Jorge Ferreyra *
21.09.11
Democracia y Capitalismo
1.- Cuando la presidenta Cristina expresa en un discurso “ya tenemos la libertad ahora vamos por la igualdad” desata un conjunto de supuestos e interrogantes. La igualdad como concepto y práctica social en un sistema capitalista de producción, distribución y consumo dispara muchas cuestiones para el debate y la reflexión. Teóricamente la democracia tiende a la igualdad de las personas mientras que la organización socio-económica de la sociedad basada en el capital tiende a la desigualdad.
La democracia real en el mundo – la que se práctica desde hace unos 200 años – no ha favorecido en general (hay excepciones desde los Estados) la igualdad de las personas sino que ha agrandado la brecha de desigualdad al quedar subordinada a la organización socio-económica capitalista. Los motivos, las razones pueden ser muchas entre otras se pueden incluir: 1) asimetrías manifiestas en la comunicación e información de la sociedad al momento de tomar decisiones electorales 2) tendencia a la centralización y concentración del capital 3) tendencia a la concentración de medios de comunicación masiva y un mensaje que trata a los receptores como consumidores de productos 4) utilización de metodologías y técnicas de marketing (originalmente pensadas para la venta de productos y/o servicios) en las campañas electorales 5) cooptación de las elites dominantes de los intereses de clase de los dominados (ausencia manifiesta de “conciencia de clase” etc.) 6) la liquidación de la etapa capitalista del “Estado Benefactor” con activa presencia de las organizaciones del trabajo (1946-1973) cuando se reduce la tasa de ganancia y comienza la etapa “neoliberal” con Reagan / Theacher y “No hay alternativa” como estandartes (1980) Se refuerza con la supresión del llamado “socialismo real” del Bloque Soviético (1989)
El “mercado” (según J.K. Galbraith) ha suplantado desde hace más de 50 años la palabra capitalismo para referirse a la organización socioeconómica de la sociedad. (Han hecho su trabajo al respecto los organismos internacionales) Es así que hablamos de diferentes “mercados”: “financieros” “de trabajo” “de consumo” “de materiales” “de bienes” “de servicios” etc. donde hay una oferta y una demanda. Pero, (siempre hay un pero) cuando hablamos de “demanda” en la organización capitalista de una sociedad hablamos de una “demanda solvente” nunca de la totalidad de la “demanda”. Es aquí donde aparece la asimetría y con ello la desigualdad manifiesta como tendencia. Si a ello le sumamos la etapa “neoliberal” que se resume en el “consenso de Washington” donde el capital financiero domina al capital productivo y donde “maximizar ganancias”, (a como sea) a favor de la velocidad que da la informática, se transforma en el centro de la actividad del capital entendemos porque la brecha de desigualdad se amplia.
Estado y Democracia
Cuando las sociedades organizan la producción, distribución y consumo de bienes y servicios bajo la forma capitalista es también el Estado el que aparece (en democracia) como el referente obligado. La captura o cooptación del Estado por las distintas elite se transforma en un juego donde la democracia pasa a ser un decorado que reviste de legalidad los actos que el verdadero poder (y su lucha al interior de las elites) realiza en su nombre. Todos hemos conocido los distintos nombres que hablan de su centralidad: “estado minimo” “estado benefactor” “estado terrorista” “estado subsidiario” “estado clientelista” “estado burocrático” según como se orienten las políticas del Estado.
La centralidad del Estado en tanto referente obligado para minorías (capitalistas) y mayorías (trabajadores) en el marco de una democracia formal representativa se transforma así en una lucha por su orientación política. Cuando Cristina habla de “igualdad” debemos suponer que quiere en sus palabras “profundizar el modelo” desde el Estado a favor de las mayorías populares pero al mismo tiempo ha dicho “sola no puedo” y “debemos institucionalizar el modelo” con lo cual la participación popular para “radicalizarlo” (1) cuidarlo y consolidarlo aparece como un requisito imprescindible.
(1) No hace mucho el viceministro de economía y actual candidato a diputado nacional por la capital federal Roberto Feletti habló de “radicalizar el populismo” y genero una fuerte replica en los medios concentrados y referentes conservadores y liberales económicos y políticos.
Necesidades y Derechos
“Donde hay una necesidad hay un derecho” es un dicho de Evita retomado por Cristina. La constitución de 1949 establecía muchos derechos para un amplio espectro de ciudadanos. La reforma de la constitución de 1853 –(restaurada por el golpe militar de 1955), introdujo en 1956 el famoso 14 bis que establecía derechos a la vivienda, la salud, la educación y el trabajo luego ratificados en la reforma de 1994. Tener necesidades (muchas) y tener derechos (amparados por la constitución) no significa que el Estado y la sociedad como tal satisfagan a ambos. Hay un largo camino de más de cincuenta (50) años donde por un lado se conculcaron libertades básicas (golpes militares del 55, del 66 y del 76) pero también no se satisfacieron ni necesidades ni derechos amparados por la constitución argentina.
Desde el 25.05.03 en adelante el Estado Nacional Argentino en un proceso largo y continuo trata de reparar necesidades trocandolas en derechos para la ciudadanía argentina. Esto que aparece como “reparador” como “justiciero” (pensemos en los derechos humanos ampliados por ejemplo) choca con conceptos básicos de la organización socioeconómica de la sociedad en base al capital en tanto son “los individuos en el marco de la libertad” los que deben procurarse satisfacer necesidades en base a su esfuerzo individual (transformarse en consumidores de los bienes y servicios que ofrece el mercado)
Igualdad y Solidaridad
Igualdad es una hermosa palabra que nos remite a muchas cuestiones humanas, muy humanas: “igualdad ante la ley” “igualdad de acceso a bienes y servicios” “igualdad de oportunidades” “igualdad de derechos” “igualdad de géneros” La igualdad es un bien escaso en un mundo donde la desigualdad – cuya tendencia en la fase neoliberal del capitalismo se profundiza – es un dato de la realidad demasiado presente para obviar. (los indicadores de esta realidad mundial están a la vista de quien quiera leerlos)
La Solidaridad (creo que es algo más que la “fraternidad” de la Revolución Francesa) como una actividad de apoyo, de asistencia, de ayuda, a sectores o grupos minoritarios o marginados por distintos motivos de la sociedad resulta – como actividad – un aporte que puede resultar significativo tanto desde organismos gubernamentales como no gubernamentales. Tienen como objetivo central mitigar en distintos grados las inequidades, las injusticias, que provoca con su tendencia a la desigualdad el mercado capitalista.
Derechos y Obligaciones
Un Estado que desde el 25.05.03 reconoce cada vez más derechos a los ciudadanos requiere de estos también obligaciones. Las obligaciones en un sistema de gobierno democrático como el argentino basado en mayorías que gobiernan y minorías que controlan suponen un conjunto articulado de comportamientos de la sociedad con sus distintos actores e instituciones: 1) consensos básicos sobre prácticas no violentas para dirimir los conflictos de distinto tipo que tiene la sociedad argentina (económicos, políticos, sociales, culturales, ambientales, etc.) 2) protección y cuidado de todo el ambiente (natural, construido y social) donde desarrollamos actividades de distinto tipo 3) responsabilidad social del sector capital para generar inversiones, cumplir con obligaciones impositivas, generar trabajo registrado, no fugar capitales, cuidar el medio ambiente etc. 4) responsabilidad social del sector trabajo para fortalecer y transparentar los sistemas de salud, utilizar métodos de lucha gremial que no afecten a otros trabajadores, generar mecanismos de difusión de las acciones gremiales para facilitar la comprensión de otros actores sociales.
En derechos y obligaciones la República Argentina tiene el privilegio de contar con los organismos de derechos humanos que con su práctica no violenta y su prédica constante de memoria, verdad y justicia son insoslayables para afirmar los derechos y las obligaciones de la sociedad argentina.
La democracia parece un derecho afianzado en la sociedad después de mas de 27 años de su práctica. (1983) No parece corresponderse con el comportamiento individual en cuanto a obligaciones después de más de 35 años (1975) de neoliberalismo que ha permeado desde la economía, la ideología, la política, y la cultura la sociedad argentina, sobre todo en grandes centros urbanos (CABA, GBA, Gran Rosario + Gran Córdoba suman más del 50% del total de la población argentina) El individualismo exagerado, el “salvese quien pueda”, la fascinación que tiene nuestra clase media por el dólar como reserva de valor, la protesta histérica por cualquier motivo (impulsada en muchos casos por los medios de comunicación) resultan ejemplos de un comportamiento instalado desde hace muchos años.
Las PASO del pasado 14.08.11 sin embargo, han demostrado que quizás lo colectivo, lo solidario, las obligaciones (sin olvidar los derechos) , comienzan a ser valorados por los argentinos como bienes sociales a defender.
Igualdad y Libertad
Me repito en la frase de Cristina cuando dice “libertad ya tenemos ahora vamos por la igualdad” resulta para mi, una invitación a toda la sociedad argentina a emprender una lucha continua, consciente, por un valor superior como es la igualdad. El marco de la libertad es un saludable marco cuando todos pueden decir lo que quieren de personas y hechos de la realidad actual y proyectar sus pesimismos u optimismos sobre la realidad futura.
Cuando vamos por la igualdad la situación se complica. Igualdad en un mundo que tiende a la desigualdad en una organización socioeconómica mundial dominada por el capitalismo neoliberal es un desafío muy grande. Hay que convencerse y convencer a muchos ciudadanos para dar la batalla político-cultural y enfrentar los conflictos que se avecinan. De allí la necesidad de acumular poder y también de reconocer a los otros en sus distintas miradas para incluirlos y respetarlos.
La igualdad como valor superior pone en entredicho los ordenes jerárquicos autolegitimados o naturalizados por los usos y costumbres y amplificados por los medios. En que tipo de conflicto nos metemos si “vamos por la igualdad”. La igualdad se opone al privilegio y son muchos los privilegios en la sociedad argentina. También se opone a la dominación e incluso a la indiferencia o al destino (“el destino de ser pobre”) como efectos de la desigualdad.
