Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

20Jul/190

Perspectiva del conflicto China-Estados Unidos

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Jorge Molinero * (Especial para sitio IADE-RE) | "Si China logra superar al menos tres décadas sin una guerra importante o bloqueos de insumos críticos, podrá lograr la paridad tecnológica y la capacidad militar que le garantice un futuro no subordinado”.

En marzo de 2018 Donald Trump anunció un unilateral incremento de los aranceles de importación de acero (25 %) y aluminio (10 %) para todo el mundo, aduciendo un tema de seguridad nacional. En realidad, la medida estaba dirigida básicamente contra China. Países como la Argentina y Brasil fueron de los primeros eximidos de tales aranceles y acuerdos posteriores liberaron a la mayoría de los países. China contraatacó anunciando aranceles a productos estadounidenses.

A partir de esos anuncios -no implementados hasta la fecha- comenzó el minué interminable de las amenazas recíprocas y las negociaciones para evitar lo que formalmente está caratulado como una guerra comercial. El 2018 terminó con un incremento del comercio mundial, incluidos incrementos en las exportaciones de EUA y China, pero la desaceleración de su crecimiento se ha visto en los últimos meses, aun sin la vigencia de las sanciones recíprocas.

Al momento actual (fines de febrero de 2019) existen febriles negociaciones -pactadas en diciembre en la reunión entre Trump y Xi durante la Cumbre del G 20 en Buenos Aires- para lograr acuerdos antes de la fecha tope del 1º de marzo.

Nosotros alertábamos el año pasado[1] que el conflicto excedía largamente los motivos comerciales (prácticas desleales con precios, copia de patentes, transferencia forzada de tecnología, etc.) aducidos por Estados Unidos. Al motivo original declarado de la seguridad nacional se le fueron agregando sectores y complejidades que superan ampliamente los planteos originales, develando el verdadero sentido de la disputa.

En los últimos años han proliferado los trabajos sobre el desarrollo de China y específicamente sobre la disputa con los Estados Unidos. En nuestro país hay excelentes artículos que han profundizado el tema, destacándose los de Enrique Arceo[2] y Gabriel Merino[3]. El presente escrito es un anticipo -focalizado en algunos puntos- de un trabajo más extenso que se publicará en la revista Realidad Económica en los próximos meses.[4]

Los orígenes de la verdadera disputa

Cuando se disolvió la Unión Soviética y el campo socialista (fin de 1991), los intelectuales orgánicos del sistema anunciaron “el fin de la historia” (Francis Fukuyama) y se profundizaron las políticas neoliberales que habían comenzado una década atrás con Margaret Thatcher y Ronald Reagan. El capital financiero[5] había vuelto a la indisputada hegemonía de las distintas fracciones del capital tras el largo interregno del New Deal y el Estado de Bienestar de la posguerra. De allí en más tenemos en el nivel mundial el capitalismo “normal”, prácticamente sin regulaciones financieras o de otro tipo, sin los temores de una revolución social que cambie la hegemonía de clase, volviendo a actuar como antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. En el nivel político y militar, desde 1945 la hegemonía de los Estados Unidos, la super potencia imperial, y en el nivel económico la hegemonía del capital financiero sobre las demás fracciones del capital y sobre las clases asalariadas. 

Previamente a ello se habían cimentado los cambios políticos en China que cambiarían el curso de su historia -y la de muchos otros- con resultados que fueron más allá de las expectativas de sus impulsores originales.

A partir de los acuerdos entre Mao Tse-tung y Nixon-Kissinger en 1972 comenzó el acercamiento de sus países basados sobre el antisovietismo de ambas partes. Tras la muerte de Mao en 1976, asume el liderazgo Deng Tsiao-ping en 1978, desarrollando la política de “modernización” con una creciente participación de las empresas privadas. La apertura del mercado estadounidense a las exportaciones baratas de China tuvo las consecuencias esperadas por Kissinger y la clase dirigente de EUA: aislar a la Unión Soviética de China, introducir el capitalismo en este país y utilizar la baratura de los bienes producidos en el mismo para morigerar las demandas de los trabajadores en Occidente. Este proceso se logró de varias maneras, desde la producción por empresas chinas bajo especificaciones de las empresas estadounidenses, hasta la producción de empresas internacionales en China, sean estas de EUA o de otros orígenes.

Luego de la disolución de la Unión Soviética y la desaparición del campo socialista parecía que lo único que debía hacer el capital era fijar  las “reglas de la gobernanza” en el nivel mundial por medio de las instituciones supranacionales creadas al efecto (ONU, BM, FMI, OMC, CIADI y otros organismos bajo su control): libre tránsito de mercancías con la reducción progresiva y acelerada de las tarifas arancelarias, la eliminación de limitaciones al ingreso y salida del capital internacional, arreglos internacionales de disputas, reconocimiento amplio a derechos de propiedad intelectual (patentes), etc., todo bajo la supervisión “benévola” de las fuerzas de la ley y el orden mundial. El super imperialismo soñado por Karl Kautsky allá por 1914. El triunfo arrollador del capitalismo en esos años fue desmantelando no sólo las estructuras de propiedad estatal en los ex países socialistas sino la intervención del Estado en defensa de las clases trabajadoras en los países capitalistas, con retrocesos en muchos de los derechos que se habían logrado en la época de las políticas keynesianas conscientes (posguerra) o intuitivas (New Deal).

La libre movilidad de las mercancías y capitales que pregona el neoliberalismo le permitiría controlar el incremento de los salarios reales en el centro con la competencia de las importaciones de países con mano de obra barata. Ese cambio de política económica necesitó del desarrollo de determinadas fuerzas productivas que lo facilitaran y aceleraran, y ello vino de la mano de los cambios en el transporte marítimo, y el desarrollo de la informática y las comunicaciones electrónicas.

Los barcos superportacontenedores son capaces de desplazar mercaderías en una escala muy superior a la que se lograba hace sesenta años. Al momento del invento del contenedor por Malcom Mc Lean en 1956 los primeros buques portacontenedores llegaron a transportar 500 a 800 TEU[6] y al momento actual llegan a los 18.000 TEU (Triple E). Las exportaciones de mercaderías pasaron de USD 316.900 millones en 1970 a USD 17.706.706 millones en 2017, 55 veces más grande en dólares corrientes, lo que a dólares constantes sería alrededor de 10 veces más importante.

El avance de la computación ha superado en muchos grados de magnitud el salto fenomenal del transporte, lo que unido a los avances en la comunicación (Internet, telefonía celular internacional, transporte de datos por las redes, etc.) termina por configurar el soporte material para los cambios económicos que el neoliberalismo pudo implementar en el mundo desde los ochenta.

Eran necesarias nuevas factorías que bombardearan los salarios altos de los países desarrollados con mercancías baratas en una dimensión muy superior a la conocida hasta entonces. Ese proceso estaba en marcha y provenía del lejano Oriente.

En este esquema todo era ganancia para el capital de los países centrales, pero en un momento comenzaron los temores de que China no ocupase el lugar que se le había asignado en el “concierto internacional”, pretendiendo tocar trompeta cuando le habían asignado “con-trabajo”. En la segunda mitad de la primera década del siglo XXI comienzan las voces de alarma en EUA sobre el avance de China, en la época de Hu Jintao, bastante antes de que Xi Jinping asumiera el liderazgo del Estado, el Partido y el Comité Militar en marzo de 2013.

El caso de Shenzhen y Zhongguancun, el Silicon Valley chino

Cuando Bill Gates fundó Microsoft (1975) la China de Mao se estaba sacudiendo las consecuencias de la Revolución Cultural. Cuando Sergei Brin y Larry Page fundan Google en 1998, apenas el 0,2 % de los chinos estaban conectados a Internet, contra el 30 % de los estadounidenses. Pero en estos últimos 20 años, en el segmento de la computación y las comunicaciones China se calzó las botas de siete leguas y la distancia se ha acortado increíblemente, y en algunos sectores ya ostentan la delantera. Al momento actual los internautas chinos triplican a los de Estados Unidos y el nivel        e-compras más que duplica al de este país. China dispone así de una masa crítica de datos (Big Data) que le permite encontrar soluciones informáticas más eficientes que a otros actores. Es de hacer notar que los desarrollos de punta en comunicación-computación están indisolublemente unidos a las ventajas en el sector militar. Los microchips más avanzados, los algoritmos más sofisticados, siempre tienen la posibilidad dual con determinadas modificaciones, de su utilización civil o militar. Los grandes titulares de la disputa iniciada en marzo de 2018 hoy los acapara Huawei, no los gigantes tradicionales del acero, el aluminio o el petróleo, aparentemente más ligados a la seguridad nacional.

