Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

27Jul/190

EL CAPITAL FINANCIERO Y LAS POTENCIAS EMERGENTES

Publicado por admin

JORGE MOLINERO (*)

(*) Lic. en Sociología y Lic. en Economía Política.

Ex profesor de Historia Económica (FCE–UBA)

Resumen

Este trabajo hace una interpretación del derrotero del capital a partir del ascenso de la fracción financiera a la hegemonía del capitalismo. Se sobrevuelan los principales períodos y se enfatiza en algunos puntos no exentos de polémica:

# De la crisis de 1929/33 se salió definitivamente por la Segunda Guerra y no sólo por el New Deal.

# Los llamados ¨treinta gloriosos¨ años en la Europa de posguerra fueron un período excepcional y no repetible, dado que no existen las causas que lo hicieron posible: la magnitud de la destrucción previa y la amenaza de avance del comunismo.

# El capital financiero utiliza de la baratura de los bienes industriales asiáticos como ariete en la lucha por el disciplinamiento de los trabajadores en los países desarrollados.

# La industrialización china ha ido más allá de la visión original del capitalismo central y su emergencia como potencia está llamada - junto a otros emergentes asiáticos - a cambiar al largo plazo el centro del desarrollo capitalista y las relaciones internacionales de dominación.

Palabras clave: Capital financiero; New Deal; Segunda Guerra Mundial; Economía keynesiana; Neoliberalismo; Estados Unidos y China

Abstract

This work makes an interpretation of the course of capital from the rise of the financial fraction to the hegemony of capitalism. The main periods are overflew and it is emphasized in some points not exempt from controversy:
# The crisis of 1929/33 was definitively left by World War II and not only by the New Deal.
# The so-called "glorious thirteen" years in post-war Europe were an exceptional period and not repeatable, because that there are no longer present the causes that made it possible: the magnitude of the previous destruction and the threat of advancement of communism.
# Financial capital uses the cheapness of Asian industrial goods as battering ram in the struggle for the disciplining of workers in developed countries.
# Chinese industrialization has gone beyond the original vision of central capitalism and its emergence as a power is called - along with other emerging Asians - to change in the long term the center of capitalist development and international relations of domination.

Key words: Financial capital; New Deal; World War II, Keynesian economy; Neoliberalism; USA and China.

1.- Las etapas del capitalismo:

Desde sus orígenes en la Inglaterra del Siglo XVIII el capitalismo industrial revolucionó permanentemente las fuerzas productivas, disolviendo la sociedad feudal y conquistando las formas previas de producción, primero a nivel europeo y progresivamente a nivel mundial. Su propia naturaleza lo lleva a burbujas especulativas que generan superproducciones periódicas que terminan en crisis. Éstas se resuelven con quiebras de las unidades de producción menos productivas, la desocupación y sufrimiento de millones, y la concentración de la riqueza en el sector más productivo para iniciar un nuevo ciclo de crecimiento.

Este proceso de concentración del capital fue previsto por Karl Marx (1) como paso necesario e inevitable en el desarrollo capitalista. Marx sólo llegó a vislumbrar esta concentración que se aceleró en los Estados Unidos a partir de 1880 con el desarrollo de los grandes bancos y las compañías por acciones que cotizan en bolsa. Esta nueva etapa de los grandes monopolios (ferrocarriles, acero, petróleo, etc.) y su unión con el capital bancario dio origen - indisolublemente ligado al desarrollo del imperialismo a nivel mundial - a la etapa de dominio del capital financiero sobre las otras expresiones del capital. Esta nueva etapa fue estudiada por Hilferding en 1910 y Bujarin en 1915. Sus conceptos fundamentales fueron ampliados y popularizados por Lenin en “El imperialismo, fase superior del capitalismo” en 1916.

El capital financiero, entendido como la unión entre el capital bancario, el mercado de capitales (bolsas), y las demás expresiones financieras con la gran industria, fue dominando a las demás expresiones del capital acercándose al siglo XX. Esa dominación se acrecentó en los años de la primera posguerra, la primera etapa del dominio del capital financiero, para sufrir un serio embate con las reacciones sociales y políticas al estallido de la mayor crisis del capitalismo hasta la fecha, que comenzó en 1929.

2.- La Gran Depresión y el pensamiento keynesiano

El fin de la Primera Guerra Mundial inicia el cambio de liderazgo entre las potencias imperialistas, con el desplazamiento de Gran Bretaña por los Estados Unidos, que se terminaría de concretar al final de la Segunda Guerra, un nada común cambio pacífico por la relación especial entre madre patria y sus descendientes transatlánticos. En 1929 estalla la burbuja financiera en la bolsa de Nueva York arrastrando en su caída al mundo entero por la dimensión colosal que había adquirido la especulación y la cuantía inmensa de bienes acumulados sin demanda solvente. La primera reacción de los gobernantes en aquel momento agravó la crisis: se redujo el gasto público, se restringió el crédito y se buscó “sanear rápido” la parte ¨podrida¨ para volver a crecer, pero la magnitud de la ¨enfermedad¨ y lo equivocado del remedio no hicieron sino acelerar la caída.

La caída del PBI en dólares corrientes fue mucho más significativa que la caída en dólares constantes. Si el volumen de la producción y las transacciones reales (en dólares de 2005) cayeron un 32,5 % entre 1929 y 1933, la caída brutal de los precios hizo que la caída nominal del producto bruto fuese del 66,4%. La desocupación llegó al 25 % de la fuerza laboral.

En forma independiente del pensamiento de Keynes, el recién electo presidente Franklin Roosevelt inicia en 1934 una política de activación del gasto público para balancear la ausencia de demanda efectiva que la crisis había producido. Lo que Keynes empezó a desarrollar como la teoría de “cebar la bomba” de la lánguida economía privada con gasto público deficitario, el New Deal americano lo fue haciendo en forma intuitiva, y la economía se recuperó. Se impusieron serias limitaciones al accionar bancario y financiero para evitar descontroladas especulaciones -recorte del poder de la burguesía financiera - y se crearon entes estatales para el manejo y control de innumerables actividades económicas. Entre otras políticas fue permitido y hasta alentado el aumento de la sindicalización, hasta entonces duramente combatida.

Sin embargo, asustados por los niveles del déficit de aquellos años, en la segunda parte de 1937 el gobierno americano levantó el pié del acelerador de los gastos esperando que el ¨agua cebada¨ previamente fluyera por el impulso de la actividad privada, lo que volvió a sumergir a EEUU en una recesión en 1938, aunque de menor magnitud.

Estas políticas - que luego de la Segunda Guerra se generalizarían y ampliarían en Europa Occidental y Japón - hicieron pensar a Duménil y Lévy (2) que el desarrollo de la burocracia gerencial de altos salarios (tanto en el sector público como privado) estaría marcando el inicio de la disputa a los capitalistas de su centro de poder y decisión, preanunciando un nuevo modo de producción.

3.- La Segunda Guerra Mundial

Lo que realmente terminó por sacar de la atonía al sistema económico de los países centrales fue el gasto público más efectivo inventado en toda la historia: la carrera armamentista, cuyo cambio tecnológico acelerado garantiza su rápida obsolescencia.

Estamos acostumbrados a considerar las guerras como fenómenos meteorológicos (antes de la guerra, después de la guerra, como si dijésemos antes del terremoto, o después del tsunami). No vamos a desarrollar aquí las causas profundas de cada guerra, ni caer en la simplificación de que Hitler era la encarnación del “Imperio del Mal” y los “buenos” tuvieron que dar la lucha por la democracia, la libertad y el bien de la Europa sojuzgada. Esas verdades parciales no hacen sino ocultar y caricaturizar procesos sumamente complejos en cuya base están la disputa de áreas de influencia económica entre las potencias imperialistas y el intento de hacer desaparecer el peligro creciente que para esas potencias era la Unión Soviética.

La Segunda Guerra fue una masacre increíble, con más de 50 millones de muertos. Una destrucción de vidas y bienes materiales que sumada a la Primera Guerra son de una magnitud igual a la suma de siglos y siglos de guerras anteriores. Este fenómeno fue reducido al poco tiempo al análisis moral del bien y el mal, la historia de las batallas, y el filón para infinitos filmes de Hollywood.

Ambos conflictos bélicos fueron grandes crisis políticas y sociales con su origen en los choques del desarrollo económico capitalista de nuevas y viejas potencias que envolvieron al mundo desarrollado. A su vez la segunda guerra permitió la resolución de la crisis de sobreproducción y burbuja financiera de la década anterior, con una destrucción extraordinaria de bienes y personas en Europa y un crecimiento extraordinario de la producción industrial en los Estados Unidos. La superación de la crisis económica de los treinta encontró su salida en la irracionalidad de destrucción varias veces superior a su propia magnitud original.

Hay que tener en cuenta estas enseñanzas de la historia, para entender que si una crisis futura es de una dimensión no resoluble por los medios habituales, el sistema capitalista generará las condiciones (o contradicciones) necesarias para que se encuentre una resolución aunque vuelva a ser de la magnitud bélica de la Segunda Guerra. Antes de que se produjeran, nadie de aquella época preveía los millones de muertos y destrucciones que provocaron las dos guerras mundiales, libradas entre los países más cultos y avanzados del planeta. A pesar del temor de la mutua destrucción nuclear, no se puede garantizar que no se repitan guerras y/o genocidios de distinto tipo pero de gran magnitud de destrucción ahora que en las clases dirigentes no existe el temor que una conflagración internacional produzca un período de revoluciones sociales que cambie el sistema económico vigente. O al menos así lo creen.

5.- La postguerra europea

La resolución de la guerra fue la derrota de Alemania e Italia en Europa y de Japón en Asia, y la destrucción o agotamiento de las economías de los aliados europeos, con un ganador principal que fueron los Estados Unidos, que sólo cargó sobre sus hombros 250.000 muertos, además de su propio territorio intacto.

Las guerras traen efectos impensados o no calculables, y uno de ellos fue la ampliación del campo socialista con el avance de los ejércitos soviéticos hasta el corazón de Alemania.

Con los países capitalistas de Europa en ruinas y todo el poder militar, industrial y financiero en manos americanas, la forma de retomar la actividad productiva se inició con el Plan Marshall, que logró tres objetivos: ayudaba a la reconversión de industria de guerra en industria civil en los Estados Unidos, reactivaba a los países capitalistas destruidos y alejaban el fantasma del comunismo de Europa Occidental. Los partidos comunistas habían obtenido un fuerte respaldo obrero y popular por la defensa de los intereses de su clase y por su decidida oposición al fascismo y a la invasión alemana. Los acuerdos de Yalta y Potsdam habían dejado para la Unión Soviética un área de influencia que abarcaba a los países de Europa Oriental y hasta la mitad de Alemania, con excepción de Berlín que se repartía entre las cuatro potencias ganadoras.

En 1944, poco antes de la finalización de la guerra, se reúnen en Bretton Woods los líderes económicos de las potencias que serían vencedoras y se diseña el mundo que vendrá. Las propuestas específicas de Keynes, representando a Gran Bretaña, fueron dejadas de lado y EEUU impuso su propio punto de vista, en especial el patrón cambio oro: todas las monedas usarían dólares como reservas y Estados Unidos garantizaba el respaldo oro de sus dólares con sus inmensas reservas de Fort Knox, a razón de 35 dólares la onza troy. Sin embargo las políticas keynesianas de activación de la demanda efectiva fueron la base de la recuperación europea. El plan Marshall de 1948 fue un ejemplo claro de keynesianismo en acción.

