Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

2Sep/190

El comienzo del final

Publicado por admin

 

Alejandro Rofman

Así titula el Banco Nacional Popular Paribas, un informe lapidario
sobre la situación financiera de nuestro país difundido este jueves
29, en simultáneo con informes parecidosemitidos por diversos
organismos y medios de difusión internacionales (como Forbes,
Finantial Times, Bloomberg, etc.) El BNP es uno de los bancos más
grandes de Francia y del mundo. Forbes la revista más prestigiosa de
economía y finanzas de Estados Unidos descree que la Argentina pueda
pagar y Bloomberg afirma que el default es solo cuestión de tiempo. El
BNP asegura que las medidas del gobierno no resuelven los problemas de
insolvencia en el tiempo. Y recuerda que la economía argentina tiene
una deuda pública que alcanza al 110 % de su Producto Bruto (dicho sea
de paso, era solo del 36% a fines del 2015). Y el banco cierra su
informe diciendo: “No se ven elementos que puedan mejorar la
situación. La perspectiva es mas devaluación y controles sobre el tipo
de cambio”. A ello se suma, la calificación de D, o sea default, que
impuso anoche la calificadora más importante del mundo a nuestra deuda
pública, llamada Standard y Poor.

Esta catástrofe que está ahora en proceso no proviene como miente el
presidente Macri del resultado democrático de las PASO. Viene de
antes. Se genera por su gestión de gobierno. Un dato concluyente:
Desde Enero del 2016 la deuda nuevacontraída por el Estado Nacional
fue de 107.625.000 de dólares. Según el Banco Central, a Junio de este
año la fuga de capitales alcanzó a 106.779.000 de dólares. Osea, la
deuda contraída solo sirvió para financiar la salida de dólares. Un
despropósito mayúsculo. Estamos ahora endeudos en relación al Producto
Bruto tres veces más que en el 2015 solo para financiar salidas de
dólares de nuestra economía para ahorro particular o de empresas,
salidas de fondos golondrinas, pago de intereses y saldo de divisas
turísticas. Lo dramático de esta situación se agudizó desde que el
gobierno argentino en Marzo del 2018 se encontró con que todos los
centros financieros internacionales no le prestaban más porque iba
camino de la insolvencia. Entonces acudió, para recibir dólares, al
FMI, porque resultó incapaz de generar ingresos en esa moneda por vías
genuinas. En el acuerdo con el fondo se comprometía al gobierno
Argentino a lograr crecimiento económico, a aumentar el empleo para
bajar la pobreza, reducir la inflación y bajar el nivel de la deuda.
En Junio de este año se cumplió el primer ciclo anual de vigencia del
acuerdo, dos veces incumplido y reestructurado. Y a ese momento, mucho
antes de las PASO , durante el citado año la economía cayó el 1,7%, la
deuda había subido 29 puntos porcentuales del PBI, el desempleo
aumentó a 10,1%, la pobreza creció a más del 32% y la inflación se
disparó al 53.9%. Un verdadero desastre, que llevó al incumplimiento
por tercera vez en estos días del acuerdo con el Fondo que ahora se
tendrá que renegociar nuevamente. El FMI desembolsó ya 44.500.
millones de dólares de los 57.000. que presó (bajo el compromiso de no
financiar fuga de capitales con dicho préstamo, tal cual lo establece
el artículo 6 de la carta orgánica del FMI compromiso que este
organismo no hizo cumplir). La frutilla del postre fue el default
técnico que se produjo ayer Jueves 29, debido a que el gobierno
argentino decidió reestructurar el plan de pagos de la deuda a futuro
en un monto de 101.000. de dólares. ¿Qué nos espera? Nada bueno,
diríamos lo contrario: pésimo. Un panorama de desastre está abierto
por culpa no de la impericia del actual gobierno sino por el
endeudamiento injustificado y la apertura financiera total del sector
externo que torna a la primera dimensión impagable y al segundo
postulado de la política Macrista el gran negocio para que sus
integrantes fuguen los recursos fuera del Banco Central

El panorama social es francamente desalentador con millones de
personas que pasan hambre en el país que produce alimentos e insumos
para los bienes alimenticios diez veces más de los necesarios para una
satisfacción de las necesidades básicas de la población. Fenómeno del
cual todos somos testigos pero con muy pocos responsables, que no son
precisamente los que padecen el referido hambre. La UCA acaba de
revelar que el 13% de los menores de 17 años padecieron en el año 2018
de carencia severa de alimentación, casi el doble que lo que el
organismo de esa Universidad comprobó que ocurría 5 años antes. Y esta
universidad informó que una tercera parte de los niños y adolescentes
entre 0 y 17 años tuvo algún tipo de carencia en su alimentación
durante dicho año. Este daño social y de salud que no puede
prolongarse mucho tiempo más es la otra cara de esta política
económica y social que la sociedad argentina rechazó con amplia
mayoría en las elecciones de hace dos semanas. Todo indicaría que el
27 de Octubre esa mayoría ( prácticamente el 70% de la población
argentina ) volverá a manifestarse incluso en forma más amplia, para
dejar atrás estos 4 años muy dramáticos para los sectores de ingresos
medios del país.