Archive for the ‘El capital financiero’ Category

Sepa lo que es el capitalismo

Martes, mayo 18th, 2010

Atilio Boron*,

 El capitalismo tiene legiones de apologistas. Muchos lo hacen de buena fe, producto de su ignorancia y por el hecho de que, como decía Marx, el sistema es opaco y su naturaleza explotadora y predatoria no es evidente ante los ojos de mujeres y hombres. Otros lo defienden porque son sus grandes beneficiarios y amasan enormes fortunas gracias a sus injusticias e iniquidades. Hay además otros (“gurúes” financieros, “opinólogos”, “periodistas especializados”, académicos “bien-pensantes” y los diversos exponentes del “pensamiento único”) que conocen perfectamente bien los costos sociales que en términos de degradación humana y medioambiental impone el sistema. Pero están muy bien pagados para engañar a la gente y prosiguen incansablemente con su labor….

Para contrarrestar la proliferación de versiones idílicas acerca del capitalismo y de su capacidad para promover el bienestar general examinemos algunos datos obtenidos de documentos oficiales del sistema de Naciones Unidas. Esto es sumamente didáctico cuando se escucha, máxime en el contexto de la crisis actual, que la solución a los problemas del capitalismo se logra con más capitalismo; o que el G-20, el FMI, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial, arrepentidos de sus errores pasados, van a poder resolver los problemas que agobian a la humanidad. Todas estas instituciones son incorregibles e irreformables, y cualquier esperanza de cambio no es nada más que una ilusión. Siguen proponiendo lo mismo, sólo que con un discurso diferente y una estrategia de “relaciones públicas” diseñada para ocultar sus verdaderas intenciones. Quien tenga dudas mire lo que están proponiendo para “solucionar” la crisis en Grecia: ¡las mismas recetas que aplicaron y siguen aplicando en América Latina y África desde los años ochenta!

A continuación, algunos datos (con sus respectivas fuentes) recientemente sistematizados por CROP, el Programa Internacional de Estudios Comparativos sobre la Pobreza radicado en la Universidad de Bergen, Noruega. CROP está haciendo un gran esfuerzo para, desde una perspectiva crítica, combatir el discurso oficial sobre la pobreza, elaborado desde hace más de treinta años por el Banco Mundial y reproducido incansablemente por los grandes medios de comunicación, autoridades gubernamentales, académicos y “expertos” varios.

Población mundial: 6.800 millones, de los cuales

  • 1.020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
  • 2.000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
  • 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
  • 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
  • 1.600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
  • 2.500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
  • 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
  • 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
  • 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
  • Entre 1988 y 2002, el 25% más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1,16% al 0,92%, mientras que el opulento 10% más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71,1% de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
  • Sólo ese 6,4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70% de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10% más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.

Conclusión: si no se combate la pobreza (¡ni se hable de erradicarla bajo el capitalismo!) es porque el sistema obedece a una lógica implacable centrada en la obtención del lucro, lo que concentra la riqueza y aumenta incesantemente la pobreza y la desigualdad económico-social.

Después de cinco siglos de existencia esto es lo que el capitalismo tiene para ofrecer. ¿Qué esperamos para cambiar al sistema? Si la humanidad tiene futuro, será claramente socialista. Con el capitalismo, en cambio, no habrá futuro para nadie. Ni para los ricos ni para los pobres. La sentencia de Friedrich Engels, y también de Rosa Luxemburgo: “socialismo o barbarie”, es hoy más actual y vigente que nunca. Ninguna sociedad sobrevive cuando su impulso vital reside en la búsqueda incesante del lucro, y su motor es la ganancia. Más temprano que tarde provoca la desintegración de la vida social, la destrucción del medio ambiente, la decadencia política y una crisis moral. Todavía estamos a tiempo, pero ya no queda demasiado.