Historia y Hegemonia
Valga la paradoja. Los que efectivamente son y han sido hegemónicos en la sociedad argentina acusan a este proceso histórico encabezado por Néstor primero y luego por Cristina de pretender ser hegemónico. En mi opinión la lucha por la hegemonía en el marco de una democracia plural es muy buena para la vida democrática de una sociedad, en especial, cuando dicha hegemonía, como es el caso de este gobierno, es para favorecer a las mayorías populares y en especial a los trabajadores.
En los doscientos años (200) de revolución (25 de Mayo de 1810) y un poco menos de independencia, (9 de julio 1816) la Republica Argentina ha soportado la hegemonía de las elites dominantes asociadas a potencias extranjeras en algunos casos (con acuerdos y desacuerdos de las distintas fracciones políticas, militares, económicas, financieras y de la religión católica, a través del tiempo y la historia) pero siempre a favor de minorías excluyentes.
Con la excepción en cierta medida, del primer gobierno de Hipólito Irigoyen y en mucha mayor medida, del gobierno de Juan Perón entre 1946 y 1955 por la transformación que significó para millones de personas y para Argentina como colectivo social, esta – la hegemonía de las elites dominantes minoritarias ha sido la realidad social, económica, cultural y política de este país hasta el 25 de Mayo de 2003.
Esto no significa que no continúe la hegemonía de las elites dominantes minoritarias significa simplemente que en este momento argentino hay una lucha, un debate, una convicción, una política y una gestión, por convencer las subjetividades y por el sentido de una sociedad, de una identidad nacional, de una pertenencia, que poco a poco va trascendiendo a capas más amplias de la población argentina (la mayoría de los habitantes de la CABA y algunos centros urbanos favorecidos pueden ser la excepción aún, que confirma la regla actual por la lucha y el debate que se dan en la sociedad argentina) La palabra hegemonía es empleada aquí en los términos presentados por Antonio Gramsci hace muchos años, es decir que opera no sólo sobre la estructura económica y la organización política de la sociedad, sino además específicamente, sobre el modo de pensar, sobre las orientaciones teóricas y hasta sobre el modo de conocer que tienen los sujetos que integran una sociedad donde el fenómeno de la concentración de medios de comunicación y su mensaje reiterativo reviste un papel de alto impacto en ciertos comportamientos electorales y en el juego democrático. Las PASO vienen a mitigar ese impacto y a demostrar que las alternativas en comunicación e información por un lado, pero la política y la gestión efectiva por otro pueden ser cada vez más reconocidas por la sociedad.
Política y Gestión
La política, se define como “la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del Estado” teóricamente “en beneficio de la sociedad” aunque en la práctica resulta en beneficio de las elites dominantes. También la política “es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo” . Otra forma de ver la política es como la “comunicación dotada de un poder para influir sobre la realidad” , y aún el estudio para “establecer los diversos grados de relación de fuerzas (políticas, sociales, culturales, económicas) en un contexto social determinado”.
Una ideología a su vez se define como “el conjunto de ideas sobre el sistema existente (económico, social, político, cultural). Si pretenden su conservación se habla de ideologías conservadoras si busca su transformación la misma puede ser radical o súbita, en cuyo caso hablamos de ideologías revolucionarias. En cambio si busca que dicha transformación del sistema sea paulatina y pacífica hablamos de una ideología reformista. Si el conjunto de ideas es cambio busca la restauración de un sistema previamente existente decimos que se trata de una ideología reaccionaria.” Las ideologías caracterizan a diversos grupos, sean un grupo social, una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural.
Las ideologías tienen dos componentes: una representación del sistema, y un programa de acción. La primera proporciona un punto de vista propio y particular sobre la realidad, vista desde un determinado ángulo, preconceptos o bases intelectuales, a partir del cual se analiza y enjuicia (crítica), habitualmente comparándolo con un sistema alternativo, real o ideal. El segundo (el programa de acción) tiene como objetivo acercar en lo posible el sistema real existente al sistema ideal pretendido.
Con estas definiciones podemos decir que la ideología que engloba el “fenómeno kirchnerista” (algunos hablan del “cristinismo kirchnerista” otros del “peronismo kirchnerista”) es una ideología reformista que busca en el marco de una democracia formal avanzar mediante el diseño de políticas y la gestión de las mismas desde la representación del sistema real (capitalista-individualista) a un sistema que podemos denominar “ideal” que implica una mayor democracia y un desarrollo integral con mayor inclusión social. Este “ideal” engloba en su accionar las banderas históricas de los nueve (9) años del peronismo (1946-1955) (justicia social, independencia económica, soberanía política) con rasgos de liberalismo (ley de medios, matrimonio igualitario, derogación de calumnias e injurias etc. ) republicanismo, (renovación de Corte Suprema, ley de Primarias, Abiertas, Simultaneas, Obligatorias PASO etc.) y la transformación política y cultural (las subjetividades y el sentido de la sociedad) y la centralidad del Estado como banderas históricas de la izquierda política.
Es con este ideario ideológico, según mi opinión, que el “fenómeno” o la “anomalía” (al decir de Forster) “kirchnerista” busca a través de la política como actividad humana esencial dirigir la acción del Estado Nacional teniendo en cuenta, las distintas correlaciones de fuerzas que le va permitiendo la realidad fáctica. Al mismo tiempo intenta de manera permanente forzar los límites que le impone la misma, a través de distintas formas de comunicar y producir hechos que le permite (como colectivo multitudinario) continuar construyendo poder, alentar nuevos proyectos y continuar transformando esa realidad.
Con el siguiente turno electoral (ya muy cercano) se trata no sólo de profundizar las políticas y la gestión y el proyecto de futuro para continuar con la transformación de todos los aspectos de la realidad (no quiero hablar de “modelo” ya que en mi opinión la palabra “modelo” remite a algo acabado que funciona en “automático” y en esta realidad que vivimos no hay nada “automático”) sino de tener más poder producto del juego democrático, para disputar hegemonías en los distintos campos del quehacer social, político, económico, cultural, ambiental de cara la sociedad argentina. Se trata de instalar cada vez más en el imaginario social que se puede transformar la realidad desde la política y la gestión del Estado con la participación activa de la sociedad. (las PASO lo demuestran) Realidad que siempre va a aparecer filtrada por los medios hegemónicos del discurso neoliberal y su matriz especulativo-financiera
*Miembro de la comisión de economía de Carta Abierta
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IGUALDAD
Domingo, septiembre 18th, 2011Reseña de la última obra de Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero Resucitar a Marx
Jueves, noviembre 18th, 2010Manuel M. Navarrete
“En la ciencia no hay calzadas reales y sólo llegarán a sus cimas luminosas quienes no escatimen esfuerzos para escalar sus senderos escarpados” (Karl Marx, prólogo a la edición francesa de El Capital, 1872).
I
Este artículo pretende ser una reseña de El orden de El Capital , el último libro de los profesores Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, que acaba de ser publicado por la editorial Akal, con prólogo de Santiago Alba Rico. Pretende, asimismo, ofrecer una somera exposición de ciertas claves de El Capital, acercando la obra magna de Marx a algunos de nuestros lectores que, a priori, podrían considerarla una lectura cuanto menos áspera. Trataremos de convencerlos de que, muy al contrario, afrontar El Capital les resultará siempre fascinante.
En esta nueva colaboración, los autores del polémico contramanual de Educación para la ciudadanía (y de una visión ilustrada de la Revolución Bolivariana publicada por Hiru: Comprender Venezuela, pensar la democracia) exponen tesis que, sin duda, van a dar mucho que hablar. Sin embargo, se piense lo que se piense de dichas tesis, nadie podrá discutir que esta nueva obra constituye un novedoso instrumento desde el que acercarse a El Capital y arrojar luz sobre sus implicaciones.
Fernández Liria suele comentar que, hace una década, justo cuando se disponía a publicar un libro sobre El Capital, Luis Alegre (por aquel entonces, alumno suyo) descubrió un pequeño hilo suelto en la argumentación y, tirando de él, toda la obra se deshizo. El problema surgió a partir del desconcertante hecho de que Marx, después de haber expuesto en el libro I de El Capital que toda mercancía tiene un valor de uso y un valor (de cambio), nos informa, en el libro III, de que las mercancías… no se venden a su valor (tal como éste concepto había sido definido en el libro I), sino a su “precio de producción”. ¿Qué sentido tiene entonces la ley del valor? ¿De qué fenómeno puede dar cuenta? ¿Qué realidad invisible puede sacar a la luz? ¿Para qué, en suma, la pone en juego Karl Marx?
II
Para empezar, hay que tener en cuenta el dispositivo conceptual que Marx desarrolla en la Sección 1ª del libro I de El Capital. El pensador alemán (un “Galileo de la historia”, en palabras de Liria y Zahonero), en su pretensión de hacer ciencia (y no mero empirismo), genera unas condiciones artificiales de laboratorio que le permiten aislar determinados fenómenos. De este modo, nos sitúa ante un mercado simple de libres productores independientes que intercambian sus mercancías (es decir, productos fabricados para ser vendidos, y no para consumirlos). En dicho mercado, se intercambiarían equivalentes, ya que cada productor buscaría su propio interés y esto generaría un equilibrio espontáneo. Pero ¿qué cualidades comunes podemos encontrar entre dos mercancías completamente diferentes, que posibilite que dichas mercancías sean intercambiadas? Únicamente dos: saciar necesidades humanas (valor de uso) y ser productos del trabajo (mediremos ese trabajo en horas de trabajo: valor de cambio… o valor). Sólo más tarde surgirá, necesariamente, una mercancía que será adoptada como equivalente general (el dinero) y con respecto a la cual se originará un fetichismo, que, erróneamente, hará percibir en ella (y no en el trabajo) la verdadera fuente del valor.