Las principales empresas de Silicon Valley fracasaron en China (eBay, Google, Airbnb, Uber, Amazon y otras). No fue la intervención del Estado chino quien dificultó su expansión, opinión dominante en los estadounidenses.  El desplazamiento de sus empresas estuvo basado en la capacidad de adaptación de las empresas chinas a las necesidades propias de su mercado, en vez de aceptar los “paquetes cerrados” de EUA, pensados para su propio mercado y su propia cultura.

Los monstruos sagrados de Silicon Valley fueron derrotados por Alibaba, Baidu, Tencent, Didi, Meituan, Dianping, Nuomi y la discutida Huawei, hoy en el ojo de la tormenta, entre otros. Son todas empresas privadas que crecieron y se expandieron fuertemente aprovechando la sinergia entre el avance del software, con una alta concentración en Zhongguancun (“yong-guan-sun”) uno de los distritos de la norteña ciudad de Pekin, y el hardware, con las fábricas más competitivas del mundo en Shenzhen, provincia de Guandong (Cantón), al sur de China. Los avances en Inteligencia Artificial (AI por sus siglas en inglés) y robotización están emparejando y hasta superando la tecnología de Estados Unidos en varios de subsectores de este campo. El crecimiento de nuevas empresas (start-up) ha sido meteórico en ambas localidades. El nivel de competencia no pide ni da cuartel, haciendo empalidecer las reglas de la competencia del Silicon Valley.

Zhongguancun recibió el impulso de la promoción del Estado en la presente década, con la paciente y continua labor de Guo Hong, el funcionario que diseñó e implementó la “calle de la informática” y otorga las ayudas iniciales a los muchísimos emprendedores que se aventuran al horizonte sin límites que es el software de aplicaciones comerciales. [7] Los éxitos han sido resonantes.

Shenzhen es una ciudad de 12 millones de habitantes, en el delta del Río de las Perlas, cuando hace cuarenta años no era más que la colección de pequeños pueblos agrarios. Es la sede de muchas de las empresas de informática y comunicación que han transformado a esa ciudad en la más importante productora del mundo en este sector (40 % del total, según New York Times). Es quizá la mayor concentración de trabajadores industriales del planeta. En ella se producen las más afamadas marcas, desde Apple hasta Huawei, dos modelos diferentes de negocio.

Apple es una empresa estadounidense, que desarrolló toda su tecnología en el Silicon  Valley y contrata la producción de sus teléfonos y computadoras en Shenzhen con la empresa FoxConn, subsidiaria de la taiwanesa Hon Hai Precision Industries, que en 2010 llegó a contar con 430.000 personas[8], mientras que Huawei es una empresa privada china, líder mundial en el desarrollo y producción de tecnologías de comunicación e información y la tercera empresa de telefonía inteligente, detrás de Samsung (coreana) y Apple. Todas producen en Shenzhen.

La principal diferencia es que el desarrollo de Huawei se piensa y hace en China, resultado del vibrante intercambio y retroalimentación permanente entre los distritos software y hardware del país. La incorporación masiva de profesionales especializados a Huawei es la base de su éxito comercial mundial. Han demostrado un alto grado de refinamiento con el avanzado desarrollo de la quinta generación de teléfonos inteligentes (5G), tiene 180.000 empleados, 36 centros de innovación y 14 centros de Investigación y Desarrollo. Son sus profesionales parte de esa masa crítica, junto a los millones de campesinos devenidos obreros industriales, que puede revertir la delantera tecnológica americana e implementarla en productos accesibles a escala planetaria.

Esa masa creciente de profesionales, tanto en software como en la implementación productiva y distributiva, son el yacimiento vibrante y fuertemente competitivo que también abastece las demandas de desarrollos en el área de defensa y militar. El caso del ataque de EUA a Huawei es paradigmático, acusado de robar desarrollos estadounidenses, obligar a transferencias de tecnología para acceder como proveedor de la empresa china y acusándolos que el software de sus teléfonos inteligentes les permite obtener datos personales de sus usuarios. En esta ofensiva el gobierno de Estados Unidos logró el apoyo de gobiernos amigos, como los casos de la detención de la gerente de finanzas e hija del fundador de esa empresa en Canadá, o la negativa a utilizar el sistema Huawei en Australia. Esos países están recibiendo las reacciones de China (condena a muerte a un dealer de drogas canadiense, prohibición de comprar carbón en Australia, su primera fuente de exportación).

Al mismo tiempo que Shenzhen es el principal centro abastecedor de electrónica del mundo, China es el principal importador de microchips avanzados, con un monto anual en el entorno de los USD 300.000 millones (aprox. 13 % de sus importaciones).

El plan Made in China 2025 -que prevé lograr una integración nacional de las tecnologías de punta del 40 % en 2020 y el 70 % en 2025- es uno de los blancos de la ofensiva estadounidense y que logren ese avance en el crítico sector de los microchips es inaceptable para los Estados Unidos. En las negociaciones comerciales recíprocas próximas a su fecha límite (1º de marzo si no hay prórrogas) los estadounidenses están demandando el desarme del esquema promocional del Plan Made in China 2025, que incluye los microchips avanzados que desarrollan tanto Huawei como otras empresas comerciales y también el sector militar. Consideran que es competencia desleal el esfuerzo promocional del Plan, sin querer recordar que el 60 % de todo el gasto en Investigación y Desarrollo que se realiza en empresas privadas, institutos y universidades estadounidenses está subvencionado o asistido financieramente por su Departamento de Defensa.

¿Por qué los microchips desvelan a EUA? Como dice The Economist [9]: “Es porque los chips de computación son el fundamento de la economía digital y la seguridad nacional. Los autos son computadoras con ruedas, los bancos son computadoras que mueven dinero. Los ejércitos pelean con chips tanto como con acero. Las empresas de EUA y sus aliados, como Corea del Sud y Taiwán, dominan las áreas más avanzadas de esta industria. China, en contraste, queda detrás en el mundo de oferta de chips de última generación. Ellos importan más semiconductores (microchips) que petróleo”. De allí los temores por los avances del plan Made in China 2025 que entre otros objetivos tiene el independizarse progresivamente de la importación de los microchips avanzados, generando aquellos que servirán tanto a su desarrollo económico como a la seguridad nacional y defensa militar.

La trampa de Tucídides

El historiador norteamericano Graham Allison[10], catedrático universitario y asesor de distintos gobiernos de EUA, indica que la disputa actual entre Estados Unidos y China reitera la oposición entre Esparta y Atenas, cuando la primera era dominante y la segunda el desafiante en ascenso. El general ateniense Tucídides fue además un muy buen historiador de las guerras del Peleponeso, en las que participó, y basado en sus escritos Allison analiza los casos de oposición entre un país líder establecido y una potencia emergente. En la mayoría de los casos de la historia la guerra fue la que dirimió la disputa. Mencionemos apenas los más recientes.

Estados Unidos pasó a ser la potencia hegemónica (1945) casi 70 años después de haber llegado a ser la economía más importante (circa 1880). La potencia desplazada fue el Imperio Británico, que pensó durante un tiempo hacer oposición militar a ese ascenso, de lo que desistió por lo desproporcionado de la aventura, dado el crecimiento imparable de Estados Unidos. A esa salida pacífica contribuyeron los lazos de sangre, lengua y cultura entre la madre patria y su gigante vástago. Analiza los dos intentos para predominar de Alemania y sus sucesivas derrotas en ambas guerras mundiales. El enfrentamiento entre EUA y la Unión Soviética se resolvió con una Guerra Fría de presión extraordinaria del gasto de defensa de ambos países, hasta el colapso e implosión del sistema socialista, sin una guerra directa entre las potencias.

