Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

8Abr/180

Apertura y acuerdos comerciales

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JORGE MOLINERO Carta Abierta

El gobierno nacional se ha embarcado en un proceso de apertura comercial y financiera, tratando de convencer a la opinión pública que son beneficiosas para el país, y que nos “sacarán del aislamiento” que según ellos fue la característica de la época kirchnerista.

El 22 de diciembre La Nación se lamentaba que no se haya podido cerrar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, debido a los “persistentes reparos de la UE (sobre volúmenes de cuotas de algunos productos agrícolas y de biocombustibles, la cuestión de la propiedad intelectual, las compras gubernamentales y ciertos temas de servicios financieros y marítimos)”(1).

Los negociadores europeos querían todo a su favor sin conceder más que migajas a los sectores primarios que serían los principales beneficiarios, al tiempo que el sector industrial el más afectado. Nosotros diríamos que gracias a sus “reparos” se ha dilatado la firma de un tratado que traería muchos mas perjuicios que beneficios. Pero el gobierno insistirá en marzo con el acuerdo de marras, al tiempo que propone avanzar en otros acuerdos, no sólo con la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) con los que tenemos distintos acuerdos previos, sino con Canadá, Singapur y Corea del Sur. La lista se ha restringido ahora que el tratado general de EEUU con los países asiáticos ha sido bombardeado por un Donald Trump devenido en proteccionista, mientras la “antorcha del libre comercio” pasa a las manos de China. ¿Por qué la apertura irrestricta y los acuerdos de libre comercio no son beneficiosos para países como la Argentina? Un poco de historia nos puede ayudar a comprenderlo.

La teoría y la práctica de los países hoy desarrollados

Desde el inicio de la Economía Política en Gran Bretaña, la teoría convencional del comercio exterior dice que la competencia perfecta será de mutuo beneficio para las partes, por lo que se deben eliminar las restricciones al comercio internacional. El neoliberalismo - la teoría económica que abrazan los economistas en los países centrales y muchos en los periféricos como el nuestro - caracteriza a los mercados como estructuras auto-reguladas que atienden todas las necesidades económicas, utilizando eficientemente los recursos y generando pleno empleo para “todas las personas que realmente quieran trabajar”. En esta difundida teoría de los países dominantes la pobreza, el desempleo y las crisis económicas periódicas se deben a factores externos que limitan el libre accionar del mercado, como los sindicatos y la acción del Estado.

Para superar el atraso y la pobreza - sigue la saga oficial del neoliberalismo - hay que crear estructuras amigables con el mercado (“market friendly”): recortar la fortaleza sindical para que los empresarios puedan tomar y echar personal a voluntad, privatizar las empresas públicas, eliminar las regulaciones estatales a la actividad económica interna y abrir los mercados al capital y las mercancías externas.

Sin embargo, desde que el capital financiero y su expresión ideológica neoliberal retomaron el control de la política económica en el mundo, a partir de los años 80, la pobreza y el hambre aumentó en los países ya pobres, al tiempo que se concentraba la riqueza tanto en países centrales como periféricos. En Latinoamérica fueron décadas perdidas para el crecimiento hasta que en la década pasada varios países de la región se embarcaron en un proceso diferente de acumulación y crecimiento que puso foco en la reducción de la dependencia financiera, aumento del consumo interno y reducción de la pobreza.

Sólo un puñado de países asiáticos, siguiendo reglas diferentes a las del manual neoliberal, crecieron fuertemente. A la salida de la Segunda Guerra Japón retomó su crecimiento, para ser seguido más adelante por Corea, Singapur, Hong Kong y Taiwán, y en los ochenta por China que está llamada a cambiar las relaciones de poder a nivel mundial en las próximas décadas. El crecimiento de la India es más tardío y está varios pasos por detrás de China, pero su importancia es, como ésta, la magnitud de su población.