*Académico profesor de la UBA

Volviendo sobre los orígenes de la crisis mundial: la globalización financiera

Miércoles, enero 6th, 2010

Mario Rapoport 

La actual crisis financiera internacional está lejos de haber terminado. En los Estados Unidos hubo este año una quiebra bancaria cada día y medio y el fin de esa pesadilla no se ve tan cercano.

Quizás por eso, para encontrar soluciones, sea bueno recordar sus orígenes, que son más remotos que la burbuja especulativa de las hipotecas subprime y están vinculados a las transformaciones que sufrió el sistema bancario en las últimas décadas. Todo comienza en los años ’70 con el derrumbe del sistema monetario internacional (y el abandono de la relación dólar-oro), la caída de las tasas de rentabilidad, la inflación y la enorme oferta de fondos prestables que fueron impulsando el llamado proceso de globalización financiera, facilitado por la aplicación generalizada de la informática y el salto en la tecnología de las comunicaciones.

El predominio del sector financiero sobre la economía real se puso de manifiesto en las políticas económicas de los países desarrollados con el retorno a tasas de interés fuertemente positivas para reducir la inflación y atraer capitales. Pero la globalización financiera implicó, sobre todo, un cambio significativo en las reglas del juego permitiendo a los agentes económicos tomar o colocar su dinero sin límites, gracias al conjunto de instrumentos que les ofrecía el mercado, y facilitando las prácticas especulativas. En casi treinta años el sector financiero aumentó en todos sus indicadores mucho más que las actividades productivas. Las cifras son elocuentes al respecto: entre 1980 y el 2007 el stock de activos financieros globales creció en volumen 9 veces (4 veces más que la producción mundial).

A su vez, el número de fondos especulativos desde la década del ’90 a la actualidad saltó de 600 a 10.000. Este proceso presentó cuatro características que se dieron en forma casi simultánea en el tiempo: la desregulación del movimiento de capitales, la apertura irrestricta de los mercados, la desintermediación y la creación de nuevos productos financieros. La desregulación provino de la decisión, en forma paulatina, de las autoridades monetarias de los principales países industrializados a partir de 1973/74, de liberar los movimientos de capitales, aboliendo todo tipo de reglamentaciones al respecto. Pero la apertura de los mercados se produjo no sólo traspasando las fronteras nacionales, sino haciendo posible también la completa movilidad de los activos monetarios o títulos entre las diferentes clases de negocios y mercados financieros. La desintermediación implica permitir la participación directa en los mercados de nuevos operadores, como los inversores institucionales (fondos de pensión, hedge funds, etcétera), sin la intervención de los bancos. De ese modo las empresas pueden financiarse por una emisión de títulos antes de recurrir a créditos bancarios con mayores exigencias.

Los bancos mismos propulsaron gran parte de estas actividades creando fondos de ese tipo, incorporando en sus negocios activos financieros más riesgosos y organizando numerosas operaciones internacionales de fusiones o adquisiciones. En cuanto a los nuevos instrumentos financieros tuvieron por objeto, en un principio, proteger a los inversores contra el riesgo de la inestabilidad ligado a las tasas de  interés o de cambio, aunque en verdad potenciaron el accionar de los especuladores, desde los Madoff a la gran banca internacional, y aumentaron la volatilidad de los mercados. Es el caso de los productos derivados, que dan la posibilidad de comprar o vender un activo determinado (acción, divisa, materias primas, etcétera) en una fecha futura aunque a un precio actual. Así puede evitarse un alza brusca del precio del activo, aunque la operación resulta perjudicial si ese precio baja. Pero si un inversor quiere tener menos riesgos hay otro que los asume procurando disponer del activo comprado en la fecha indicada (si se diera el primer caso) a un precio de venta menor para beneficiarse con la diferencia. Esto introduce un fuerte componente especulativo. Además, se agregan una serie de circunstancias no prevista s : desde el riesgo del crédito, si la contraparte no está dispuesta o en la medida de satisfacer las cláusulas del contrato; el riesgo de liquidez, si una transacción no puede hacerse al precio de mercado; y otros. Incluido también un riesgo sistémico si la magnitud de las operaciones es grande y sus propósitos fracasan. A pesar de ello, las operaciones en los mercados de derivados crecieron 7 veces entre 1998 y el 2007.