Una diferencia importante con las anteriores disputas de hegemonía es la misma globalización neoliberal que posibilitó el crecimiento de China. La elevadísima interdependencia de las distintas ramas industriales entre ambos países hace que el costo de las sanciones estadounidenses lastime tanto a los intereses chinos como a los suyos propios. En EUA hay dos bandos, con Trump en la posición belicosa de la defensa de la supremacía imperial americana al costo de una parcial desintegración industrial con China, y el poderoso sector liberal que se ha beneficiado de la globalización sin limitaciones con los menores costos chinos. Mientras tanto China tiene la masa crítica, el impulso y la decisión política como para superar el tamaño de la economía americana sin que sus gastos militares ahoguen su desarrollo. Estos se encuentran en el entorno del 2 % de su PBI, frente al 6 % de EUA y el 17 % de la URSS en sus momentos más críticos. Al mismo tiempo está buscando denodadamente superar la distancia tecnológica, en especial en aquellas áreas relacionadas con la defensa[11].

La disputa central no es la oposición entre sistemas, como lo fue hasta la disolución de la URSS, sino entre la potencia imperial hegemónica desde 1945, base del capitalismo financiero privado en el nivel mundial, y el capitalismo de Estado del país que se ve a sí mismo retomando la posición central que tuvo por más de 2000 años. Para lograr retomar esa posición “en algún momento de la segunda parte de este siglo” como indican los chinos con su pensamiento de largo plazo, utilizan las mismas armas que el resto de los que pugnaban por la primacía, pero con algunas singularidades.

Por un lado, su expansión externa se fortalece por el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda, que anuda lazos comerciales y de inversiones en infraestructura con muchos países, incluida su ex rival Rusia, buscando disolver antiguas disputas entre viejos vecinos y lograr nuevos socios regionales, cambiando sus alianzas internacionales.

En el nivel interno el control del capital financiero está casi exclusivamente en manos del Estado, al igual que las industrias básicas, la infraestructura, las llamadas industrias estratégicas y -no menos importante- la prensa y la educación. Estado que es políticamente controlado por el Partido Comunista que se autodefine como el representante de toda la sociedad por sobre las clases sociales que la forman (incluida la burguesía industrial que esa misma dirigencia creó). Todo ello en nombre de un “socialismo con características chinas” que prioriza la jerarquía, el orden y la armonía entre las clases. A su vez, el Partido Comunista domina a las fuerzas armadas, que en sus estatutos le deben obediencia, no al Estado[12]. Las derivaciones de estos puntos, muy intrincadas desde todo punto de vista, están más allá de la extensión limitada del presente artículo, y sobre ellos volveremos en otro trabajo.

Si China logra superar al menos tres décadas sin una guerra importante o bloqueos de insumos críticos como los que impuso EUA a Japón antes de Pearl Harbor, podrá lograr la paridad tecnológica y la capacidad militar que le garantice un futuro no subordinado. Si no logra evitar el conflicto armado, Graham Allison deberá anotar otra muesca en el revólver del cowboy. En ese hipotético caso -la lógica lo indica- es difícil que haya ganador y hasta sobrevivientes sobre la Tierra.

 

* Licenciado en Sociología y en Economía Política (UBA) | 07-03-2019.

 


 Jorge Molinero. EUA-China. Poder económico y poder 2018): http://www.iade.org.ar/noticias/eeuu-y-china-poder-economico-y-poder-militar

Jorge Molinero. Estados Unidos y China: ¿Guerra comercial o disputa de hegemonía? (marzo 2018) http://www.iade.org.ar/noticias/estadmilitar (Mayoos-unidos-y-china-guerra-comercial-...

[2] Enrique Arceo: China ¿El nuevo poder hegemónico? Realidad Económica Nro. 319. Oct. nov. 2018.

[1] Merino, Gabriel E. y Trivi, Nicolás (2019): "La Nueva Ruta de la Seda y la disputa por el poder mundial", en Bogado, L, Caubet, M y Staiano, F. (Eds.), China: una nueva estrategia geopolítica y global. La iniciativa de la franja y la ruta, La Plata: EDULP.  

[4] Jorge Molinero. Capital Financiero y Potencias Emergentes.

[5] Capital financiero entendido como la unión entre el gran capital industrial y el sector financiero y bancario, la oligarquía del poder del capital sobre las distintas fracciones no integradas y concentradas. No es posible escindir intereses diferenciados en la cúpula.

[6] La unidad de medida TEU (Twenty-Foot Equivalent Unit) es el contenedor de 20 pies, si bien la mayoría de la carga se hace en contenedores de 40 pies (o sea 2 TEU).

[7] Kai-Fu Lee (2018). AI Superpowers. China, Silicon Valley. Houghton Mifflin Harcourt, Boston-NY

[8] John Smith. Imperialism in the Twenty-First Century (2016) Monthly Review Press. USA.

[9] The Economist. 1.12.2018. Chip War. https://www.economist.com/leaders/2018/12/01/chip-wars-china-america-and-silicon-supremacy

[10] Graham Allison (2018). Destined for War. Can America and China escape Thucydides´s Trap. Mariner Books. Houghton Mifflin Harcourt, Boston-NY.

[11] New York Times 2.9.2018. With Ships and Missiles, China Is Ready to Challenge U.S. Navy in Pacific. https://www.nytimes.com/2018/08/29/world/asia/china-navy-aircraft-carrie...

[12] Andrei A. Kokoshin (2016) CHINA MILITARY REFORM. https://www.belfercenter.org/publication/2015-military-reform-peoples-re...

7Abr/180

LA RECESIÓN  Y EL DESEMPLEO SE ACENTÚAN ¿ HASTA CUANDO?

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LA RECESIÓN  Y EL DESEMPLEO SE ACENTÚAN ¿ HASTA CUANDO?

Alejandro Rofman

Los datos oficiales y los de los entes empresarios  de diverso origen dan cuentan que el derrumbe económico en el mes de junio se acentuó sensiblemente y que, además, la reducción de los puestos de trabajo siguió aumentando, tal cual lo indican estadÍsticas del Gobierno Nacional

En pocas palabras: en junio el retroceso industrial fue del 8,2 %,el mayor en los últimos 16 meses, -según la consultora de las grandes empresas ,FIEL- y del 6,4 % según el INDEC actual.   La vez, la caída de las ventas del comercio minorista fue del 9 % en relación siempre al mismo mes del año pasado , según la central empresarial CAME, y la construcción pública y privada cedió nada menos que el 19,6 % frente al mes de junio del 2015. En términos de empleo, el gobierno reconoció que en el mes de mayo pasado se produjo una reducción de 59.840 puestos de trabajo formales, lo que implica  una disminución anual del 1 % del total de los trabajadores en relación de dependencia que están registrados. Falta el dato del empleo informal y del empleo público .Este dato proviene de la Subsecretaria de Políticas, EstadÍsticas y Estudios Laborales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación En cuanto a datos laborales por sector de actividad está disponible la información oficial de los trabajadores de la Construcción que en el mes de mayo del 2015 sumaban  según el registro oficial 451 000 empleos mientras que en mayo de este año eran 389.000 plazas de trabajo, lo que significan 62.000 empleos menos, un 13,8 % de disminución. Finalmente ,es importante remarcar que en términos de consumo de materiales para la construcción se presentan bajas del 38,4 %  en vidrios para la actividad y tubos de acero sin costura ,28 % en artículos sanitarios de cerámica,27,6 % en asfalto y 24,4 % en hierro redondo para  hormigón armado cotejando junio de este año con igual mes del año anterior

En cuanto al d ato agregado total, es decir el Producto Bruto del mes de junio, no hay todavía información oficial pero sí de consultoras privadas, que estiman una caída del mes de junio de este año en relación al del año pasado de entre 3,1 al 3,8%

Estas   estadísticas todas de origen oficial  son francamente desalentadoras. No solamente por lo dificultoso que va a hacer remontar dicho escenario recesivo sino por  lo dificultoso que siempre resulta, en tiempos de recesión, conseguir para los cesanteados , un nuevo empleo

Nos preguntamos, por qué ocurrió lo que aquí describimos, cuando va a invertirse la tendencia y cuales son las políticas públicas necesarias para que ello ocurra y si las mismas están programadas para que se tornen efectivas  en el corto plazo

