Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

31Dic/150

No te alcanzo……..

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No te alcanzó. Fueron presos varios milicos y no te alcanzó. Te devolvieron 118 nietos, pero no te alcanzó. Te devolvieron el Carnaval y no te alcanzó. Te devolvieron Aerolíneas y no te alcanzó. Te devolvieron YPF y no te alcanzó. Te devolvieron los trenes y no te alcanzó. Te devolvieron el agua (AYSA) y no te alcanzó. Te pudiste comprar una moto, o un autito, o una casita en el mejor de los casos y no te alcanzó. Llenaste el pasaporte de sellitos y no te alcanzó. Compraste uno o dos plasmitas (de esos que tienen el calco "Fabricado en Tierra del Fuego") y no te alcanzó. Tenés cada vez más laburo y no te alcanzó. Si tenés suerte te podés dar el lujo de laburar de lo que te gusta, pero tampoco te alcanza. Te jubilaron y te aumentaron la jubilación dos veces por año (puede ser que no te alcance pero contra el 13% menos de la Bullrich y las marchas de tooodos los miércoles noventosos, no me digas que no estás en Disney). Te dieron una netbook, Tecnópolis, Canal Encuentro, Paka-Paka, cultura por todos lados y no te alcanzó. Te colgaron arriba del marote dos satélites made in Argentina, pero no te alcanzó. Te pasaron toooodos los partidos gratis y en hd y no te alcanzó (si, con tus impuestos). Te dieron una Asignación Universal por Hijo, el matrimonio igualitario, la ley de Identidad de Género, la de Empleadas Domésticas y creeme que puedo seguir un rato largo, pero no te alcanzó. Te lo cantó El Indio, La Renga, Charly, Fito, León y una lista interminable de artistas a los que seguiste y admiraste toda tu vida, pero no te alcanzó (seguramente están todos pagos). Te metieron en el balero que todo es una mierda y compraste como loco. Te inyectaste cuantas dosis de mierda diaria estuvo al alcance de tu control remoto, pero eso parece que tampoco te alcanzó porque siempre querés meterte un poco más. Te hiciste eco de cuanta denuncia de corrupción te zumbaba en el oído y terminaste votando a un tipo procesado que jamás te dio una propuesta concreta ni te blanqueó con quién iba a formar su dream team, pero a vos no terodrimportó porque todo lo otro no te alcanza. Te lo avisó la extrema derecha con Cecilia Pando a la cabeza, pero vos preferís no saber bien quién es. También te avisó Cavallo, Duhalde, Melconian, Sturzenegger, Prat Gay (si, el que zafó casi un palo verde del corralito y dijo horrorizado que podía llegar a gobernar un santiagueño), pero a vos no te alcanzó. Comprás eso de "pobreza cero" como si fuese una promo de super y vos viste cómo los muchachos de Mauricio fajaban a la gente sin techo que paraba en la Plaza Almagro hace un par de años, pero no te alcanzó. Hoy te ponen a Macri, ayer fue a De La Rúa, antes de ayer a Menem y en cuatro años te pondrán otro títere, pero a vos tampoco te alcanzó y seguís consumiendo el mismo veneno desde hace más de 40 años (como verás, los del clarinete son los únicos que siempre están y pisan fuerte). Tenés internet para seguir proyectos de ley (y cómo se votan), canales transmitiendo en vivo desde el Senado para vigilarlos de cerca (como para darte cuenta quién se sienta a debatir y quién te está tomando por pelotudo hablándote de falta de diálogo) pero obviamente no te alcanzó y preferís que el humo del choripan te tape el bosque. Tuviste 12 años para darte cuenta de al menos alguna de todas estas cosas, pero no te alcanzó. Qué te voy a decir? Si no te interesa ni lo que se hizo ni lo que falta hacer... por más título que le pongan, ustedes no cambian más.......ADRIAN PAENZA
Feliz Año 2016 !!!
30Dic/150

La vuelta de campana: artificios del diccionario macrista

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Por Espacio Carta Abierta

 

En lo que podríamos considerar una vuelta de campana de la historia nacional, el nuevo gobierno del país nos conmina a retraducir permanentemente las palabras.

Cuando dicen que se acabó el cepo cambiario, hay que leer una brutal devaluación que no tardará en afectar la vida cotidiana de los argentinos, enriqueciendo a un puñado de agroexportadores, acentuando la inflación, promoviendo la deso- cupación, la desarticulación industrial, la apertura importadora y la inserción subordinada al capital financiero en la economía.