En la mayoría de esos países el crecimiento acelerado y la reducción de la pobreza no se logró con apertura comercial irrestricta y menos aún con apertura financiera. El caso de China es el más exitoso por llevar casi 40 años de alto crecimiento (en un promedio cercano al 10 % anual acumulativo, pasando al 6 % en los últimos años) sin ningún año de las crisis periódicas que asolan a los países capitalistas desarrollados. Su Producto Bruto es el segundo a nivel mundial en dólares corrientes, detrás de EEUU, y el primero en Paridad de Poder de Compra. Ello lo ha logrado con un estricto control de los flujos financieros, con esa actividad casi 100 % en manos del Estado, al igual que las empresas de servicios públicos y las consideradas estratégicas (defensa, energía, comunicaciones, etc.) y un muy estudiado sistema de promoción de las exportaciones y de las inversiones externas. Esto incluye transferencia de tecnología del inversor internacional y un saldo externo positivo de las empresas a radicar allá (las exportaciones comprometidas deben ser mayores a las importaciones de insumos, bienes de capital y repatriación de utilidades y regalías). Ninguna de estas políticas son las recomendadas por las recetas neoliberales en que se apoya el gobierno de Cambiemos.

Pero no sólo China y los asiáticos no respetaron esas recetas para lograr su desarrollo. Los países europeos y Estados Unidos, en su momento, también las contravinieron en la etapa en que consolidaban su propio crecimiento industrial. Gran Bretaña, el primer país industrial, apeló a la alta intervención estatal. Desde el siglo XIV promovía la manufactura de prendas de lana, con derechos de exportación (sí, las “odiadas” retenciones) a la exportación de lana en bruto y con promociones a la mano de obra europea especializada en tal industria. Más adelante, cuando su industria textil de algodón dio origen a la revolución industrial alrededor de 1780 se fueron articulando distintas intervenciones del Estado para lograr su supremacía, entre las cuales muy significativas y poco mencionadas son las de tipo militar. La subyugación de la India por la armada británica derivó en la “libre exportación de algodón en bruto” a la metrópoli, al tiempo que se reprimía la actividad de la hilandería y tejedurías nativas, incluyendo el corte de los dedos a las hábiles trabajadoras indias. La etapa del imperialismo clásico se desarrolló alrededor de 1875 con la conquista militar de continentes enteros para explotar sus recursos y obligarlos a importar productos industriales de sus metrópolis europeas. Parafraseando a Von Clausewitz diríamos que la guerra (y la conquista) no es sino la continuación de las transacciones económicas (políticas decía él), por otros medios.

Tanto Estados Unidos como Alemania - los principales desafiantes de la supremacía británica - así como Japón, Suecia y otros hoy desarrollados fueron fuertemente proteccionistas, el primero hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Luego, una vez que hubieron consolidado su rol de economía industrial desarrollada comenzaron a predicar (y obligar por distintos medios, como vimos) al resto del mundo a practicar el libre comercio y la movilidad irrestricta de capitales. Como decía el economista coreano Ha-Joon Chang (2), es “pateando la escalera” que les permitió llegar arriba como impiden que otros puedan llegar.

 

La etapa actual y el plan de Cambiemos

La situación idílica del “todos ganan” que describe la teoría económica neoliberal no logró el desarrollo de aquellos que la siguieron sino que los encadenó a la especialización primaria cercenando las potencialidades de un desarrollo industrial con mayor grado de autonomía. A contrapelo de estas evidencias, el gobierno de Cambiemos procedió a la apertura tanto de capitales como de mercancías, y los resultados fueron una caída de la actividad muy fuerte en 2016 seguida con una recuperación parcial en 2017.