El otro escenario cercano en que se verificó un retroceso significativo fue el de los años 1998 al 2002 inclusive. Las políticas del gobierno de Néstor Kirchner que comenzaron con el inicio de su Presidencia tuvieron un claro y definido objetivo. Sólo se podía superar  cuatro años de retroceso productivo entre 1998 y 2001  y una fuerte caída de la actividad económica con aumento del desempleo  ,la pobreza y la indigencia a niveles nunca vistos entre 2002 y principios del 2003 si se ponía en marcha un plan inmediato para expandir el consumo de la población, muy deprimido, que permitiese incrementar la producción y el empleo. Y esa tesitura fue la que acompañó el tramo inicial de la presidencia de Néstor Kirchner con aumentos por sobre los niveles inflacionarios del salario y la jubilación mínima y el reinicio de las convenciones colectivas de trabajo para que los sueldos y los salarios creciesen en forma rápida superando siempre los índices inflacionarios Es decir, aumentar el poder adquisitivo de la población habida cuenta que en la Argentina contemporánea aproximadamente el 85 % de lo que se produce va a consumo interno y solo el 15 % va a exportación. El mejor desempeño de las arcas fiscales de basó en los impuestos sobre el incremento de ventas internas y en las  retenciones a las exportaciones de cereales y oleaginosas de  quienes los producían y vendían favorecidos con los aumentos de precios internacionales y la fuerte devaluación del 2002. Estos recursos adicionales se usaron para mejorar las remuneraciones de los empleados públicos y para estimular la construcción financiada por el Estado nacional .La regla de oro se implantó y se mantuvo todo el periodo de las tres presidencias entre 2003 y 2015: más ingresos reales en los bolsillos de los consumidores, en especial de los trabajadores, para que haya reactivación económica  ,creación de puestos laborales y,por ende, caída sustancial de la pobreza y la indigencia

¿Cuáles son las perspectivas en la Argentina actual? La política oficial descansa en la b aja del costo laboral con el salario no como un derecho social y un estímulo a la demanda sino para favorecer las exportaciones de grandes grupos económicos y la contracción del gasto público a fin de b ajar el déficit fiscal, supuestamente generador de la inflación. Este eje central de la política económica se alimenta también de la eliminación de partes de los subsidios a los consumos populares que cercena la capacidad de consumo de gran parte de la población y con la eliminación de las retenciones a los productos agroexportables amén de la devaluación. Entonces, recesión económica, la pérdida de plazas laborales y el aumento de la pobreza ( según la Universidad Católica Argentina) es un efecto deseado y no producto del error, el mal cálculo o la herencia recibida

Las políticas en marcha  se encaminan a acentuar las tendencias regresivas  y no a superarlas Son medidas pro-cíclicas, incapaces de revertir la generalizada caída del nivel de vida de los sectores populares

Desde la esfera oficial, el planteo es que se va a volver a crecer hacia fines de año o principios del próximo basando esa premisa en dos procesos simultáneos: la baja de la inflación y en el impulso a la obra pública  proveniente de financiamiento via toma de créditos en el exterior

Veamos la viabilidad de este enfoque. La baja de la inflación puede ser beneficiosa en tanto el aumento salarial  correspondiente sea superior a los índices inflacionarios mensuales o anuales. Este año según el ministro Prat Gay la inflación será de 42 % y el promedio de incremento salarial gira en torno al 32 % según los convenios colectivos de trabajo firmados .Son 10 puntos de porcentual perdidos por los trabajadores Será la primera vez, después del kirchnerismo que el cotejo dará negativo para los asalariados,  El segundo planteo, el de las obras públicas en ciernes con recursos externos tiene serios inconvenientes temporales Sin duda insuflar dinero y crear trabajo en el área de la construcción nadie discute para alentar la expansión económica La inversión pública depende de un proceso  extendido en el tiempo imposible de acortar, pues se debe licitar cada emprendimiento, y los plazos respectivos para poner en marcha las construcciones planeadas .no son nunca de menos de un año ,y las licitaciones todavía no han aparecido Mientras , el salario seguirá deprimido por la caída del poder adquisitivo de la mayoría de la población durante gran parte del 2017, Estamos así, frente a un panorama que no se compadece con lo prometido por el Presidente( acaba de estimar un crecimiento del 3 % para el año próximo lo que no se justifica por todo lo dicho) frente a una caída de al menos  el 1,5 % para 2016 que estima  el informe de julio  de las Naciones Unidas a través de la CEPAL.  Además, consultores privados calculan que el desempleo ya creció en torno a los 2 puntos de porcentual, lo que supone  llegar al 8 % de la P.E. Por otra parte ,una reactivación de la obra pública tiene un impacto  sólo parcial en el escenario económico. Resulta clave, entonces, la recuperación del salario real , lo que es imposible que ocurra en gran parte del 2017,pues los nuevos convenios se efectivizan recién a partir de la mitad del año.

La única opción factible para que a partir del inicio del año que viene se verifiquen aumentos singulares en el desempeño de las variables económicas y sociales  consiste en repetir la receta exitosa que N. Kirchner puso en práctica en el año 2003.Más ingresos a los sectores populares mayoritarios en el país, que supone más consumo, más producción, más empleo y menos pobreza como efectos concretos de una política contra-cíclica Pero para eso no parecen dispuestos los actuales gobernantes por sus intereses empresariales, que defienden sus representantes en el Poder Politico ni por convicción ideológica

Si la remuneración de la  fuerza de trabajo es una barrera para aumentar la tasa de ganancia en lugar de una herramienta obligada de una política para elevar el nivel de vida de la población pocas esperanzas nos quedan para avizorar un cambio de tendencia en el corto o mediano plazo y una vuelta a un proyecto de sociedad donde se prioriza la valorización de dicha fuerza de trabajo como un objetivo irrenunciable.

2Ene/180

APERTURA Y ACUERDOS COMERCIALES

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JORGE MOLINERO Carta Abierta

El gobierno nacional se ha embarcado en un proceso de apertura comercial y financiera, tratando de convencer a la opinión pública que son beneficiosas para el país, y que nos “sacarán del aislamiento” que según ellos fue la característica de la época kirchnerista.

El 22 de diciembre La Nación se lamentaba que no se haya podido cerrar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, debido a los “persistentes reparos de la UE (sobre volúmenes de cuotas de algunos productos agrícolas y de biocombustibles, la cuestión de la propiedad intelectual, las compras gubernamentales y ciertos temas de servicios financieros y marítimos)”(1).

Los negociadores europeos querían todo a su favor sin conceder más que migajas a los sectores primarios que serían los principales beneficiarios, al tiempo que el sector industrial el más afectado. Nosotros diríamos que gracias a sus “reparos” se ha dilatado la firma de un tratado que traería muchos mas perjuicios que beneficios. Pero el gobierno insistirá en marzo con el acuerdo de marras, al tiempo que propone avanzar en otros acuerdos, no sólo con la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) con los que tenemos distintos acuerdos previos, sino con Canadá, Singapur y Corea del Sur. La lista se ha restringido ahora que el tratado general de EEUU con los países asiáticos ha sido bombardeado por un Donald Trump devenido en proteccionista, mientras la “antorcha del libre comercio” pasa a las manos de China. ¿Por qué la apertura irrestricta y los acuerdos de libre comercio no son beneficiosos para países como la Argentina? Un poco de historia nos puede ayudar a comprenderlo.

La teoría y la práctica de los países hoy desarrollados

Desde el inicio de la Economía Política en Gran Bretaña, la teoría convencional del comercio exterior dice que la competencia perfecta será de mutuo beneficio para las partes, por lo que se deben eliminar las restricciones al comercio internacional. El neoliberalismo - la teoría económica que abrazan los economistas en los países centrales y muchos en los periféricos como el nuestro - caracteriza a los mercados como estructuras auto-reguladas que atienden todas las necesidades económicas, utilizando eficientemente los recursos y generando pleno empleo para “todas las personas que realmente quieran trabajar”. En esta difundida teoría de los países dominantes la pobreza, el desempleo y las crisis económicas periódicas se deben a factores externos que limitan el libre accionar del mercado, como los sindicatos y la acción del Estado.

Para superar el atraso y la pobreza - sigue la saga oficial del neoliberalismo - hay que crear estructuras amigables con el mercado (“market friendly”): recortar la fortaleza sindical para que los empresarios puedan tomar y echar personal a voluntad, privatizar las empresas públicas, eliminar las regulaciones estatales a la actividad económica interna y abrir los mercados al capital y las mercancías externas.