La magnitud de la recuperación y expansión europea fue proporcional a la magnitud de la destrucción previa. A la oportunidad económica de rehacer la tasa de ganancia con la reconstrucción por delante se unió la imperiosa necesidad política y militar de evitar que las clases trabajadoras y los pueblos europeos desbordaran sus luchas políticas y sociales más allá de las reivindicaciones reformistas y terminen llevando a Europa Occidental al socialismo.

En ese triple juego militar, económico y político, se combinaron el despliegue de bases militares americanas (3), el crédito fácil para poner a andar nuevamente el aparato productivo y la concesión de reales beneficios a las masas trabajadoras. Se generalizó la jornada de 8 horas, aguinaldo y vacaciones pagas, obras sociales y atención médica gratuita, jubilaciones, acceso a la educación y al crédito para vivienda. El Estado cumplió las funciones del capital privado en servicios públicos, infraestructura, electricidad, petróleo y muchas otras áreas, incluidas la bancaria y financiera. Ello fue posible a medida que la reconstrucción progresaba y se volvían a desplegar las habilidades y conocimientos de sus trabajadores manuales e intelectuales, unido a los préstamos americanos y masivas inversiones de capital de ese origen en las industrias más expansivas.

Este crecimiento se dio, no sin contradicciones, de manera generalizada hasta mediado de los años setenta. Fue el período conocido en los países centrales como la ¨economía de bienestar¨, y ahora que ese período quedó atrás se lo recuerda como ¨los gloriosos treinta¨ o ¨la era dorada del capitalismo¨, un período de excepción por las razones que lo posibilitaron y quedará por muchos años grabado en las mentes como la arcadia perdida.

6.- El abandono del patrón-cambio-oro

El crecimiento de las economías de Europa fue, ante la magnitud de su destrucción previa, más acelerada que el crecimiento americano. En algún momento el patrón cambio oro que había reinado desde 1944 comenzó a ponerse en entredicho cuando algunos países, como la Francia de Charles de Gaulle, comenzaron a pedir al tesoro americano el oro de respaldo que se atesoraba en Fort Knox a cambio de sus dólares.

La inconvertibilidad del dólar en oro se produce en 1971, bajo la presidencia de Nixon, y desde ese momento el respaldo del dólar no es más el oro sino el poderío de Estados Unidos. Si el sistema monetario no se desmoronó ante la inconvertibilidad fue porque los Estados Unidos eran en aquellos momentos la potencia dominante en lo económico, financiero y militar, en una dimensión abrumadora, con un PIB de alrededor del 45 % del total mundial.

Una de las consecuencias de la imposición del dólar como patrón monetario sin respaldo en el oro, es el surgimiento de la banca de los eurodólares, que se desarrolló en Londres y que se vio muy alentada por el reciclamiento de los dólares que fluían de los países de la OPEP tras las subas del petróleo de 1973 y 1978. En esos momentos se dan las condiciones para que el capital financiero vuelva por sus fueros, tras los años de muy serias punciones al capital ficticio durante la crisis de 1929-1933, y la desaparición de capital físico por destrucción durante la Segunda Guerra Mundial, que afectó seriamente a las entidades financieras europeas y japonesas.

Petróleo más caro, inconvertibilidad del dólar y activismo sindical en Occidente no eran las mejores perspectivas para la acumulación del capital.

Esta libertad de utilizar el señoreaje de su moneda por su condición de reserva internacional le permitió a los Estados Unidos financiar parte importante de su expansión productiva internacional. Con los años, la principal economía productora del mundo se fue transformando en una economía dependiente del fácil crédito externo y el endeudamiento creciente.

A partir de la inconvertibilidad y el empapelamiento mundial que ello permitía, los Estados Unidos, que habían emergido de la Segunda Guerra como fuertemente superavitarios en su comercio exterior, comenzaron a tener déficits comerciales crecientes a partir de los ochenta (en 2017 alcanzaba los u$s 566.000 millones) y déficits fiscales. Esos déficits son financiados por ingresos de capitales del resto del mundo que ven en el dólar la moneda de reserva por excelencia. Su deuda pública total es de la magnitud de su producto bruto interno.

7.- El retorno de los (neo) liberales

En la década de los setenta era evidente que los beneficios que obtenían los trabajadores con su combatividad sindical y política excedían los incrementos de productividad y por lo tanto estaban llevando lentamente hacia atrás a la tasa de ganancia, al tiempo que la misma puja redistributiva había acelerado el proceso inflacionario y deterioraba el rendimiento real del capital financiero.

Al mismo tiempo las clases dominantes fueron percibiendo que ni los partidos comunistas ni sus sindicatos evolucionarían hacia posiciones revolucionarias que quebrasen la vía capitalista de desarrollo en Europa.

La alta inflación de los años setenta, fruto combinado de la suba del petróleo y de la puja distributiva entre el capital y el trabajo, fue derivando en una reducción del ritmo de crecimiento, período conocido como ¨stagflation¨, estancamiento con inflación, campana de largada para el cambio conservador.

Los cambios en la política económica comenzaron con el ascenso de Margaret Thatcher en Inglaterra en 1979 y Ronald Reagan en Estados Unidos en 1980. Ello fue posible por cambios en las condiciones objetivas que el redespliegue del capital financiero internacional aprovechó junto a la nueva etapa de desarrollo tecnológico y las circunstancias políticas. El sustrato material para la globalización del capital financiero está dado por la revolución en los transportes marítimos (super portacontenedores), las comunicaciones electrónicas y la informática. Los cambios políticos se derivan del agotamiento de las recetas keynesianas. A nivel ideológico el lugar central lo ocuparon los economistas neoliberales como Friedrich von Hayek y Milton Friedman con sus ideas de la apertura comercial, desregulación financiera y reducción de la presencia del Estado en la economía. La necesidad del capital financiero encontró su justificación ideológica en las viejas ideas del liberalismo a ultranza, remozadas bajo el nombre de neoliberalismo.

Esos cambios viabilizan la etapa del retorno de la hegemonía financiera acompañada por la relocalización de la producción, fraccionada por especializaciones en distintos países. Se consolidó una compleja trama de cadenas oligopólicas de valor con centro en Estados Unidos y en menor medida Europa y Japón, y apéndices en la periferia, principalmente Asia. La mayor tasa de ganancias en el centro proviene de no incrementar salarios reales en proporción al aumento de su productividad (de hecho, salarios reales casi estancados), pero ello no necesariamente se traduce en mayores inversiones industriales en esos países. Partes importantes son recicladas a otras actividades financieras o se exportan en busca de oportunidades de producción con mano de obra más barata. La parte “reinvertida” en “innovaciones financieras” alimenta las permanentes burbujas de capital ficticio que cada tanto son puncionadas por su desproporción, al costo de renovadas crisis y sufrimiento para millones.

8.- Cambio en la estructura social

Los obreros industriales, que llegaron a ser alrededor del 40 % de la población económicamente activa en algunos países centrales, hoy forman entre el 8 % al 12 % y en franco retroceso. Parcialmente es función del aumento de la productividad industrial, pero más importante es el proceso de transferencia de las actividades industriales maduras (y cada vez más las avanzadas) hacia los países asiáticos.

La cantidad de obreros industriales se reduce en los países centrales al tiempo que las sociedades son cada vez más asalariadas, cada vez hay menos pequeños capitalistas o cuenta propia. Lo que determina la posición política de los distintos tipos de trabajadores es su posición relativa frente al resto de los asalariados, por tipo de trabajo que realizan, nivel de remuneración y colectivo del que participan.

En los países centrales se reducen los trabajadores manuales y en especial los obreros industriales, cuya característica principal era formar partes de amplios colectivos (la gran fábrica) que permitía el desarrollo del sindicalismo y la conciencia de clase. Como contrapartida crece la participación de los trabajadores de servicios (tanto manuales - blue collar, como empleados no manuales - white collar). Las grandes concentraciones se dan en este último sector, con los empleados públicos, de la salud, de la educación y de las fuerzas de seguridad. El resto de los sectores asalariados se ocupa en tareas de servicios comerciales y otros en donde hacen estragos las políticas férreamente opuestas a la sindicalización. Ello deriva en bajos sueldos, alta rotación y escaso desarrollo de la conciencia social y política como clase trabajadora. A los trabajadores no industriales les es indiferente que los productos que consumen sean nacionales o asiáticos lo que los pone objetivamente en la vereda de enfrente a las demandas de estabilidad laboral y aumento salarial de la industria. Grandes segmentos de los trabajadores asalariados se identifican como “clase media” y sus modelos y aspiraciones son la burguesía que los explota. Por debajo de los trabajadores formales se extiende una creciente capa de subproletariado informal, formado en gran medida por inmigrantes de países en crisis, los olvidados del sistema. Los obreros industriales del centro – con salarios más elevados que la mayoría de los trabajadores manuales – tienen conciencia de participar de los beneficios imperiales en contraposición a los obreros de la periferia, como lo puntualiza Samir Amin en su obra póstuma. La ruptura de la solidaridad de clase a nivel internacional y la heterogeneidad de la estructura social es totalmente funcional a los planes del capital financiero.

9.- La implosión del sistema socialista.

Estas tendencias neoliberales se hallaban firmemente implantadas en Occidente cuando se produce la implosión de los países socialistas. En 1985 el nuevo secretario general del PCUS, Mihail Gorbachev, intenta reformar el sistema socialista que estaba próximo a la parálisis económica, fruto de sus contradicciones internas y la presión que sobre su presupuesto militar tenía la carrera armamentista con los Estados Unidos.

El análisis detallado de las causas de la implosión del socialismo fue analizado en otro trabajo (4). Podemos sintetizar el problema indicando que la reducción del ritmo de crecimiento primero y el estancamiento después ya estaban generalizados en la mayoría de los países socialistas de Europa. A ello se sumaba el descreimiento político de los ciudadanos de esos países en la posibilidad de que el sistema socialista resuelva sus carencias económicas o permita la expresión de sus opiniones políticas, lo que retroalimentaba un círculo vicioso de baja productividad y poco esfuerzo laboral de la población. La alternativa elegida por Gorbachev (la Perestroika o reestructuración y la Gladnost o transparencia) fueron cambios superestructurales realizados desde el voluntarismo y llevaron al fracaso más absoluto con la desestructuración de un esquema que se había estancado pero aún funcionaba. El sistema centralizado fue suplantado por la improvisación y la eliminación de las reglas económicas previas sin la fijación de las nuevas. El resultado fue el caos económico, que se agravó fuertemente con el advenimiento de Yeltsin y la disolución de la URSS. Cuando en Alemania del Este toman conciencia que la Unión Soviética no reprimiría, cae el muro de Berlín y todo lo que era sólido se disuelve en el aire, al decir de Marx imaginando situaciones totalmente diferentes.

En dos años más la mismísima Unión Soviética se disuelve, se abandona el socialismo y viejas nacionalidades anteriores a la dominación de los zares se independizan de Rusia. El capitalismo en su versión más salvaje y de acumulación primitiva por saqueo y pillaje toma el control de Rusia que continúa en caída libre hasta casi el año 2000 en que comienza su recuperación por la firme conducción política de Vladimir Putin.

La caída de la Unión Soviética terminó con los pocos temores de las clases dirigentes de Occidente de un giro radical de la situación social en sus países, lo que les permitió acelerar la aplicación de las recetas neoliberales sin límites.

El otro gigante socialista de Oriente, China, había comenzado previamente su marcha hacia el desarrollo capitalista en 1978 con el ascenso de Deng Tsiao ping. Se dio la paradoja de un estado formalmente socialista poniendo todo su peso y esfuerzo en desarrollar y promocionar el surgimiento de una burguesía nacional, y mirada con la perspectiva de cuarenta años, esa promoción fue desde el punto de vista económico muy exitosa, aún con las crecientes desigualdades sociales que se produjeron en los primeros treinta años. Muy pocos países quedaron en un sistema socialista de generalizada propiedad estatal, como Cuba y Corea del Norte. En los hechos, el campo socialista desapareció.