Cuando dicen que van a preservar las instituciones de la República, las vulneran escandalosamente sustituyendo al Parlamento a través de un decreto de necesidad y urgencia (DNU) a partir de una interpretación abusiva de un artículo de la Constitución, con un artilugio que avergüenza aun a los constitucionalistas que los apoyaron. Estas designaciones a dedo violan la Constitución Nacional y sólo pueden explicarse por la intención de completar una Corte Suprema adicta, superando incluso a la “mayoría automática” de infausta memoria que Néstor Kirchner se propuso corregir de raíz.

Cuando dicen que van a preservar la libertad de prensa, debe leerse que van a acrecentar el poder monopólico de los grandes directores de conciencia del siglo XXI, los monopolios mediáticos de la interpretación sobre el sentido de la vida.

Cuando dicen que quieren respetar la ley, se apresuran a vulnerar con arbitrarios esquemas ministeriales y complicidades deshonrosas de miembros de la Corte a los órganos encargados de aplicar una ley democrática de medios de comunicación aprobada por el Parlamento y miembros de esa misma Corte, como es el caso de las intervenciones de Afsca y Aftic.

Cuando dicen que van a conservar las políticas de derechos humanos aplican “la emergencia en seguridad” reprimiendo violentamente a los trabajadores de Cresta Roja.

Cuando muchos de sus apologistas dicen que va a ser una derecha moderna de centro social, muestran demasiado las garras de un reaccionarismo que mal disimula vínculos con no muy lejanas dictaduras.

Cuando dicen que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner subsidiaba a los ricos y castigaba a los pobres, hay que leer el modo sombrío con el que los ejecutivos de empresas privadas que hoy gobiernan el país se burlan de los gobiernos populares, no por sus deficiencias sino por enfrentar y transformar históricas desigualdades sociales.

Cuando dicen que desean incorporar a las tareas públicas a argentinos de buena voluntad, se convierten en lóbregos reclutadores de conversos políticos, alcanzados por la fiebre del neutralismo de la Ciencia y la Tecnología o por la obsesión de figurar siempre en algún lugar del poder formal, como es el caso de los señores Lino Barañao y Jorge Telerman.

Cuando dicen que su ideal se basa en la justicia y en las leyes, no procuran otra cosa que vulnerarlas por dentro contando con el expuesto servilismo de los jueces designados, Rosenkrantz y Rosatti, quienes se invalidan como posibles miembros de la Corte al no cuestionar el procedimiento viciado de su designación.

Cuando dicen querer ser serios culturalmente, se dedican fervorosamente a entregarles organismos públicos que han sido exitosos en su misión de popularizar el acceso al conocimiento a empresas privadas de espectáculos, como es el caso de Tecnópolis, con la obvia consecuencia de que la búsqueda del lucro reemplazará los objetivos culturales-científicos.

Cuando en todo el mundo se ponen bajo riguroso examen las relaciones de las instituciones públicas con el mercado, impidiendo todo lo tímidamente que se quiera que la cultura sea una mercancía, acusan al más grande centro cultural del país de ser demasiado grande y de haber declarado la gratuidad de sus espectáculos.

Cuando dicen que sus políticas van a ser firmes porque emanan de una voluntad popular que en las elecciones resultó mayoritaria, retroceden como huidizos culpables ante la sutil misiva de un gran artista de rock, ante la protesta de sus propios aliados y ante el asombro de los profesores que veían entregar la gestión universitaria a un productor televisivo.

Cuando dicen que su insignia es la ley y la Constitución, y cuando redundaron en toda la prensa oficial con su fe en el armazón jurídico que todos respetamos, nombran jueces supremos de forma subrepticia y atacan con arsenal viciado de ilegalidad a un nombramiento legítimo de la Procuradora General de la Nación.

Cuando prometieron cerrar la grieta inventando un concepto que interpreta falsamente la dinámica de todas las sociedades, preparan planes de emergencia en materia de seguridad que ponen a los sectores subalternos otra vez ante la trágica y falsa disyuntiva entre saqueo y represión violenta.

Cuando emerge de entre sus filas una parte importante de su verdad, cual es el ataque a la modernidad democrática por parte de los centuriones de la moralidad ultramontana, sacan a relucir a sus jóvenes gerentes especializados en técnicas racionalizantes y modernas de ajustar el empleo público.