Sin embargo, desde que el capital financiero y su expresión ideológica neoliberal retomaron el control de la política económica en el mundo, a partir de los años 80, la pobreza y el hambre aumentó en los países ya pobres, al tiempo que se concentraba la riqueza tanto en países centrales como periféricos. En Latinoamérica fueron décadas perdidas para el crecimiento hasta que en la década pasada varios países de la región se embarcaron en un proceso diferente de acumulación y crecimiento que puso foco en la reducción de la dependencia financiera, aumento del consumo interno y reducción de la pobreza.

Sólo un puñado de países asiáticos, siguiendo reglas diferentes a las del manual neoliberal, crecieron fuertemente. A la salida de la Segunda Guerra Japón retomó su crecimiento, para ser seguido más adelante por Corea, Singapur, Hong Kong y Taiwán, y en los ochenta por China que está llamada a cambiar las relaciones de poder a nivel mundial en las próximas décadas. El crecimiento de la India es más tardío y está varios pasos por detrás de China, pero su importancia es, como ésta, la magnitud de su población.

En la mayoría de esos países el crecimiento acelerado y la reducción de la pobreza no se logró con apertura comercial irrestricta y menos aún con apertura financiera. El caso de China es el más exitoso por llevar casi 40 años de alto crecimiento (en un promedio cercano al 10 % anual acumulativo, pasando al 6 % en los últimos años) sin ningún año de las crisis periódicas que asolan a los países capitalistas desarrollados. Su Producto Bruto es el segundo a nivel mundial en dólares corrientes, detrás de EEUU, y el primero en Paridad de Poder de Compra. Ello lo ha logrado con un estricto control de los flujos financieros, con esa actividad casi 100 % en manos del Estado, al igual que las empresas de servicios públicos y las consideradas estratégicas (defensa, energía, comunicaciones, etc.) y un muy estudiado sistema de promoción de las exportaciones y de las inversiones externas. Esto incluye transferencia de tecnología del inversor internacional y un saldo externo positivo de las empresas a radicar allá (las exportaciones comprometidas deben ser mayores a las importaciones de insumos, bienes de capital y repatriación de utilidades y regalías). Ninguna de estas políticas son las recomendadas por las recetas neoliberales en que se apoya el gobierno de Cambiemos.

Pero no sólo China y los asiáticos no respetaron esas recetas para lograr su desarrollo. Los países europeos y Estados Unidos, en su momento, también las contravinieron en la etapa en que consolidaban su propio crecimiento industrial. Gran Bretaña, el primer país industrial, apeló a la alta intervención estatal. Desde el siglo XIV promovía la manufactura de prendas de lana, con derechos de exportación (sí, las “odiadas” retenciones) a la exportación de lana en bruto y con promociones a la mano de obra europea especializada en tal industria. Más adelante, cuando su industria textil de algodón dio origen a la revolución industrial alrededor de 1780 se fueron articulando distintas intervenciones del Estado para lograr su supremacía, entre las cuales muy significativas y poco mencionadas son las de tipo militar. La subyugación de la India por la armada británica derivó en la “libre exportación de algodón en bruto” a la metrópoli, al tiempo que se reprimía la actividad de la hilandería y tejedurías nativas, incluyendo el corte de los dedos a las hábiles trabajadoras indias. La etapa del imperialismo clásico se desarrolló alrededor de 1875 con la conquista militar de continentes enteros para explotar sus recursos y obligarlos a importar productos industriales de sus metrópolis europeas. Parafraseando a Von Clausewitz diríamos que la guerra (y la conquista) no es sino la continuación de las transacciones económicas (políticas decía él), por otros medios.

Tanto Estados Unidos como Alemania - los principales desafiantes de la supremacía británica - así como Japón, Suecia y otros hoy desarrollados fueron fuertemente proteccionistas, el primero hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Luego, una vez que hubieron consolidado su rol de economía industrial desarrollada comenzaron a predicar (y obligar por distintos medios, como vimos) al resto del mundo a practicar el libre comercio y la movilidad irrestricta de capitales. Como decía el economista coreano Ha-Joon Chang (2), es “pateando la escalera” que les permitió llegar arriba como impiden que otros puedan llegar.

 

La etapa actual y el plan de Cambiemos

La situación idílica del “todos ganan” que describe la teoría económica neoliberal no logró el desarrollo de aquellos que la siguieron sino que los encadenó a la especialización primaria cercenando las potencialidades de un desarrollo industrial con mayor grado de autonomía. A contrapelo de estas evidencias, el gobierno de Cambiemos procedió a la apertura tanto de capitales como de mercancías, y los resultados fueron una caída de la actividad muy fuerte en 2016 seguida con una recuperación parcial en 2017.

En el sector externo la situación se deterioró claramente en estos dos años. Por un lado las exportaciones no crecieron a pesar de la fuerte devaluación inicial y la quita de retenciones. El anémico saldo comercial positivo de 2016 se transformó en un saldo fuertemente negativo en 2017, que terminará por superar los 8.500 millones de dólares. Es que en 2017 hemos asistido a un proceso inverso de revaluación del peso que encarece las exportaciones y facilita las importaciones. El principal cambio externo que Cambiemos no quiere registrar es que la economía mundial no tiene la fuerte expansión que la caracterizó desde los primeros años del milenio hasta mediados de 2012. En ese momento en donde cayeron abruptamente los precios de las commodities, a lo que se suma la retracción de exportaciones industriales a Brasil, nuestro principal cliente. Entre 2011 y 2015/2016, la caída de las exportaciones argentinas fue muy fuerte (más del 30 %)

COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO – AÑOS SELECCIONADOS

(MILLONES DE DÓLARES)

 

EXPORTACIÓN

IMPORTACIÓN

SALDO

2002

25.650 8.989 16.661

2011

82.981 73.961 9.020

2015

56.788 59.757 - 2.969

2016

57.733 55.609 2.124
ENE/NOV 2017 53.881 61.538 - 7.657

 

Fuente: Indec.

La eliminación de la administración del comercio exterior (control de las importaciones) derivó en 2017 en un incremento significativo de las importaciones agravado por el retraso cambiario que se acentuó este año. Ese “agujero negro” del sector externo se financia con mayor endeudamiento que en vez de utilizarse para hacer inversiones en infraestructura o en actividades productivas que promuevan exportaciones o sustituyan importaciones, se utiliza para la especulación financiera con Lebac e instrumentos similares, capital golondrina que volverá a salir cuando este “esquema Ponzi” no aguante más (la corrida cambiaria de fin de año puede ser un anticipo). Las elevadas tasas de interés atraen a la especulación al tiempo que conspiran contra la inversión productiva. Las inversiones externas directas no superan los 2.000 millones de dólares (básicamente reinversión parcial de altas utilidades de empresas extranjeras), mientras la inversión de portafolio (especulativa) se acerca a los 14.000 millones de dólares. El endeudamiento con mercado de divisas abierto, una vez más ha sido el vehículo de la descontrolada fuga de capitales (en 10 meses de 2017 totalizan U$S 38.262 millones).

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2015 2016 2017

TASA LEBAC PROM. ANUAL 27,22 % 30,91 % 25,83 %

STOCK LEBAC (MILL. $) 345.124 630.310 1.177.230

INTERESES LEBAC/PBI 1,3 % 1,9 % 2,3 %

FUENTE: FIDE

Con la política económica actual nos encaminamos hacia el mismo tipo de problemas que tuvo la Convertibilidad en su etapa final, una apertura indiscriminada que solo se mantiene con mayor endeudamiento hasta que los acreedores externos (incluidos argentinos que ya blanquearon sus dólares en el exterior) entienden que ha terminado el juego de las Lebac o los Bonos del Tesoro y se retiren en masa, provocando una devaluación descontrolada.

No es que este gobierno de ricos no sepa como termina esta historia repetida. El país que quedará será de una alta desocupación para disciplinar la actividad sindical y lograr salarios reales mucho más bajos. Otra vez el encadenamiento de nuestra soberanía a una pesada deuda externa que cristalizará una distribución del ingreso más regresiva, con aumento de la pobreza y la marginalidad. Esos son sus objetivos escondidos detrás de los globos amarillos y las declaraciones de futuros brillantes.

 

 

  1. La Nación. 22-12-2017: “El Mercosur culpa a Europa por la falta de avances en el acuerdo”
  2. Ha-Joon Chang. “Kicking away the Ladder” (Pateando la escalera). Anthem Press, 2002
12Abr/170

La inflación y el discurso encubridor de “Cambiemos”

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Guillermo Wierzba * (Especial para sitio IADE-RE) | El autor desarticula el argumento oficial sobre la inflación y revela la intencionalidad de su uso: ajustar salarios a la baja y ampliar el excedente de los grupos económicos.