Al final de la Sección 2ª, sin embargo, Marx nos despierta de la ilusión, invitándonos a abandonar la ruidosa esfera de la circulación para seguirle hasta la zona de “No admittance except on business” . Nos recuerda, en este punto, que el mundo real no está constituido por productores independientes que intercambian mercancías equivalentes, sino estratificado en dos clases fundamentales, una de las cuales compra la fuerza de trabajo y otra de las cuales la vende. En este caso, las mercancías que se intercambian son salario por un lado y fuerza de trabajo por el otro. Resumiendo mucho, por razones de espacio, diremos que la fuerza de trabajo, al trabajar, genera una cantidad de valor superior a la que el salario podrá adquirir más tarde en el mercado. A ese “más-valor” Marx lo denomina, sencillamente, plus-valor. A la clase de hombres que compra fuerza de trabajo, clase capitalista. Al dinero que estos hombres vuelcan en la circulación con el objetivo de generar plusvalor, sencillamente capital. De este capital, una parte será constante (el empleado en materias primas e instrumentos de trabajo, como hoces y martillos) y otra variable (el empleado en contratar a la fuerza de trabajo, cuyo trabajo es el que hace variar la suma inicial de dinero, obteniendo más dinero que, más tarde, volverá a reinvertirse, dando lugar a una reproducción ampliada).
Pero ¿cómo se llega a esta situación, que ahora nos parece tan natural, pero que no deja de ser absurda, en la que unas personas son compradoras ricas y otras vendedoras pobres de fuerza de trabajo? ¿Cómo se desemboca en un mundo en el que unos hombres “eligen” trabajar gratis para otros durante varias horas al día (las horas en las que producen el plusvalor) y en el que el intercambio (fuerza de trabajo vs salario) no se da entre valores equivalentes (mundo en el que no rige, por tanto, el principio republicano de igualdad ) ?
III
En respuesta a estos interrogantes, en los dos últimos capítulos del libro I, Marx introduce algo que, a primera vista, podría parecer una enmienda a sí mismo, pero que cobra sentido dentro de su orden de exposición lógico-categorial: la “acumulación originaria” de capital, que, en toda Europa, tras finalizar la Edad Media, supuso un prolongado y violento proceso histórico de expulsión masiva de la población campesina de sus tierras. También nos habla de la historia de Mr. Peel, empresario de la época que llevó un ejército de trabajadores a Australia, junto con todos los materiales necesario para construir una fábrica, pero que se encontró con que sus trabajadores lo abandonaban para establecerse como campesinos en la tierra virgen de Oceanía (en la cual, por aquel entonces, aún no se había producido una “acumulación originaria”).
¿Qué significa esto? Que una persona sólo vende su fuerza de trabajo cuando ha sido privada de cualquier otro sustento vital (como la tierra). Para Liria y Zahonero, éste es un hecho fundamental, porque de él se deduce que, a pesar de la ficción con la que la sociedad moderna se representa a sí misma, nuestro mundo no está constituido a partir del principio de la propiedad individual (requisito kantiano de la independencia civil, es decir, del principio ilustrado por antonomasia, junto a la libertad y la igualdad), sino, precisamente, a partir de su aniquilamiento y sustitución por la gran propiedad capitalista (que supone, en palabras de Marx, la expropiación del 90% restante de la sociedad).
Sin embargo, en el libro III, nos encontramos con una nueva vuelta de tuerca: el plusvalor se convierte en ganancia y el valor en precio de producción. ¿Qué significa esto? En el libro I, que narraba cómo funcionaría la circulación mercantil si existiera, digamos, una sola empresa, sólo el capital variable hacía variar (y, obviamente, crecer) el valor inicial desembolsado por el capitalista, mientras que el constante (maquinaria y materia prima), al hacer uso de él, iba transmitiéndose al valor de la mercancía progresivamente. Ahora, sin embargo, en mitad de la concurrencia capitalista, nos encontramos con que se produce una nivelación de las tasas de ganancia y las empresas no obtienen beneficios en función del dinero invertido en capital variable, sino una cantidad proporcional al capital total invertido. ¿Por qué? Porque, en una situación de competencia, los precios que establece una empresa están determinados por la tasa de ganancia media de su rama, y no por la tasa de plusvalor creada en el interior de dicha empresa en particular. De este modo, si puede vender un poco más caro (aprovechando, por ejemplo, una productividad superior a la media), en su ánimo de lucro, lo hará. El juego de la oferta y la demanda, además, tiene también su influencia sobre el precio final de mercado.
Pero, entonces, ¿qué sentido tiene para Marx la ley del valor? ¿Por qué Marx, al inicio de El Capital, nos remite a un mercado generalizado de equivalentes, si éste nunca ha existido históricamente? ¿Por qué al final del libro I introduce lo que, sólo en apariencia, sería una auto-enmienda? ¿Y por qué en el libro III, miles de páginas más tarde, nos aclara finalmente la cuestión de los precios? ¿Qué sentido tiene, en suma, el desconcertante orden de los capítulos y libros de El Capital?
IV
Según la teoría de Liria y Zahonero, la ley del valor no consigue determinar los precios, porque tampoco lo intenta. Para Marx, la cuestión de cómo los capitalistas se reparten el plusvalor entre ellos es algo secundario (que se afronta, como hemos visto, en el libro III) . Lo primordial es investigar cómo es posible que en la sociedad moderna aparezcan dos clases fundamentales de seres humanos: los compradores ricos y los vendedores pobres de fuerza de trabajo. Para fundamentar el concepto de explotación, era estrictamente necesario construir previamente el concepto de plusvalor (y los conceptos de trabajo necesario y plustrabajo , dando cuenta de cuántas horas diarias trabaja el obrero para sí mismo y cuántas lo hace gratuitamente para engordar la fortuna del capitalista) y, obviamente, este concepto de plusvalor no podía construirse sin la teoría del valor. También es significativo que Marx abandone, desde el principio, la denominación “valor de cambio”, para hablar de algo diferente: el “valor”.
Pero no fueron pocos, nos dicen Liria y Zahonero, los marxistas que vinieron a embrollar aún más la situación, recurriendo al as en la manga de la aufhebung hegeliana, capaz de dar cuenta de una identidad entre contrarios (en este caso, entre los libros I y III de El Capital ). Al igual que Althusser (pero a diferencia de Lukács o, por citar un autor actual, Kohan), Liria y Zahonero consideran que Marx, tras su ruptura epistemológica, conserva la dialéctica como un mero recurso expositivo, pero no como dispositivo teórico fundamental ni como método de comprensión de la realidad. Para nuestros autores, el precio no es la verdadera expresión del valor , sino que estos dos términos remiten a dos consistencias estructurales diferentes , con implicaciones diferentes también. Porque la primera de ellas, la consistencia-valor, al estar determinada sólo por el capital variable, remite a las mercancías como productos del trabajo humano, no considerando todavía dicho trabajo como la consecuencia de una inversión de tipo capitalista. En cambio, desde la categoría “precio de producción” (es decir, desde los ojos del capitalista, desde la circulación del dinero como capital y no como simple dinero), las diferencias entre funcionar y trabajar (capitales constante y variable), o incluso entre invertir y trabajar (compra y venta de fuerza de trabajo), se diluyen, al no tener consecuencias económicas directas para su bolsillo. Sin embargo, para el científico social, dichas diferencias sí conllevan cruciales implicaciones metodológicas, porque someten al sistema a dos interrogantes distintos.
Así pues, la construcción, al inicio del libro I, de lo que anteriormente denominamos “condiciones artificiales de laboratorio” nos permite aislar un fenómeno (el de la explotación de una clase por otra), mientras que, en contraste, el libro III constituye ya una constatación empírica y descriptiva del funcionamiento real de la sociedad capitalista. Y el orden de los libros de El Capital no implica, como asumió una parte de la tradición marxista, que baste tirar del hilo de la “libertad-para-hacer-lo-que-quiera-con-lo-que-es-mío” (es decir, de la lógica del libro I) para obtener, sin más, el mercado generalizado capitalista (o sea, la lógica del libro III), sino que, por el contrario, para llegar a esta última situación fue necesario, como ya hemos visto, introducir un mecanismo completamente ajeno y diametralmente opuesto a esa o cualquier otra libertad: el terror y la sangre de la acumulación originaria.
V
Los economistas burgueses, por su parte, acusaron naturalmente a Marx de incoherencia, ya que no comprendieron (o no les interesó comprender) el papel de la teoría del valor en la Sección 1ª de El Capital. Además, en su grotesco afán por justificar la estructura del poder capitalista, estos economistas trataron de asimilar nuestra realidad a un mercado justo e igualitario, en tanto que todos, compradores y vendedores de fuerza de trabajo, aparecen como propietarios de algo, que intercambian libremente. Sin embargo, la Ilustración (empezando por Kant) jamás habría aceptado la ficción jurídica que supone llamar propietario al que no posee nada exterior a sí mismo, salvo su propio pellejo, porque, obviamente, tal noción carecería de sentido jurídico, ya que, en ese caso, nadie podría no ser propietario. El pensamiento ilustrado tampoco habría aceptado jamás que se pudiera considerar ciudadano a alguien desprovisto de independencia civil; es decir, a alguien que, al no poseer nada, depende de otros para obtener su sustento.
Ahora bien, efectivamente, una vez puesta en juego la “acumulación originaria”, una vez despojada la población de sus medios de subsistencia, los obreros aparecerán en el mercado y venderán su fuerza de trabajo libremente (aunque, en cambio, no tendrán libertad para cambiar de “sector” y pasar a ser compradores, en lugar de vendedores, de fuerza de trabajo…), especialmente porque la única alternativa a ejercer esa peculiar libertad (la libertad, recordemos, para vender fuerza de trabajo) será, en realidad, la muerte de hambre. Por otro lado, una vez activado este mecanismo, una auténtica liberación se hace imposible, porque, en la esfera económica, todo incremento de la libertad individual conllevará, automáticamente, un incremento de la dominación y un deterioro de las condiciones de vida. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, si la negociación de los contratos de trabajo es libremente individual, en lugar de imperativamente colectiva, dada la existencia de una masa permanente de parados (que Marx llama “ejército industrial de reserva”), siempre habrá alguien dispuesto a vender su mano de obra por un salario más bajo del que perciban los que ya estén trabajando. Así, de no existir la negociación colectiva y sindical, los salarios descenderían hasta el límite mínimo de la subsistencia, generándose, como demostró Karl Polanyi, unas condiciones sencillamente incompatibles con el ejercicio de cualquier libertad o derecho.