Todos los grandes actores de las finanzas, desde los mismos bancos comerciales y los bancos de inversión hasta los fondos propiamente especulativos (ligados en muchos casos a esas instituciones o a corporaciones empresariales), operan desde los años ’80 en esos mercados. Otros instrumentos, como la transformación de los créditos bancarios o hipotecarios, a través de la emisión de títulos (acciones, obligaciones), fueron decisivos para el estallido de la crisis del 2007/2008. Al mismo tiempo, la inversión financiera basada en las políticas de desregulación del sector se expandió mundialmente en las corporaciones internacionales. La caída de la rentabilidad en las actividades productivas hizo que, junto al desarrollo de los nuevos mercados financieros, una parte significativa de las ganancias empresariales proviniera de sus colocaciones en ellos. En los Estados Unidos, por ejemplo, la participación de esas operatorias en los beneficios del conjunto de las empresas, incluidas las transnacionales, pasó del 10 al 40% entre 1948 y el 2007. De ese modo, se terminó conformando a través de los mercados financieros una verdadera “economía internacional de especulación”. Los valores negociados en esos mercados se fueron separando cada vez más del proceso productivo, generando burbujas especulativas en las que el valor de los títulos o acciones resulta ampliamente superior al valor económico de los activos que le sirven de base, sean empresas o hipotecas. El endeudamiento de los países periféricos formó una parte esencial de ese negocio financiero, que aprovechó el libre desplazamiento de los capitales, los diferenciales entre las tasas de interés internas y externas, y los cambios en las tasas de interés internacionales. A su vez, con los capitales circulando libremente, los llamados “paraísos fiscales”, que gozan de regímenes impositivos muy bajos y el resguardo que brinda el secreto bancario, permitieron la fuga de capitales de otros países, la evasión impositiva, el lavado de dinero y la actividad de organizaciones criminales. La falta de reglas y límites a la banca de inversión, facilitó el involucramiento directo o indirecto en esas operatorias de los grandes bancos nacionales o transnacionales, que promovieron esta evolución y aumentaron la inestabilidad “inherente” al sistema, según la definición de Minsky. Se entraba plenamente en la era de lo que Keynes denominaba una “economía de casino”. Los bancos de inversión se suprimieron, pero aún no es suficiente. Crear nuevos mecanismos de  regulación de las finanzas mundiales constituye hoy un requisito indispensable para comenzar a ver el sol sobre los escombros de la crisis.

 

 Economista e historiador. Investigador superior del Conicet

Entrevista a Pedro Páez Pérez Presidente de la Comisión Tecnica Presidencial de Ecuador

Martes, diciembre 29th, 2009

Por Claudio Casparrino* – Especial IADE/Realidad Económica Publicado el 17/12/2009 16:00:00

 

Durante una reciente visita a Buenos Aires, el economista Pedro Páez Pérez, presidente de la Comisión Técnica Presidencial del Ecuador para la nueva arquitectura financiera y Embajador Plenipotenciario del presidente Rafael Correa en esta temática, dialogó extensamente con Realidad Económica sobre la creación del Banco del Sur, la nueva moneda supranacional denominada sucre y alternativas para la banca  central de América Latina. La profundización de las nuevas regulaciones heterodoxas como condición para lograr el desarrollo soberano de la región.

 

Hubo algunas confusiones respecto de las atribuciones del Banco del Sur. Además de las funciones de banco de desarrollo, en un primer momento se pensó que también actuaría como un fondo regional de estabilización o de reservas. ¿Cuál es la función que cumplirá concretamente?

