La Universidad Pública, tiene el deber y la misión de producir ideas, profesionales e intelectuales críticos, activos y transformadores y para ello debe propender, promover y militar una mayor y genuina democratización. El actual momento nacional requiere de una profunda transformación universitaria y de sus contenidos. Explícitamente, en la Facultad de Ciencias
Económicas de la UBA existe el imperativo de encarar estas transformaciones, pues se halla notoriamente rezagada respecto de las mismas. Para logar la correspondencia académica con la promoción de la igualdad, se debe desarrollar el conocimiento y la crítica sobre el excedente económico, su nivel, características y formas de su apropiación. No se conseguirá el objetivo sin decisión política y convencimiento sobre la radicalidad necesaria para lograr los cambios que urgen.
Hace catorce años que la Comisión por la Reconstrucción de la Memoria de la Facultad de Ciencias Económicas viene construyendo en la FCE el espacio por la memoria y reivindicación de las luchas e ideales por las que militaron nuestros compañeros. El espacio por los Derechos Humanos ha crecido y se ha desplegado en tareas del presente. Ha sido un lugar de conmemoración. Pero no sólo eso, sino que sostuvimos una presencia constante en los reclamos de Verdad y Justicia. Fuimos precursores en la tarea de criticar el neoliberalismo cuando en la FCE predominaba un discurso único, cuya hegemonía alcanzaba niveles de asfixia intelectual; predominio que todavía insiste y persiste y cuya remoción total exige una voluntad y un esfuerzo enérgico en la actualidad. Así al hecho fundacional de la colocación de la placa en la Rotonda de la Facultad subsiguió la iniciativa de la Cátedra Libre Poder Económico y Derechos Humanos. Posteriormente la Comisión promovió la materia del mismo nombre, que es parte de los planes de estudio en cuatro de las cinco carreras de la FCE. Queda la asignatura pendiente de incorporar la restante: “Sistemas de la Información”. Publicamos “La Rotonda de la Memoria”, un libro que es producto de una investigación para el conocimiento y la memoria de las vidas personales y políticas de los compañeros que hoy homenajeamos nuevamente. Reafirmamos nuestro compromiso para continuar desplegando el espacio de Derechos Humanos de la FCE-UBA.
Nos toca vivir un tiempo de cambios, nos sentimos comprometidos con nuestros compañeros que hoy homenajeamos . Ellos están presentes en nuestro permanente esfuerzo y actividad por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Para ese homenaje realizaremos el mural, por su Memoria exhibimos la muestra fotográfica sobre la represión y procuraremos dar el nombre de cada uno de ellos a un aula de la Facultad. Para no olvidar.
Por nuestros compañeros desaparecidos de la FCE.
Por nuestros 30000 compañeros desaparecidos.
Presente
Ahora y siempre.
COMISION POR LA RECONSTRUCCION DE LA MEMORIA DE LA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS.
30/3/11