Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

4Ago/110

Últimas noticias de vivir con lo nuestro por Aldo Ferrer

Publicado por admin

Diario Buenos Aires Económico, contratapa 04/08/2011
Los acontecimientos recientes en la economía mundial transmiten mensajes muy claros a los países emergentes como la Argentina. Es necesario tomar nota de los mismos para fortalecer la estrategia de desarrollo económico y social, que permita el despliegue del potencial del país, a niveles de creciente densidad científica y tecnológica, inclusión social y equidad distributiva.
Entre esos acontecimientos, conviene prestar atención preferente a los siguientes: El apalancamiento incesante del gasto con incrementos de deuda privada y/o pública tiende a exceder la capacidad de pago de los deudores. Cuando los mercados registran el hecho, se interrumpe el refinanciamiento de la deuda y estalla la crisis de deuda soberana y privada.

La contracción consecuente del consumo y la inversión debilita la actividad económica y el empleo. La tentativa de recomponer la capacidad de pago y la “confianza de los mercados” con políticas de ajuste fiscal, deprime aún más la economía.

El desequilibrio fiscal aumenta porque la recaudación tiende a caer más que el gasto. En el marco de programas de ayuda externa a través de “prestamistas de última instancia”, la imposición de reformas estructurales y la rigurosidad del ajuste, implican la pérdida de gobernabilidad y una cesión extrema de soberanía a agentes externos.

El mensaje: es necesario apalancar el gasto con incrementos de los ingresos reales destinados al consumo y la inversión, movilizar plenamente el ahorro interno y mantener los niveles de deuda en límites manejables con la capacidad de pagos interna y externa.

El aumento de las exportaciones y el superávit del balance comercial pueden contribuir a la recuperación en el marco de políticas consistentes de equilibrio macroeconómico. La flotación del tipo de cambio y la fijación de la paridad por el mercado, somete los pagos internacionales a los movimientos de capitales especulativos y, en el caso, de las economías que descansan principalmente en la exportación de commodities, a la apreciación persistente de la paridad, fenómeno conocido como la “enfermedad holandesa”.

El mensaje: es necesario mantener tipos de cambio administrados a una paridad competitiva para la totalidad de la producción sujeta a la competencia internacional y controlar el movimiento de capitales especulativos.

Asimismo, mantener niveles de reservas internacionales que permitan administrar los shocks externos, sin necesidad de recurrir a prestamistas de última instancia, cuyas condicionalidades agravan los problemas e implican severas cesiones de la capacidad de decidir la propia política económica.

La administración de la moneda por una autoridad independiente, desvinculada de la conducción de toda la política económica, genera una fractura en la administración de la economía y subordina la autoridad monetaria a los intereses de los mercados financieros.

Una de las expresiones de esta situación es la prioridad absoluta de la contención del aumento de precios (“metas de inflación”) dentro de la política monetaria, desatendiendo objetivos esenciales de la economía real y el empleo.

El mensaje: la política monetaria es un instrumento esencial de toda la política económica y debe ser administrada en coordinación con los otros instrumentos, en Las inversiones privadas directas son un aporte importante para el desarrollo económico a través de la incorporación de ciencia y tecnología, apertura de nuevos mercados y participación en cadenas transnacionales de valor.

La utilidad de ese aporte no se logra con la apertura indiscriminada a todo tipo de inversión extranjera, sino con la orientación de la misma hacia los objetivos fundamentales del desarrollo económico y social. Ejemplos importantes de este tipo de política selectiva, no indiscriminada, de incorporación de inversión extranjera, se encuentran en la República de Corea y otras economías exitosas de Asia.

El mensaje: la presencia de la inversión extranjera es positiva cuando forma parte de un proceso profundo de industrialización, integración de las cadenas de valor, protagonismo del empresariado local y políticas públicas soberanas defensoras del desarrollo nacional.

El neoliberalismo promueve la desregulación y apertura indiscriminada de los mercados, la privatización también indiscriminada de empresas públicas y la reducción del Estado a simple garante de la seguridad y el libre funcionamiento de los mercados.

La experiencia argentina y en otros países de América latina y del resto del mundo, revela que esa visión es incompatible con el proceso de desarrollo y genera desequilibrios que culminan en crisis y grave deterioro de las condiciones sociales.

La crisis financiera global desatada en 2007/08, revela la inviabilidad de esta estrategia. Sin embargo, las políticas prevalecientes en el mundo desarrollado, el “centro” según la definición de Raúl Prebisch, siguen reflejando el predominio del enfoque neoliberal y, en definitiva, la influencia que conservan los mercados financieros.