Así pues, ni igualdad, ni independencia civil, ni libertad. El capitalismo no fue (como trata de aparentar) el legítimo sucesor de la Ilustración, sino que, en un auténtico coup d’état, la traicionó y falsificó descaradamente. Tal es la tesis fundamental de este sugerente libro (tesis en la que aquí, por razones de espacio, no profundizaremos más, pero para cuya comprensión recomendamos la lectura directa de la obra de Liria y Zahonero).
VI
¿Qué alternativas nos deja esta situación? La socialdemocracia, nos dicen nuestros autores, ha tratado de reformar el capitalismo o de hacerlo “más humano”, sin comprender que el Estado de bienestar fue una excepción histórica, lograda hace más de medio siglo por un sindicalismo radicalizado y ante la presión política de la Unión Soviética (que tenía una “quinta columna” en todos los países del mundo), es decir, en una correlación de fuerzas que no volverá a darse en mucho tiempo, si es que se vuelve a dar. Para colmo, la socialdemocracia no tuvo en cuenta que el nivel de vida del Primer Mundo es un privilegio imposible de generalizar a todo el planeta, dato que ha sido demostrado matemáticamente por el Global Footprint Network (California). Obvió, asimismo, que, bajo el capitalismo, el Estado de bienestar sólo es posible sobre la base de lo que Emmanuel Arrighi denominó “intercambio desigual”. Dado que los capitales no chocan contra fronteras institucionales, pero las personas sí, la clase obrera no podrá trasladarse a las empresas del mundo que ofrezcan mejores salarios, sino que, con suerte, podrá elegir entre las que existan en un determinado país. Por tanto, aunque las tasas de ganancia tenderán, como siempre, a nivelarse a escala global (nivelación de la que, como vimos, dependen los precios), las tasas de explotación, en cambio, serán diferentes en cada marco de relaciones laborales, en función de los éxitos y derrotadas en las luchas políticas, sindicales y de clases. En consecuencia, un salario primermundista dará acceso a bienes en los que habrá cristalizada una cantidad de horas de trabajo tercermundista muy superior a la que el trabajador primermundista ha necesitado efectuar para cobrar su salario, produciéndose, de facto, un fenómeno de explotación global del norte al sur (lo que, obviamente, no anula la contradicción entre clases también existente en el norte).
Descartados el capitalismo (que motiva esta auténtica barbarie) y la socialdemocracia (ineficaz para contener al capitalismo), como conclusión, Liria y Zahonero aclaran cuál es la alternativa que proponen: el comunismo, la cooperativización o incluso estatalización de los medios de producción. Sin embargo, aclaran también que, como proyecto político, no están dispuestos a defender cualquier versión posible del comunismo (como tampoco lo estuvo Marx), sino sólo una versión que respete los principios de la Ilustración (que el capitalismo, como hemos visto, proclama pero a la vez anula): la igualdad, la independencia civil y la libertad, como exigencias irrenunciables de la razón. Además, matizan que, en una sociedad socialista, podrían encomendarse determinadas funciones, como la asignación de recursos escasos, a un mercado controlado.
VII
Ésta es, pues, la resurrección de Marx que los autores de El orden de El Capital proponen. Una resurrección que, por supuesto, tendrá sus seguidores y sus detractores. Pero a la que todos, incluso sus detractores, tendrán que reconocer el mérito de ir más allá de la mera-repetición-inútil de las ideas de nuestro gigante del pensamiento y, en definitiva, de proponer algo mejor: una reapropiación crítica de su genial método de análisis de la sociedad capitalista. Un método que, a día de hoy, sigue demostrando extraordinaria fertilidad. Esperamos, para terminar, que no sea preciso insistir en la importancia (tan subestimada por la estrechez de miras del espontaneísmo) del análisis teórico para un correcto diseño de la táctica política. Por eso, como dirían los autores de esta magnífica obra, hay que leer, o seguir leyendo, El Capital.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Diálogo con Joaquín Infante Ugarte*:
Viernes, enero 1st, 2010
“Si la vinculación con Estados Unidos hubiese sido mayor la región habría sufrido un impacto mucho más significativo”
Por Claudio Casparrino** – Especial IADE/Realidad Económica
Publicado el 30/12/2009 14:00:00 (52 Lecturas)
El economista cubano Joaquín Infante Ugarte visitó la Argentina para realizar una serie de charlas e invitar al XII Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, que se realizará en la ciudad de La Habana en marzo de 2010. En diálogo con Realidad Económica analizó los efectos de la crisis internacional sobre América latina y la República de Cuba en particular, la ausencia de cambios relevantes en la regulación financiera internacional y los desafíos económicos de la región.
Ud. ha venido a Buenos Aires a promocionar el XII Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo de marzo de 2010 ¿Cuáles son las características de esta iniciativa?
La idea del Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, que organiza cada año la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), nació en otro encuentro, “Economía 98”, realizado en nuestro país hace doce años y al que asistieron destacados economistas de América latina. Durante la inauguración apareció Fidel y el programa que habíamos elaborado quedó sin efecto, transformándose en un intercambio de análisis con él y los demás compañeros acerca de los distintos problemas de la economía. En esa oportunidad, Fidel nos propuso hacer un encuentro anual sobre la globalización y su relación con el desarrollo. Entre otras cuestión, pretendíamos analizar los efectos del neoliberalismo y sus políticas; este neoliberalismo impulsado por instituciones como el Fondo Monetario y el Banco Mundial, con banderas como la privatización de las empresas públicas y el principio de no intervención del Estado en la economía con base en el supuesto de mercados eficientes en la asignación de los recursos. Primero, afirmaba este discurso, había que crecer para luego disminuir la pobreza. A nuestros países se les proponía quitar todas las regulaciones financieras, comerciales y de cualquier otro tipo para facilitar la llegada de las transnacionales. Frente a esta realidad, el Comandante planteó la realización de estos encuentros anuales, con la condición de que fueran pluralistas. Y han participado representantes de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Internacional de Comercio, la OIT, la ONU. Jefes de Estado y líderes latinoamericanos (Lula, Chávez, Correa, Zelaya y Evo Morales cuando todavía no era presidente, entre otros) y de los restantes continentes. Ocho Premios Nobel de Economía -todos los años se hacen presentes tres o cuatro-, y los Premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel. Es, por lo tanto, un evento pluralista. Nosotros consideramos que es el más importante del año para los economistas, justamente por esta característica.
Por la situación debida a la crisis internacional y sus repercusiones en América latina, ¿cuáles son sus expectativas para el encuentro de este año? ¿Qué esperan que suceda? ¿Hay alguna expectativa particular?
En estos encuentros se discuten problemas muy amplios. Al principio era un evento muy crítico, pero posteriormente entendimos que, además de críticas, teníamos que generar propuestas. En el evento pasado, realizado en marzo de 2009, el centro de la discusión fue la crisis -que había explotado en septiembre de 2008-. En el próximo, programado para marzo de 2010, estaremos buscando proponer soluciones a la crisis desde el punto de vista de los países en vías de desarrollo. Tenemos que considerar que nosotros no somos los responsables de la crisis pero la estamos sufriendo. En el evento trabajamos a través de distintas formas. Tenemos plenarios, que se celebran en el Palacio de las Convenciones, con capacidad para 500 participantes y 500 invitados. Además de las reuniones plenarias están las comisiones de trabajo –funcionan simultáneamente unas veinte-, con alrededor de 26 temas distintos. Uno de los temas tratados, especialmente importante en América latina, es el referido a las PyMEs, con cuestiones como los microcréditos, y los problemas de ciencia y técnica, que se trabajan tanto desde la perspectiva macro como microeconómica. La variedad de temas es muy amplia y cada participante elige al inscribirse dónde desea participar.
El impacto de la crisis en la región ha sido una de las cuestiones más discutidas en los últimos tiempos. ¿Ha afectado esta crisis a la economía cubana?
La crisis surge en los Estados Unidos, y los bancos e instituciones financieras tratan de diversificar el riesgo, invirtiendo en varios negocios en lugar de hacerlo en uno solo. Estos instrumentos financieros, ahora llamados “tóxicos”, se extendieron a Europa y el Japón, pero en menor grado a América latina. La crisis influye particularmente a través de la disminución en el comercio. Una importante proporción de las exportaciones América latina tiene como destino el mercado de Estados Unidos. Por esta razón si la economía norteamericana se debilita, repercute en nuestros países. Por otra parte, en este último decenio China y la India se han convertido en nuevos destinos para nuestras exportaciones, colaborando con un crecimiento más acelerado. Ninguno de estos países ha sido afectado significativamente por la crisis. Se estima que ambos crecerán un 7% durante este año. La diversificación de los destinos de exportación ha sido un factor atenuante de los efectos de la crisis sobre América latina. Si la vinculación con Estados Unidos hubiese sido mayor la región habría sufrido un impacto mucho más significativo. Las economías de algunos países son muy abiertas, dependen mucho del comercio exterior, porque no tienen muchos recursos propios y necesariamente deben acceder a materias primas y bienes de capital. En particular, los países de América latina venden diversos productos primarios, y los alimentos han subido mucho su precio. Nosotros exportamos arroz e importamos petróleo. En este caso nos benefician un poco nuestras relaciones con Venezuela: ellos nos venden el petróleo más barato y a la vez realizan inversiones en Cuba. El intercambio de bienes y servicios representa un 40% del PBI de Cuba. Antes se exportaban principalmente productos primarios, pero hoy predominan los servicios. Hasta 1989 nuestras exportaciones de azúcar a la Unión Soviética constituían una parte importante de nuestro comercio exterior, y los bienes exportados alcanzaban un 70% del total, contra 30% de los servicios. Ese porcentaje se invirtió: en 2008, los servicios exportados llegaron casi al 80% del total. Cuba brinda servicios médicos a países que pueden pagarlos, como Venezuela o Sudáfrica, y los da gratuitamente a países africanos que no tienen recursos para afrontar esa compra.