Cuando comienzan a evidenciarse los reales alcances de una política de largo plazo sumamente riesgosa para la vida popular, intentan recrear el aire angelical de la campaña electoral con rápidas escenas domésticas y banales: el nuevo presidente fue el invitado estelar al programa inaugural de Susana Giménez.

Cuando dicen reinsertar Argentina en el mundo, están diciendo apartarla de Unasur, Celac, Brics, y volverla a subordinar a los Estados Unidos.

Este diccionario equívoco se podrá empezar a leer nuevamente con el verdadero significado de sus palabras, con las movilizaciones y nuevas respuestas democráticas que permitan que una cantidad cada vez mayor de argentinos comprenda que en vez de votar por su bienestar votó un plan que amenaza su salario en la misma medida que sigue la lógica de aumentar las tasas de ganancia de las grandes empresas, sin cuidarse de deteriorar la misma Constitución de la que dijeron ser sus cruzados.

Han pasado pocos días, y muchos compatriotas ya comienzan a medir la distancia entre las promesas de felicidad para todos y las medidas de gobierno que resultan en ganancias fabulosas para pocos y brutal pérdida de ingresos para la mayoría.

Nuevos compromisos nos aguardan: será necesario convertir el desconcierto en lucidez, la angustia en indignación, las afectaciones individuales y sectoriales en causa común. El masivo acto popular de reconocimiento a la gestión y al liderazgo de Cristina Fernández del 9 de diciembre, así como la movilización de miles poniéndose al hombro la campaña por el ballottage, dicen claramente que será en torno al kirchnerismo, con el liderazgo de CFK y la afluencia constante y creciente de ciudadanos, que habrá de canalizarse la oposición a la restauración neoliberal. Un frente democrático, social, nacional, popular y progresista, con ciudadanos de estirpe kirchnerista, peronista, radical, socialista, comunista y de izquierdas, nos espera para reponer la relación entre las palabras y las cosas, sin lo cual no hay vida justa en ningún país.

26Dic/150

Retroceso y medios

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Luis Bruschtein

Se puede gobernar legalmente pero sin legitimidad. La diferencia es importante. Gobernar con decretos puede ser legal pero deslegitima las medidas que se toman y desacredita al Parlamento que aparece como un organismo decorativo menor. Si en esa línea, el Poder Judicial asume un rol de complicidad con el desprecio al Congreso, la calidad democrática se resiente aún más. Por supuesto que no se puede comparar con una dictadura. La diferencia es más que importante porque en este caso se trata de un presidente elegido y no de un general impuesto, pero para funcionar como presidente hay que respetar las leyes. Mauricio Macri, que ganó el gobierno por apenas dos puntos de diferencia, ya lleva un récord de decretos que incluyen desde la designación de magistrados a la Corte Suprema hasta la modificación de las condiciones que deben reunir aspirantes a determinadas funciones. Y además arremetió contra todos los funcionarios cuyos cargos fueron concebidos a contraturno de los Ejecutivos para evitar abusos, como en la Afsca y Aftic, en RTA o en el Banco Central y en la Procuraduría.

Si para estar en la Oficina Anticorrupción hay que ser abogado, es poco elegante modificar ese reglamento a imagen y semejanza del personaje candidateado. Es al revés, el personaje tiene que reunir las condiciones que requiere el cargo. Tiene sentido que el reglamento se pueda cambiar por decreto en función de un argumento razonable para el mejor desempeño de ese cargo, pero resulta monárquico que se lo haga solamente para poder designar a un candidato en especial y en el momento previo a designarlo, ya sea Laura Alonso o a cualquier otro en ese cargo.

El Presidente no es el patroncito. No es sólo la forma, que ya de por sí es calidad democrática. En todos estos casos van juntos el fondo y la forma. Hay otros dos decretos por los cuales organismos que fueron creados para que funcionen de la manera más independiente de los cambios políticos, perdieron de hecho esa condición. La ley que creó la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (Aftic) y Radio y Televisión Argentina S.E. estipulaba numerosas medidas para garantizar pluralidad e independencia, una de las cuales establece que sus autoridades se renuevan a contraturno del Ejecutivo. Los directorios están integrados por representantes de las provincias, de la oposición y de la actividad profesional y el titular es propuesto por el Ejecutivo cuando le toca la renovación. Los dos primeros organismos fueron englobados por un Ministerio de Comunicaciones cuyo titular, Oscar Aguad, ya dijo que tienen que subordinarse a los lineamientos de ese Ministerio, intervino por decreto a los organismos y puso al frente de ellos a un militante del PRO y a su yerno. RTA quedó dentro del Sistema de Medios Públicos que a su vez depende de la Jefatura de Gabinete, después de forzar la renuncia de su titular Tristán Bauer con acusaciones denigrantes.