En el sector externo la situación se deterioró claramente en estos dos años. Por un lado las exportaciones no crecieron a pesar de la fuerte devaluación inicial y la quita de retenciones. El anémico saldo comercial positivo de 2016 se transformó en un saldo fuertemente negativo en 2017, que terminará por superar los 8.500 millones de dólares. Es que en 2017 hemos asistido a un proceso inverso de revaluación del peso que encarece las exportaciones y facilita las importaciones. El principal cambio externo que Cambiemos no quiere registrar es que la economía mundial no tiene la fuerte expansión que la caracterizó desde los primeros años del milenio hasta mediados de 2012. En ese momento en donde cayeron abruptamente los precios de las commodities, a lo que se suma la retracción de exportaciones industriales a Brasil, nuestro principal cliente. Entre 2011 y 2015/2016, la caída de las exportaciones argentinas fue muy fuerte (más del 30 %)

COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO – AÑOS SELECCIONADOS

(MILLONES DE DÓLARES)

 

EXPORTACIÓN

IMPORTACIÓN

SALDO

2002

25.650 8.989 16.661

2011

82.981 73.961 9.020

2015

56.788 59.757 - 2.969

2016

57.733 55.609 2.124
ENE/NOV 2017 53.881 61.538 - 7.657

 

Fuente: Indec.

La eliminación de la administración del comercio exterior (control de las importaciones) derivó en 2017 en un incremento significativo de las importaciones agravado por el retraso cambiario que se acentuó este año. Ese “agujero negro” del sector externo se financia con mayor endeudamiento que en vez de utilizarse para hacer inversiones en infraestructura o en actividades productivas que promuevan exportaciones o sustituyan importaciones, se utiliza para la especulación financiera con Lebac e instrumentos similares, capital golondrina que volverá a salir cuando este “esquema Ponzi” no aguante más (la corrida cambiaria de fin de año puede ser un anticipo). Las elevadas tasas de interés atraen a la especulación al tiempo que conspiran contra la inversión productiva. Las inversiones externas directas no superan los 2.000 millones de dólares (básicamente reinversión parcial de altas utilidades de empresas extranjeras), mientras la inversión de portafolio (especulativa) se acerca a los 14.000 millones de dólares. El endeudamiento con mercado de divisas abierto, una vez más ha sido el vehículo de la descontrolada fuga de capitales (en 10 meses de 2017 totalizan U$S 38.262 millones).

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2015 2016 2017

TASA LEBAC PROM. ANUAL 27,22 % 30,91 % 25,83 %

STOCK LEBAC (MILL. $) 345.124 630.310 1.177.230

INTERESES LEBAC/PBI 1,3 % 1,9 % 2,3 %

FUENTE: FIDE

Con la política económica actual nos encaminamos hacia el mismo tipo de problemas que tuvo la Convertibilidad en su etapa final, una apertura indiscriminada que solo se mantiene con mayor endeudamiento hasta que los acreedores externos (incluidos argentinos que ya blanquearon sus dólares en el exterior) entienden que ha terminado el juego de las Lebac o los Bonos del Tesoro y se retiren en masa, provocando una devaluación descontrolada.

No es que este gobierno de ricos no sepa como termina esta historia repetida. El país que quedará será de una alta desocupación para disciplinar la actividad sindical y lograr salarios reales mucho más bajos. Otra vez el encadenamiento de nuestra soberanía a una pesada deuda externa que cristalizará una distribución del ingreso más regresiva, con aumento de la pobreza y la marginalidad. Esos son sus objetivos escondidos detrás de los globos amarillos y las declaraciones de futuros brillantes.

 

 

  1. La Nación. 22-12-2017: “El Mercosur culpa a Europa por la falta de avances en el acuerdo”
  2. Ha-Joon Chang. “Kicking away the Ladder” (Pateando la escalera). Anthem Press, 2002.
8Abr/180

LA RECESIÓN  Y EL DESEMPLEO SE ACENTÚAN ¿ HASTA CUANDO?