10.- La emergencia del capitalismo asiático.

Para que la apertura financiera y comercial tuviera la posibilidad de frenar la combatividad sindical y recomponer la rentabilidad del capital industrial y financiero era necesario que hubiese nuevos países industriales que bombardearan los salarios altos de los países desarrollados con mercancías baratas en una dimensión muy superior a la conocida hasta entonces. Ese proceso ya estaba en marcha y provenía del lejano Oriente, proceso que cambiará radicalmente el curso de la historia del desarrollo económico mundial y el balance de poder en los años por venir.

Asia es un continente de muy larga historia. Para la fecha del descubrimiento de América por los europeos el país más poderoso de la Tierra era China. Mientras el capitalismo industrial despegó en Europa a mediados del siglo XVIII, todo el continente asiático fue quedando relegado. A fines del siglo XIX despega Japón, transformándose en una potencia regional. Tras la Segunda Guerra Mundial en la que fuera derrotado retoma su impulso y llega a ser la segunda potencia industrial. Luego le siguen en los sesenta Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán, Singapur y Malasia, para a fines de los setenta sumarse la República Popular China y en los noventa la India y otros países. La característica de todos ellos es la abundancia de mano de obra barata, de origen campesino. El cambio en China se inicia durante la etapa final del gobierno de Mao Tse tung, en 1972, con las negociaciones que siguen a la llamada “diplomacia del ping-pong” entre el líder chino y Henry Kissinger, dejando entrever la apertura del mercado americano como recompensa por el creciente antisovietismo chino. A tres años de la muerte de Mao, en 1978 toma el control del Partido Comunista y el Estado Deng Tsiao ping y pone en marcha un programa de modernización consistente en utilizar la baratura de la mano de obra para industrializar el país. Al inicio con exportaciones baratas de confecciones, textiles y calzados, para ir complejizándose después, dejando en forma progresiva que sea la burguesía industrial naciente la que lleve a cabo esa tarea. Por detrás se mantenía el control del Estado, tanto en las políticas y ramas a desarrollar como en la infraestructura, industrias básicas y en especial la actividad financiera y bancaria. La mezcla de iniciativa privada, con planificación de las áreas a desarrollar y control estatal tuvieron los exitosos resultados que similares políticas habían tenido antes en Japón y Corea, y hoy China es una potencia de peso. Su vertiginoso desarrollo de los últimos cuarenta años la elevaron a la posición de primera economía medida en paridad de poder de compra y segunda medida en dólares corrientes.

El cálculo en dólares corrientes le da a EEUU el 24,8 % del Producto Mundial, y a China el 15,0 % en 2017.

Por su tamaño su propio desarrollo colisiona con los intereses de los Estados Unidos, lo que hoy se manifiesta como una guerra comercial (acero, aluminio, celulares, microchips, etc.) y por el acceso a patentes de desarrollos de punta, en especial los que puedan tener aplicación en el área militar (en especial lo que se desarrolla en informática y comunicaciones).

China trata de evitar la encerrona a que se vio sometido Japón en los años treinta e inicios de los cuarenta, cuando EEUU le fue bloqueando su acceso a las fuentes de petróleo regionales, que derivó en el ataque a Pearl Harbor en 1941.

Para ello ha ideado planes de expansión geográfica de su economía mediante el plan Nueva Ruta de la Seda, un mega proyecto de infraestructuras portuarias, carreteras, vías férreas y centros de distribución involucrando a 64 países de Asia, Medio Oriente, Europa y África. El plan incluye la integración financiera con la expansión de acuerdos de swaps de monedas sin utilización del dólar, que será reforzado con la internacionalización del Yuan en 2020 (un anticipo es el mercado de petroyuanes). Ello implica una mayor alianza con Rusia y otros países del área como Irán, sus principales suministradores de petróleo.

Hace pocos años ha lanzado el plan Made in China 2025, donde se han propuesto ocupar el segmento más sofisticado de la cadena global de valor industrial, achicando las todavía importantes diferencias de productividad y dominio científico y tecnológico con Occidente, en especial con EEUU. El objetivo, en los segmentos críticos es lograr una integración nacional del 40 % para 2020 y del 70 % para 2025. Han elegido diez sectores para fomentar: 1) Nueva tecnología avanzada de información, 2) Máquinas herramientas automatizadas y robótica, 3) Espacio y equipo aeronáutico, 4) Equipamiento marítimo y barcos de alta tecnología, 5) Equipos modernos de transporte ferroviario, 6) Vehículos y equipamiento con nuevas formas de energía (auto eléctrico entre ellos), 7) Equipos de Energía, 8) Equipamiento agrícola, 9) Nuevos materiales, y 10) Biofarma y productos médicos avanzados. La mayoría de estos sectores involucran aspectos militares críticos. Para ello el Estado proveerá un marco adecuado de ayudas financieras y fiscales y la creación de 15 centros de innovación para 2020 que llegarán a 40 para 2025. Al mismo tiempo se están reforzando los derechos de propiedad intelectual para garantizar a las empresas el beneficio de los avances en los campos en que son asistidos.

Para que estos avances no se vean bloqueados por la potencia hegemónica China está desarrollando un acelerado sistema de defensa militar, y al momento actual es el segundo gasto militar del planeta, detrás de EEUU (5).

La importancia de estos desarrollos en Asia es la magnitud de los nuevos actores. Así como Japón y Corea involucran a 100 y 40 millones de personas, China e India involucran a 1400 y 1366 millones, sumando entre ambas el 36 % de la población mundial (7650 millones).

El producto bruto mundial estaba concentrado mayoritariamente en un puñado de países desarrollados a inicios del milenio (56,8 %), cifra que suma apenas el 40,8 % en el estimado para 2018 del FMI. Dentro de los países emergentes el mayor crecimiento lo tuvieron los asiáticos, que pasan del 16,7 % en 2000 al 33,2 % en la actualidad.

El éxito económico asiático, en especial de China, canalizando sus exportaciones a los principales países occidentales, ha sido, como contrapartida, el principal elemento de freno para las demandas de las clases trabajadoras en estos países y abaratamiento de los bienes de consumo en Occidente. La importación y la migración de industrias de Occidente a los países asiáticos ha tenido un efecto devastador sobre la capacidad reivindicativa de sus trabajadores, mientras su ocupación se va reduciendo a los sectores protegidos por diferencias tecnológicas, barreras de costos de transporte, logística, acuerdos o imagen comercial. Este retroceso en la cantidad de asalariados industriales en los países desarrollados no derivó en el giro a la izquierda de sus expresiones políticas, y en el caso de Europa se vio la caída de votos hasta la casi extinción de los partidos comunistas y la aceptación de las recetas neoliberales con algunos reparos (cada vez menores) por los partidos socialistas. En todo el centro se ha visto el crecimiento de las expresiones políticas nacionalistas y racistas opuestas a la inmigración de trabajadores manuales, la contracara reprimida de la “libre movilidad del capital” de la globalización. Es una reacción apoyada en no despreciable medida por trabajadores que otrora respondían a los partidos comunistas y socialistas en Europa, o al Partido Demócrata en Estados Unidos.

11.- La última gran crisis capitalista

La desregulación de las actividades financieras se aceleró en los ochenta con la multiplicación de capital ficticio, en especial toda la especulación con derivados. Mientras los hogares de la mayoría de los trabajadores en Estados Unidos veían estancados sus ingresos reales a pesar del incremento de la productividad y el producto bruto, casi todo ese crecimiento se acumulaba en los sectores más elevados de la sociedad, tema que ha sido analizado por varios economistas, destacándose el importante aporte estadístico de Piketty (6).

Varias crisis se produjeron desde la desregulación financiera pero la que se abatió sobre el mundo en 2008 y 2009 fue la mayor después de la gran depresión de los años treinta del siglo pasado. La especulación desenfrenada con hipotecas sub-prime y su securitización y distribución a nivel planetario estalló en septiembre de 2008 con la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers. Lo demás es conocido. Hubo salvataje masivo de los estados nacionales de las principales potencias a bancos e instituciones en problemas, con lo que lograron que lo que iba a transformarse en otra crisis de los años treinta se fuera larvando en un período más prolongado de bajo crecimiento superada la etapa aguda.

Si se lo observa con perspectiva de largo plazo, el crecimiento mundial del último quinquenio 2013-2017 (sin incluir el estimado de 2018) está en el 3,5 %, un valor no muy alejado del 4,1 % del período 1950-1900, el más elevado de la serie que compiló el economista Angus Maddison. Nótese que ese período fue excepcional, influido por la reconstrucción de la segunda guerra.

Toda crisis tiene su duración y terminación. La de 2008 se prolongó con varios años de bajo crecimiento, importante licuación de capital ficticio que se evaporó al estallar la especulación, y el sufrimiento de millones en pérdidas de viviendas, trabajos o ambos, en el centro y en la periferia. No era una crisis terminal. Ninguna lo es si no actúa el sujeto social que lo pueda resolver. A diez años de esa crisis nuevas especulaciones y el mismo descontrol están alimentando un futuro estallido, en una cadencia repetida.

12.- Perspectivas

El movimiento secular del capital siguió varias etapas. A la preminencia del capitalismo industrial competitivo le siguió, en la etapa de la concentración de las últimas décadas del siglo XIX, en ascenso del capital financiero, con su primera época de oro hasta 1930. La gran recesión que produjo en 1929/1933 puso su hegemonía en entredicho durante un período prolongado entre el New Deal y el acuerdo keynesiano de posguerra. Hoy lo que tenemos es el “capitalismo normal”, ya que lo que hubo en el período intermedio fue una anormalidad fruto del temor del capital financiero de perder todo si no aceptaba un incremento de las regulaciones y controles, primero en EEUU del New Deal y luego en la Europa arrasada por la guerra y el temor del avance del comunismo.

Nunca hubo ni hay un proceso de delegación del poder en otras clases o capas profesionales o burocracias estatales, etapa en la que estaríamos entrando según Duménil y Lévy. Tanto los capitalistas como sus profesionales de elevadísimos salarios son los “agentes” del capital financiero, estén en el sector privado o como representantes del capital en su conjunto en el aparato del Estado.

Sin embargo, este triunfo del capitalismo financiero sobre las otras formas del capital y sobre el campo socialista no ha resultado exactamente como lo habían imaginado. La idea del triunfo total y el “fin de la historia” que propagandeaba Francis Fukuyama se extienden desde 1991 hasta la primera década del presente siglo. De a poco comienzan los resquemores sobre China. Por un lado había cumplido muy bien su rol de cañonear con productos industriales baratos la combatividad de las clases obreras de los países centrales. Pero fue más allá.

La estructura de propiedad de las finanzas, la quinta esencia del dominio del capital en Occidente, en China está en las manos del Estado, bajo la conducción política del Partido Comunista. El marxismo puramente ceremonial de la dirección política china desde 1978 no alcanza a disipar temores en Occidente. En manos del Estado están, además de los bancos y las principales instituciones financieras, los resortes de infraestructura e industrias básicas, la educación, la prensa y aquellos sectores considerados estratégicos para el desarrollo futuro, incluida toda la industria de la defensa. Las empresas capitalistas se desarrollan aceleradamente, incluidos sectores de punta tecnológica como Huawei, el principal fabricante de productos de comunicación del mundo y segunda empresa mundial en teléfonos inteligentes, o empresas de servicios como Alibabá y tantas otras muy conocidas en Occidente. China no abandona el control estatal de áreas estratégicas, al margen de su aceptación formal de las “reformas estructurales” y el avance del “mercado” y sus reglas. Mientras su apertura al capital internacional avanza lentamente, su burguesía consolida su participación en el mercado interno y el internacional.