 

Originalmente el proyecto del Banco del Sur incluía la creación de un fondo de reciclaje de los excedentes de comercio exterior en divisas que al mismo tiempo serviría de fondo de estabilización. Existían ciertas diferencias en torno de las prioridades, dada la institucionalidad ya existente en la región. A partir de la declaración de Quito del 3 de mayo de 2007 se adoptó una propuesta ecuatoriana que plantea la nueva arquitectura financiera regional con tres pilares básicos. El primero, un Banco del Sur cuyo eje fundamental, más que el reciclaje de las divisas excedentes, reside en la utilización de las monedas nacionales y regionales. El segundo pilar, el Fondo del Sur, que implica una reformulación del concepto de banca central, hacia una banca central de América latina funcionando en red y con otra visión de la soberanía financiera y monetaria. Finalmente, la construcción monetaria regional. Estos tres pilares fueron aprobados el 3 de mayo del 2007 y es en torno de ellos que, con distintos ritmos, empiezan a construirse las iniciativas que ahora están siendo impulsadas en el continente.

 

¿Qué es, entonces, el Banco del Sur?

 

El Banco del Sur es una propuesta centrada sobre el primer pilar, la transformación de la banca de desarrollo. La idea es contar con una institución que permita convocar al resto de los bancos de desarrollo ya existentes en el continente. Hay más de 100 instituciones, entre bancos regionales, subregionales, nacionales y subnacionales. El problema es que muchos de ellos perdieron el norte, y entonces hay que darles el sur. Hay que instituir un Banco del Sur que se replantee prioridadescon otras formas de funcionamiento, que revalorice el papel y las funciones de las monedas nacionales y regionales. Y con otro tipo de prácticas bancarias que, desde el ejemplo, vaya sentando las pautas de lo que debe ser la banca de desarrollo de nuevo tipo necesaria para construir un modelo alternativo.

 

¿Cuál es la estructura de fondeo según el acuerdo? Algunas versiones
indican que es un capital insuficiente para un funcionamiento
efectivo.

 

El convenio constitutivo define un capital autorizado de 20 mil millones de dólares, pero el capital suscripto es solamente de 7 mil. Primero porque se espera que de los 7 países actualmente participantes -en orden de aparición, Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay y Uruguay- se pase, al menos, a los 12 países de UNASUR. Pero además se intenta que haya distintos tipos de socios. Los países miembros de UNASUR son socios de tipo A, pero hay categorías tipo B y C, que incluyen la posibilidad de que organismos financieros internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), y otras instituciones de desarrollo en la región puedan participar a título individual. El Banco del Sur, que en algún momento alguien veía como un ariete contra la vieja arquitectura financiera, ahora es considerado como un elem

 

Hace tiempo se produjo un importante debate de alcance regional y mundial sobre la forma en que está organizado el FMI. Cuando comenzó a hablarse del Banco del Sur se generaron expectativas acerca de la posibilidad de que se plasmara una estructura de gobierno que actuara como ejemplo para las principales instituciones financieras internacionales. ¿Cómo funciona el órgano de gobierno del banco?

 

La decisión de los presidentes en el acta fundacional firmada el 9 de diciembre de 2007 establece la visión más transparente y democrática:

“un país-un voto” en todos los órganos de gobierno. Tenemos dos básicos: la Junta de Gobernadores y el Cuerpo de Directorio. En estas instancias se funciona sobre la base de este principio, excepto en aquellas decisiones que tengan un nivel de compromiso sobre el capital social pagado del banco, para las cuales se realiza una doble votación -una doble mayoría-, tanto en monto de las acciones como en participación de los países, con lo cual se garantiza la responsabilidad en el manejo financiero y la sustentabilidad del banco. Dado que el capital suscripto se va pagando gradualmente en diez años, al principio no puede haber proyectos demasiado grandes. Si rebasan cierto monto requieren esta doble mayoría, simplemente para garantizar que el manejo de los recursos del banco sea criterioso. El diseño del banco, que se establece en el texto del convenio constitutivo firmado por los presidentes hace algunos días, incluye otro tipo de prioridades. Frente a la contaminación creciente de la banca multilateral de desarrollo existente, en torno de la lógica del consenso de Washington, nosotros ponemos en primer plano una definición de soberanía supranacional que excede los pequeños estados nación y plantea la recuperación de una coherencia económica y productiva en el continente. La construcción del sueño bolivariano de la Patria Grande.