Estos organismos fueron creados por la ley de medios, una de las más debatidas en la historia, con audiencias públicas en la Corte Suprema, y en el Congreso, asambleas en Universidades, sindicatos, asociaciones profesionales y barriales. Nunca antes una ley se discutió en forma tan amplia y masiva. Y lo mismo ocurrió cuando fue aprobada por el Congreso, por la Corte y por los organismos internacionales de la OEA y la ONU. Los ahora integrantes de la Alianza Cambiemos (radicales, macristas y Carrió) se retiraron del recinto en el momento de la votación porque la perdían por mucha diferencia. Los diputados del Frente Para la Victoria habían conseguido el respaldo de las demás fuerzas, desde el socialismo hasta partidos provinciales, después de una larga negociación que implicó concesiones y la introducción de cambios sugeridos por los otros bloques.

En todo el proceso de adecuación, el único multimedia que planteó problemas fue el Grupo Clarín que, para evitar su desmonopolización, trabó la ley con la complicidad de parte del Poder Judicial, pese a que había sido declarada constitucional por la Corte por el voto de seis de sus miembros. El único en contra fue Carlos Fayt, visiblemente parcializado en contra del gobierno.

El argumento para los decretos del gobierno macrista que subordinan a estos organismos de regulación de los medios audiovisuales privados y públicos es que la ley de medios fue utilizada como una herramienta de persecución. Si el único planteo pendiente es del Grupo Clarín, se deduce que la única víctima fue esta corporación a la que ellos entonces están defendiendo. El Grupo Clarín es una de las empresas más grandes de este país, con gran influencia en partidos políticos, asociaciones empresarias locales e internacionales, y en el Poder Judicial.

Los decretos y medidas contra la ley de medios, la forma violenta y descalificadora con que lo han hecho, el despliegue policial y las acciones propias de patoteros para sacar a Martín Sabbatella de la Afsca muestran resentimiento y revanchismo. Pensar que la ley de medios fue sólo una herramienta para perjudicar a una corporación mediática porque era crítica del gobierno kirchnerista es pensar que la posición dominante de Clarín en la generación de contenidos, en la circulación de la información y en la manipulación de la opinión pública no es nociva para una sociedad democrática. Nadie, oficialista, opositor o megaempresario oportunista, puede tener el derecho a manejar semejante poder de manipulación. Lo que están planteando el macrismo y el radicalismo es que la sociedad debe resignarse a ver la realidad sólo como quiera el grupo mediático dominante. No dan opciones democráticas para la información, aunque escudan esta ofensiva autoritaria con un barniz de democratismo vacío.

Hace menos de veinte días que asumió Mauricio Macri y en ese lapso el portal de Página/12 sufrió un ataque informático masivo que lo bloqueó por varios días; ya se anunció que serán levantados programas como 6,7,8 al que nadie podrá negarle audiencia. Es el más emblemático y el más irritativo para el actual oficialismo. Pero también se anunció el levantamiento de los programas de Dady Brieva en radio y televisión. Y de la misma manera se anunció que no habrá más Duro de domar ni Televisión registrada, TVR, y nadie podrá decir que es porque no tienen público. Igual que la salida de Roberto Navarro de C5N, que había sobrepasado a TN en el rating. En ninguno de ellos se aplica el argumento de que no tenían audiencia. El único argumento es el político. Los canales o las radios no quieren tener estos programas porque es evidente que temen la censura ideológica de la pauta oficial y la privada, que ahora se orientan con los mismos parámetros. Es claro que la pluralidad que a duras penas existía en el sistema de medios públicos y privados se está reduciendo a la mínima expresión porque la limitación de la pauta la sufrirán todos los medios críticos al gobierno macrista. Es un gobierno que se llena la boca con la libertad de expresión pero cuyo accionar está reduciendo el mundo de los contenidos simbólicos y de la comunicación a una sola mirada ultradominante.