China utiliza criterios de conducción y gestión capitalistas en estas instituciones, pero con amplia utilización de subsidios y promociones. Siguen la regla que Alice Amdsen describía para Corea en sus años de expansión: “poner los precios deliberadamente mal”, esto es un set de precios de forma tal que las empresas utilicen una combinación de trabajo y bienes de capital diferente al que hubiesen utilizado en función de los precios relativos de los salarios y el capital. Esto es lo que – entre otros ejemplos – hace que China sea el principal país productor de robots, a pesar que su utilización masiva sólo se justifica en países con elevados costos de la mano de obra. China anticipa el nivel salarial del futuro y de esa forma no se concentra sólo en los bienes simples para los que su nivel salarial actual está mejor calificado. Sus salarios reales urbanos se han casi triplicado en el presente siglo.

Esta característica diferenciada del sistema de acumulación en China se debe al rol de la dirección política y el control y propiedad del Estado sobre su centro neurálgico, el capital financiero. Su objetivo es la larga marcha por la igualación tecnológica (catch up) con Estados Unidos, que esperan alcanzar en 2050, si su avance no es retrasado o revertido por bloqueos de distinto tipo o acciones bélicas. Si por un lado aun no ha obtenido ningún premio Nobel en ciencias, es el país que más patentes industriales ha registrado en los últimos años, con un énfasis importante en las nuevas tecnologías de la computación y la comunicación, incluida la inteligencia artificial, tanto para objetivos de desarrollo económico como de control social, seguridad nacional y capacidad militar.

El énfasis en el desarrollo se evidencia en la diferencia en las tasas de inversión sobre el producto. Mientras la relación Inversión / Producto es del orden del 18/21 % en los Estados Unidos, en China es del 44/48 % en la última década (7). Luego de más de treinta años de crecimiento al 10 % anual, tasas de de China ha bajado a un escalón de entre 7 % y 6,6% en los últimos años. No han tenido ningún año de retroceso del producto desde los cambios introducidos por Deng Tsiao ping, como sí los tuvieron durante “el gran salto adelante” y la “revolución cultural” de la época de Mao.

Para Occidente ese escalón de menor crecimiento es otro de los signos del “error” de una política económica que desafía el control del capital financiero privado por su control público. La crítica ideológica oculta el objetivo estratégico de la desregulación total de la cuenta capital que permita el ingreso masivo del capital financiero occidental con sus poderosas instituciones, capaces de redirigir el tipo de desarrollo chino.

En la prensa especializada lo que aparece estar en discusión es la eficiencia de las finanzas privadas vs. las públicas como generadoras de incrementos diferenciales de la productividad laboral (producto/personal ocupado) al largo plazo. Sin embargo en las discusiones no se ha hecho hincapié sobre que la mayor participación del sector financiero en EEUU detrae parte significativa del excedente de las inversiones productivas, factor que - unido a la distribución regresiva del ingreso (estancamiento de los salarios reales para la mayoría de la población) y la mudanza de inversiones al Asia - determina en las últimas décadas una caída de la tasa de incremento de la productividad (8) en Estados Unidos, una perspectiva negativa para su liderazgo a largo plazo.

Es una diferencia fundamental con el desarrollo capitalista del resto de los países asiáticos que China, por su propio peso específico al ser el país más poblado del mundo, implica en su expansión un enfrentamiento con áreas de influencia de las demás potencias, en especial con Estados Unidos. Toda la masa crítica de producción exportada que ayudó a Occidente a controlar a sus trabajadores se vuelve en contra cuando esa capacidad ampliada se vuelca a un desarrollo autónomo con capacidad de disputar supremacías en el futuro. Esos cambios se evidencian en la creciente importancia de la política militar y de defensa de China y la creciente tensión que generan los avances de ésta en el Mar del Sur de China, su área de salida al mundo por vía marítima. El reciente anuncio de Donald Trump de su intención de retirar a Estados Unidos del acuerdo de control de armas nucleares firmado entre Reagan y Gorbachov en 1987 (misiles de alcance intermedio hasta 3.000 kilómetros) se inscribe en esta estrategia de cercar a China (no signatario del acuerdo) y quedar con manos libres para usar esos proyectiles intermedios (que tardan menos de 10 minutos en llegar al blanco) tanto en el Este (China) como desde Europa (contra Rusia), al tiempo que presiona a sus aliados a poner más esfuerzo en sus presupuestos militares.

Es claro que China no se subordina a Estados Unidos como lo tuvieron que hacer las vencidas Alemania, Italia y Japón, ni tampoco como tuvieron que hacerlo sus aliados por el estado en que quedaron tras la contienda. Tras la Segunda Guerra Mundial Japón y Alemania se recuperaron y llegaron a ser las segunda y tercera economías, pero son -al decir de Charles de Gaulle – gigantes económicos y enanos políticos, ya que no tienen la capacidad militar para volver a plantear disputas estratégicas. China sí y las está fortaleciendo a paso redoblado.

No es un enfrentamiento entre dos sistemas diferentes, como lo había sido entre el capitalismo y el socialismo hasta la caída de la Unión Soviética. Es el enfrentamiento entre el imperio hegemónico (EEUU) y sus aliados, contra el surgimiento de una nueva potencia capitalista (China) con características propias, en donde el Estado cumple parte importante del rol de las burguesías de Occidente. Es de hacer notar la creciente alianza defensiva entre China y Rusia -espalda contra espalda - otrora distanciados en la etapa del socialismo. Por un lado los chinos crearon su propia burguesía industrial, y al mismo tiempo asumen como capitalismo de Estado su rol en los sectores estratégicos, en especial el capital financiero bajo su dominio casi absoluto. Una pregunta sin respuesta clara es si esta nueva burguesía china podrá hegemonizar el control del Estado, desplazando a la burocracia política que la hizo crecer y desarrollarse.

Estos son los elementos principales que están por detrás de la guerra comercial sobre acero, aluminio, microchips (decisivos para la seguridad nacional) y otros productos, en donde Donald Trump busca denodadamente frenar el avance de China. La política de Trump de “America First” es el cambio de reglas de juego con aliados y mayor enfrentamiento con China y con Rusia. China pasó de ser un “aliado estratégico” a un “enemigo estratégico”, y para la clase dirigente americana ingresamos en “la Guerra Fría 2.0” según la cruda expresión del vicepresidente americano Mike Pence. Graham Allison caracteriza el enfrentamiento actual como la “Trampa de Tucídides” (cuando una potencia establecida percibe el temor de ser desplazada por una emergente). Aunque el mundo todavía recuerde el cambio pacífico de hegemonía entre Gran Bretaña y Estados Unidos, o el colapso sin guerra de la Unión Soviética, la historia recoge pocas experiencias de este tipo.

El capitalismo financiero, en su etapa neoliberal y con los avances tecnológicos que potencian su accionar, ha logrado un área enorme para su expansión, aquella vía de conquista de los territorios precapitalistas (y ex socialistas añadimos nosotros) que pensaba Rosa Luxemburgo como la única salida a la contradicción de la acumulación del capital y el consumo interno, además del militarismo, aunque sus conclusiones fuesen diferentes (9).

Queda por analizar a que contradicciones adicionales nos llevará la dinámica de la oposición por la hegemonía, la dinámica de la lucha de clases en el centro y la periferia, las luchas por el dominio de las materias primas y las consecuencias sobre el planeta de la creciente polución y sobrecalentamiento que el mismo desarrollo descontrolado produce. Las probables evoluciones de las distintas contradicciones quedan más allá del presente trabajo.

Bibliografía

Allison, Graham (2018). Destined for War. Can America and China Escape Tucydides´s Trap? Mariner Books. Boston-New York.

Amin, Samir (2018). Modern Imperialism, Monopoly Finance Capital, and Marx’s Law of Value. Monthly Review Press. New York.

Bujarin, Nicolás (1971). El imperialismo y la Economía Mundial. Cuadernos de Pasado y Presente. Córdoba, Argentina.

Duménil, Gérard; Lévy, Dominique (2018). Managerial Capitalism - Ownership, Management and the Coming New Mode of Production. Pluto Press. London. UK

Fontana, Josef (2011) Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945. Pasado y Presente. Barcelona.

Galbraith, John Kenneth (2009) The Great Crash 1929. Mariner Books. New York.

Gordon, Robert J. (2016). The rise and fall of American growth. Princenton University Press. New Jersey.

Gorvachov, Mihail (1987). Perestroika. Ediciones B Grupo Z. Barcelona

Hilferding, Rudolf (1963). El Capital Financiero. Editorial Tecnos S.A. Madrid.

Lenin, Vladimir Illich (1916). El Imperialismo, fase superior del capitalismo (1916). Recuperado de: http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Lenin(SP)/IMP16s.html

Luxemburgo, Rosa (1963). La Acumulación del Capital (1912). Editorial Tilcara, Buenos Aires.

Marx, Karl (1965) El Capital. Tomo I. Editorial Cartago. Buenos Aires.

Molinero, Jorge. “La caída del socialismo” (2013). Recuperado de: https://www.dropbox.com/s/0uuz3fmx0o7x39h/2013-07-27-%20La%20ca%C3%ADda%20del%20socialismo.pdf?dl=0.

Molinero, Jorge (2016) A cien años de “El Imperialismo” de Lenin. Recuperado de: http://www.iade.org.ar/system/files/articulos/3molinero.pdf

Molinero, Jorge (2017). Los Pensadores. Rosa Luxemburgo. Recuperado de: http://www.iade.org.ar/noticias/la-vigencia-de-rosa-luxemburgo

Molinero, Jorge (2018). EEUU y China. Poder Económico y Poder Militar. Recuperado de: http://www.iade.org.ar/noticias/eeuu-y-china-poder-economico-y-poder-militar

Piketty, Thomas (2014). Capital in the Twenty-First Century. The Belknap Press of Harvard University Press.

1 El tema es esbozado en los capítulos 23, La ley de la acumulación capitalista y 24, La llamada acumulación originaria, del Tomo 1 de El Capital.

2 “En la misma forma que el capitalismo es el modo de producción cuya clase superior es la clase de los capitalistas, gerencialismo es el nuevo modo de producción cuya clase superior son los gerentes”. (traducción del autor). Managerial Capitalism. Introducción.

3 La política de contención de la Unión Soviética y sus aliados incluyó el despliegue de la armada, con la 6ª Flota en Nápoles (1946) vigilando Atlántico y Mediterráneo, la 7ª Flota en Filipinas (1947) el Pacífico y la 5ª Flota en Barheim (1955) para controlar Medio Oriente. A las bases le siguieron los acuerdos militares como la OTAN (1949) con Europa Occidental, el Tratado del Sudeste Asiático (SEATO, 1954) y el Tratado del Medio Oriente (1955). En nuestro ámbito regional fue el Tratado de Río (1947). Los tratados en el hemisferio norte buscaban cercar la gran masa asiática con bases navales y aéreas, incluyendo varias del ocupado Japón, con centro en Okinawa y la retaguardia en Pearl Harbor (Hawaii). Para 1955 EEUU ya tenía 450 bases en 36 países. La revolución iraní de 1979 significó la pérdida de una posición clave en el estratégico Medio Oriente con sus inmensas reservas de petróleo.

