Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

15Sep/180

FMI: ¿oposición responsable y consenso o resistencia y pensamiento crítico?

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Guillermo Wierzba * (Especial para sitio IADE-RE) | "El sistema de poder del capital financiero y los medios de comunicación que son parte de su sustento, se han dado a la tarea de cooptar políticos, dirigentes gremiales, periodistas e intelectuales: progresistas impregnados de realismo, peronistas perdonables e izquierdistas serios y creíbles, con el fin de darle gobernabilidad a la estabilización del tercer ciclo neoliberal que hoy tambalea. Como lo demanda el FMI y la comunidad financiera internacional", analiza Wierzba.

Durante la larga década en que se desplegaron un conjunto de gobiernos populares en América latina que desafiaron a la corriente globalizadora neoliberal, los grandes medios de comunicación articularon una acción permanente para desgastarlos y, así, contrarrestar la adhesión de sectores del pueblo que habían gozado de los beneficios de sus políticas económicas. Éstas, a la vez, que conseguían resultados en el crecimiento económico, también habían reasumido el objetivo de la reducción de la desigualdad. El resultado electoral en la Argentina que significó el advenimiento del tercer ciclo de neoliberalismo fue, sin duda, determinado en forma decisiva por la intensidad y parcialidad que pusieron en juego esos medios en su consecución. Luego de los cambios de gobierno en los países latinoamericanos, que significaron el retorno de la economía de la financiarización, el papel del Poder Judicial, que había jugado un rol obstaculizador de los proyectos de cambio, pasaría a ser fundamental en el despliegue del lawfare (guerra judicial) como metodología proscriptiva de los líderes desplazados del gobierno.

En la Argentina, el gobierno de Macri llevó a cabo profundas y rápidas políticas de desintervención estatal en la economía como la liberalización absoluta de la entrada y salida de capitales y del mercado de cambios, la eximición a los exportadores de la exigencia de la liquidación de divisas, la desarticulación progresiva de las políticas de precios cuidados, la eliminación de regulaciones sobre la tasa de interés y el crédito y la desregulación de las importaciones. Se dispuso el pago a los fondos buitre accediendo sin resistencia alguna al arbitriario y antijurídico fallo del Poder Judicial estadounidense, pago que completó el dispositivo para el estímulo de un nuevo ciclo de endeudamiento y fuga de capitales. Como ocurrió en los dos períodos previos de neoliberalismo, el ingreso de capitales especulativos de corto plazo dinamizaría ese proceso, en el marco de una economía con bajo ritmo de crecimiento y una definida tendencia a la generación de desigualdad. La adopción de un esquema de metas de inflación, que se basó sobre el uso de la tasa de interés para retraer la demanda agregada con el objetivo de reducir la tasa de crecimiento de los precios, fue inefectiva en obtener su objetivo. A la inversa, la eliminación de los subsidios a las tarifas públicas, y la dolarización de sus precios unidas a la eliminación de las retenciones y la liberalización de precios comandaron un mecanismo de reordenamiento regresivo de la distribución del ingreso que aceleró la tasa inflacionaria.

La alta velocidad del endeudamiento y la fuga fue facilitada por la bajísima relación deuda/producto heredada del gobierno democrático, nacional y popular y favorecida por las altísimas tasas de interés en moneda local resultantes del régimen de metas de inflación. Pero los más de 100.000 millones de dólares de endeudamiento de los dos primeros años del gobierno ceocrático de Macri, monto del cual más de la mitad fue destinada a alimentar la fuga de capitales, frente a un PIB que apenas había variado y a un fuerte deterioro del resultado de la cuenta corriente del balance de pagos creó las condiciones de una gravísima crisis, que se desplegó con la amplificación que le dio un cambio de las condiciones financieras internacionales.  El gobierno acudió a una revinculación con el FMI, organismo que le otorgó un financiamiento considerable a cambio de severísimas condicionalidades que significan un serio retroceso en el ejercicio de la soberanía nacional en la determinación de las decisiones políticas actuales y futuras.

Ni las concesiones ni la disposición del refuerzo financiero consiguieron aliviar la crisis, cuyo epicentro es una corrida cambiaria que no cesa y contiene latente la posibilidad de completarse con una corrida bancaria.

El FMI, desde un principio, insistió en que el gobierno debería darse a la tarea de construir la viabilidad del programa regresivo, y que esa viabilidad requería de una oposición cooperativa, tanto en el ámbito político como social. No alcanza para el organismo el gobierno de un partido dispuesto al ajuste. El Fondo, efectivamente, no es el mismo de antes, sino que sus préstamos no sólo se atan a políticas regresivas de ajuste en función de la estabilización del balance de pagos, sino que exige cambios estructurales, mientras demanda la articulación de un sistema político cuyas opciones respeten comportamientos afines a la lógica de la globalización financiera asumiéndolos como política de Estado.

Los grandes medios de comunicación han asumido un rol activo en atender y promover el despliegue de fuerzas políticas opositoras encuadradas en el dispositivo pretendido por el FMI. Pero no sólo, sino que también favorecen el despliegue cultural afín al alcance del mismo objetivo. El periódico orgánico de la derecha no repara en destinar espacio para el despliegue de opiniones, que presumiendo la pertenencia a un difuso “progresismo” se integran a esa política de Estado común con las fuerzas conservadoras. Una línea de comunicación que persigue el objeto de arrojar a los márgenes de la vida política al pensamiento crítico que impugna el modo del capitalismo financiero global y la aceptación local de integración al mismo.