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Alejandro Rofman

Los datos oficiales y los de los entes empresarios  de diverso origen dan cuentan que el derrumbe económico en el mes de junio se acentuó sensiblemente y que, además, la reducción de los puestos de trabajo siguió aumentando, tal cual lo indican estadÍsticas del Gobierno Nacional

En pocas palabras: en junio el retroceso industrial fue del 8,2 %,el mayor en los últimos 16 meses, -según la consultora de las grandes empresas ,FIEL- y del 6,4 % según el INDEC actual.   La vez, la caída de las ventas del comercio minorista fue del 9 % en relación siempre al mismo mes del año pasado , según la central empresarial CAME, y la construcción pública y privada cedió nada menos que el 19,6 % frente al mes de junio del 2015. En términos de empleo, el gobierno reconoció que en el mes de mayo pasado se produjo una reducción de 59.840 puestos de trabajo formales, lo que implica  una disminución anual del 1 % del total de los trabajadores en relación de dependencia que están registrados. Falta el dato del empleo informal y del empleo público .Este dato proviene de la Subsecretaria de Políticas, EstadÍsticas y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación En cuanto a datos laborales por sector de actividad está disponible la información oficial de los trabajadores de la Construcción que en el mes de mayo del 2015 sumaban  según el registro oficial 451 000 empleos mientras que en mayo de este año eran 389.000 plazas de trabajo, lo que significan 62.000 empleos menos, un 13,8 % de disminución. Finalmente ,es importante remarcar que en términos de consumo de materiales para la construcción se presentan bajas del 38,4 %  en vidrios para la actividad y tubos de acero sin costura ,28 % en artículos sanitarios de cerámica,27,6 % en asfalto y 24,4 % en hierro redondo para  hormigón armado cotejando junio de este año con igual mes del año anterior

En cuanto al d ato agregado total, es decir el Producto Bruto del mes de junio, no hay todavía información oficial pero sí de consultoras privadas, que estiman una caída del mes de junio de este año en relación al del año pasado de entre 3,1 al 3,8%

Estas   estadísticas todas de origen oficial  son francamente desalentadoras. No solamente por lo dificultoso que va a hacer remontar dicho escenario recesivo sino por  lo dificultoso que siempre resulta, en tiempos de recesión, conseguir para los cesanteados , un nuevo empleo

Nos preguntamos, por qué ocurrió lo que aquí describimos, cuando va a invertirse la tendencia y cuales son las políticas públicas necesarias para que ello ocurra y si las mismas están programadas para que se tornen efectivas  en el corto plazo

El otro escenario cercano en que se verificó un retroceso significativo fue el de los años 1998 al 2002 inclusive. Las políticas del gobierno de Néstor Kirchner que comenzaron con el inicio de su Presidencia tuvieron un claro y definido objetivo. Sólo se podía superar  cuatro años de retroceso productivo entre 1998 y 2001  y una fuerte caída de la actividad económica con aumento del desempleo ,la pobreza y la indigencia a niveles nunca vistos entre 2002 y principios del 2003 si se ponía en marcha un plan inmediato para expandir el consumo de la población, muy deprimido, que permitiese incrementar la producción y el empleo. Y esa tesitura fue la que acompañó el tramo inicial de la presidencia de Néstor Kirchner con aumentos por sobre los niveles inflacionarios del salario y la jubilación mínima y el reinicio de las convenciones colectivas de trabajo para que los sueldos y los salarios creciesen en forma rápida superando siempre los índices inflacionarios Es decir, aumentar el poder adquisitivo de la población habida cuenta que en la Argentina contemporánea aproximadamente el 85 % de lo que se produce va a consumo interno y solo el 15 % va a exportación. El mejor desempeño de las arcas fiscales de basó en los impuestos sobre el incremento de ventas internas y en las  retenciones a las exportaciones de cereales y oleaginosas de  quienes los producían y vendían favorecidos con los aumentos de precios internacionales y la fuerte devaluación del 2002. Estos recursos adicionales se usaron para mejorar las remuneraciones de los empleados públicos y para estimular la construcción financiada por el Estado nacional .La regla de oro se implantó y se mantuvo todo el periodo de las tres presidencias entre 2003 y 2015: más ingresos reales en los bolsillos de los consumidores, en especial de los trabajadores, para que haya reactivación económica  ,creación de puestos laborales y,por ende, caída sustancial de la pobreza y la indigencia