4 Molinero, Jorge. “La caída del socialismo” (2013)

5 Molinero, Jorge (2018). EEUU y China. Poder Económico y Poder Militar.

6 Piketty, Thomas (2014) Capital in the Twenty-First Century.

7 Cifras elaboradas en base a datos de IMF. WEO Octubre 2018

8 Robert J. Gordon identifica claramente la tendencia descendente del crecimiento de la productividad norteamericana, pero aun mencionando los elementos que indicamos nosotros, pone el énfasis en otras razones tecnológicas (lo irrepetible de la difusión de tecnologías que afectan el 90 % de la vida cotidiana).

9 Molinero, Jorge. Los Pensadores. Rosa Luxemburgo (2017).

14Jul/190

Yo tengo formación Marxista

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Dr.Alejandro Rofman

Un muy importante dirigente del entorno oficial afirmó, días pasados, que el doctor Axel Kicillof
“”tiene formación Marxista. Prácticamente todos los que estudiamos economía, en algún momento, recibimos formación Marxista. En mi caso yo estudié en la Universidad Pública Argentina que, por definición, es plural en la expresión de las teorías científicas. Tuve formación Marxista en la Universidad de Córdoba, estudiando para el doctorado en 1959, a través de una cátedra del plan de estudios. También tuve formación Keynesiana cuando cursé un posgrado en la Universidad de Pennsylvania, en Estados Unidos de Norteamérica, en un curso al que concurrí en el doctorado de mi disciplina en 1964. También asistí a un curso en mi rol de estudiante en la Universidad de Córdoba en donde se dictó teoría económica basada en la doctrina social de la iglesia católica. Por último, fui alumno de una cátedra-seminario de dicho doctorado en la misma universidad en el año 1960 que versó sobre la teoría económica clásica, ortodoxa o liberal como se la conoce habitualmente. En dicho doctorado existía una materia denominada “Teoría del pensamiento económico” (igual que en nuestra facultad de la UBA) y que abordaba conocimientos sobre todas las teorías en el desarrollo de los últimos cinco siglos de muy distinto perfil propositivo.

Entonces tanto el Dr.Kicillof como yo tuvimos formación marxista en alguna etapa de nuestro aprendizaje universitario.

¿Por qué entonces ese importante dirigente político hizo mención a la formación marxista del Dr.Kicillof como podría haberla hecho en mi caso y todos los cursantes de la carrera de economía en la UBA hasta el día de hoy? Es evidente que esa alusión fue usada como argumento para descalificar al Dr.Kicillof ante la opinión pública, no para alabarlo, lo que hubiera sido muy valioso si hubiera agregado que formó parte del proceso de estudios de la economía, como cualquier otro estudiante. A Kicillof se lo quiso ensuciar, descalificar, discriminar en lugar de discutir las propuestas que él realiza en torno a su candidatura a gobernador que se va dirimir en las próximas elecciones de Octubre. Como ese dirigente político no se atreve a dar cuenta de los cuatro años de vigencia de la política económica Macrista, que hoy posee indicadores económicos y sociales de todo tipo peores que los del año 2015 , no cumplió ninguna de las promesas pre-electorales y no se atreve a formular compromisos para los próximos cuatro años porque las que emitió el Ingeniero Macri desde hace años nunca se cumplieron, acude al sucio procedimiento de afirmar –como se hacía hace más de veinte años- que el citado colega y candidato es “comunista”. La Constitución Nacional establece que es la idoneidad la única condición para ser funcionario público. El calificativo levantado por Cambiemos nos recuerda la persecución personal de muchos estudiantes y graduados en economía durante la última dictadura por razones puramente ideológicas, que terminaron desaparecidos o muertos por la represión de la dictadura. Generar miedo acusando a un candidato de ser “marxista “ o “ comunista-“ es una actitud deleznable que nos retrotrae al pasado y debe ser repudiada

Como diría el Dr.Irigoyen esto forma parte de las miseribilidades humanas, del trabajo sucio que debe desterrarse en la política, de la exaltación de etiquetas sobre la conducta de las personas para denostarlas y de la argucia más vil y despreciable que nos podamos imaginar. Lo más lamentable de todo es que estaba presente cuando esto se afirmó con total liviandad y desparpajo el Presidente de la república –que asintió con una leve sonrisa el juicio del dirigente político de su espacio- y más de trescientos funcionarios y legisladoras Macristas que aplaudieron ruidosamente el intento de descalificación que se escuchó en la reunión pública.

¡Qué triste puede ser el futuro del país si estos personajes se dedican de aquí en más a la persecución ideológica y olvidan su función básica que es gobernar para el afianzamiento de la democracia y la fraternidad entre todos los Argentinos!

31Ago/180

Declaración de Carta Abierta Resistencia de la Universidad Argentina

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Imagen: Adrián Pérez

Obediente a una de las tantas consecuencias lógicas del neoliberalismo, que considera innecesaria la complejidad del mundo cultural y las incesantes ramificaciones del conocimiento en todas sus disciplinas (científicas, históricas, literarias, etc.) el macrismo ya ha iniciado su proceso judicial contra la Universidad. También es necesario aclarar que la idea de proceso judicial, en el macrismo, consiste en un conjunto de acciones agresivas contra personas e instituciones, llevadas adelante por jueces que acatan más los estipulaciones de la Inquisición antes que los modernos códigos procesales. Las Facultades de Derecho de todo el país tienen una alerta que hacer al respecto. Igualmente lo tienen las Facultades de Economía respecto a la inequidad de los modelos económicos en uso, que no solo afectan a extensos sectores sociales sino a los conocimientos económicos todavía no capturados por la irracionalidad compulsiva de la financierización mundial. Asimismo, las Facultades de Medicina respecto a la mercantilización de la salud, las de Filosofía respecto a la anulación de las autonomías subjetivas, las de Ingeniería respecto al abandono de los estilos tecnológicos autónomos, las de Exactas, respecto a las ciencias físico-matemáticas resguardadas de imprudentes patentamientos, las de Arquitectura, escapando con imaginativos contrapuntos a la monumentalización del poder global, las de Ciencias Sociales respecto a la conversión de los inter-vínculos sociales en un mercado de informaciones sobre consumos personales, las de Farmacia atentas críticamente hacia los grandes monopolios de medicamentos, las de Agronomía estudiosas críticas de la concentración de la tierra y el peligro de los agroquímicos. Pero no se detiene allí la heterogeneidad del sentido de la Universidad con los intereses de macrismo, pues debido precisamente al peligro que intuye sobre la existencia de las Universidad, se lanza ahora con cruel entusiasmo a quitarles el respaldo necesario para sostenerlas. Mientras dice, alucinatoriamente, que ha aumentado el presupuesto universitario, está en marcha un plan de desmantelamiento que abarca a todas las universidades del país. La verdad puede leerse en los labios del presidente, de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y en cualquier funcionario macrista. Para ellos, las universidades no dan créditos para sostener una agónica política económica, solo acarrean gastos. Y desde esta estrecha visión salida no de una tormenta ocasional, sino de una perturbación permanente que entre ellos comparten, obligan una vez más a demostrarle al gobierno que las Universidades públicas existen en la conciencia nacional, en la vida popular, en las aspiraciones democráticas de la juventud, en las tradiciones más altas del conocimiento, en el cuadro constitucional de los derechos básicos, y también, como es lógico, en la calle.

Viva la movilización resistente de los docentes y estudiantes para frenar el ajuste y la destrucción de la Universidad Públca.

Llamamos a participar de la gran movilización universitaria del jueves 30 de agosto a las 17 h.

CARTA ABIERTA

29 de agosto de 2018

29May/180

EEUU Y CHINA: PODER ECONÓMICO Y PODER MILITAR

Publicado por admin

 

JORGE MOLINERO

En un reciente artículo sobre las actuales disputas comerciales entre Estados Unidos y China (1) concluíamos que la guerra comercial iniciada por los primeros era el esfuerzo del gobierno de Trump por impedir el ascenso de éstos a posiciones capaces de disputar la hegemonía mundial. Aquí analizaremos brevemente aquello que está más allá de las disputas de corto plazo.

La “isla Eurasia”

En 1904 Halford Mackinder, dio una conferencia en la Royal Geographical Society que inauguraría el concepto de “geopolítica”(2). Sus conclusiones no coincidían con la opinión previa de su audiencia, que entendía que se controlaba al mundo controlando sus mares, la razón principal del ascenso de Gran Bretaña a su posición de potencia imperial dominante. Macklinder consideraba que dominaría el mundo quien dominase la isla Eurasia, ese amplio territorio que se extiende desde la Europa Occidental hasta Vladivostok en la parte asiática de Rusia, incluyendo toda Asia, el Medio Oriente y África en ella. ”Quien domina la zona central de esos territorios domina la isla Eurasia y quien domina a ésta domina el mundo”. En 1924, tras la Revolución Rusa amplió su tesis indicando que era la función de su propuesta alianza atlántica (EEUU y Europa Occidental) controlar ese poder de la isla Eurasia.

Desde 1810 hasta fines de la Segunda Guerra la potencia imperial hegemónica fue Gran Bretaña y luego Estados Unidos, países que no pertenecían a la isla Eurasia. Los intentos previos de dominio por potencias continentales habían terminado en fracaso, como el de Napoleón, o volverían a fracasar como los dos intentos de Alemania en 1914 y 1939. Tampoco el extenso Imperio Ruso de los Zares había logrado una hegemonía, ni siquiera cuando como Unión Soviética aumentó su esfera de influencia a la Europa Oriental y la China que emergió de la revolución de 1949. En la primera mitad del Siglo XX el Japón, otra potencia insular, quiso jugar en el Asia Pacífico el papel que venía cumpliendo Gran Bretaña en Europa y los mares del mundo. Terminó fracasando por el cerco que le fue imponiendo EEUU a sus abastecimientos de petróleo y otras materias primas que desembocaron en el ataque a Pearl Harbor y la posterior derrota tras las bombas atómicas.

Las condiciones han cambiado fuertemente desde la Segunda Guerra Mundial. El desarrollo industrial de China tendrá consecuencias diferentes que el previo de otros países asiáticos. Su territorio (algo más grande que el de EEUU) y su población de 1.350 millones (cuatro veces la de EEUU) la coloca en una dimensión completamente diferente a los desarrollos previos de Japón, Corea, Taiwán, Singapur y otros.

Su vertiginoso desarrollo de los últimos cuarenta años elevaron a China a la posición de primera economía medida en paridad de poder de compra y segunda medida en dólares corrientes.

PARTICIPACION EN EL PRODUCTO MUNDIAL
(en Paridad de Poder de Compra del Año 2011)

 

1980

1990

2000

2010

2017

CHINA

2,3%

4,1%

7,4%

13,9%

18,2%

EEUU

21,7%

21,9%

20,6%

16,7%

15,3%

MUNDO

100,0%

100,0%

100,0%

100,0%

100,0%

Fuente: FMI. WEO 2018

El cálculo en dólares corrientes le da a EEUU el 24,8 % del Producto Mundial, y a China el 15,0 % en 2017.

Tecnología y poder militar norteamericano

No es sin embargo la magnitud superior del Producto Bruto lo único que marca la importancia de una potencia. Gran Bretaña no era una economía más grande que la de varios países europeos o que la economía china a inicios del siglo XIX, pero su armada era mucho más avanzada. Quien detenta los mayores avances científicos y tecnológicos en general - si es una economía de tamaño importante aunque no la más grande - es la que termina por prevalecer e imponer sus objetivos al resto de las potencias y los demás países, y la razón fundamental es que la tecnología avanzada aplicada a los fines militares es decisiva para prevalecer sobre sus adversarios.