Es decir que el efecto de la crisis sobre la economía cubana es relativo y se canaliza a través del comercio…
Nosotros tenemos relaciones con China, Rusia, el Brasil. A este último no lo ha afectado tanto la crisis, y a la Argentina tampoco. Hoy he leído en el periódico que el desempleo llegó al 9%… Nosotros el año pasado tuvimos 2.300.000 turistas, y este año ya habían ingresado en Cuba, hasta octubre, dos millones de turistas. Pensamos crecer un 2,7% esta cifra. No obstante, si bien hay más turistas, gastan menos que antes. El principal país que genera visitantes a Cuba es Canadá y luego toda Europa, y entre ambos suman 1.800.000 anuales. Pero alreducirse el PBI gastan menos. Nuestro turismo no es de gente millonaria, sino de clase media.
¿Ha tomado el gobierno cubano medidas económicas para disminuir estos efectos?
Una de nuestras prioridades es el fomento de las exportaciones, y las pocas divisas que tenemos las estamos utilizando con ese fin. También buscamos el incremento de la producción nacional para sustituir las importaciones y por eso estamos impulsando la actividad agropecuaria, vinculada con alimentos. Son los dos aspectos centrales. Nuestro punto crítico es la balanza de pagos, y buscamos su equilibrio. Ese es el punto de partida. Para romper la inercia tenemos que aumentar las exportaciones y disminuir las importaciones. También hay medidas internas de ahorro, en electricidad, por ejemplo. En el sector estatal se ha planteado una meta de ahorro en el consumo eléctrico de un 6% para este año, de manera de evitar apagones que perjudiquen a la población. Esto significa también un menor consumo de petróleo, nuestra fuente principal de electricidad es el petróleo, en un 80%, mientras que el gas constituye el restante 20%. Actualmente producimos el 50% de la energía que consumimos, incluyendo petróleo y el gas acompañante.
Con la irrupción de la crisis, en un primer momento los debates en el seno del G-20 parecieron insinuar cambios profundos en los modos de entender y regular la economía mundial. Incluso se habló de la vuelta al keynesianismo. ¿Cree usted que realmente se van a producir cambios relevantes en la regulación financiera internacional?
Veamos la cuestión del salvataje. Lo que sucedió es que las pérdidas de los responsables fueron financiadas, pero no las de los que perdieron su casa. Los costos de ese salvataje los va a pagar el contribuyente, mientras que los responsables quedaron sin pérdidas. Nosotros sostuvimos que debieron plantearse otras medidas. Pero los que tienen el poder económico y financiero en los Estados Unidos no piensan así, y lo mismo pasa en los demás países capitalistas. Todas las pérdidas las afrontaron los propietarios de las viviendas y los contribuyentes. A quienes habían tomado esos créditos, y que perdieron sus casas, se les debiera haber dado facilidades para que pudieran seguir pagando, repartiendo el costo con las instituciones financieras, y no como sucedió. Otro punto es la necesidad de nacionalizar los bancos, para que el Estado tome control del crédito. Es una medida marxista. La única manera de que el crédito fluyera era mediante una política de gobierno. Para eso había que nacionalizar los bancos, pero lo que sucedió fue un escándalo: la última institución en ser salvada fue el American International Group. En el Reino Unido y Alemania se nacionalizaron algunos bancos, pero en lugar de eso, en Estados Unidos se les dio financiamiento. Ahora se dice que la economía se está recuperando por las ganancias bancarias. Los bancos no se nacionalizaron porque eso va en contra de las concepciones neoliberales, aunque hubiese sido lo correcto. La crisis podría haberse atenuado de esa forma. Ahora esos bancos están especulando, invirtiendo en países asiáticos y, por ese cambio de tasa, están ganando dinero. Esa ganancia se obtiene por especulación y no por producción. Si la producción estuviera incrementándose, el desempleo se estaría reduciendo. Se argumenta que hay un desfase entre la recuperación de la economía y la del empleo, pero si esto se debe a maniobras especulativas no es una verdadera recuperación.
En la actualidad América latina es escenario de diversas experiencias políticas y sociales. Una de ellas es la construcción del denominado “socialismo del siglo XXI”, otras refieren a la recuperación de iniciativas de desarrollo nacional con mayores grados de autonomía. El denominador común de todas ellas es la búsqueda, de manera heterogénea, de una mayor integración regional. Si, como usted indica, no hay que esperar cambios relevantes en el sistema financiero internacional ¿cuál son las alternativas de América latina?
Creo que la única alternativa que tenemos es la integración. No hay otra. También hay que cambiar la concepción de la competencia. Debemos buscar una complementación entre las economías de distintos países y formar un bloque capaz de enfrentar el poder que representan Estados Unidos y la Unión Europea. Es la única manera de lograr un crecimiento estable. Estamos buscando la complementariedad de nuestras distintas economías, para lo cual deberíamos buscar una moneda que fuera una alternativa frente al dólar. Tiene que seguirse un criterio que propicie el desarrollo económico, y para eso hay que formar un bloque. A partir de una integración entre distintos países, como el ALBA, podemos construir fortalezas y oportunidades. Debemos ayudarnos mutuamente. El más rico debe ayudar al más pobre. Tenemos que tener en cuenta las asimetrías que existen entre los distintos países. Hace poco estuvimos discutiendo en La Habana sobre el papel de la Organización Mundial del Comercio. Yo no soy un especialista en ese tema, ya que me ocupo más de la parte financiera, la tributaria, la contabilidad y esas cosas. El problema de esta reunión de Doha es que no se llega a un acuerdo, porque los primeros que no quieren eliminar los subsidios a los productos agropecuarios, que son nuestras exportaciones fundamentales, son los Estados Unidos y Europa. La Organización Mundial del Comercio defiende los intereses de los países desarrollados y no considera las asimetrías entre los países. No es posible que si Haití, por poner un ejemplo, quiere vender sus productos deba someterse a las mismas reglas que los países desarrollados. La única forma de elevar el nivel de nuestros países es a través de una diferencia de precios. Si los productos tienen el mismo precio para todos, ¿cómo se van a desarrollar esos países? Se propuso que los países desarrollados aportaran el 0,7% de su PBI para el desarrollo de los países pobres, pero sólo aceptaron aportar el 0,33%. En 1998 también se propuso eliminar la deuda de los países en desarrollo, pero en lugar de eso se prefiere beneficiar a los responsables de la deuda. Ya que me estoy refiriendo a la deuda externa, el año pasado ingresaron por inversiones U$S 106.000 millones a América latina, pero por el servicio de la deuda tuvimos que pagar mucho más. En vez de permitirnos acumular recursos, nos los extraen, y así no nos podemos desarrollar. Por eso tenemos que tener un bloque, que en este momento es el ALBA, pero que tiene que pasar a ser el UNASUR. A su vez, el UNASUR no se tiene que limitarse a América del Sur, sino abarcar a toda América latina y el Caribe. Si Europa, cuyos países estuvieron históricamente en guerra unos con otros, con idiomas distintos, ha podido unirficarse, ¿por qué nosotros no podemos tener esa unión?
¿Cuáles son las causas por las que no se avanza de manera más decidida en la integración regional?
Fundamentalmente por la interferencia de los Estados Unidos, que se remonta a la época de Bolívar, cuando propiciaron el nacimiento de Panamá. Ellos quieren dividir, lo que se concreta hoy con las siete bases militares en Colombia, o con la situación de Honduras. A Estados Unidos no le gustó que Zelaya viniera a nuestro encuentro de este año. Son ellos los que interfieren permanentemente para que no nos unamos. Muchos países que tienen un potencial enorme dependen de los Estados Unidos. Recientemente en la Asamblea de las Naciones Unidas se votó una declaración sobre el bloqueo, y fue una de las pocas veces en que participaron todos los países integrantes de la ONU, ya que otras veces algunos se ausentan para no tener que comprometerse en la votación. Esta vez estuvieron los 192 países. De ellos, 187 votaron a favor de eliminar el bloqueo y 3 -Estados Unidos, Israel y Palau, una islita que es un protectorado norteamericano- en contra. Se abstuvieron Micronesia y las Islas Marshall. Es una situación positiva para nosotros. Todo el mundo está en contra del bloqueo pero Estados Unidos sigue con la misma línea, sin permitir que nosotros nos desarrollemos. ¿Tú sabes cuánto nos ha costado el bloqueo en cincuenta años, al precio actual del dólar? 220.000 millones. Un país como el nuestro, pobre, que tiene pocos recursos, que trata de ayudar a otros países del mundo, en salud y en educación, padece de esa forma. El capitalismo, como sabemos, tiene contradicciones. En determinado momento Estados Unidos desclasifica sus documentos secretos. Uno de esos documentos fue un memorándum de cuando se recomendaba el bloqueo, y ahí se decía que el objetivo era que Cuba pasara hambre y necesidades para que de esa manera se acabara la Revolución. Pero eso fue hace casi cincuenta años. Remarco que la única solución para los países de América latina es la unión en un bloque con el cual podamos golpear en la cabeza a Estados Unidos. Ellos siempre trataron de cumplir con el objetivo de dividir para vencernos. Por eso tenemos que resistir para que no nos dividan, obviando las pequeñas cosas que nos separan y resaltando las que nosacercan. No estamos diciendo que todos los países tengan que ser socialistas. Cada país puede tener el régimen que desee, pero hay muchas cosas que nos unen, y tenemos que aprovecharlas para disminuir el efecto de las que nos separan.
*Dr. en Economía. Premio Nacional de Economía de Cuba y miembro del Comité Científico del Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo. **Economista IADE. Docente de la UBA.