¿Qué tipo de proyectos debería financiar el Banco del Sur desde la perspectiva de la propuesta ecuatoriana?

 

Tenemos cuestiones como la soberanía alimentaria y energética, el cuidado de la salud, la producción programada de medicamentos genéricos, para generar las bases objetivas de una cobertura fundamental de los derechos humanos de los ciudadanos del continente. El financiamiento de la economía popular con el fin de generar alternativas a la medida de las necesidades de las diversas formas que tiene la gente para resolver su situación tanto familiar como comunitaria. El financiamiento de una base crítica en innovación científica y tecnológica, que no solamente promueva elementos estratégicos de avance desde la perspectiva occidental sino que también recupere los conocimientos ancestrales de la gente. Los conocimientos agronómicos, acerca de hierbas medicinales, del manejo de recursos pesqueros y acuíferos, tan abundantes en el continente. El desarrollo de un referente común en cultura, el desarrollo de las artes y de las ciencias. La construcción de una infraestructura que no esté orientada hacia la extroversíon, que no conceda sin beneficio de inventario nuestra ubicación primario-extractivista en la división internacional del trabajo, y que sea funcional a la conexión física de nuestros pueblos, los cuales históricamente han crecido unos a espaldas de otros. La necesidad de generar mercados regionales empezando por la integración y la conexión, cuestiones que incluyen la construcción de carreteras y ferrocarriles. El desarrollo del anillo energético, de presas, de gasoductos y oleoductos, del tendido de electricidad. En fin, una cantidad de elementos que permitan generar una infraestructura que defina una plataforma de productividad del conjunto del continente y que incluya la posibilidad del desarrollo desde los territorios. Es decir, construir condiciones generales de productividad territorial, que viabilicen un desarrollo mucho más equilibrado. Tenemos un potencial hidroeléctrico gigantesco, con reservas de gas y petróleo. Necesitamos crear la infraestructura de transportes, de refinación y buscar los mecanismos más eficientes, desde una perspectiva continental, para distribuir esa energía. Tenemos el cobre necesario para hacer el tendido eléctrico con una capilaridad intensa. Debemos generar sinergias con los elementos de complementariedad entre nuestros países. Necesitamos gestión de la obra pública al interior de cada uno de nuestros países. Nos debemos un manejo adecuado de los recursos naturales, de la biodiversidad. Se trata de generar mecanismos y un diseño específico de las obras que asegure cuidados en el cultivo de esa biodiversidad, que genere condiciones sustentables de convivencia del hombre con la naturaleza.

 

Decías que la reciente reglamentación permite que los organismos financieros formen parte del banco. Queda claro que cuando se intenta establecer este tipo de proyectos, primero se produce una especie de resistencia hegemónica, pero una vez instalados puede ocurrir que sean cooptados o manejados…

 