Se puede competir comercialmente con menor desarrollo tecnológico en muchas ramas, simplemente utilizando técnicas de producción más simples pero mano de obra mucho más barata. Todo el desarrollo de Asia se inició con esta característica. Pero no se puede ganar una batalla frontal a un contendiente que tiene una superioridad tecnológica decisiva, y ello ha quedado claro muchas veces en la historia. Basta recordar los pequeños ejércitos de los conquistadores españoles, con sus caballos, sus armaduras de hierro y sus armas de fuego, doblegando a los ejércitos de imperios de millones en Perú y México. Otra cosa son las guerras o resistencias populares que han perdido imperios poderosos, como el caso de Estados Unidos ante Vietnam o Gran Bretaña frente a la India, pero ello es otro tema más allá del alcance del presente artículo.

Gran Bretaña tuvo hegemonía mundial durante algo más de 100 años, hasta el fin de la primera guerra mundial, en una combinación de tecnología militar, alcance mundial de su flota y convenientes acuerdos con las otras dos potencias de fuera de Eurasia, el Japón y los Estados Unidos. El agotamiento económico de los británicos y la derrota del Japón aceleraron la preminencia de estos últimos.

En el campo militar la ventaja de los Estados Unidos es importante, tanto por la presencia que ha establecido en el mundo con más de 600 bases militares de distintas dimensiones y envergadura, como por las ventajas tecnológicas sobre el resto del mundo, en especial el dominio del espacio y las comunicaciones, además de la magnitud de sus fuerzas convencionales de aire, mar y tierra y los arsenales nucleares donde no tienen la ventaja de su monopolio. Esta fortaleza se fue desplegando en forma acelerada durante la Guerra Fría. La política de contención de la Unión Soviética y sus aliados incluyó el despliegue de la armada, con la 6ª Flota en Nápoles (1946) vigilando Atlántico y Mediterráneo, la 7ª Flota en Filipinas (1947) el Pacífico Oeste y la 5ª Flota en Barheim (1955) para controlar Medio Oriente. A las bases le siguieron los acuerdos militares como la OTAN (1949) con Europa Occidental, el Tratado del Sudeste Asiático (SEATO, 1954) y el Tratado del Medio Oriente (1955). En nuestro ámbito regional fue el Tratado de Río (1947). Los tratados en el hemisferio norte buscaban cercar la gran masa asiática con bases navales y aéreas, incluyendo varias del ocupado Japón, con centro en Okinawa. Para 1955 EEUU ya tenía 450 bases en 36 países. La revolución iraní de 1979 significó la pérdida de una posición clave en el estratégico Medio Oriente con sus inmensas reservas de petróleo.

La superioridad militar de Estados Unidos no se basa solamente en las flotas armadas, como había sido el caso de Inglaterra, ni en el despliegue de sus bases aéreas y su superioridad en tierra, como ocurrió en la inmediata posguerra. Un conjunto de nuevas tecnologías son la etapa superior que potencia las fuerzas desplegadas por tanques, barcos, aviones y misiles. La revolución en el procesamiento de datos y las comunicaciones satelitales permitieron un cambio cualitativo en la organización militar. El la adición del poder del software que potencia lo más avanzado de la “ferretería militar” (hardware).

El Pentágono está desarrollando una estrategia denominada Triple Canopy (triple cobertura o “toldo”) que espera esté completada para 2030. Vigilancia avanzada y drones armados que llenarán desde la baja estratósfera hasta la exo-atmósfera, con la capacidad para disparar sus mortíferos armamentos con extraordinaria velocidad, neutralizar los sistemas de comunicación satelital de sus enemigos o seguir individuos por sus características biométricas. El Pentágono ha puesto la Inteligencia Artificial (AI por su sigla en inglés) en el centro de su estrategia. Está planeado que en un futuro próximo con los avances de AI, los drones robotizados podrán tomar decisiones autónomas (como las máquinas del film Terminator I, pero mucho más letales).

La National Geoespatial Intelligence Agency, con 60.000 empleados coordina el flujo de datos de vigilancia procesados por supercomputadoras, provenientes de los drones de baja altura (Predators y Reapers), los aviones espía U-2, los aviones no tripulados Global Hawks, los drones de gran altura X-37 B, el sistema de Google Earth, el sistema Space Surveillance Network (Red de Vigilancia Espacial) y los satélites orbitales en la estratósfera, que entre sus múltiples funciones tienen el ser soporte para la guía de los misiles nucleares. Son importantes los avances de biométrica, con la transmisión instantánea a supercomputadoras de huellas dactilares y scanneo de iris, respondiendo en instantes con la identidad de la persona bajo vigilancia. Un capítulo especial son las guerras híbridas y las ciber guerras, donde se imbrican indisolublemente las disputas económicas, políticas y militares (3). También se destacan las supercomputadoras como la desarrollada en 2010 por la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) con capacidad para realizar un trillón de operaciones por segundo, (costo unitario de 250 millones de dólares). El desarrollo de las supercomputadoras quánticas es crítico, pero allí la delantera la tienen los chinos, y el tema sensible es la seguridad de la comunicación. Las supercomputadoras además de procesar las crecientes masas de información, son el centro de comunicación con las bases militares en el país y en el resto del mundo, manejando el flujo de órdenes a las unidades de la flota marítima o los aviones, tripulados o no.

A pesar de toda esta parafernalia y medidas precautorias ha habido interferencias en los sistemas de seguridad de navegación. En diciembre de 2011 el avanzado dron norteamericano RQ-170 Sentinel sorpresivamente aterrizó en Irán. Un ingeniero iraní explicó a un reportero de Christian Science Monitor que el punto débil era el sistema GPS de navegación, ya que interfiriendo las comunicaciones con “ruido” se forzó la nave a autopiloto, y luego se la hizo aterrizar en una base con altitud similar a la propia del avión. Baldón de agua fría, no eran invulnerables los sistemas de comunicación de EEUU.

La construcción de poder militar de China

Los presupuestos de defensa a nivel mundial están liderados por Estados Unidos, que en 2016 gastó 604.500 millones de dólares, seguido por China con 145.000 millones y Rusia con 58.900 millones. Hace diez años el presupuesto de China no alcanzaba los 30.000 millones. Sus arsenales nucleares están por debajo de los dos grandes contendores del siglo XX, EEUU y la Unión Soviética. No sólo China superó el monto de gasto militar de Rusia sino que además, en forma creciente se está independizando de los modelos soviéticos o rusos ya superados. Ahora sus presupuestos están basados en desarrollos propios, en especial en todas las áreas de avance tecnológico más reciente. China lanzó el primer satélite en el mundo con comunicación dirigido por una supercomputadora quántica, que reemplaza las ondas radiales por la trasmisión de protones (partículas de luz) a través de cristales. Esta tecnología ha creado super seguras redes de comunicación, una tecnología que EEUU no domina aun, y que hace a China inmune (por ahora) al ciberataque de un adversario en este campo. Esto es un factor decisivo en una guerra porque las órdenes de disparos o envío de naves no tripuladas se manejan por comunicaciones y la interferencia sobre las de ondas radiales puede terminar como en Irán en 2011, algo que no ocurriría con las órdenes enviadas por trasmisión de protones.

En esta etapa de su desarrollo, China busca hacerse fuerte en lo militar en su zona de influencia, con movimientos muy cuidados. En 2015 escaló su reclamo de soberanía y control exclusivo en el Mar del Sur de China, expandiendo la base marítima de Longpo (submarinos nucleares) en la isla de Hainan (ver en el mapa), y la acelerada construcción de siete islas artificiales donde a corto plazo emplazarán bases y aeropuertos militares. Por los estrechos del Mar del Sur de China pasan navíos comerciales llevando el 30 % del comercio mundial, y China está determinada a impedir que ese movimiento quede bajo el control de la flota norteamericana o de países aliados a ellos. China tiene muy presente la encerrona que en los años treinta y cuarenta del siglo pasado fue poniendo Estados Unidos a Japón, y que culminó en el ataque de éstos a Pearl Harbor.

MAR DEL SUR DE CHINA

Estados Unidos tiene dos vecinos que no le disputan hegemonía (Canadá y México) y libre acceso marítimo a los dos océanos, Atlántico y Pacífico, además de sus más de 600 bases en el exterior. Cuba no es una amenaza desde que los soviéticos fueron obligados a desmantelar las bases de cohetes nucleares que estaban construyendo en 1962, y años más tarde la revolución socialista quedó circunscripta a la isla. China es territorialmente algo más grande que Estados Unidos, pero tiene límites con casi veinte países (y una compleja historia con cada uno) y no tiene una salida sin disputas al océano Pacífico. En su límite marítimo Norte enfrenta a Japón y las bases norteamericanas, y aunque tiene límite con Corea del Norte (un aliado complicado), Corea del Sur es un bastión norteamericano. En la parte central hacia el Pacífico están Taiwán y más allá Filipinas. El mar del Sur de China es el rompecabezas de siglos, con disputa de las islas entre China, Vietnam, Japón, Filipinas, y más al sur Malasia, Indonesia y Singapur dominando el estrecho de Malaca por donde pasan los barcos que van hacia el Océano Indico. En el mapa se muestran las áreas marítimas en disputa, con el reclamo de China de las nueve líneas (“lengua de vaca” en la jerga de la disputa), donde ha ido afianzando su presencia incluida la “construcción” de islas a partir de pequeñas salientes semisumergidas, cercanas a las Spratly.

La expansión económica china

En una primera etapa China se concentró en las exportaciones a los países desarrollados, con centro en EEUU. Actualmente despliega sus fuerzas en la región asiática con proyecciones hacia Europa, Medio Oriente y África. Ese es el significado del proyecto “Nueva Ruta de la Seda”, lanzado por el Xi Jinping en 2014, que está enlazando la industrial y dinámica costa este de China con todas esas zonas llegando hasta el mar Báltico, incluyendo ferrocarriles, autopistas, puertos, aeropuertos, centrales de distribución, etc. que serán la base del cambio de zonas hoy atrasadas o en distintos grados de desarrollo. Esta iniciativa, con sus dos ramas, la terrestre y la marítima, es una fuerte apuesta a crear al mediano plazo de treinta años (plazos en escala china) la zona más importante de desarrollo mundial con centro en China. El proyecto incluye a 4.400 millones de personas, 64 países y un producto bruto actual combinado de casi el 30 % del mundial. Es el Plan Marshall de China, pero mucho más grande que aquel de la posguerra.

La estrategia que está por detrás de este proyecto es evitar que potencias hostiles cierren las rutas marítimas de comercio chinas que pasan por el estrecho de Malaca (controlado por Singapur, Malasia e Indonesia, actualmente aliados de EEUU), y de esa manera ahoguen su desarrollo.

Para financiar este proyecto China lanzó el Banco de Inversiones en Infraestructura de Asia (Asian Infrastructure Investment Bank - AIIB), con un capital inicial de USD 100.000 millones. El nuevo banco es un competidor directo del Asian Development Bank apoyado por EEUU y Japón. El principal objetivo del banco es canalizar los casi 3 billones (millones de millones) de dólares que están en sus reservas hacia préstamos para concretar los proyectos, que serán realizados por empresas chinas.

Un elemento no muy considerado aun de este mega proyecto es su componente monetario. Xi Jinping está proponiendo a los países involucrados que “todo el comercio dentro de la región sea manejado a través de moneda local convertible” (léase el Yuan), con lo que el uso del dólar en la región dejaría de tener la importancia actual, por decirlo suavemente. Una de las primeras manifestaciones de este cambio tuvo lugar este año con el lanzamiento del mercado de “petroyuanes”, contratos de futuro de compra y venta de petróleo en la bolsa de Shanghái, con respaldo oro en la cotización del Yuan. Ante todos estos cambios es imposible olvidar las palabras de Mackinder en la Inglaterra de 1904 o la ampliación de sus tesis en 1924.