Especial para IADE/Realidad Económica
Crecimiento estimado para Argentina
Sábado, diciembre 12th, 2009
Por Jorge Molinero
Hoy leí en Clarín que la Cepal había indicado un crecimiento generalizado para Latinoamérica para 2010, del 4,1 %, estimando que Argentina crecería un 4 % pero seríamos superados por nuestros vecinos de Brasil (5,5%), Chile (4,5%) y Uruguay (5,0%). La sensación que queda de la lectura es que “por algo será” que no creceremos como el resto. Es siempre el colofón (escrito o sugerido) de todos los artículos de Clarín y la prensa opositora.
Fui al sitio web de Cepal, bajé el comunicado y el trabajo “Balance Preliminar de las Economías de America Latina y Caribe 2009″ y los cuadros anexos PBI Tasas de Variación 2007-2010, que resumo en el cuadro reelaborado más abajo.
AMERICA LATINA – CRECIMIENTO DEL PBI (CEPAL)
| PAISES | AÑO | AÑO | AÑO | AÑO | PROMEDIO |
| 2007 | 2008 | 2009 (e) | 2010 (p) | 2007/2010 | |
| PAISES IMPORTANTES | |||||
| BRASIL | 5,7 | 5,1 | 0,3 | 5,5 | 4,1 |
| MÉXICO | 3,4 | 1,3 | -6,7 | 3,5 | 0,3 |
| ARGENTINA | 8,7 | 6,8 | 0,7 | 4,0 | 5,0 |
| COLOMBIA | 7,5 | 2,4 | 0,3 | 2,5 | 3,1 |
| CHILE | 4,7 | 3,2 | -1,8 | 4,5 | 2,6 |
| VENEZUELA | 8,2 | 4,8 | -2,3 | 2,0 | 3,1 |
| OTROS | |||||
| URUGUAY | 7,6 | 8,9 | 1,2 | 5,0 | 5,6 |
| BOLIVIA | 4,6 | 6,1 | 3,5 | 4,5 | 4,7 |
| ECUADOR | 2,5 | 6,5 | -0,4 | 3,0 | 2,9 |
| CUBA | 7,3 | 4,1 | 1,0 | 3,0 | 3,8 |
| AMERICA LATINA | 5,8 | 4,2 | -1,8 | 4,1 | 3,0 |
Lo que Clarín no dice es que la Cepal indica que 2009 cerrará con una caída en Latino América del 1,8 % mientras que Argentina se las va a arreglar para terminar un 0,7 arriba, basicamente por el repunte observado en el sector real de la industria a partir del segundo semestre, y de la decidida acción del gobierno sobre la demanda agregada con mayor gasto fiscal y mayores inversiones públicas.
Si uno observa los últimos cuatro años, suponiendo correctas las estimaciones para 2009 y las proyecciones para 2010 hechas por Cepal, Argentina es el país que más crecerá entre los importantes. Ello es más patente aún si en vez de estimar el futuro observásemos las tasas de crecimiento promedio anual para el período 2003 a 2008.
Pareciera que, al margen del sesgo ideológico de los diferentes gobiernos, y las distintas estrategias de crecimiento económico, el continente latinoamericano ha soportado bastante bien – con la excepción de México – el embate de la crisis internacional que ahora parece no agravarse (que no es lo mismo que volver a un crecimiento en el centro).
El caso de México se explica más por su cercanía y focalización de comercio exterior con los Estados Unidos que por su signo ideológico. Aún sin el Nafta ellos estarían padeciendo la maldición que recordaba su sangriento dictador Porfirio Diaz (“Ay México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”).
SOBRE LA ESTRATEGIA DE LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA
Jueves, noviembre 26th, 2009MARTA HARNECKER
6 DE OCTUBRE 2004
Este artículo aparecerá en inglés en la revista Science & Society, Vol. 69, No. 2, verano de 2005. Ese número está dedicado a un symposium realizado en torno al libro de Steve Elner sobre el tema.
INDICE
1. PRECISANDO EL CONCEPTO DE IZQUIERDA 2
2. IMPERIALISMO Y GLOBALIZACIÓN: RECONOCER LO NUEVO 2
3. DEFINIENDO EL CONCEPTO DE ESTRATEGIA POLÍTICA 4
4. FIN DE LA ERA DE LAS REVOLUCIONES ANTIIMPERIALISTAS 5
5. LA ESTRATEGIA POLÍTICA PARA EL ACTUAL PERÍODO: UN AMPLIO FRENTE ANTINEOLIBERAL 6
6. COMO VENCER LOS OBSTÁCULOS EN SISTEMAS DEMOCRÁTICOS ACTUALES 7
7. ESTRATEGIA DE ACUMULACIÓN DE FUERZAS DE LA IZQUIERDA: EL PAPEL DE LOS GOBIERNOS LOCALES 8
8. PROCESO BOLIVARIANO VENEZOLANO Y LA CREACIÓN DEL SUJETO REVOLUCIONARIO 9
1. El artículo de Steve Ellner “Metas de la izquierda y debate sobre la estrategia neoliberal en América
latina“sostiene que en nuestro subcontinente surgen a partir de los noventa tres estrategias de la izquierda en la lucha contra el neoliberalismo. La centrista de Jorge Castañeda; la que prioriza la lucha contra el neoliberalismo de Marta Harnecker” y la de James Petras en la que las tareas antineoliberales no opacan las muchas antiimperialistas o anticapitalistas.
2. Y cuando se refiere a la estrategia que se deriva de mis escritos la resume en las siguientes tesis: ha llegado el fin del ciclo de las revoluciones antiimperialistas; son grandes las dificultades de una victoria en un período ultraconservador; es necesario concentrar los esfuerzos en las luchas antineoliberales y no en luchas antiimperialistas o anticapitalistas y privilegiar los espacios locales para acumular fuerzas; Hay que plantear alianzas amplias. Ellner sintetiza la estrategia que yo postulo a partir de una serie de textos donde abordo sólo tangencialmente el tema. Es una lástima que no haya conocido mi libro “La izquierda después de Seattle” (Harnecker, 2001), donde explícitamente me refiero a esta materia. De hecho el primer nombre con que circuló el borrador de este libro fue: Tarea estratégica: articular a la izquierda política y la izquierda social para conformar un gran frente antineoliberal.
3. Quiero aprovechar estas páginas para desarrollar más algunas ideas que permitan al lector comprender
mejor mi pensamiento sobre el tema.
1.PRECISANDO EL CONCEPTO DE IZQUIERDA
4. Pero ya que estamos hablando de izquierda y que este término tiene diferentes significados para los distintos autores, quisiera empezar por precisar qué entiendo por ella. Cuando hablo de izquierda estoy pensando en el conjunto de fuerzas que se oponen al sistema capitalista y su lógica del lucro y que luchan por una sociedad alternativa humanista y solidaria, construida a partir de intereses de las clases trabajadoras, libres de la pobreza material y de las miserias espirituales que engendra el capitalismo. La izquierda no se reduce, entonces, a la izquierda que milita en partidos u organizaciones políticas de izquierda, sino que incluye a actores y movimientos sociales.
- 2 – 1IMPERIALISMO Y GLOBALIZACIÓN: RECONOCER LO NUEVO
5. Una vez aclarado esto me parece importante dejar clara mi posición frente al tema de la globalización y el imperialismo.
6. Creo que es fundamental que la izquierda sea capaz de dar cuenta de lo nuevo que ha ocurrido en el mundo en las últimas décadas. Pienso que vivimos en un mundo muy diferente al de los inicios de la revolución cubana, lleno de obstáculos, pero también de oportunidades. Tener presente los primeros, para elaborar una estrategia que nos permita superarlos, y conocer las segundas, para construir a partir de ellas propuestas alternativas solidarias, es crucial para la izquierda. Estoy convencida –como lo he repetido muchas veces que “el único camino para estar a la altura de los desafíos que nos plantea el mundo de hoy y poder avanzar en la lucha por crear las condiciones de una profunda transformación social es evitar caer en una actitud nostálgica hacia el pasado y partiendo de la nueva realidad en la que estamos insertos decidirnos a construir creativamente el porvenir.”
7. Y es en este tema donde tengo serias discrepancias con James Petras para quien resulta sospechoso todo aquel que afirma que han ocurrido cambios importantes en el mundo y la necesidad de que la izquierda tenga respuestas nuevas a estos cambios.
8. Me parece irrefutable que algo nuevo ha pasado a partir del momento en que, gracias a la revolución de la información, se ha revolucionado el sistema mundial de comunicaciones. “El capital, hoy, no sólo se traslada a los lugares más alejados del mundo ¾como lo ha hecho ya desde el siglo XVI—, sino que es capaz de funcionar como una unidad en tiempo real a escala planetaria. Cantidades fabulosas de dinero —miles de millones de dólares— se transan en segundos en los circuitos electrónicos que unen al mundo de las finanzas. Se trata de un fenómeno nuevo que sólo comienza a ser posible en las últimas décadas del siglo XX gracias a la nueva infraestructura proporcionada por las tecnologías de la información y la comunicación y a las nuevas condiciones institucionales que hacen posible ese gran desplazamiento de capitales, al eliminarse las trabas implantadas luego de la Segunda Guerra Mundial. Este fenómeno toma un impulso cada vez mayor con la desagregación del bloque soviético y los cambios económicos llevados adelante por esos países. El mundo puede funcionar en la actualidad cada vez más como una unidad operativa única, como un mercado global de capitales.”
9. Pero más allá del terreno de las finanzas “algo cualitativamente nuevo ha ocurrido también en el terreno de la producción: la internacionalización del propio proceso de producción, es decir, la fabricación de diferentes partes del producto final en diversos lugares geográficos. Y esto mismo ha ocurrido en el área de muchos servicios. Este desplazamiento o relocalización del proceso productivo y de los servicios, ha determinado que muchos procesos se desplacen hacia los países que ofrecen ventajas comparativas, determinando que los más intensivos en mano de obra se localicen en los países del sur donde se encuentra mano de obra más barata. Y esto, a su vez, ha provocado una gran difusión de las relaciones capitalistas de producción que desplazan a las relaciones precapitalistas allí donde se instala el capital transnacional.”