El mensaje. Debemos observar la realidad desde nuestras propias perspectivas, no someternos al “pensamiento céntrico”, que es funcional a los intereses de los países dominantes del sistema. El fundamentalismo neoliberal plantea que, en las condiciones contemporáneas de la globalización, los países periféricos, como la Argentina, no conservan poder suficiente para trazar su propio camino de desarrollo en el mundo tal cual es.

En consecuencia, la única política posible es “transmitir señales amistosas a los mercados” para seducirlos, atraer inversiones y crecer. En la Argentina, ésta fue la estrategia en el largo período de la hegemonía neoliberal. La experiencia de los países más exitosos de Asia y la nuestra después de la salida de la crisis del 2001/2, revela la falsedad de este supuesto.

Los países emergentes con suficiente “densidad nacional”, conservan poder para conducir su propio desarrollo e inserción internacional, manteniendo relaciones simétricas, no subordinadas, con el resto del mundo.

El mensaje: los países emergentes, como los de América latina, no tienen, al menos, todavía, capacidad suficiente para influir en la transformación de las relaciones económicas internacionales, pero conservan un poder decisivo para impulsar su desarrollo y decidir su propio camino en el orden global.

El cambio es posible. Este conjunto de mensajes está en línea con planteo de “vivir con lo nuestro”. Es decir, la concepción del desarrollo como un proceso de construcción en el espacio territorial de un país impulsado por la fortaleza de la densidad nacional.

Es decir, la cohesión e inclusión social con la participación de todos los actores sociales en los frutos del desarrollo, liderazgos que acumulan poder desplegando el potencial disponible abriendo cauces a la inclusión social y la incorporación de la ciencia y la tecnología, instituciones estables capaces de transar los conflictos en el marco de la estabilidad política y la construcción de un pensamiento crítico defensor de los intereses del país y su gente que exprese, como propuso Arturo Jauretche, “lo universal visto por nosotros mismos”.

En resumen, los mensajes que transmiten los acontecimientos recientes de la economía mundial confirman lo que sabemos, desde hace mucho tiempo.

4Ago/110

“El ciclo de endeudamiento concluyó con Kirchner”

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Por Alejandro Rofman. Economista del Plan Fenix

Estamos en presencia de un cambio de ciclo. Veníamos de uno que subía la deuda en forma recurrente desde la dictadura, cuando pasó desde U$S 5000 millones a la caída de Isabel, hasta los U$S 25 mil millones, cuando se fueron los militares. Se creó una bola de nieve porque nunca se logró un nivel de superávit fiscal y endeudamiento a tasas aceptables como para hacer frente a la deuda. Estamos en el ciclo inverso desde 2005, cuando Néstor Kirchner, en una de sus acciones más elogiosas, logró la reducción de la deuda luego del default. En este ciclo de desendeudamiento, el Estado no toma más crédito para cancelar deuda y se van pagando los compromisos según el cronograma surgido de la reestructuración.
Esto es muy saludable porque reduce el nivel de la deuda pública, no se compromete financieramente al Estado y no se pasa por ningún sistema de control como el que impone el FMI. En este momento los intereses representan anualmente menos de la mitad de lo que eran en el peor momento de la crisis y el monto de lo adeudado, que llegó a ser mucho mayor que el 100% del PBI, está en el 44%, pero la mitad está en manos del propio Estado, de modo tal que el real nivel de exposición es del 22% del PBI. Hay que tener en cuenta que la deuda pública representa en los Estados Unidos el 110% del PBI; en Italia, el 100%; en Grecia, el 150%; y que el promedio de la Unión Europea es del 90% del PBI. Eso marca una enorme diferencia.
El gobierno de Kirchner va a pasar a la historia como el que logró los mayores éxitos en la gestión económica por los ocho años consecutivos de crecimiento económico que llevaron a una expansión de la economía del 70% respecto del nivel de 2002; por la gestión de la deuda; y los superávit comercial y fiscal, todos logros que antes parecían imposibles.
En este gobierno hay una política definida a dar solvencia a las finanzas públicas, que pasa por tener aversión al endeudamiento público y por cancelar deudas históricas, además de tener recuperada para el Estado la soberanía de fijar criterios de plazos e intereses de la deuda para hacerla sustentable.
Diario Buenos Aires Económico, contratapa 04/08/2011