 

Política, economía y poder militar

La suprema excelencia consiste en romper la resistencia del enemigo sin pelear”. Sun Tzu, general, estratega y filósofo chino, autor de “El arte de la guerra”, Siglo V antes de Cristo.

"Ocultar nuestras capacidades y esperar nuestro tiempo. Se bueno en mantener un bajo perfil. Nunca reclames liderazgo ". Deng Tsiao ping, máximo dirigente chino, 1991.

Apelamos a dos citas separadas por 2500 años para dar la idea de continuidad de una de las culturas más viejas del mundo, y de la forma de pensar que prevalece en la dirección política de China de hoy. En lo militar el objetivo es adquirir la suficiente fuerza pero tratando de no usarla, tal el caso de las disputas en el Mar del Sur de China con sus vecinos y la presencia de Estados Unidos. La filosofía política hasta ahora ha estado influida por las palabras de Deng, pero Xi Jinping entiende que el tiempo propio está llegando y en forma graduada pero firme, comienza a desplegar sus cartas sobre la mesa.

China es muy consciente de la distancia tecnológica que tiene con EEUU y se ha propuesto reducirla hasta lograr una paridad en los próximos treinta años, muy posible a juzgar por los avances obtenidos en áreas críticas si no se produce un enfrentamiento mayor en el tiempo intermedio.

Si logra que el proyecto económico de la Nueva Ruta de la Seda avance sin mayores contratiempos en forma pacífica, y que los pasos para garantizar el tráfico marítimo seguro por los estrechos del Mar del Sur de China no conduzcan a guerras con sus vecinos con participación de Estados Unidos, los objetivos del gobierno chino se irán cumpliendo.

El gobierno de los Estados Unidos busca bloquear la ampliación de la influencia china en el Mar del Sur aunque por ahora no ha puesto reparos al libre tránsito de las naves comerciales. Cuando ese tráfico comience a incrementar su transporte de petróleo con aquellos países de Medio Oriente que acepten el esquema “petroyuan” el tema puede cambiar de cariz.

No pretendemos hacer futurología, y el tema tiene que terminar aquí. La disputa por la hegemonía entre EEUU y China es una de las más importantes al momento actual. El objetivo político de China es cambiar alianzas en los países involucrados en su zona de influencia ofreciendo el desarrollo económico como moneda de cambio. Algunos, como Rodrigo Duterte de Filipinas y varios países involucrados en el proyecto Ruta de la Seda se están alejando de Estados Unidos. Otros como la dirigencia de Vietnam, se están acercando a sus ex enemigos norteamericanos por la disputa con China sobre la soberanía marítima sobre algunas islas.

Los países que estamos más alejados del centro de la disputa, como los sudamericanos, tenemos oportunidades y peligros según el tipo de relación que llevemos adelante, tanto con EEUU como con China, que ha pasado a ser el principal comprador de la región. La relación con EEUU es difícil y por todos conocida, no abundaremos aquí en el tema. La expansión de China por un lado ha sido un factor clave en el crecimiento de las exportaciones que cambiaron las perspectivas del continente en este siglo, pero en la mayoría de los casos no se pudo evitar la primarización del intercambio que terminó por afectar al sector productivo dentro de nuestros países.

Ese es otro de los temas que deberemos profundizar una vez que entendamos nuestro papel en la dinámica económica, militar y política que se desarrolla en el centro neurálgico del mundo que tiene a EEUU y China como sus principales protagonistas.

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Referencias:

1.- Estados Unidos y China: ¿Guerra comercial o disputa de hegemonía? Marzo 2018. http://www.iade.org.ar/noticias/estados-unidos-y-china-guerra-comercial-o-disputa-de-hegemonia

2.- Sir Haldford Mackinder (1861-1947) fue nombrado en 1904 director de la recientemente fundada London School of Economics and Political Science, de la Universidad de Londres. Ese año fue invitado por la Royal Geographical Society a dar una conferencia que tituló “The Geographical Pivot of History” donde desarrolló la tesis de la “isla Eurasia”. Conservador, fuerte defensor del imperio británico y profundamente antisoviético, avanzó en 1924 en sus ideas publicando la teoría de la “comunidad atlántica” (EEUU y Europa Occidental) indicando que el poder en la isla euroasiática puede ser compensado por la alianza atlántica. Este tema no tuvo repercusiones en la política británica pero sus escritos fueron muy valorados por la política norteamericana al final de la segunda guerra

3.- Andrew Korybko, “Hybrid Wars”, People´s Friendship University of Russia. Moscow 2015.

Biblografía:

Howard W.French: Everything under the heavens. How the past helps China´s push for global power. Alfred A. Knopf. 2017.

Alfred W. McCoy. In the shadows of the American century. Haymarket Books, Chicago, 2017.

 

8Abr/180

Apertura y acuerdos comerciales

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JORGE MOLINERO Carta Abierta

El gobierno nacional se ha embarcado en un proceso de apertura comercial y financiera, tratando de convencer a la opinión pública que son beneficiosas para el país, y que nos “sacarán del aislamiento” que según ellos fue la característica de la época kirchnerista.

El 22 de diciembre La Nación se lamentaba que no se haya podido cerrar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, debido a los “persistentes reparos de la UE (sobre volúmenes de cuotas de algunos productos agrícolas y de biocombustibles, la cuestión de la propiedad intelectual, las compras gubernamentales y ciertos temas de servicios financieros y marítimos)”(1).

Los negociadores europeos querían todo a su favor sin conceder más que migajas a los sectores primarios que serían los principales beneficiarios, al tiempo que el sector industrial el más afectado. Nosotros diríamos que gracias a sus “reparos” se ha dilatado la firma de un tratado que traería muchos mas perjuicios que beneficios. Pero el gobierno insistirá en marzo con el acuerdo de marras, al tiempo que propone avanzar en otros acuerdos, no sólo con la Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) con los que tenemos distintos acuerdos previos, sino con Canadá, Singapur y Corea del Sur. La lista se ha restringido ahora que el tratado general de EEUU con los países asiáticos ha sido bombardeado por un Donald Trump devenido en proteccionista, mientras la “antorcha del libre comercio” pasa a las manos de China. ¿Por qué la apertura irrestricta y los acuerdos de libre comercio no son beneficiosos para países como la Argentina? Un poco de historia nos puede ayudar a comprenderlo.

La teoría y la práctica de los países hoy desarrollados

Desde el inicio de la Economía Política en Gran Bretaña, la teoría convencional del comercio exterior dice que la competencia perfecta será de mutuo beneficio para las partes, por lo que se deben eliminar las restricciones al comercio internacional. El neoliberalismo - la teoría económica que abrazan los economistas en los países centrales y muchos en los periféricos como el nuestro - caracteriza a los mercados como estructuras auto-reguladas que atienden todas las necesidades económicas, utilizando eficientemente los recursos y generando pleno empleo para “todas las personas que realmente quieran trabajar”. En esta difundida teoría de los países dominantes la pobreza, el desempleo y las crisis económicas periódicas se deben a factores externos que limitan el libre accionar del mercado, como los sindicatos y la acción del Estado.

Para superar el atraso y la pobreza - sigue la saga oficial del neoliberalismo - hay que crear estructuras amigables con el mercado (“market friendly”): recortar la fortaleza sindical para que los empresarios puedan tomar y echar personal a voluntad, privatizar las empresas públicas, eliminar las regulaciones estatales a la actividad económica interna y abrir los mercados al capital y las mercancías externas.

Sin embargo, desde que el capital financiero y su expresión ideológica neoliberal retomaron el control de la política económica en el mundo, a partir de los años 80, la pobreza y el hambre aumentó en los países ya pobres, al tiempo que se concentraba la riqueza tanto en países centrales como periféricos. En Latinoamérica fueron décadas perdidas para el crecimiento hasta que en la década pasada varios países de la región se embarcaron en un proceso diferente de acumulación y crecimiento que puso foco en la reducción de la dependencia financiera, aumento del consumo interno y reducción de la pobreza.

Sólo un puñado de países asiáticos, siguiendo reglas diferentes a las del manual neoliberal, crecieron fuertemente. A la salida de la Segunda Guerra Japón retomó su crecimiento, para ser seguido más adelante por Corea, Singapur, Hong Kong y Taiwán, y en los ochenta por China que está llamada a cambiar las relaciones de poder a nivel mundial en las próximas décadas. El crecimiento de la India es más tardío y está varios pasos por detrás de China, pero su importancia es, como ésta, la magnitud de su población.

En la mayoría de esos países el crecimiento acelerado y la reducción de la pobreza no se logró con apertura comercial irrestricta y menos aún con apertura financiera. El caso de China es el más exitoso por llevar casi 40 años de alto crecimiento (en un promedio cercano al 10 % anual acumulativo, pasando al 6 % en los últimos años) sin ningún año de las crisis periódicas que asolan a los países capitalistas desarrollados. Su Producto Bruto es el segundo a nivel mundial en dólares corrientes, detrás de EEUU, y el primero en Paridad de Poder de Compra. Ello lo ha logrado con un estricto control de los flujos financieros, con esa actividad casi 100 % en manos del Estado, al igual que las empresas de servicios públicos y las consideradas estratégicas (defensa, energía, comunicaciones, etc.) y un muy estudiado sistema de promoción de las exportaciones y de las inversiones externas. Esto incluye transferencia de tecnología del inversor internacional y un saldo externo positivo de las empresas a radicar allá (las exportaciones comprometidas deben ser mayores a las importaciones de insumos, bienes de capital y repatriación de utilidades y regalías). Ninguna de estas políticas son las recomendadas por las recetas neoliberales en que se apoya el gobierno de Cambiemos.

Pero no sólo China y los asiáticos no respetaron esas recetas para lograr su desarrollo. Los países europeos y Estados Unidos, en su momento, también las contravinieron en la etapa en que consolidaban su propio crecimiento industrial. Gran Bretaña, el primer país industrial, apeló a la alta intervención estatal. Desde el siglo XIV promovía la manufactura de prendas de lana, con derechos de exportación (sí, las “odiadas” retenciones) a la exportación de lana en bruto y con promociones a la mano de obra europea especializada en tal industria. Más adelante, cuando su industria textil de algodón dio origen a la revolución industrial alrededor de 1780 se fueron articulando distintas intervenciones del Estado para lograr su supremacía, entre las cuales muy significativas y poco mencionadas son las de tipo militar. La subyugación de la India por la armada británica derivó en la “libre exportación de algodón en bruto” a la metrópoli, al tiempo que se reprimía la actividad de la hilandería y tejedurías nativas, incluyendo el corte de los dedos a las hábiles trabajadoras indias. La etapa del imperialismo clásico se desarrolló alrededor de 1875 con la conquista militar de continentes enteros para explotar sus recursos y obligarlos a importar productos industriales de sus metrópolis europeas. Parafraseando a Von Clausewitz diríamos que la guerra (y la conquista) no es sino la continuación de las transacciones económicas (políticas decía él), por otros medios.

Tanto Estados Unidos como Alemania - los principales desafiantes de la supremacía británica - así como Japón, Suecia y otros hoy desarrollados fueron fuertemente proteccionistas, el primero hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Luego, una vez que hubieron consolidado su rol de economía industrial desarrollada comenzaron a predicar (y obligar por distintos medios, como vimos) al resto del mundo a practicar el libre comercio y la movilidad irrestricta de capitales. Como decía el economista coreano Ha-Joon Chang (2), es “pateando la escalera” que les permitió llegar arriba como impiden que otros puedan llegar.