10. Como dice William Robinson, “En la nueva dinámica de capitales que ha surgido, la lógica no es la absorción o incorporación de países sino la absorción de sólo partes de los circuitos económicos nacionales. Es decir, ya no se trata de dos circuitos con base nacional acoplados vía comercio mundial, sino de un acoplamiento de sistemas productivos, es decir, de procesos productivos y de trabajo que operan internacionalizadamente al depender de un capital transnacionalizado. [...]
11. “Estas empresas, que tratan de liberarse de las amarras de los estados para poder operar libremente, recurren, sin embargo, a éstos para que les faciliten los negocios, convirtiendo a los ministerios de relaciones exteriores y otras dependencias del estado nacional en verdaderas oficinas de negocios a su servicio.”
12. Y por eso pienso que aunque el término globalización haya sido inicialmente acuñado por los estadounidenses, no por eso tenemos que rechazarlo. Me parece que permite dar cuenta de los nuevos
fenómenos que han surgido en las últimas décadas y que caracterizan una nueva etapa de desarrollo del capitalismo que debemos confrontar con estrategias y tácticas adecuadas a las nuevas situaciones que se crean. El fenómeno imperialista no ha desaparecido, pero ha adquirido nuevas formas.
13. No era lo mismo actuar en un mundo bipolar como el que existía en el momento en que triunfó la
revolución cubana, donde el campo socialista servía de retaguardia a los movimientos revolucionarios, y e muro de contención para poner freno a la expoliación capitalista de los trabajadores de occidente en general, que actuar en el actual mundo globalizado unipolar en el que polo capitalista desarrollado no tiene contrincante.
14. No era lo mismo actuar en un mundo en que los obreros tenían mucho más poder de negociación porque si paraban la industria causaban graves daños a sus dueños, a actuar en un mundo en que la revolución de la información permite instalar industrias en los países que ofrecen mayores ventajas y cualquier alza de salarios o alza de la tasa de impuesto en el país donde está instalada puede determinar que el capital emigre a un país más prometedor.
15. Existiría según Noam Chomsky, una especie de Senado virtual de especuladores financieros. Si un país decide poner más énfasis en sus programas de desarrollo social, el senado virtual puede votar instantáneamente [contra esa política], sacando montos enormes de capital fuera de ese país con las consecuencias desastrosas que ello puede tener para un pequeño país.
2.DEFINIENDO EL CONCEPTO DE ESTRATEGIA POLÍTICA
16. Por otra parte, debemos precisar lo que entendemos por estrategia, ya que este término es usado para dar cuenta de distintos fenómenos.
17. Puede emplearse, por ejemplo, como lo hago yo en mi libro, La izquierda después de Seattle, para
señalar cuál debe ser el camino para acumular fuerzas o para construir la unidad de la izquierda.
18. Puede hablarse de estrategia comunicacional, de estrategia económica, cultural, etcétera.
19. Cuando Ellner habla de estrategia de la izquierda se está refiriendo a la estrategia política.
20. Si usamos el término en este sentido me parece que no se debe confundir estrategia política con objetivo estratégico final a alcanzar en la lucha política.
21. La estrategia política es el arte definir quienes son nuestros enemigos, quienes son nuestros aliados y quienes son aquellos sectores que podríamos neutralizar en un determinado etapa o período histórico. Por ello no puede elaborarse ahistóricamente. Hay que tener en cuenta lo que está ocurriendo en el mundo y en cada país.
3 FIN DE LA ERA DE LAS REVOLUCIONES ANTIIMPERIALISTAS
22. Por eso me parece importante que el lector tenga la información completa de la tesis que menciona
Ellner acerca del fin de la era de las revoluciones antiimperialistas que plantearon los líderes sandinistas en 1990 y que yo asumo en mi libro: “La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible”.
23. En los párrafos 205 al 207 de este libro planteo:
24. El 3 de diciembre de 1991 se desintegra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.. [...] nadie puede ignorar que se ha producido un drástico cambio de la correlación mundial de fuerzas. Se entra en
una era de unipolarismo militar y nortecéntrico desde el punto de vista económico, político y cultural. Ya no existe un contrapeso efectivo al predominio de los Estados Unidos y las grandes potencias occidentales en las relaciones internacionales. La izquierda ha perdido su aliado estratégico fundamental.
25. En este contexto los movimientos armados quedan sin retaguardia y la mayoría de ellos se ve obligada a buscar salidas negociadas para poner fin a los enfrentamientos militares que había emprendido hacía ya más de una década.
26. Dada esta nueva correlación de fuerzas a nivel mundial, aparece la tesis del cierre del ciclo de las revoluciones antimperialistas, entendiéndolas como enfrentamiento total, militar y económico con el imperialismo. Esta tesis, que nos desconcertó a muchos cuando fue planteada por primera vez en 1990 por el comandante Víctor Tirado —en el contexto de la derrota electoral sandinista y antes de la debacle soviética—, hoy es compartida por crecientes sectores de la izquierda. Aceptarla no tiene por qué significar el abandono de la convicción de que sólo mediante un programa antimperialista nuestros países podrán lograr su plena soberanía y desarrollo nacional, sólo se trata de reconocer las dificultades que existen para la victoria en este período ultraconservador en el que estamos viviendo. Quizá sería entonces más preciso decir que dada la actual correlación de fuerzas a nivel mundial se cerr temporalmente la posibilidad de la consolidación de un proceso revolucionario antimperialista en laregión.”
27. Aunque hoy, a casi cinco años de haber escrito estos párrafos, la correlación de fuerzas a favor de las fuerzas progresistas ha mejorado algo, sigo pensando que es muy difícil sino imposible que se consolide un proceso revolucionario antimperialista en América latina. Quiero aclarar que cuando planteo esto estoy pensando en la posibilidad del triunfo antiimperialista en uno de nuestros países en forma aislada. La lucha antiimperialista, que a mi entender hoy no es otra cosa que la lucha contra la globalización neoliberal, sólo puede avanzar si a este mundo global se le confronta con una resistencia global y en el caso concreto de nuestra región, si no se logra previamente una articulación de los países más fuertes de América latina: Brasil, Argentina, Venezuela, Colombia. Lo que ha llegado entonces a su fin es la era de las revoluciones nacionales antiimperialistas; no de las luchas de toda una región articulada.
28. Constatar la existencia de una negativa correlación de fuerzas a nivel mundial y la necesidad que de ella deriva de entender que las tareas que la izquierda puede proponerse en una tal situación deben ser tareas más limitadas que antaño es algo que algunos autores no admiten.
29. En contra de mis argumentos se sostiene que “ninguna revolución se ha iniciado en condiciones favorables” y se pone como ejemplo a la revolución cubana.
30. Yo soy la primera en aceptar esta afirmación. Debo recordar aquí que el concepto de política que expongo en mi libro “La izquierda en el umbral …” está relacionado justamente con esto. Allí afirmo que el arte de la política es el arte de construir fuerzas, es decir, de cambiar la correlación de fuerzas que permita hacer posible en el futuro lo que aparece como imposible en el presente. Pero esto no significa que todo sea posible. Los propios dirigentes cubanos han expresado múltiples veces que la revolución cubana no hubiera sido posible si no hubiese existido en ese momento el llamado campo socialista. Fue la correlación de fuerzas mundial de fines de los años 50 y de los años 60 con un campo socialista en plena expansión lo que hizo posible el fenómeno cubano y los procesos nacional liberadores de Asia y África.
3LA ESTRATEGIA POLÍTICA PARA EL ACTUAL PERÍODO: UN AMPLIO FRENTE ANTINEOLIBERAL
31. Pero, si bien es cierto que nuestros enemigos son muy poderosos, al mismo tiempo “cada vez es más
intenso el rechazo de la mayoría de la gente contra el modelo de globalización que se impone en nuestro continente, por su incapacidad para resolver los problemas más acuciantes de nuestros pueblos. Las políticas neoliberales, implementadas por el gran capital financiero transnacional respaldado por un gran poderío militar y mediático, cuyo centro hegemónico son los Estados Unidos, no sólo no han resuelto estos problemas sino que han agudizado vertiginosamente la miseria y la exclusión social, mientras las riquezas se concentran en cada vez menos manos.
32. “La profundidad de la crisis y la amplitud y variedad de los sectores afectados [...] configuran un
escenario altamente favorable para empujar hacia la conformación de un bloque social alternativo, de amplísima composición social y de enorme fuerza, habida cuenta de la legión de sus potenciales integrantes.”
33. Este bloque podría reunir a la inmensa mayoría de la población. Además de los sectores tradicionales de la clase obrera urbana y rural, y de los sectores más pobres y marginados, podría convocar a: los estratos medios empobrecidos, la constelación de pequeños y medianos empresarios y comerciantes, el sector de los informales, los productores rurales medianos y pequeños, la mayoría de los profesionales, la legión de los desocupados, los cooperativistas, los jubilados, la policía y los cuadros subalternos del ejército (suboficiales y cuadros que les están subordinados).
34. En él podrían entrar sectores capitalistas cuya situación en el mundo de los negocios ha entrado en contradicción objetiva con los capitales transnacionales. No se trataría de sectores burgueses capaces de levantar un proyecto propio de desarrollo nacional, sino de sectores que para sobrevivir como tales no tienen otro camino que insertarse en un proyecto nacional popular, recibiendo apoyo crediticio por parte del gobierno popular y favorecidos por un ampliado mercado interno producto de las políticas sociales de dicho gobierno.
35. Por otra parte, no sólo debemos tener presente a los sectores económicamente afectados, sino
también a todos los discriminados y oprimidos por el sistema: mujeres, jóvenes, niños, ancianos, indígenas, negros, determinadas creencias religiosas, homosexuales, etcétera.
36. El neoliberalismo empobrece a la gran mayoría de la población de nuestros países, los empobrece desde el punto de vista socioeconómico y desde el punto de vista de su subjetividad.