En los 12 años de gobiernos de signo democrático, nacional y popular se desplegaron políticas que reconstruyeron la lógica de la institucionalización de la negociación paritaria en el mercado de trabajo formal, a la vez que produjeron una disminución sustantiva de la tasa de desempleo y una suba -aunque parcial- de la tasa de trabajadores que se encuentran contenidos en ese sector formal respecto del total. Estas reformas fueron posibles tanto por un cambio de la política económica que revalorizó el papel del mercado interno como espacio de dinamización de la demanda agregada y la sanción de instrumentos legales que las habilitaron.

En el comienzo del segundo año del tercer período de carácter neoliberal que se abrió en la Argentina, el presidente Macri en su discurso de apertura de sesiones del Congreso Nacional sostuvo que la “la inflación es tóxica. Destruye el salario de los trabajadores, dificulta ahorrar, paraliza la inversión y nos impide mirar a largo plazo”.  En el típico estilo discursivo de los gobiernos del capital concentrado y las oligarquías tradicionales, el presidente argumentó sobre la necesidad de reducir la inflación como la cuestión clave de la política económica. Su intención es adjudicar a ese fenómeno el carácter de “mal absoluto” y, en consecuencia, proclamar la búsqueda de ese objetivo colocado en el lugar central de su gestión de la economía.

Hay una predilección del discurso oficial -tributario del dogma neoliberal- en designar la inflación como el impuesto de mayor regresividad. El 1 de marzo Macri decidió ir al grano argumentativo de los planes de estabilización tradicionales de las derechas restauradoras del poder oligárquico, ha dicho, como fue citado, que la inflación es la destructora del salario de los trabajadores. Sin embargo es un registro histórico que estos gobiernos de derecha han conducido siempre hacia una redistribución regresiva del ingreso y un descenso de la participación de los asalariados en el reparto del mismo.

El gobierno de Macri, siguiendo la tradición de las gestiones conservadoras y neoliberales, se empeñó en avanzar en la desarticulación de los esfuerzos estatales por construir intervenciones en la formación de precios que apunten a consagrar una distribución del ingreso que mejore la participación de los asalariados y, pese a la perorata anti inflacionaria, el primer año de este tercer ciclo neoliberal finalizó con una tasa de inflación sustantivamente superior al de todos los años de los gobiernos kirchneristas y, a la inversa que en la mayoría de ellos, el salario medio de los trabajadores descendió, haciéndolo en un registro también inédito en todo el período anterior  (por ejeneplo, una tasa del 6,5% interanual para noviembre de 2016 surge de los datos del informe de CIFRA – CTA, febrero 2017).

La lógica de la inflación en ascenso en el período de gobiernos kirchneristas estuvo determinada por la resistencia a las mejoras salariales por parte de los empresarios que defendían su tasa de ganancia,  sumada a las conductas de las grandes firmas formadoras de precios empeñadas en capturar los beneficios producidos por una etapa de importante y rápido crecimiento económico. La vigencia de paritarias libres y los dispositivos -aunque erráticos e insuficientes- de intervención y regulación de precios permitieron la suba de los salarios reales en la economía.  Fabián Amico concluye en su investigación “Los salarios reales en el largo plazo. Surgimiento de un nuevo piso estructural de las remuneraciones en Argentina” (CEFID-AR, marzo de 2015)” que en relación a su ascenso “se destaca su persistencia: no hay prácticamente comparación con otra etapa histórica ya que la década 2004-2013 es el período más largo de la historia argentina mostrando aumentos persistentes del salario real. En segundo lugar, se destaca la velocidad de crecimiento: en el lapso 2003-2013 el salario real crece a un ritmo del 4,6% anual mientras el PIB por ocupado lo hace al 2,9% anual promedio”.

En cambio, las razones de la escalada de precios del período del gobierno de Cambiemos se desencadenó por el cambio de precios relativos devenido de la devaluación, la quita de las retenciones, la suba descomunal de las tarifas de servicios públicos y la desarticulación de las políticas tendientes a la contención de los precios. O sea, una inflación que no refleja la resistencia empresaria a la suba del salario real sino la ofensiva de los dueños del poder económico por reducirlo, ampliar el excedente y apropiárselo. Ofensiva habilitada por medidas de un gobierno cuya composición y elenco de funcionarios exponen cabalmente los intereses de ese poder.

A pesar de las palabras que asignan a la inflación el carácter de destructora del salario, que declamaban la preocupación por defender los ingresos de los trabajadores, en el discurso mencionado el presidente fue recurrente en el intento por pautar la tasa de aumento salarial  -entre el 12 y el 17%- que según su criterio deberían discutir las paritarias en el sector privado requiriendo a empresarios y trabajadores poner atención sobre la misma que es la tasa de crecimiento de precios que se fijó como meta el Banco Central. O sea que, mientras enuncia el objetivo de defender el salario, el instrumento elegido sería evitar que este crezca nominalmente compensando el desfasaje del año anterior más la inflación esperada para el presente, como piso.

Es la vieja y falsa promesa de los gobiernos antipopulares: mejores sueldos mañana provendrán de admitir su descenso hoy, la mejora de la tasa de ganancia presente garantizaría mejores ingresos fijos mañana. En el año 2016 los funcionarios de Cambiemos estrenaron su política de comunicación anunciando una tasa de inflación esperada del 20% o apenas superior al mismo y ésta terminó orillando el doble de lo prometido. La subestimación del índice, si hubiera sido consensuada para la negociación paritaria -con ajustes salariales aun inferiores a los que se produjeron- habría significado un mayor retroceso del salario medio real y una caída del PIB aún mayor a la que se produjo (3,8% para el tercer trimestre de 2016 acelerando el 2,4% del primer semestre; CIFRA- CTA – informe febrero 2017). Por su parte la caída del empleo, los despidos y la desocupación también hubieran sido agravadas respecto de la dinámica crítica que tuvieron: entre diciembre de 2015 y febrero de 2016 se despidieron 249.153 trabajadores, correspondiendo el     60,85% al sector privado y el 30,15% al público (CEPA, documento de trabajo Nº8, 2017).

Los primeros meses del presente año arrojaron incrementos de precios que descolocan y desmienten la posibilidad de que se verifique en la realidad la inflación, objetivo del Banco Central, coincidiendo con la conducta del año pasado. Queda explícita, entonces, la metodología intencionada que se utiliza desde el BCRA de fijar una tasa de inflación meta inferior a la razonablemente esperada, comportamiento que persigue el fin de ajustar salarios a la baja, refrendado por el presidente. Fue lo no dicho en el discurso de Macri, pero resulta de las políticas y el tipo de comunicación elegida: bajar el salario, aumentar la tasa de ganancia y, sobre todo, incrementar la renta agraria y financiera que constituyen ingresos de los sectores privilegiados y “elegidos” por el gobierno neoliberal de la tercera fase, como lo fueron también en las dos primeras. Entonces el discurso de Macri no busca explicitar sino encubrir su programa y su diseño de país, encubrimiento siempre necesario para los gobiernos que defienden intereses minoritarios pero que necesitan construir hegemonía y consenso para mantenerse en el poder, conquistando densidad electoral.

Pero no sólo hay discurso encubridor, también hay abandono de la sustancialidad republicana, cuando se incumple con lo legislado buscando interpretaciones que contradicen el sentido de la ley o intentan construir el condicionamiento de otros poderes del Estado, o directamente omiten o parcializan la aplicación de dispositivos legales en su sustancia. Son ejemplos de estas conductas la no convocatoria a la paritaria nacional docente, el intento de modificar el índice de ajuste jubilatorio dispuesto por ley mediante una resolución de menor jerarquía y la aplicación del Banco Central a priorizar con exclusividad  la consecución de una meta inflacionaria obviando que los fines dispuestos por la Carta Orgánica aprobada en el año 2012 son de carácter múltiple y definen que la entidad debe ocuparse también del empleo y el desarrollo con equidad social. Todas estas políticas afectan o intentaron/intentan hacerlo negativamente a los sectores de ingresos fijos. La primera busca fracturar la negociación salarial para debilitar a los docentes en su lucha por un aumento que recomponga sus ingresos, la segunda hubiera implicado una caída en el ajuste a los jubilados, la tercera importa el mantenimiento de tasas de interés elevadas.