Bajo el título de “La democracia requiere de una izquierda creíble y respetable”, el diario de tradición liberal-conservadora publica, en su edición del 5 de setiembre de 2018, una opinión del catedrático Loris Zanatta de la Universidad de Bolonia. Lo que no pregunta el profesor es: ¿creíble y respetable por quién?. Sin embargo, luego de referirse en forma asertiva y descalificatoria a todos los liderazgos latinoamericanos que impulsaron el proyecto de la Patria Grande, sanciona la misión que propone para esa “izquierda necesesaria”: “una izquierda democrática que haga bien su trabajo, defienda los intereses de sus electores, critique y corrija las distorsiones del mercado, amplíe el campo de los derechos civiles”. Luego sostiene que la izquierda que use el mercado a su conveniencia es hipócrita y prehistórica y revela que el mercado produce la riqueza necesaria para un estado social próspero, mientras acusa veladamente a los gobiernos populares de intentos de monopolización del poder. La izquierda requerida en la opinión publicada por La Nación, entonces, es una que promueva la sociedad de mercado. Entiéndase bien: no un sistema democrático con mercados en el marco de una actividad estatal que tome decisiones sobre la base del mandato ciudadano, sino un régimen con centralidad mercantil en la asignación de recursos, pero -eso sí-  que incluya una izquierda atenta a la enmienda de las fallas del mismo. Una izquierda que renuncie al cuestionamiento del neoliberalismo y se dedique a la promoción de derechos civiles que no lo contradigan, con una fina cuota de sensibilidad frente a los más desprotegidos que la ruda derecha no poseería. En la misma edición, Guillermo Rozenwurcel un economista que se reconoce heterodoxo, en su nota “Entre la expansión y la recesión” da cuenta de su preocupación para que el gobierno además de hablar del ajuste explicite la manera en que protegerá a los más débiles. Sin embargo, aludiendo a los sectores medios, los califica de pretenciosos que quieren vivir como en un estado desarrollado mientras la productividad económica del país es inferior, y también de aspirar a gozar de los beneficios de un estado de bienestar sin querer pagar impuestos. Ahí está, sonando en tono de la izquierda requerida por el catedrático de Bolonia lo que brutalmente había afirmado el repitente funcionario de gobiernos neoliberales González Fraga: que el kirchnerismo le hizo creer a un empleado medio que podía comprar plasmas y autos y viajar a Europa con su salario, rematando con la advertencia que para poder volver a hacerlo pasarían años porque implicará un largo esfuerzo de suba de la productividad. El consenso por el aumento de la productividad omite que la lucha y la construcción de igualdad social pertenece al ámbito de la discusión de las ciencias sociales. La omisión de la cuestión de la igualdad lleva a Rozenwurcel a no reparar en la mejora del índice Gini, ni en la expansión intensa de derechos sociales y mejora del salario real obtenidas durante el gobierno popular kirchnerista. El economista emula a Zanatta al recurrir al estilo descalificatorio y asertivo para señalar a ese período como de despilfarro de los recursos obtenidos de un superciclo de precios internacionales para los commodities.

Sin explicar el por qué, Rozenwurcel formado en la heterodoxia, se suma a la construcción del discurso dominante renunciando al espíritu crítico cuando sostiene que el país fue dejado en una situación económicamente insostenible, sin describirla ni sustentar la afirmación, siendo que ésta resulta muy controvertida, ya que el nivel de desendeudamiento vigente al final del gobierno de Cristina Fernández le dejó al gobierno entrante un indudable margen de maniobra que no tiene antecedente en el período institucional iniciado en 1983. Pero la expresión no es ingenua porque se suma al clima de época del tercer ciclo neoliberal, coincidiendo con el diagnóstico de la “pesada herencia”. Tampoco lo es la referencia al péndulo entre expansión y recesión, que considera iniciado hace 80 años, a los que caracteriza de involución económica y fuerte inestabilidad política. Así, la política de sustitución de importaciones resulta cuestionada por el autor de la mencionada nota, como también las luchas en defensa de las conquistas y mejoras en el nivel de vida de los trabajadores y los sectores populares que devinieron de la misma, asociadas a un proceso de industrialización y complejización del aparato productivo nacional y resistentes frente a los sucesivos intentos de restauración conservadora, cuya expresión más dramática fue la dictadura terrorista de 1976.

La propuesta de alternativa “responsable” que expone el integrante del Club Político Argentino plantea una meta menos ambiciosa que el déficit 0, pero sin cuestionar el ajuste del gasto, de cuya falta se critica al gobierno neoliberal, moderar la suba del tipo de cambio con una oferta más voluminosa y enérgica de divisas -o sea una intervención de mercado-, la promoción de un acuerdo tripartito entre trabajadores, empresarios y el Estado – sin explicitar la necesidad de anteponer la recuperación del salario previa a la consumación del acuerdo, habida cuenta de su derrumbe provocado por la devaluación del peso-. Rozenwurcel remata la mencionada propuesta con su adhesión a la idea de un gobierno de coalición con el radicalismo y el establecimiento de “negociaciones serias con la oposición responsable”. Una contribución al ideario de Zanatta y a la línea editorial actualmente sostenida por la mayoría de los columnistas de La Nación.

El texto se inscribe con dos décadas de atraso, en el espíritu del publicado por Machinea y Gerchunoff el 28 de abril de 1998 en Clarín. El cenit del entusiasmo por el neoliberalismo y la popularidad de la expresión teórica apologética del Fin de la Historia no pertenecen al presente. Pero lo que fue un discurso preparado como justificación del ejercicio de una política neoliberal por quienes se pretendían intelectuales progresistas responsables, se replica hoy para descalificar las experiencias populares (o populistas, elija el lector) que construyeron políticas que constituyeron un primer intento colectivo de ruptura con ese neoliberalismo, y hoy resisten para volver a intentarlo en un nuevo ciclo.

El sistema de poder del capital financiero y los medios de comunicación que son parte de su sustento, se han dado a la tarea de cooptar políticos, dirigentes gremiales, periodistas e intelectuales: progresistas impregnados de realismo, peronistas perdonables e izquierdistas serios y creíbles, con el fin de darle gobernabilidad a la estabilización del tercer ciclo neoliberal que hoy tambalea. Como lo demanda el FMI y la comunidad financiera internacional.

Mientras quienes se inscriben en el pensamiento crítico que milita en la resistencia se plantean la discusión de acciones, entre otras, encaminadas al rechazo de la política acordada por el Gobierno y el FMI, por el restablecimiento de las regulaciones a la entrada y salida de capitales y la administración del mercado de cambios, la intervención del Estado como agente decisivo en el comercio exterior, la reapertura inmediata de las paritarias para recuperar el salario, la reimplantación de restricciones a las importaciones en defensa de la industria nacional, la baja de la tasa de interés con el objetivo de reactivar la economía, el desmonte de la política de ajuste y la recuperación de los programas y organismos de ciencia y técnica que contribuyan al desarrollo independiente de la Argentina. El primer paso será la brega por impedir la aprobación del Congreso de un Presupuesto Nacional que sea el instrumento para el ajuste.