37. En él este bloque deben tener cabida, como se expresa anteriormente, “todos aquellos que sufren las consecuencias del sistema y están dispuestos a comprometerse en la lucha por detener en un primer momento su avance y, luego, tratar de revertirlo.”
38. Pienso que para articular a tan diferentes actores es necesario que seamos capaces de proponer tareas concretas y limitadas, que prioricen los puntos de convergencia.
39. Deberíamos elaborar un programa o lo que algunos han llamado: una plataforma de acumulación para el período, que cumpla el papel de instrumento aglutinador de todos los “perdedores” y perjudicados por el modelo neoliberal. Una plataforma que se plantee: frenar el desarrollo del proyecto neoliberal y ofrecer alternativas concretas a los graves problemas del presente, como por ejemplo de ello sería el programa de la lucha contra el hambre de Lula.
4 COMO VENCER LOS OBSTÁCULOS EN SISTEMAS DEMOCRÁTICOS ACTUALES
40. Por otra parte, tenemos que entender cuán frágiles son nuestras actuales democracias. Se trata de
democracias restringidas o tuteladas, donde las grandes decisiones no son adoptadas por los parlamentos
sino por entidades que escapan a su control: las grandes agencias financieras internacionales (FMI, BM); los bancos centrales, los organismos de seguridad nacional. Hoy pareciera ser que los grupos dominantes toleran mejor el triunfo de candidatos de izquierda, porque éstos tienen cada vez menos posibilidades reales de modificar la situación imperante.
41. Para vencer estas limitaciones se hacen cada vez más actuales las ideas de Bolívar acerca de la necesidad de la articulación de nuestros países. Aislados conseguiremos poco, articulados nos haremos respetar y podremos encontrar soluciones económicas, políticas y culturales que nos hagan cada vez menos dependientes de los grandes bloques mundiales.
42. Aunque Lula gana en Brasil aún con más apoyo electoral que el de Chávez en 1998, no hay que olvidar que estos resultados fueron producto de una amplia política de alianzas, necesaria para ganar en las urnas, alianza que se hace aún más necesaria para poder gobernar el país. Hay que recordar que su partido, el Partido de los Trabajadores, es minoría en ambas cámaras del poder legislativo y que, aunque controla un número importante de alcaldías y significativos gobiernos de estado, también es minoría en los órganos locales. A esto hay que agregar Brasil depende en mucho mayor medida del capital financiero internacional que Venezuela con su petróleo.
43. ¿Quiere decir entonces que gobiernos como el de Lula no pueden hacer nada o pueden hacer muy poco por transformar las cosas?
44. Volviendo nuevamente al concepto de política anteriormente anunciado, si ésta es el arte de construir la fuerza social y política nacional e internacional que permita cambiar las actuales correlaciones de fuerza para así poder hacer posible en el mañana lo que aparece como imposible en el presente, el futuro del gobierno de Lula ¾un gobierno que está en disputa entre las fuerzas que realmente quieren una transformación de esa sociedad y aquellas que creen que no hay otra alternativa que subordinarse a las exigencias del capital financiero internacional ¾, dependerá en gran medida de la capacidad que tenga el movimiento popular de organizarse, crecer y transformarse en una decisiva fuerza de presión que incline la balanza hacia las fuerzas progresistas. Sólo así el compromiso programático adquirido por Lula se llevará adelante.
45. Los gobernantes latinoamericanos de izquierda o progresistas deberían entender ¾como me parece que lo ha entendido muy bien el presidente Chávez ¾, que necesitan de un pueblo organizado, politizado, que presione para hacer avanzar el proceso y que sea capaz de combatir los errores y desviaciones que vayan surgiendo en el camino. Tienen que entender que nuestros pueblos tienen que ser actores de primera línea y no sólo de segunda.
3. ESTRATEGIA DE ACUMULACIÓN DE FUERZAS DE LA IZQUIERDA: EL PAPEL DE LOS GOBIERNOS LOCALES
46. Ellner sostiene con razón que yo rechazo los argumentos de sectores de la izquierda radical que consideran que el control de alcaldías o gobiernos estadales sólo sirven para administrar el capitalismo. Por el contrario, creo que hay que aprovechar estos espacios locales, que los gobiernos locales en mano de la izquierda pueden desempeñar un importante papel en su estrategia de acumulación de fuerzas.
47. Ésta debe tener los pies bien puestos en la tierra y tomar en cuenta “las importantes transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales ocurridas en los últimos tiempos en el mundo. Entiende que las nuevas formas de dominación del capitalismo van mucho más allá del ámbito económico y estatal; que éstas se infiltran en todos los intersticios de la sociedad cambiando las condiciones de la lucha.
48. “Hoy debemos enfrentar más que antes no sólo los aparatos de coerción política de las clases dominantes sino su hegemonía sobre importantes sectores populares, su dirección cultural sobre la sociedad, la subordinación ideológica de las clases dominadas. [...] No sólo tenemos que distinguir la
coerción de la fuerza estatal, la intervención legislativa y la represiva, sino los mecanismos e instituciones presentes en la sociedad civil que generan una aceptación popular del orden social capitalista.” Y que tienden a desprestigiar ante la opinión pública el pensamiento y el proyecto de la izquierda,
49. La influencia de los medios es tal que han logrado que amplios sectores populares acepten de buen agrado la conducción capitalista del proceso. La represión es menos necesaria que antes para la reproducción del sistema. Por eso es tan válida la afirmación de Chomsky de que la propaganda es tan necesaria a la democracia burguesa como lo era la represión en el estado totalitario.
50. A esto hay que agregar la desconfianza que la gente común tiene de la política y de los políticos. La gente está harta de promesas que no se cumplen. Hoy la mera propaganda de una sociedad alternativa no basta. Hay que demostrar en la práctica aquello que se predica. Y esto “sólo es posible si desarrolla procesos de construcción popular alternativos al capitalismo, que busquen romper con la lógica del lucro y las relaciones que ella impone, tratando de instalar lógicas solidarias, humanistas, en territorios y espacios que se mantengan en manos de la izquierda [...].” Es necesario gestar en ellos auténticos grados de poder y de democracias populares, “que sean tangiblemente superiores a la democracia burguesa. Es necesario luchar por un nuevo tipo de democracia, desde abajo y para los de abajo.”
51. Los gobiernos locales en manos de la izquierda podrían ser excelentes espacios para llevar adelante procesos de construcción alternativos; deberían ser transformados en escaparates que demuestren prácticamente la posibilidad de un proyecto político¾social diferente.
52. “En un momento en que reina la corrupción, el desvío de recursos, la no transparencia y el clientelismo, es fundamental mostrar que la izquierda posee mecanismos que permiten establecer un control social efectivo sobre la gestión pública.
53. “Por otra parte, estos gobiernos pueden contribuir a generar espacios que permitan crear condiciones culturales y políticas para ir avanzando en la organización autónoma de la sociedad, y potenciar así la autoconstitución de sujetos, única base sobre la cual se puede construir realmente la sociedad socialista alternativa al capitalismo por la que luchamos.”
54. Pero pienso que no sólo habría que hacer un esfuerzo por transformar en escaparates a los gobiernos locales en manos de la izquierda, sino a todos aquellos territorios que la izquierda vaya conquistando comunidades rurales, universidades, frentes laborales, estudiantiles, poblacionales, experiencias cooperativas, radios alternativas, etcétera.
55. Además, estas experiencias son un terreno ideal para experimentar los límites que les imponen el marco global neoliberal en el que están insertas, y pienso que es muy importante que la izquierda aprenda a hacer una pedagogía de estos límites, motivando a la gente a entender la necesidad de superar esos límites.
56. Es sólo a partir de esas prácticas como los diferentes actores sociales comienzan a entender que para expandir sus proyectos humanistas y solidarios es necesario terminar con el sistema capitalista, que con su lógica del lucro plantea enormes dificultades a cualquier tipo de construcción alternativa.
4.PROCESO BOLIVARIANO VENEZOLANO Y LA CREACIÓN DEL SUJETO REVOLUCIONARIO
57. Por último, en relación con el proceso revolucionario bolivariano que se lleva adelante en Venezuela y a los sectores sociales que lo apoyan, y sus diferencias con la situación del PT en Brasil, es cierto que no he hablado explícitamente de los sectores marginalizados, pero sí he dicho en diferentes entrevistas que me han hecho que Chávez, a diferencia de Allende en Chile y de Lula en Brasil, no ha podido contar con el apoyo de un potente movimiento obrero organizado ni de partidos políticos fuertes como fue el caso de Chile y del PT de Brasil. Y que esto lo ha llevado a buscar apoyo en la Fuerza Armada, única estructura que se encuentra expandida por todo el territorio nacional salvo la Iglesia Católica, que, por lo demás, está en la primera trinchera de las fuerzas opositoras.
58. Pienso que los sectores oligárquicos venezolanos no tienen vocación nacional alguna y eso explica su declaración de guerra a muerte al gobierno de Chávez. Eso no quiere decir que el gobierno no deba esforzarse por tratar conquistar al máximo de empresarios con una política especial de créditos, para que éstos coloquen sus potencialidades productivas en función del desarrollo endógeno que el gobierno busca implementar.
59. Yo creo que Chávez tiene un proyecto antineoliberal que se plasma en la Constitución de 1999, pero que las trabas institucionales y sociales son tantas que éste avanza lentamente, quizá lo más significativo del último año hayan sido las diferentes campañas (misiones) educativas y de atención social a la población más pobre y la más reciente misión: “Vuelvan caras” que busca crear nuevas fuentes de trabajo pero bajo un modelo económico distinto: humanista y solidario.
60. Creo importante hacer un estudio, como lo señala Ellner, de lo que estos sectores marginalizados significan en el proceso bolivariano y de cómo han logrado pasar de una actitud meramente mendicante a una actitud de apoyo al proceso basado en un creciente discernimiento político. Considero que lo más impactante del proceso que hoy vive Venezuela es justamente cómo este proceso, conducido magistralmente por Chávez, ha ido creando el sujeto revolucionario tanto a partir de los sectores marginalizados como de los propios trabajadores.?