¿Cuáles son las perspectivas en la Argentina actual? La política oficial descansa en la b aja del costo laboral con el salario no como un derecho social y un estímulo a la demanda sino para favorecer las exportaciones de grandes grupos económicos y la contracción del gasto público a fin de b ajar el déficit fiscal, supuestamente generador de la inflación. Este eje central de la política económica se alimenta también de la eliminación de partes de los subsidios a los consumos populares que cercena la capacidad de consumo de gran parte de la población y con la eliminación de las retenciones a los productos agroexportables amén de la devaluación. Entonces, recesión económica, la pérdida de plazas laborales y el aumento de la pobreza ( según la Universidad Católica Argentina) es un efecto deseado y no producto del error, el mal cálculo o la herencia recibida

Las políticas en marcha  se encaminan a acentuar las tendencias regresivas  y no a superarlas Son medidas pro-cíclicas, incapaces de revertir la generalizada caída del nivel de vida de los sectores populares

Desde la esfera oficial, el planteo es que se va a volver a crecer hacia fines de año o principios del próximo basando esa premisa en dos procesos simultáneos: la baja de la inflación y en el impulso a la obra pública  proveniente de financiamiento via toma de créditos en el exterior

Veamos la viabilidad de este enfoque. La baja de la inflación puede ser beneficiosa en tanto el aumento salarial  correspondiente sea superior a los índices inflacionarios mensuales o anuales. Este año según el ministro Prat Gay la inflación será de 42 % y el promedio de incremento salarial gira en torno al 32 % según los convenios colectivos de trabajo firmados .Son 10 puntos de porcentual perdidos por los trabajadores Será la primera vez, después del kirchnerismo que el cotejo dará negativo para los asalariados,  El segundo planteo, el de las obras públicas en ciernes con recursos externos tiene serios inconvenientes temporales Sin duda insuflar dinero y crear trabajo en el área de la construcción nadie discute para alentar la expansión económica La inversión pública depende de un proceso  extendido en el tiempo imposible de acortar, pues se debe licitar cada emprendimiento, y los plazos respectivos para poner en marcha las construcciones planeadas .no son nunca de menos de un año ,y las licitaciones todavía no han aparecido Mientras , el salario seguirá deprimido por la caída del poder adquisitivo de la mayoría de la población durante gran parte del 2017, Estamos así, frente a un panorama que no se compadece con lo prometido por el Presidente( acaba de estimar un crecimiento del 3 % para el año próximo lo que no se justifica por todo lo dicho) frente a una caída de al menos  el 1,5 % para 2016 que estima  el informe de julio  de las Naciones Unidas a través de la CEPAL.  Además, consultores privados calculan que el desempleo ya creció en torno a los 2 puntos de porcentual, lo que supone  llegar al 8 % de la P.E. Por otra parte ,una reactivación de la obra pública tiene un impacto  sólo parcial en el escenario económico. Resulta clave, entonces, la recuperación del salario real , lo que es imposible que ocurra en gran parte del 2017,pues los nuevos convenios se efectivizan recién a partir de la mitad del año.

La única opción factible para que a partir del inicio del año que viene se verifiquen aumentos singulares en el desempeño de las variables económicas y sociales  consiste en repetir la receta exitosa que N. Kirchner puso en práctica en el año 2003.Más ingresos a los sectores populares mayoritarios en el país, que supone más consumo, más producción, más empleo y menos pobreza como efectos concretos de una política contra-cíclica Pero para eso no parecen dispuestos los actuales gobernantes por sus intereses empresariales, que defienden sus representantes en el Poder Politico ni por convicción ideológica

Si la remuneración de la  fuerza de trabajo es una barrera para aumentar la tasa de ganancia en lugar de una herramienta obligada de una política para elevar el nivel de vida de la población pocas esperanzas nos quedan para avizorar un cambio de tendencia en el corto o mediano plazo y una vuelta a un proyecto de sociedad donde se prioriza la valorización de dicha fuerza de trabajo como un objetivo irrenunciable.