 

* Profesor de la UBA, exdirector del CEFID-AR | 12-09-2018

 

31Ago/180

Declaración de Carta Abierta Resistencia de la Universidad Argentina

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Imagen: Adrián Pérez

Obediente a una de las tantas consecuencias lógicas del neoliberalismo, que considera innecesaria la complejidad del mundo cultural y las incesantes ramificaciones del conocimiento en todas sus disciplinas (científicas, históricas, literarias, etc.) el macrismo ya ha iniciado su proceso judicial contra la Universidad. También es necesario aclarar que la idea de proceso judicial, en el macrismo, consiste en un conjunto de acciones agresivas contra personas e instituciones, llevadas adelante por jueces que acatan más los estipulaciones de la Inquisición antes que los modernos códigos procesales. Las Facultades de Derecho de todo el país tienen una alerta que hacer al respecto. Igualmente lo tienen las Facultades de Economía respecto a la inequidad de los modelos económicos en uso, que no solo afectan a extensos sectores sociales sino a los conocimientos económicos todavía no capturados por la irracionalidad compulsiva de la financierización mundial. Asimismo, las Facultades de Medicina respecto a la mercantilización de la salud, las de Filosofía respecto a la anulación de las autonomías subjetivas, las de Ingeniería respecto al abandono de los estilos tecnológicos autónomos, las de Exactas, respecto a las ciencias físico-matemáticas resguardadas de imprudentes patentamientos, las de Arquitectura, escapando con imaginativos contrapuntos a la monumentalización del poder global, las de Ciencias Sociales respecto a la conversión de los inter-vínculos sociales en un mercado de informaciones sobre consumos personales, las de Farmacia atentas críticamente hacia los grandes monopolios de medicamentos, las de Agronomía estudiosas críticas de la concentración de la tierra y el peligro de los agroquímicos. Pero no se detiene allí la heterogeneidad del sentido de la Universidad con los intereses de macrismo, pues debido precisamente al peligro que intuye sobre la existencia de las Universidad, se lanza ahora con cruel entusiasmo a quitarles el respaldo necesario para sostenerlas. Mientras dice, alucinatoriamente, que ha aumentado el presupuesto universitario, está en marcha un plan de desmantelamiento que abarca a todas las universidades del país. La verdad puede leerse en los labios del presidente, de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y en cualquier funcionario macrista. Para ellos, las universidades no dan créditos para sostener una agónica política económica, solo acarrean gastos. Y desde esta estrecha visión salida no de una tormenta ocasional, sino de una perturbación permanente que entre ellos comparten, obligan una vez más a demostrarle al gobierno que las Universidades públicas existen en la conciencia nacional, en la vida popular, en las aspiraciones democráticas de la juventud, en las tradiciones más altas del conocimiento, en el cuadro constitucional de los derechos básicos, y también, como es lógico, en la calle.

Viva la movilización resistente de los docentes y estudiantes para frenar el ajuste y la destrucción de la Universidad Públca.

Llamamos a participar de la gran movilización universitaria del jueves 30 de agosto a las 17 h.

CARTA ABIERTA

29 de agosto de 2018

24Jun/180

Los dragonentes del FMI

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Por Guillermo Wierzba

Pese a la evidencia que plantea la crisis cambiaria, en relación a la grave situación que atraviesa el sector externo de la economía, el gobierno insiste en un discurso y la implementación de medidas cuyo objetivo es la reducción del déficit fiscal, que no luce grave en su nivel respecto del Producto. Así queda planteado un interesante debate entre economistas ortodoxos, que adjudican todos los males del empeoramiento indiscutible de la macroeconomía a la inflación, suponiendo que la persistencia y agravamiento de ésta proviene del déficit fiscal y el aumento de la cantidad de dinero para financiarlo, y heterodoxos, que valoramos al estructuralismo latinoamericano, subrayando la restricción externa originada en la composición de la balanza comercial como el origen de estos desbalances del sector externo.

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Claves | Ajuste fmi

Sin embargo, muchos de nosotros entendemos que en las condiciones actuales de economías abiertas, insertadas pasivamente en la globalización financiera, el círculo vicioso fuga de capitales–endeudamiento agrava la restricción, y muchas veces se constituye en su principal causa. La descuidada y sospechosa desregulación cambiaria y de los movimientos de capital acompañadas por el financiamiento con deuda tomada en dólares por el actual gobierno es la razón de la crisis actual. O sea, que cursamos una crisis producto del retorno al régimen de valorización financiera que inaugurara la dictadura militar en 1976

Programa

Sin recursos ni aptitudes para afrontar la situación, los funcionarios encargados del manejo de la economía han sido instruidos por el Presidente Macri a ofrecerse como dragoneantes a la conducción del FMI. Eso hizo borrar del discurso la palabra acuerdo, reemplazada por el enunciado que reivindica al memorándum de entendimiento como un Programa del gobierno que el Fondo comparte. Es grave que la idea de conciliación o sumisión posibilista haya mutado por una mimetización e identificación tal con las recetas del organismo auditor, que vela por el resguardo de los intereses del capital financiero, para borrar hasta la existencia de dos contrapartes para fundirse en un “nosotros somos ellos y ellos son nosotros”.

La gravedad de déficit fiscal no es por su nivel sino por su estructura, que el memorándum hecho público propone agudizar en su regresividad. Su nivel es superior al que dejó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Pero el cambio sustancial que produjo el Presidente Macri se revela en el peso de los intereses de la deuda, la reducción drástica de la recaudación de retenciones y el gasto en subsidios, el incremento tarifario –violatorio del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que tiene rango constitucional–, la reducción de impuestos a los bienes y la desactivación de proyectos de investigación y desarrollo científico que significaron una modificación antipopular y contraria al interés nacional de la composición de gastos e ingresos del Presupuesto.

Austeridad

Sería ingenuo adjudicar a visiones académicas o teóricas la elección de causalidades distintas con relación a la comprensión de la inflación o las crisis externas. La Economía (Política) no dispone de puntos de vista distintos u opuestos que no se encuentren vinculados a los intereses de clases antagónicas, o de conflictos entre naciones centrales o dependientes, o de requerimientos diferentes entre agentes del capital productivo y del rentístico. Es por eso el escamoteo discursivo de la crisis externa y el machaque constante sobre el déficit presupuestario que pretende preparar a las mayorías para una época de penurias. Luego de haber llevado a cabo una política económica despojadora de sus derechos, ahora se les pide sacrificios para afrontar la recesión provocada por la fuga de capitales, que los integrantes de la clase privilegiada pudieron consumar con los dólares que el Estado consiguió endeudándose.

El diagnóstico del déficit fiscal permite al FMI y a sus dragoneantes a formular un programa que sustrae al Estado sus herramientas para hacer política económica y a realizar cambios en el dispositivo jurídico y la organización política que sustituyen roles estatales por el papel del mercado. Así se reducirán salarios públicos y se liquidará el fondo de sustentabilidad del sistema previsional induciendo a una reforma que reducirá jubilaciones, desembocando al final en la privatización del régimen y la eliminación de su carácter de reparto.

Se anuncia el compromiso de terminar con la obra pública, pavimentando el ingreso de fondos de inversión y empresas extranjeras para la construcción de infraestructura –con el régimen de PPP (participación pública privada)–, bajo vigilancia del FMI para evitar que no desborde los límites necesarios, a fin de garantizar el pago a los acreedores financieros. La reforma de la Carta Orgánica promueve la prohibición de transferencias del BCRA al Tesoro, con el fin de amputar los recursos de los gobiernos para hacer políticas públicas y para establecer condiciones que impidan que un futuro gobierno de raigambre popular pueda remover a los directores designados durante la vigencia del programa a implementarse.

