Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

4May/170

Declaración de Carta Abierta sobre la decisión de la Corte Suprema

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Las brumas de la impunidad

La retorcida resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación merece sin duda todos los análisis jurídicos que sean necesarios a fin de intentar retrotraerla, pero como en tantos otros casos, es una decisión tomada por una cuestionable mayoría formada con innegables y toscos forzamientos. Los jueces que la firman todos son conexiones terminales de la voluntad desmanteladora del macrismo, que vacía toda juridicidad en los más hondos basurales de la historia. Léanse los dictámenes de los jueces sórdidamente revisionistas.

Dicen actuar en nombre de la civilización, de la arquitectónica más elocuente de leyes que garantizan la vida sin barbarismos. ¿No es éste el lenguaje más refinado de los hipócritas restauradores del festín de los represores? Son los nuevos bárbaros esgrimiendo las tablas de la ley. Miserablemente, surgen una vez más los oscuros compromisos de una parte significativa del aparato jurídico con el proyecto de volcar las interpretaciones ya consagradas sobre el Terrorismo de Estado hacia la zona más oscura de la historia del país. Hay en la decisión de estos jueces –todos ellos integrantes ya de una irreversible galería de la vergüenza nacional, Rosatti, Rosenkrantz, Nolasco-, la voluntad insidiosa de reescribir una historia dramática que fue juzgada en los tribunales de la humanidad, para darle voz a los represores, torturadores y asesinos como nuevos sujetos a los que se les confiere el derecho de revertir las vigas más profundan de la ética pública.

La desculpabilización  de patibularios personajes se hizo moviendo piezas jurídicas inverosímiles, con estilo de tahúres de alta escuela. Todo ello está destinado a una amnistía generalizada que invierta tortuosamente una interpretación ya dada sobre víctimas y victimarios. Ahora los primero pasarán a hacer el papel de los segundos y los segundos de los primeros. Esta absolución que cambia el curso mismo de la historia argentina ha salido de torvos diagramadores de la política gubernamental. También encuentra a los sectores dirigentes de la Iglesia llamando a una reconciliación. Usan esa venerable palabra como tortuosa señal de su propia inmunidad, lanzando así su autoamnistía respecto del avieso papel que cumplieron en los años más siniestros de la historia nacional.

¡No al borramiento de la historia en la bruma de la impunidad!