 

La etapa actual y el plan de Cambiemos

La situación idílica del “todos ganan” que describe la teoría económica neoliberal no logró el desarrollo de aquellos que la siguieron sino que los encadenó a la especialización primaria cercenando las potencialidades de un desarrollo industrial con mayor grado de autonomía. A contrapelo de estas evidencias, el gobierno de Cambiemos procedió a la apertura tanto de capitales como de mercancías, y los resultados fueron una caída de la actividad muy fuerte en 2016 seguida con una recuperación parcial en 2017.

En el sector externo la situación se deterioró claramente en estos dos años. Por un lado las exportaciones no crecieron a pesar de la fuerte devaluación inicial y la quita de retenciones. El anémico saldo comercial positivo de 2016 se transformó en un saldo fuertemente negativo en 2017, que terminará por superar los 8.500 millones de dólares. Es que en 2017 hemos asistido a un proceso inverso de revaluación del peso que encarece las exportaciones y facilita las importaciones. El principal cambio externo que Cambiemos no quiere registrar es que la economía mundial no tiene la fuerte expansión que la caracterizó desde los primeros años del milenio hasta mediados de 2012. En ese momento en donde cayeron abruptamente los precios de las commodities, a lo que se suma la retracción de exportaciones industriales a Brasil, nuestro principal cliente. Entre 2011 y 2015/2016, la caída de las exportaciones argentinas fue muy fuerte (más del 30 %)

COMERCIO EXTERIOR ARGENTINO – AÑOS SELECCIONADOS

(MILLONES DE DÓLARES)

 

EXPORTACIÓN

IMPORTACIÓN

SALDO

2002

25.650 8.989 16.661

2011

82.981 73.961 9.020

2015

56.788 59.757 - 2.969

2016

57.733 55.609 2.124
ENE/NOV 2017 53.881 61.538 - 7.657

 

Fuente: Indec.

La eliminación de la administración del comercio exterior (control de las importaciones) derivó en 2017 en un incremento significativo de las importaciones agravado por el retraso cambiario que se acentuó este año. Ese “agujero negro” del sector externo se financia con mayor endeudamiento que en vez de utilizarse para hacer inversiones en infraestructura o en actividades productivas que promuevan exportaciones o sustituyan importaciones, se utiliza para la especulación financiera con Lebac e instrumentos similares, capital golondrina que volverá a salir cuando este “esquema Ponzi” no aguante más (la corrida cambiaria de fin de año puede ser un anticipo). Las elevadas tasas de interés atraen a la especulación al tiempo que conspiran contra la inversión productiva. Las inversiones externas directas no superan los 2.000 millones de dólares (básicamente reinversión parcial de altas utilidades de empresas extranjeras), mientras la inversión de portafolio (especulativa) se acerca a los 14.000 millones de dólares. El endeudamiento con mercado de divisas abierto, una vez más ha sido el vehículo de la descontrolada fuga de capitales (en 10 meses de 2017 totalizan U$S 38.262 millones).

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2015 2016 2017

TASA LEBAC PROM. ANUAL 27,22 % 30,91 % 25,83 %

STOCK LEBAC (MILL. $) 345.124 630.310 1.177.230

INTERESES LEBAC/PBI 1,3 % 1,9 % 2,3 %

FUENTE: FIDE

Con la política económica actual nos encaminamos hacia el mismo tipo de problemas que tuvo la Convertibilidad en su etapa final, una apertura indiscriminada que solo se mantiene con mayor endeudamiento hasta que los acreedores externos (incluidos argentinos que ya blanquearon sus dólares en el exterior) entienden que ha terminado el juego de las Lebac o los Bonos del Tesoro y se retiren en masa, provocando una devaluación descontrolada.

No es que este gobierno de ricos no sepa como termina esta historia repetida. El país que quedará será de una alta desocupación para disciplinar la actividad sindical y lograr salarios reales mucho más bajos. Otra vez el encadenamiento de nuestra soberanía a una pesada deuda externa que cristalizará una distribución del ingreso más regresiva, con aumento de la pobreza y la marginalidad. Esos son sus objetivos escondidos detrás de los globos amarillos y las declaraciones de futuros brillantes.

 

 

  1. La Nación. 22-12-2017: “El Mercosur culpa a Europa por la falta de avances en el acuerdo”
  2. Ha-Joon Chang. “Kicking away the Ladder” (Pateando la escalera). Anthem Press, 2002.
7Abr/180

Estar conectado al mundo tiene costo

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Informe del Foro de Economía por Javier Lewkowicz.

Convocado por Carta Abierta, el viceministro de Economía, Roberto Feletti, participó con Héctor Valle, Fernando Porta y Alfredo Zaiat de un intenso debate en torno de lo hecho y lo que no se hizo frente a la crisis.
Los panelistas y sus argumentos. El debate fue seguido por más de cuatrocientas personas.
Para Roberto Feletti, viceministro de Economía, las medidas de ajuste fiscal que están llevando adelante los gobiernos europeos, junto a otras políticas promocionadas por los organismos de crédito multilateral, constituyen poleas de transmisión que permiten trasladar la crisis internacional desde los países avanzados hacia los subdesarrollados. El análisis del funcionario tuvo lugar en un encuentro del espacio Carta Abierta, en el cual también participaron como panelistas Fernando Porta, presidente del centro de estudios del grupo Redes; Héctor Valle, presidente de la Fide, y Alfredo Zaiat, jefe de la sección Economía de Página/12. En un debate intenso frente a unas cuatrocientas personas, se analizaron temas como la crisis internacional, las políticas macroeconómicas que el Gobierno tomó para enfrentarla, el canje de deuda, próximos desafíos de política económica y la integración regional, en donde el funcionario destacó la creación del Banco de la Unasur.
Participante de habituales foros internacionales con funcionarios de Hacienda de todo el mundo y técnicos de los organismos de crédito internacional, Roberto Feletti ofreció su visión de la coyuntura. “Los organismos multilaterales plantean la necesidad del ajuste fiscal para salvaguardar el volumen de activos financieros. Se considera la bandera del ajuste como un planteo superador en esta etapa de la crisis”, manifestó. Junto con las medidas de ajuste, el funcionario ve que en los últimos encuentros internacionales existe una renovada presión para impulsar la liberalización comercial a partir de la eliminación de las barreras paraarancelarias. El mandato de la liberalización financiera –otra bandera neoliberal– se materializa, opina, en intensos flujos de capitales desde los países industrializados hacia el tercer mundo, que provocan apreciación cambiaria, como en el caso de Brasil. “La retracción de la demanda –de los países centrales– vía ajuste fiscal, liberalización del comercio y apreciación cambiaria es un combo que pulveriza el superávit de la cuenta corriente de los países en desarrollo”, explicó. Para Héctor Valle, el salvataje a Grecia va a derivar en una crisis más aguda, que tendrá repercusión en los países mejor ubicados del bloque, como Inglaterra, Alemania, Francia y Holanda. “La situación es similar a la de Argentina en los ’90, esto debe servir para valorar la política económica actual. Se salió de la crisis con daños menores, y esto fue posible por el gasto público y otras políticas muy inteligentes”, añadió. Destacó el Repro que lleva adelante el Ministerio de Trabajo, la Asignación Universal por Hijo, la estatización del sistema previsional y la utilización de reservas.
“Es una crisis internacional fenomenal, ignorada por los sectores conservadores. Y la ignoran porque es la exteriorización más contundente del fracaso de las políticas que buscan imponer en la Argentina”, sostuvo Zaiat. El Gobierno, según indicó, se mantiene con una postura ambigua. Por un lado, interviene fuerte para evitar la caída en el nivel de actividad y empleo, pero por otro lado “el canje de deuda es la prueba de que también se ignoró la profundidad del desplome global”.
Feletti forma parte del grupo de trabajo desde el cual se espera crear el Consejo Sudamericano de Economía y Finanzas de la Unasur. El ambicioso plan que se proponen los funcionarios latinoamericanos es avanzar sobre la integración regional en materia de pagos y crédito. Para ello están avanzando sobre un sistema de pagos en moneda local, que permite desdolarizar la región. A la vez, buscan crear un fondo de estabilización macroeconómica regional, para evitar ataques especulativos contra las monedas. Ante las limitaciones que tiene la implementación de políticas de desarrollo basadas en la financiación vía organismos de crédito multilateral, Feletti indicó que están trabajando en la creación del Banco de la Unasur. Indicó que avanzar en estas cuestiones “requiere de mucha homogeneidad política, que hoy no está visible”.
“Hay que pensar la integración financiera de la mano de la productiva”, acotó Fernando Porta. Propone utilizar la plataforma del Mercosur en términos de integración y complementación para incentivar la “densificación industrial y darle mayor calidad al aparato productivo”. Advirtió que en el bloque regional “han predominado los vicios de partida, porque fue concebido como un proceso de liberalización comercial”. “Ahora hay un cambio de fase, aparece la cuestión de las asimetrías y el poner a la integración productiva como un acto que debe ser promovido, sin esperar que el mercado lo genere de forma espontánea”, manifestó.
Valle advirtió que “hemos heredado de los ’90 una enorme monopolización en las cadenas de valor. Se está agotando la capacidad instalada, y hay una demanda en ascenso vía gasto público, distribución del ingreso. Es inevitable que haya presiones inflacionarias”.
Zaiat puso el foco en “la debilidad de la intervención pública en el control de los precios”. “En todos los países hay oligopolios y multinacionales, pero no en todos aumentan los precios, y no en todos perciben tal nivel de renta extraordinaria como lo hacen hoy en la Argentina”, manifestó. Por eso reclamó que “el Estado cuente con mejores herramientas de negociación con los oligopolios, para lo cual hay que reconstruir un estado profesional, activo”. Los subsidios, promociones o estímulos industriales, agregó, “deberían estar atados a mantener precios, nivel de abastecimiento, empleo y exportaciones”.
“El gobierno que nació en 2003 es un emergente de 2001. Surgió de una emergencia, y de esa experiencia tomó una forma de administrar adaptativa. Frente a las crisis y desafíos, el Gobierno en general mantuvo la postura más audaz, teniendo en cuenta la histórica relación de fuerzas en la Argentina”, explicó Zaiat. “La renegociación de la deuda en default, la ruptura con el FMI, la política de estatizaciones, el fin de las AFJP, la 125, asignación por hijo, la utilización de reservas; todas fueron estrategias adaptativas”, agregó.
Por ello, sugiere que el desafío es “lograr una mayor densidad de esas transformaciones para que no sean solamente medidas de emergencia, tomadas por una estrategia adaptativa, para que puedan institucionalizarse. Que el sendero sea más sólido, consolidado”, manifestó Zaiat. A su vez, criticó la intención oficial de “volver a los mercados” a través del nuevo canje de deuda. “El mercado financiero es un potente desestabilizador y la desconexión financiera forzosa desde 2003 ha sido extraordinaria”, subrayó.
Feletti defendió la política económica implementada para paliar la crisis. Indicó que hubo un fuerte shock fiscal y para complementar esta expansión fiscal, “el Gobierno lanzó el canje como un estímulo a la oferta vía crédito”. “Había que recrear la confianza, que los privados volvieran a tener pesos y dejarlos en el país. Por eso la idea de salir del default. No nos entusiasmaba la vuelta a los mercados, pero era una señal clara para impedir la dolarización y recrear el proceso de inversión”, explicó.
Luego de destacar la política de ingresos, incluyendo medidas como la asignación por hijo, aumento de jubilaciones o incremento del piso salarial y los subsidios a los servicios públicos, Feletti aseguró que “ahora se viene el estímulo a la inversión”. Provocativo, manifestó que “para el control de precios contamos con un excelente funcionario como Guillermo Moreno”. La platea respondió con aplausos y ovación.