La política de austeridad fiscal es la que permite propiciar estos objetivos. Por eso la declamación antidéficit. El discurso en que hace énfasis es para impulsar el disciplinamiento social. La flexibilidad del tipo de cambio prevista por la cópula FMI–gobierno resguarda muy bien las divisas para la premisa que subyace en el espíritu de la Carta Intención: servir los intereses y el capital adeudado al capital financiero.

Régimen

El turno neoliberal de Macri tuvo sus hitos en el pago a los buitres, la ley de reparación histórica, la derogación de la ley de medios, la desarticulación de la administración de la cuenta de capitales y del mercado de cambios, el cambio del régimen de ajuste de las asignaciones previsionales. Un sector de la oposición favoreció su despliegue. El acompañamiento que Massa le hizo a Davos –templo de la globalización neoliberal–, el voto opositor que acompañó la Ley que “honró” el pago a los buitres, a lo que se sumaron la “reparación histórica” –fachada de un blanqueo de capitales fugados que fueron habilitados a permanecer en el exterior– y la ley que con el nombre de “financiamiento productivo”, redujo atribuciones del Estado que le fueron otorgadas por la reforma de la Ley del mercado de capitales de sesgo antineoliberal, puesta en vigencia durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

El espíritu y el argumento de esos apoyos de un sector que se entendió asimismo como de oposición responsable, se justificó con la idea de otorgar gobernabilidad al oficialismo, entendiéndola como tarea democrática, pero también como un anuncio de la existencia de fuerzas “responsables” que no retornarán a un régimen populista, sino que se integrarán como contraparte de un sistema que conjugue con el paradigma hegemónico mundial, aunque conservando una pátina progresista.

Alternativo

Los acontecimientos que hoy transcurren hacen impostergable que la crítica al gobierno de derecha incorpore lineamientos de un programa alternativo, que debe incluir la advertencia del tremendo daño que se cometería si se facilitara la aprobación parlamentaria de un Presupuesto para 2019 que permita la implementación de la austeridad fiscal, o de una nueva Carta Orgánica del BCRA, o de reformas regresivas en el régimen previsional. Resulta en cambio necesario advertir que un gobierno popular que resultara electo en el futuro no respetará la política comprometida por el memorándum, se desvinculará del financiamiento del FMI, introducirá regímenes administrados de la cuenta capital y del mercado de cambios –con las mejoras fruto de lecciones aprendidas–, recuperará al BCRA como una institución con funciones múltiples en función de una política de independencia y desarrollo nacional y modificará la ley que rige el mercado de capitales, como parte de un programa transformador de la deplorable realidad del presente. Esas medidas reconocen a la restricción externa y la escasez de divisas como centro de los problemas que atravesamos.

En Argentina no ha finalizado una disputa histórica entre dos proyectos antagónicos: uno de raigambre neoliberal, que apunta a un país con concentración de la riqueza y que conserve rasgos estructurales de atraso y dependencia; otro que aspira a tener como objetivo central la lucha contra la desigualdad y la promoción de la independencia económica del país y el desarrollo nacional con un cambio de paradigma de la estructura industrial. Otorgarle la gobernabilidad al primero, que es la oposición que pide el FMI cuando le requiere reformas que necesitan leyes, supone la renuncia a ser una enérgica fuerza impulsora de la Patria Grande para convertirse en la otra pata del proyecto del Estado que desean quienes constituyen los centros de decisiones del poder financiero global

* Profesor de la UBA. Ex director del Cefid-AR.

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18Jun/180

EL ACUERDO CON EL FMI DEBE SER IMPEDIDO EN EL CONGRESO

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Porque….

La definición de recurrir al FMI y el préstamo stand-by acordado significan la profundización de las políticas neoliberales del gobierno de Cambiemos. Las condicionalidades del acuerdo acentuarán las políticas de ajuste. Las tarifas seguirán subiendo por la reducción planeada de subsidios, aumentarán los despidos en el sector público y las caídas del salario real de los trabajadores en ese ámbito, se recortarán drásticamente las transferencias de recursos a las provincias. La obra pública encarada y prevista por el Estado prácticamente será suspendida con el impacto que ello provocará en términos de reducción de la actividad económica. Mientras tanto, se reforzará el impulso de los emprendimientos público-privados, en los que la inversión privada es cubierta con la recaudación futura de peajes, tarifas y precios que garanticen la rentabilidad de la misma, y avalada por el Estado en caso de situaciones imprevistas que la afecten. Como en el 2001 el FMI impuso el objetivo de déficit 0, ahora como meta fijada para el 2020.

La línea de crédito abierta por 50.000 millones de dólares se implementará con un adelanto de 15000 millones y posteriores desembolsos sujetos al cumplimiento del programa económico impuesto por el fondo. La vuelta al FMI significa la renuncia a la autonomía ganada cuando el gobierno de Néstor Kirchner decidió cancelar toda la deuda con ese organismo internacional. Ahora el corazón de la política económica quedaría fuera de la decisión ciudadana, de sus gobernantes y representantes para ser definida por expertos del organismo que opera como el gran auditor de los capitales financieros globales. El monto del préstamo se aproxima a la suma de los vencimientos de capital e intereses de los años 2018 y 2019; lo que supone que el nivel se ha determinado en función de garantizar el repago de la deuda. El volumen es de una magnitud significativa que traduce el apoyo al régimen fundamentalista del neoliberalismo implantado por el PRO y la UCR en nuestro país. Ese apoyo no es ajeno al respaldo de EEUU al avance de políticas que, en el orden del alineamiento a su estrategia continental, la represión interna y la reformulación del rol de las FFAA viene implementando el gobierno. Resulta seguro, de proseguirse con la implementación del acuerdo crediticio, que ese rumbo será acentuado.

El fondo exigió la flexiblidad cambiaria, lo que importará una depreciación en escalera del valor del peso con la consecuente caída del nivel de actividad, del salario y del empleo asociados a la reducción de las importaciones de los insumos necesarios para su sostenimiento. La política cambiaria sumada a la reducción de las retenciones acelerará la concentración de la riqueza en las cerealeras y los agentes intervinientes en la producción primaria y sectores vinculados.