Las tasas de interés altas significan un beneficio directo a la renta financiera, en una economía en la que se han eliminado, desde este mismo gobierno, los controles al ingreso y egreso de capitales. Esas tasas estimulan la entrada de capitales especulativos con una conducta destinada a la obtención de altas ganancias en el corto plazo sin actividad productiva alguna. Por otro lado, el enfoque teórico de aplicar altas tasa de interés para bajar la inflación sostiene que ésta es causada por excesos de demanda que no pueden ser atendidos por la oferta y que ese supuesto desequilibrio debe ser corregido deprimiendo la demanda agregada, o sea el consumo y la inversión, mediante un ajuste que enfríe la economía. Ese enfriamiento provocaría una caída en el nivel de empleo que debilitaría, por la precarización laboral, el poder de negociación sindical y permitiría la contracción de los salarios reales.

Así el enfoque de Metas de Inflación aplicado por el BCRA desnuda el carácter encubridor de un discurso que proclama una lucha contra ésta bajo la advocación del beneficio a los trabajadores. La lógica de este régimen que enamora a Sturzenegger explica los enunciados y preparativos para el intento de introducir reformas institucionales en el mercado de trabajo de carácter “flexibilizador”, eufemismo que designa -a la vez que encubre- la vocación por precarizar la legislación laboral.  El discurso neoliberal del gobierno va por la recuperación de la condición de pensamiento “único y objetivo” en el debate económico. Cabe evocar, para quitarle ese velo de “neutralidad”, la caracterización del economista y revolucionario ruso Nicolai Bujarin quien adjudicó a la economía marginalista (reconocible hoy con el nombre de economía neoclásica) el carácter de “economía política del rentista” y afirmó, ya hace más de un siglo, en un texto concluido en 1914, que: “La evolución capitalista ha asistido en las últimas décadas a una rápida acumulación. Como resultado del desarrollo de las diferentes formas de crédito, la plusvalía acumulada es apropiada a menudo por individuos que no tienen a menudo ninguna relación con la producción. El número de estos individuos crece continuamente, al punto de llegar a conformar una clase social: la de los rentistas”. Esta evocación de un texto ya centenario es para develar el fin que los neoclásicos han perseguido, y en buena parte logrado cuando se constituyeron en soporte teórico de los gobiernos neoliberales, de ser reconocidos como portadores de la verdad objetiva en el ámbito del pensamiento económico. Ambición que desnudaron claramente con el cercenamiento del nombre de la disciplina cuando mutaron el de Economía Política por “La Economía” a secas.

Las altas tasas de interés y el escandaloso pago a los fondos buitre constituyen muestras de los beneficios que el gobierno de Macri ha otorgado a la escoria de esa clase de rentistas a la que ya se refería Bujarin, y que hoy opera a nivel global apropiándose de los recursos de las naciones más pobres y de las clases populares. Lo dicho por el discurso presidencial, citado al principio,  también encubre, cuando se refiere a los efectos de la inflación sobre el ahorro y la inversión, que la política que lleva a cabo el gobierno remunera altamente a la inversión especulativa y provoca el desestímulo de la productiva al deprimir la demanda agregada, produciendo la caída del PIB e impactando también en la erosión del tamaño del mismo para el futuro porque, como se demuestra en enfoques de la economía heterodoxa, las caídas en el producto del presente importan una afectación en las potencialidades de su nivel futuro.

* Economista.

26Ene/160

La situación del país

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Por E. Raúl Zaffaroni

La situación del país es insólita, pero en modo alguno desesperante: el campo popular superó momentos mucho peores. Además, toda Latinoamérica sufre esta etapa avanzada del colonialismo corporativo. Por suerte, frente a las horribles tragedias de nuestros hermanos, hasta el presente no llevamos la peor parte ni mucho menos.
No obstante, no dramatizar no significa subestimar el panorama argentino actual, que es de caos institucional (gobierno por decretos-leyes, incluso en materia penal y tributaria; despidos masivos e indiscriminados de funcionarios; distribución centralizante de la coparticipación federal; designación de jueces supremos por decreto; clarísima usurpación de competencias del Congreso; amenaza a la autonomía del Ministerio Público; desbaratamiento del AFSCA;  supresión de toda disidencia en los medios de comunicación; endeudamiento e inflación; devaluación acelerada del salario real; extorsión manifiesta al sindicalismo; y un largo etcétera).  El Poder Judicial complica más las cosas: los jueces cercanos al campo popular son estigmatizados como militantes ; los que consienten y legitiman el caos institucional, son los imparciales o políticamente impolutos. En poco tiempo se acentuará el desprestigio del Poder Judicial, cuyo grueso lo compone una masa silenciosa que, dentro de todo, hace bastante bien las cosas. Es muy posible que en el futuro sea el chivo expiatorio, sobre el que recaiga la totalidad de la responsabilidad de este caos institucional.Si bien las cuestiones institucionales no provocan movilizaciones masivas, las tropelías institucionales preanuncian siempre atropellos de otro orden que, por otra parte, se advierten discursivamente sin tapujos.A este caos institucional se suma la torpeza política, con una tónica general que no puede menos que recordar la prepotencia de la revolución fusiladora.  La prisión de Milagro Sala es ordenada por una justicia manipulada impúdicamente con tal grado de descaro, que ni siquiera al recordado Menem se le pudo achacar. No se trata sino de una clarísima muestra de grosería política revanchista. Al escándalo de pretender que la protesta configurasedición, se suma el injustificado requerimiento previo de fuerzas federales que ha costado 43 vidas. (En perspectiva regional no es descabellado calcular 43 + 43 = 86, pues tanto a los normalistas de Ayotzinapa como a nuestros gendarmes los podemos poner a la cuenta de los virreinatos del colonialismo avanzado). El papelón internacional de la Argentina con este caso es considerable y nos afecta a todos los ciudadanos.La exigencia transnacional de intervención de Fuerzas Armadas con pretexto de combate al narcotráfico, conforme a la experiencia regional, pone en riesgo la Defensa Nacional, pero implica también una intimidación pública, de la que forma parte el renacimiento de procedimientos policiales archivados hace años.   Torpeza política, control de medios, movilización de fuerzas federales, riesgo para las Fuerzas Armadas de la Nación, intimidación pública, manipulación judicial y caos institucional generalizado, forman un cocktail de alto y peligroso poder embriagante, debilitante de frenos inhibitorios.Frente a esto, muchos ciudadanos –y en particular los más jóvenes- preguntan: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué debemos hacer?No soy la persona indicada para proporcionar esa respuesta, dado que no es jurídica ni institucional, sino política y, por ende,  esa naturaleza indica que deben proporcionarla los políticos.Pero los políticos del campo popular aún están shockeados. No saben bien qué hicieron mal. Creo que no han hecho nada demasiado mal; quizá no admitieron que algunas tazas molestas se podían reacomodar en el armario.No contaron con la versión local de monopolio mediático propio de nuestra región (no tolerado por ninguna de las democracias del mundo desarrollado) y que, como parte de las corporaciones transnacionales, aprovecharía ese flanco para estafar a alguna gente, haciéndole creer que el cambio se limitaría a remover algunas tazas de una posición que les resultaba antipática. El error táctico fue no moverse con la rapidez necesaria para mostrar que no venían a cambiar de posición las tacitas, sino a romper el armario.Pero nuestros políticos parece que comienzan a reaccionar, como crecientemente se les reclama; la reunión de gobernadores es prometedora. En breve volverán a ser protagónicos si dejan de pasarse facturas y postergan el internismo, que es el cáncer de los partidos del campo popular, como lo demuestra el espejo del radicalismo.Sería suicida distraerse con el internismo y alejarse del Pueblo, pues pelearían por un armazón vacío: toda estrategia y táctica popular debe priorizar la respuesta al Pueblo. Pero en tanto terminen de salir del estupor y asuman la función natural de conducción y orientación, debe primar la prudencia.  Nuestro Pueblo no está indefenso. La pretensión de una construcción mediática de realidad única, está condenada al fracaso. La tecnología comunicacional actual no es la de 1955 ni la de 1976. Además, no faltará en el propio campo mediático empresarial quien aproveche la demanda de al menos el 50% del mercado: si medio mercado (con perspectivas de aumentar) demanda galletitas, alguien las ofrece.  Las plazas no cesarán; en este caso no es verdad que la gente se cansa. Las cesantías masivas en la administración de miles de funcionarios, los convierte mecánicamente en militantes. Y dentro de escasos meses se sumarán las otras víctimas de este descalabro de concentración de riqueza y de crecimiento de lo único que harán crecer: el coeficiente de Gini, o sea la desigualdad social.  Esa militancia necesita conducción, orientación y también contención de los políticos, ante todo porque debemos cuidar la vida de nuestra gente. Deben conducir porque debe contenerse a cualquiera que se descontrole y detectar a los provocadores. Ni la menor violencia debe salir del campo popular, porque la están esperando para reprimir, y para la represión son todavía más torpes que en lo político, que es decir.     No debe olvidarse que la violencia nunca fue propia del campo popular, sino de sus enemigos : los sucesivos virreinatos destrozaron la modesta vivienda de Yrigoyen, anularon la elecciones de Pueyrredón-Guido, fusilaron en las dictaduras de 1930 y 1955, derogaron una Constitución por bando militar, convocaron a una Constituyente sin Congreso, bombardearon la Ciudad de Buenos Aires y ametrallaron a los trabajadores, destituyeron jueces masivamente, sancionaron el decreto 4161, proscribieron partidos mayoritarios,
impusieron penas validas del estado de sitio, anularon las elecciones de 1962, encarcelaron a presidentes electos por voto popular, sometieron civiles a juicios militares, asesinaron y desaparecieron a decenas de miles de personas, robaron bebés, se autoamnistiaron, y hoy provocan el caos institucional.A toda costa se debe impedir cualquier pretexto que permita legitimar la represión. La protesta debe canalizarse orgánicamente, con conducción y contención, agotando todas las medidas legales, ocupando todos los espacios de libertad que tenemos por ley y Constitución.La
lucha no violenta es de valientes, no de timoratos ni medrosos, porque no evita la violencia de los otros, sino que la deja en descubierto y los deslegitima y debilita. Se trata de la vieja técnica oriental: la defensa consiste en usar la fuerza del contrincante para debilitarlo.Los defensores de la violencia suelen ironizar respecto de Gandhi, recordando que los ingleses victimizaron a miles de personas en la India, que luchaban pacíficamente. La idealización de la violencia, en la que se nos educa desde niños, les impide calcular el tiempo que hubiese durado y los millones que hubiesen perecido si la lucha por la independencia de la India hubiese sido violenta. ¿O se olvidan que los colonialismos son impiedosos?Pero la lucha contra el caos requiere orden y organización: La organización vence al tiempo, decía Perón. Es menester conducción y organización, para que todo ciudadano, dentro de sus posibilidades, se convierta en creativo, en pensador, en jurista, en difusor, en síntesis, en político. En breve serán pocos los que digan Yo no entiendo ni quiero saber de política.La política es el gobierno de la polis, y a poco andar -y por
el camino que adopta este virreinato- todo ciudadano se drá cuenta de que quienes fomentan la antipolítica y se proclaman apolíticos, en realidad quieren ejercer el monopolio de la política, o sea, del gobierno; más que nunca su torpeza va mostrando una opción bien férrea : o nos gbernamos nosotros o nos gobiernan otros.  Insisto en que no soy la persona indicada, pero de momento me permito sugerir: (a) Nada de violencia. (b) Ocupación de todos los espacios legales y constitucionales para reclamar, denunciar y protestar. (c) No asumir ningún riesgo inútil. (d) Reclamar de los políticos que despierten de su schock. (e) Contención de quien se descontrole y separación urgente de los provocadores. (f) Utilización de todos los espacios de comunicación. (g) Postergación de todo internismo. (h) Privilegio de la función de conducción y orientación popular. (i) Generosidad con los errores ajenos y corrección de los propios. (j) La fuerza se vence usando las neuronas, o sea, lo que a la fuerza le falta: la
razón.Hace muchos años, había un busto de Evita en la columnata de entrada al Cementerio de la Chacarita. La dictadura de 1955 lo retiró. El día de difuntos, la gente pasaba y cada uno dejaba una flor en el lugar en que había estado el busto, hasta que se formó una montaña de flores. Aprendamos la lección popular: enterremos la prepotencia del caos institucional bajo una montaña de flores