La reforma estructural de fondo que ha sido explicitada en el acuerdo es el cambio de la Carta Orgánica del BCRA. La CO aprobada en el 2012 con objetivos múltiples ponía al Banco Central como instrumento del desarrollo y amplió su posibilidad de asistencia al Tesoro Nacional. Ahora se propone un agudo retroceso, porque se eliminaría la atribución para esa asistencia, a la vez que el único objetivo sería atender a la estabilidad de precios. También se propugnan modificaciones en el régimen de estabilidad de los directores. Se fomenta el divorcio del BCRA de la orientación general de gobiernos y representantes electos por el voto del pueblo. Para el caso del arribo de un gobierno popular en el futuro, la entidad será el enemigo insertado en el aparato del Estado por el establishment del capital financiero internacional.

Así se avanza en la implementación del modelo económico de Metas de Inflación, en su versión ortodoxa de manual más acabada, que el FMI predica en su repertorio actual de recomendaciones. Las tasas altas de interés para combatir la inflación se traducirán en crecientes beneficios para los capitales golondrinas que vienen a rentabilizarse en el corto plazo. Tasas altas y tipo de cambio devaluado con restricción fiscal compondrán una drástica recesión con costos altísimos para los sectores populares y las pequeñas y medianas empresas, así como para las economías regionales, agregándosele una crisis para las finanzas provinciales.

Resulta avieso y repudiable que los plazos del crédito otorgado (36 meses) como la reforma de la CO del Banco Central sean impuestos como una carga que hipotecará los márgenes de acción para el período posterior al de la presidencia de Macri, mientras que le tranquilizarán el escenario para la futura campaña electoral.

URGENTE E INDISPENSABLE

Por todo lo enunciado y denunciado es necesario ponerle freno y evitar el progreso de este acuerdo. Los ajustes deberán ser sometidos a debate en la Ley de Presupuesto, mientras que la reforma de la Carta Orgánica requiere una Ley específica. Sin apoyo de la oposición no hay leyes para implementar la política que se pretende imponer. El contrato electoral ha sido roto completamente por el macrismo, y con esta nueva etapa abandonarán el gradualismo. Es imperioso que toda la oposición descarte cualquier gesto que le otorgue gobernabilidad a esta política de retroceso social, de entrega de la soberanía nacional y renuncia a la independencia económica. Sería gravísimo que se repitan situaciones como las protagonizadas por una parte de la oposición cuando votara la ley que habilitó el pago a los buitres, actitud (como la de Massa) colaboradora con Cambiemos que creó las condiciones para el curso de las políticas actuales que están destruyendo a la Nación. O que se reiteren bochornosas y reprobables “agachadas” como las abstenciones (ej: Abal Medina) o votos aprobatorios cuando se trató la reforma previsional que perjudicó los ajustes de las jubilaciones.

Es urgente que todos los bloques parlamentarios que se propongan impedir la consumación de la rendición ante el FMI, decidida por los CEOS que gobiernan, se pronuncien claramente comprometiéndose a que usarán todos los métodos eficaces, desde el voto negativo hasta el no otorgamiento del quórum, para evitar la sanción de leyes que viabilicen el acuerdo. Una conducta que no se alinee en esa dirección dividirá inevitablemente aguas entre quienes se identifiquen con la defensa de un rumbo democrático, nacional y popular y otros que decidan ser la pseudo oposición dentro del régimen neoliberal. Ese pronunciamiento público de los opositores debe ser inmediato – en función de lograr la interrupción del avance del acuerdo- y tendrá que incluir la advertencia que en el caso de obtenerse el ejercicio del gobierno en el 2019 no se seguirán aplicando las políticas convenidas para el stand-by. Las actitudes de los distintos agrupamientos políticos en el 2018 frente al ajuste fondomonetarista diseñarán inevitablemente el futuro político argentino, incluyendo el del mapa electoral, porque es inconcebible la concurrencia conjunta a los comicios de quienes se habrán comprometido en combatir al neoliberalismo con otros que explícita o tácitamente habrán adoptado el comportamiento de otorgarle gobernabilidad.

Así mismo, manifestamos nuestra desazón por las dilaciones del triunvirato de la CGT en fijar la fecha del paro general, cuya consigna central debe ser oponerse al acuerdo con el FMI. Nada puede ser subsanado en el marco de ese acuerdo. Las direcciones sindicales que no lo combatan con todos los medios quedarán señaladas como colaboradoras con una política cuyo objetivo central es el ataque a las conquistas de los trabajadores y los más desposeídos. Así también ocurrirá con los políticos que aquellas sostengan como candidatos para la representación popular.

Es necesario oponer al programa del Fondo uno propio cuyos lineamientos principales no pueden omitir la reposición de los instrumentos de regulación al movimiento de capitales, la recuperación del dispositivo regulatorio del mercado de cambios, la implementación de una institucionalidad que permita la intervención y regulación del comercio exterior por parte del Estado, la dinamización de las paritarias para la recuperación del salario, la implementación de una ley de medios de comunicación que termine con la censura privada a las expresiones que no coinciden con los requerimientos del poder mediático, financiero y económico, y una reforma judicial profunda que concluya con la articulación del poder judicial con el establishment económico y político de nuestro país.

CARTA ABIERTA, 8 de junio de 2018

29May/180

EEUU Y CHINA: PODER ECONÓMICO Y PODER MILITAR

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JORGE MOLINERO

En un reciente artículo sobre las actuales disputas comerciales entre Estados Unidos y China (1) concluíamos que la guerra comercial iniciada por los primeros era el esfuerzo del gobierno de Trump por impedir el ascenso de éstos a posiciones capaces de disputar la hegemonía mundial. Aquí analizaremos brevemente aquello que está más allá de las disputas de corto plazo.

La “isla Eurasia”

En 1904 Halford Mackinder, dio una conferencia en la Royal Geographical Society que inauguraría el concepto de “geopolítica”(2). Sus conclusiones no coincidían con la opinión previa de su audiencia, que entendía que se controlaba al mundo controlando sus mares, la razón principal del ascenso de Gran Bretaña a su posición de potencia imperial dominante. Macklinder consideraba que dominaría el mundo quien dominase la isla Eurasia, ese amplio territorio que se extiende desde la Europa Occidental hasta Vladivostok en la parte asiática de Rusia, incluyendo toda Asia, el Medio Oriente y África en ella. ”Quien domina la zona central de esos territorios domina la isla Eurasia y quien domina a ésta domina el mundo”. En 1924, tras la Revolución Rusa amplió su tesis indicando que era la función de su propuesta alianza atlántica (EEUU y Europa Occidental) controlar ese poder de la isla Eurasia.

Desde 1810 hasta fines de la Segunda Guerra la potencia imperial hegemónica fue Gran Bretaña y luego Estados Unidos, países que no pertenecían a la isla Eurasia. Los intentos previos de dominio por potencias continentales habían terminado en fracaso, como el de Napoleón, o volverían a fracasar como los dos intentos de Alemania en 1914 y 1939. Tampoco el extenso Imperio Ruso de los Zares había logrado una hegemonía, ni siquiera cuando como Unión Soviética aumentó su esfera de influencia a la Europa Oriental y la China que emergió de la revolución de 1949. En la primera mitad del Siglo XX el Japón, otra potencia insular, quiso jugar en el Asia Pacífico el papel que venía cumpliendo Gran Bretaña en Europa y los mares del mundo. Terminó fracasando por el cerco que le fue imponiendo EEUU a sus abastecimientos de petróleo y otras materias primas que desembocaron en el ataque a Pearl Harbor y la posterior derrota tras las bombas atómicas.

Las condiciones han cambiado fuertemente desde la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo industrial de China tendrá consecuencias diferentes que el previo de otros países asiáticos. Su territorio (algo más grande que el de EEUU) y su población de 1.350 millones (cuatro veces la de EEUU) la coloca en una dimensión completamente diferente a los desarrollos previos de Japón, Corea, Taiwán, Singapur y otros.

Su vertiginoso desarrollo de los últimos cuarenta años elevaron a China a la posición de primera economía medida en paridad de poder de compra y segunda medida en dólares corrientes.

PARTICIPACION EN EL PRODUCTO MUNDIAL
(en Paridad de Poder de Compra del Año 2011)

 

1980

1990

2000

2010

2017

CHINA

2,3%

4,1%

7,4%

13,9%

18,2%

EEUU

21,7%

21,9%

20,6%

16,7%

15,3%

MUNDO

100,0%

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Fuente: FMI. WEO 2018

El cálculo en dólares corrientes le da a EEUU el 24,8 % del Producto Mundial, y a China el 15,0 % en 2017.

Tecnología y poder militar norteamericano

No es sin embargo la magnitud superior del Producto Bruto lo único que marca la importancia de una potencia. Gran Bretaña no era una economía más grande que la de varios países europeos o que la economía china a inicios del siglo XIX, pero su armada era mucho más avanzada. Quien detenta los mayores avances científicos y tecnológicos en general - si es una economía de tamaño importante aunque no la más grande - es la que termina por prevalecer e imponer sus objetivos al resto de las potencias y los demás países, y la razón fundamental es que la tecnología avanzada aplicada a los fines militares es decisiva para prevalecer sobre sus adversarios.

Se puede competir comercialmente con menor desarrollo tecnológico en muchas ramas, simplemente utilizando técnicas de producción más simples pero mano de obra mucho más barata. Todo el desarrollo de Asia se inició con esta característica. Pero no se puede ganar una batalla frontal a un contendiente que tiene una superioridad tecnológica decisiva, y ello ha quedado claro muchas veces en la historia. Basta recordar los pequeños ejércitos de los conquistadores españoles, con sus caballos, sus armaduras de hierro y sus armas de fuego, doblegando a los ejércitos de imperios de millones en Perú y México. Otra cosa son las guerras o resistencias populares que han perdido imperios poderosos, como el caso de Estados Unidos ante Vietnam o Gran Bretaña frente a la India, pero ello es otro tema más allá del alcance del presente artículo.

Gran Bretaña tuvo hegemonía mundial durante algo más de 100 años, hasta el fin de la primera guerra mundial, en una combinación de tecnología militar, alcance mundial de su flota y convenientes acuerdos con las otras dos potencias de fuera de Eurasia, el Japón y los Estados Unidos. El agotamiento económico de los británicos y la derrota del Japón aceleraron la preminencia de estos últimos.

En el campo militar la ventaja de los Estados Unidos es importante, tanto por la presencia que ha establecido en el mundo con más de 600 bases militares de distintas dimensiones y envergadura, como por las ventajas tecnológicas sobre el resto del mundo, en especial el dominio del espacio y las comunicaciones, además de la magnitud de sus fuerzas convencionales de aire, mar y tierra y los arsenales nucleares donde no tienen la ventaja de su monopolio. Esta fortaleza se fue desplegando en forma acelerada durante la Guerra Fría. La política de contención de la Unión Soviética y sus aliados incluyó el despliegue de la armada, con la 6ª Flota en Nápoles (1946) vigilando Atlántico y Mediterráneo, la 7ª Flota en Filipinas (1947) el Pacífico Oeste y la 5ª Flota en Barheim (1955) para controlar Medio Oriente. A las bases le siguieron los acuerdos militares como la OTAN (1949) con Europa Occidental, el Tratado del Sudeste Asiático (SEATO, 1954) y el Tratado del Medio Oriente (1955). En nuestro ámbito regional fue el Tratado de Río (1947). Los tratados en el hemisferio norte buscaban cercar la gran masa asiática con bases navales y aéreas, incluyendo varias del ocupado Japón, con centro en Okinawa. Para 1955 EEUU ya tenía 450 bases en 36 países. La revolución iraní de 1979 significó la pérdida de una posición clave en el estratégico Medio Oriente con sus inmensas reservas de petróleo.

La superioridad militar de Estados Unidos no se basa solamente en las flotas armadas, como había sido el caso de Inglaterra, ni en el despliegue de sus bases aéreas y su superioridad en tierra, como ocurrió en la inmediata posguerra. Un conjunto de nuevas tecnologías son la etapa superior que potencia las fuerzas desplegadas por tanques, barcos, aviones y misiles. La revolución en el procesamiento de datos y las comunicaciones satelitales permitieron un cambio cualitativo en la organización militar. El la adición del poder del software que potencia lo más avanzado de la “ferretería militar” (hardware).

El Pentágono está desarrollando una estrategia denominada Triple Canopy (triple cobertura o “toldo”) que espera esté completada para 2030. Vigilancia avanzada y drones armados que llenarán desde la baja estratósfera hasta la exo-atmósfera, con la capacidad para disparar sus mortíferos armamentos con extraordinaria velocidad, neutralizar los sistemas de comunicación satelital de sus enemigos o seguir individuos por sus características biométricas. El Pentágono ha puesto la Inteligencia Artificial (AI por su sigla en inglés) en el centro de su estrategia. Está planeado que en un futuro próximo con los avances de AI, los drones robotizados podrán tomar decisiones autónomas (como las máquinas del film Terminator I, pero mucho más letales).