17Ene/160

EL CURA EDUARDO DE LA SERNA, DE CURAS EN OPCCION POR LOS POBRES, PIDE DIFUSION DE ESTA CARTA:

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Ante esta hora crucial del país, transcurridos los primeros 30 días de gobierno de la Alianza Cambiemos, sentimos amenazada nuestra paz social, en serio riesgo de vida del pueblo trabajador y en especial de los pobres. Observamos una actitud de revancha de clase, superioridad intelectual, cinismo y discriminación en las intervenciones públicas de muchos funcionarios –incluyendo al Presidente –en referencia a los militantes, el gobierno anterior, la clase trabajadora, el costo de la vida y los despedidos.
 
Percibimos un notable desprecio por las instituciones, con procedimientos en algunos casos ilegales y en muchos casos antidemocráticos, con una fuerte indiferencia por el acuerdo y el consenso que representa el debate parlamentario, llevándose por delante –por ejemplo- la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, construida federalmente y aprobada por ambas cámaras del Congreso y ratificada por la Corte Suprema de Justicia. ¿Cómo es posible que una ley aprobada con tanto consenso sea eliminada por un caprichoso DNU –Decreto de Necesidad y Urgencia-
 
Se ha instalado con prepotencia un gobierno de facto donde las fuerzas de seguridad evitan que se cumpla la ley y se intenta poner por decreto –con manifiesta parcialidad- a dos Jueces de la Corte Suprema, justamente encargados de administrar justicia imparcial. Se camina por una delgada línea –a un paso de la inmoralidad- designando en muchos ministerios empresarios que hasta ayer trabajaban en las empresas que hoy deben controlar. Atender “los dos lados del mostrador” puede llevar a un conflicto de intereses, a un abuso de la posición dominante altamente peligrosos.
 
La economía ha priorizado los intereses de los sectores productivos más ricos que tienen fortunas en dólares, las recetas ortodoxas de los organismos financieros y el absolutismo de mercado por encima del pleno empleo, la valorización del salario y la contención social. Se recurre a la consabida y fracasada receta del ajuste. Se alienta la especulación financiera y los capitales golondrinas perjudicando así la producción- y obviamente el trabajo nacional, la pequeña y mediana empresa. Hablar de pobreza 0 y la promesa de “mantener lo que se hizo bien”, es una mentira. Se recurre al endeudamiento externo que sólo beneficia a los prestamistas y se pagará con el trabajo de los pobres. Se pretende arreglar con los Fondos Buitres cuando la ONU apoyó con el voto de 136 paises que Argentina no cediera en las presiones de esos miserables para no comprometer los intereses del país. Se sacrifica la integración latinoamericana, vital para la soberanía de nuestros pueblos, y se reinstala una relación dependiente con EEUU, eterno verdugo de nuestros sueños.
 
Se ajusta por el salario, hay despidos masivos y compulsivos, sin revelar los criterios de selección y sin decir cómo se crearán nuevos puestos de trabajo. Se extorsiona con el  miedo a perder el empleo para desalentar las negociaciones paritarias. Se camina por la cornisa de la persecución ideológica hurgando en las redes sociales de los trabajadores, avasallando la privacidad y estigmatizando a los despedidos. Se habla desde un pretendido limbo político donde lo ideal es “no tener ideología” algo que lisa y llanamente es una mentira para absolutizar la propia ideología y eliminar cualquier otra. Se ha implantado una suerte de totalitarismo informativo donde detrás de la máscara de la pluralidad se han callado las voces opositoras y los medios – recordando una frase del BBeato Oscar Romero- “están vendidos y no dicen la verdad” DDHH como el derecho a la información, el derecho al salario digno son ignorados. Vivimos un estado policial rodeados de mentiras, amenazas, extorsiones. Esto no es una verdadera democracia por más que los gobernantes sean legítimos.
 
Hablamos en defensa de los pobres y desde el Pueblo de Dios, y nos duele una vez más el silencio de los Obispos que parecen desconectados del sufrimiento de los trabajadores y no perciben que la calidad democrática está en peligro.
 
Grupo de Curas en Opción por los Pobres – Enero 2016