La National Geoespatial Intelligence Agency, con 60.000 empleados coordina el flujo de datos de vigilancia procesados por supercomputadoras, provenientes de los drones de baja altura (Predators y Reapers), los aviones espía U-2, los aviones no tripulados Global Hawks, los drones de gran altura X-37 B, el sistema de Google Earth, el sistema Space Surveillance Network (Red de Vigilancia Espacial) y los satélites orbitales en la estratósfera, que entre sus múltiples funciones tienen el ser soporte para la guía de los misiles nucleares. Son importantes los avances de biométrica, con la transmisión instantánea a supercomputadoras de huellas dactilares y scanneo de iris, respondiendo en instantes con la identidad de la persona bajo vigilancia. Un capítulo especial son las guerras híbridas y las ciber guerras, donde se imbrican indisolublemente las disputas económicas, políticas y militares (3). También se destacan las supercomputadoras como la desarrollada en 2010 por la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) con capacidad para realizar un trillón de operaciones por segundo, (costo unitario de 250 millones de dólares). El desarrollo de las supercomputadoras quánticas es crítico, pero allí la delantera la tienen los chinos, y el tema sensible es la seguridad de la comunicación. Las supercomputadoras además de procesar las crecientes masas de información, son el centro de comunicación con las bases militares en el país y en el resto del mundo, manejando el flujo de órdenes a las unidades de la flota marítima o los aviones, tripulados o no.

A pesar de toda esta parafernalia y medidas precautorias ha habido interferencias en los sistemas de seguridad de navegación. En diciembre de 2011 el avanzado dron norteamericano RQ-170 Sentinel sorpresivamente aterrizó en Irán. Un ingeniero iraní explicó a un reportero de Christian Science Monitor que el punto débil era el sistema GPS de navegación, ya que interfiriendo las comunicaciones con “ruido” se forzó la nave a autopiloto, y luego se la hizo aterrizar en una base con altitud similar a la propia del avión. Baldón de agua fría, no eran invulnerables los sistemas de comunicación de EEUU.

La construcción de poder militar de China

Los presupuestos de defensa a nivel mundial están liderados por Estados Unidos, que en 2016 gastó 604.500 millones de dólares, seguido por China con 145.000 millones y Rusia con 58.900 millones. Hace diez años el presupuesto de China no alcanzaba los 30.000 millones. Sus arsenales nucleares están por debajo de los dos grandes contendores del siglo XX, EEUU y la Unión Soviética. No sólo China superó el monto de gasto militar de Rusia sino que además, en forma creciente se está independizando de los modelos soviéticos o rusos ya superados. Ahora sus presupuestos están basados en desarrollos propios, en especial en todas las áreas de avance tecnológico más reciente. China lanzó el primer satélite en el mundo con comunicación dirigido por una supercomputadora quántica, que reemplaza las ondas radiales por la trasmisión de protones (partículas de luz) a través de cristales. Esta tecnología ha creado super seguras redes de comunicación, una tecnología que EEUU no domina aun, y que hace a China inmune (por ahora) al ciberataque de un adversario en este campo. Esto es un factor decisivo en una guerra porque las órdenes de disparos o envío de naves no tripuladas se manejan por comunicaciones y la interferencia sobre las de ondas radiales puede terminar como en Irán en 2011, algo que no ocurriría con las órdenes enviadas por trasmisión de protones.

En esta etapa de su desarrollo, China busca hacerse fuerte en lo militar en su zona de influencia, con movimientos muy cuidados. En 2015 escaló su reclamo de soberanía y control exclusivo en el Mar del Sur de China, expandiendo la base marítima de Longpo (submarinos nucleares) en la isla de Hainan (ver en el mapa), y la acelerada construcción de siete islas artificiales donde a corto plazo emplazarán bases y aeropuertos militares. Por los estrechos del Mar del Sur de China pasan navíos comerciales llevando el 30 % del comercio mundial, y China está determinada a impedir que ese movimiento quede bajo el control de la flota norteamericana o de países aliados a ellos. China tiene muy presente la encerrona que en los años treinta y cuarenta del siglo pasado fue poniendo Estados Unidos a Japón, y que culminó en el ataque de éstos a Pearl Harbor.

MAR DEL SUR DE CHINA

Estados Unidos tiene dos vecinos que no le disputan hegemonía (Canadá y México) y libre acceso marítimo a los dos océanos, Atlántico y Pacífico, además de sus más de 600 bases en el exterior. Cuba no es una amenaza desde que los soviéticos fueron obligados a desmantelar las bases de cohetes nucleares que estaban construyendo en 1962, y años más tarde la revolución socialista quedó circunscripta a la isla. China es territorialmente algo más grande que Estados Unidos, pero tiene límites con casi veinte países (y una compleja historia con cada uno) y no tiene una salida sin disputas al océano Pacífico. En su límite marítimo Norte enfrenta a Japón y las bases norteamericanas, y aunque tiene límite con Corea del Norte (un aliado complicado), Corea del Sur es un bastión norteamericano. En la parte central hacia el Pacífico están Taiwán y más allá Filipinas. El mar del Sur de China es el rompecabezas de siglos, con disputa de las islas entre China, Vietnam, Japón, Filipinas, y más al sur Malasia, Indonesia y Singapur dominando el estrecho de Malaca por donde pasan los barcos que van hacia el Océano Indico. En el mapa se muestran las áreas marítimas en disputa, con el reclamo de China de las nueve líneas (“lengua de vaca” en la jerga de la disputa), donde ha ido afianzando su presencia incluida la “construcción” de islas a partir de pequeñas salientes semisumergidas, cercanas a las Spratly.

La expansión económica china

En una primera etapa China se concentró en las exportaciones a los países desarrollados, con centro en EEUU. Actualmente despliega sus fuerzas en la región asiática con proyecciones hacia Europa, Medio Oriente y África. Ese es el significado del proyecto “Nueva Ruta de la Seda”, lanzado por el Xi Jinping en 2014, que está enlazando la industrial y dinámica costa este de China con todas esas zonas llegando hasta el mar Báltico, incluyendo ferrocarriles, autopistas, puertos, aeropuertos, centrales de distribución, etc. que serán la base del cambio de zonas hoy atrasadas o en distintos grados de desarrollo. Esta iniciativa, con sus dos ramas, la terrestre y la marítima, es una fuerte apuesta a crear al mediano plazo de treinta años (plazos en escala china) la zona más importante de desarrollo mundial con centro en China. El proyecto incluye a 4.400 millones de personas, 64 países y un producto bruto actual combinado de casi el 30 % del mundial. Es el Plan Marshall de China, pero mucho más grande que aquel de la posguerra.

La estrategia que está por detrás de este proyecto es evitar que potencias hostiles cierren las rutas marítimas de comercio chinas que pasan por el estrecho de Malaca (controlado por Singapur, Malasia e Indonesia, actualmente aliados de EEUU), y de esa manera ahoguen su desarrollo.

Para financiar este proyecto China lanzó el Banco de Inversiones en Infraestructura de Asia (Asian Infrastructure Investment Bank - AIIB), con un capital inicial de USD 100.000 millones. El nuevo banco es un competidor directo del Asian Development Bank apoyado por EEUU y Japón. El principal objetivo del banco es canalizar los casi 3 billones (millones de millones) de dólares que están en sus reservas hacia préstamos para concretar los proyectos, que serán realizados por empresas chinas.

Un elemento no muy considerado aun de este mega proyecto es su componente monetario. Xi Jinping está proponiendo a los países involucrados que “todo el comercio dentro de la región sea manejado a través de moneda local convertible” (léase el Yuan), con lo que el uso del dólar en la región dejaría de tener la importancia actual, por decirlo suavemente. Una de las primeras manifestaciones de este cambio tuvo lugar este año con el lanzamiento del mercado de “petroyuanes”, contratos de futuro de compra y venta de petróleo en la bolsa de Shanghái, con respaldo oro en la cotización del Yuan. Ante todos estos cambios es imposible olvidar las palabras de Mackinder en la Inglaterra de 1904 o la ampliación de sus tesis en 1924.

 

Política, economía y poder militar

La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin pelear”. Sun Tzu, general, estratega y filósofo chino, autor de “El arte de la guerra”, Siglo V antes de Cristo.

"Ocultar nuestras capacidades y esperar nuestro tiempo. Se bueno en mantener un bajo perfil. Nunca reclames liderazgo ". Deng Tsiao ping, máximo dirigente chino, 1991.

Apelamos a dos citas separadas por 2500 años para dar la idea de continuidad de una de las culturas más viejas del mundo, y de la forma de pensar que prevalece en la dirección política de China de hoy. En lo militar el objetivo es adquirir la suficiente fuerza pero tratando de no usarla, tal el caso de las disputas en el Mar del Sur de China con sus vecinos y la presencia de Estados Unidos. La filosofía política hasta ahora ha estado influida por las palabras de Deng, pero Xi Jinping entiende que el tiempo propio está llegando y en forma graduada pero firme, comienza a desplegar sus cartas sobre la mesa.

China es muy consciente de la distancia tecnológica que tiene con EEUU y se ha propuesto reducirla hasta lograr una paridad en los próximos treinta años, muy posible a juzgar por los avances obtenidos en áreas críticas si no se produce un enfrentamiento mayor en el tiempo intermedio.

Si logra que el proyecto económico de la Nueva Ruta de la Seda avance sin mayores contratiempos en forma pacífica, y que los pasos para garantizar el tráfico marítimo seguro por los estrechos del Mar del Sur de China no conduzcan a guerras con sus vecinos con participación de Estados Unidos, los objetivos del gobierno chino se irán cumpliendo.

El gobierno de los Estados Unidos busca bloquear la ampliación de la influencia china en el Mar del Sur aunque por ahora no ha puesto reparos al libre tránsito de las naves comerciales. Cuando ese tráfico comience a incrementar su transporte de petróleo con aquellos países de Medio Oriente que acepten el esquema “petroyuan” el tema puede cambiar de cariz.

No pretendemos hacer futurología, y el tema tiene que terminar aquí. La disputa por la hegemonía entre EEUU y China es una de las más importantes al momento actual. El objetivo político de China es cambiar alianzas en los países involucrados en su zona de influencia ofreciendo el desarrollo económico como moneda de cambio. Algunos, como Rodrigo Duterte de Filipinas y varios países involucrados en el proyecto Ruta de la Seda se están alejando de Estados Unidos. Otros como la dirigencia de Vietnam, se están acercando a sus ex enemigos norteamericanos por la disputa con China sobre la soberanía marítima sobre algunas islas.

Los países que estamos más alejados del centro de la disputa, como los sudamericanos, tenemos oportunidades y peligros según el tipo de relación que llevemos adelante, tanto con EEUU como con China, que ha pasado a ser el principal comprador de la región. La relación con EEUU es difícil y por todos conocida, no abundaremos aquí en el tema. La expansión de China por un lado ha sido un factor clave en el crecimiento de las exportaciones que cambiaron las perspectivas del continente en este siglo, pero en la mayoría de los casos no se pudo evitar la primarización del intercambio que terminó por afectar al sector productivo dentro de nuestros países.

Ese es otro de los temas que deberemos profundizar una vez que entendamos nuestro papel en la dinámica económica, militar y política que se desarrolla en el centro neurálgico del mundo que tiene a EEUU y China como sus principales protagonistas.

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Referencias:

1.- Estados Unidos y China: ¿Guerra comercial o disputa de hegemonía? Marzo 2018. http://www.iade.org.ar/noticias/estados-unidos-y-china-guerra-comercial-o-disputa-de-hegemonia

2.- Sir Haldford Mackinder (1861-1947) fue nombrado en 1904 director de la recientemente fundada London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Londres. Ese año fue invitado por la Royal Geographical Society a dar una conferencia que tituló “The Geographical Pivot of History” donde desarrolló la tesis de la “isla Eurasia”. Conservador, fuerte defensor del imperio británico y profundamente antisoviético, avanzó en 1924 en sus ideas publicando la teoría de la “comunidad atlántica” (EEUU y Europa Occidental) indicando que el poder en la isla euroasiática puede ser compensado por la alianza atlántica. Este tema no tuvo repercusiones en la política británica pero sus escritos fueron muy valorados por la política norteamericana al final de la segunda guerra

3.- Andrew Korybko, “Hybrid Wars”, People´s Friendship University of Russia. Moscow 2015.

Biblografía:

Howard W.French: Everything under the heavens. How the past helps China´s push for global power. Alfred A. Knopf. 2017.

Alfred W. McCoy. In the shadows of the American century. Haymarket Books, Chicago, 2017.

 

10May/182

10 años cumple carta Abierta

Publicado por admin

Compañerxs

Este domingo 13 de mayo a las 20 hs, Espacio Carta Abierta presentará el libro "10 años Carta Abierta: Textos y asambleas" en la sala Jorge Luis Borges de la 44º edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en el predio de La Rural, Av. Santa Fé 4201, CABA. La presentación contará con la prestigiosa participación de Jorge Hoffmann, María Laura Garrigós de Rébori, Noé Jitrik, Eugenio Raúl Zaffaroni, Carlos Zannini y Horacio González. Nuestro Espacio pone a disposición de sus adherentes y acompañantes las invitaciones para entrar a la Feria de manera gratuita.

Tienen dos formas de gestionar las entradas: la primera es imprimiendo el flyer que se adjunta al pie de este correo y presentarlo en la entrada del predio; la segunda, ingresando a uno de los enlaces que pegamos aquí abajo para registrarse y recibir las correspondientes acreditaciones vía e-mail.

1 - https://api-ticket.el-libro.org.ar/v1/cta_cte/invitacion/7e49d5730af39d63720de4285dc4cd26/acto/

2 - https://api-ticket.el-libro.org.ar/v1/cta_cte/invitacion/01f2456f52cfca3f60023e0de4fd9d9f/acto/

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