No solamente eso. El funcionamiento del banco puede ser totalmente desvirtuado respecto del origen innovador con el que nació la propuesta. Por eso es tan importante el acompañamiento permanente de la sociedad civil, de las organizaciones populares, de la academia. Primero, como un elemento de vigilancia crítica, pero también propositiva respecto de cuál debe ser la innovación que está generando el banco, el elemento de apalancamiento de cambio, de transformaciones estructurales, y la capacidad de incidir en la forma de actuar de otras instituciones. Deben crearse las condiciones para el cofinanciamiento proactivo de agendas alternativas que redefinan el eje de las prioridades de la banca de desarrollo existente. Por ejemplo, si el Banco del Sur presenta una serie de proyectos coherentes en torno de la soberanía alimentaria del continente, podría muy bien movilizar recursos de instituciones como la CAF, como el BID y otras, que han tendido, por lo contrario, a la extroversión, la agroexportación, la “pavimentación” de lo que Galeano llamaría las venas abiertas de América latina. Otro de los ejes fundamentales del funcionamiento del banco es la utilización de las monedas nacionales. Por ejemplo, si el Ecuador pide un préstamo al Banco del Sur, una parte vendrá en dólares para atender estrictamente la necesidad de importación de maquinaria y tecnología desde el norte, y otra en pesos argentinos, con los que se contratarán empresas y se comprarán productos argentinos. Otra parte vendrá en reales, con los que se comprarán productos y se contratarán empresas brasileños. La idea es que, a su vez, esas empresas argentinas y brasileñas se comprometan a incorporar componentes importados desde el Ecuador, de manera de evitar que se profundicen las asimetrías estructurales. Uno de los deberes centrales en la formulación, evaluación y la priorización de los proyectos va a estar ligado al componente nacional y regional, y la generación de multiplicadores cruzados en la región, que permitan dinamizar la actividad económica en condiciones de flujos integradores de nuestra economía, generando demandas regionales.

 

Es decir, que el componente de moneda nacional de los préstamos va a asegurar una integración de comercio y producción…

 

Así es. Además, esto abre la posibilidad de realizar préstamos sindicados con la banca de desarrollo local, nacional y subnacional. Por ejemplo, el BNDES puede apoyar un proyecto que presenta el Banco del Sur y se encarga de movilizar los recursos en reales que correspondan al tramo en moneda nacional de ese proyecto específico. Estamos trabajando en otro tipo de manual de proyectos. En Quito tuvimos, hace un par de meses, un taller muy técnico con ambientalistas de las más diversas corrientes en torno del tema ambiental y ecológico, con el objetivo de promover la implementación de instrumentos técnicos en la formulación, la evaluación y la priorización de los proyectos, buscando internalizar las externalidades ambientales. Se trata de ir creando una nueva epistemología y axiología de la acción de la banca de desarrollo.

 

¿Cómo se explican las notables demoras en la puesta en funcionamiento de la institución?

 

Se ha producido una situación muy grave: siete presidentes de la región firmaron el acta fundacional el 9 de diciembre de 2007 y establecieron el mandato de elaborar el convenio constitutivo en 90 días. Este convenio estuvo básicamente listo dentro de los tiempos fijados. Sin embargo hubo una cantidad de dilaciones por situaciones políticas internas de los países. No voy a mencionar exactamente cuáles. En particular los países más grandes tuvieron dilaciones y recién se aprueba ahora. Nos hemos pasado del plazo. El Ecuador ha sido muy explícito respecto de la necesidad de acelerar la creación y puesta en funcionamiento del Banco del Sur y ha realizado diversas propuestas. Una de ellas, por ejemplo, consiste en crear un seguro contra sobreprecios en las obras públicas. Existen ya en algunas tarjetas de crédito, sobre todo en el norte, las cuales sólo le reconocen a las tiendas hasta un determinado límite por la venta de un artefacto, sin ningún tipo de responsabilidad para el cliente. Este último no tiene que pagar ese sobreprecio ni enfrentarse a la compañía. Si la tienda ha vendido con sobreprecio simplemente la tarjeta de crédito no le reconoce la totalidad. Yo creo que, por ejemplo, eso se puede hacer con los organismos seccionales, con los gobiernos municipales y provinciales. Los gobiernos de los países enfrentan una situación muy asimétrica ante las grandes empresas transnacionales. Este sistema puede generar una corrección de problemas de corrupción pero también de abusos en las negociaciones. En primer lugar, supone establecer una condición según la cual, en todo proyecto financiado por el Banco del Sur, las empresas se comprometan a firmar un código de conducta y, segundo, a establecer una serie de mecanismos que eviten sobreprecios en, por ejemplo, el kilómetro de carretera, controlado por grado de dificultad y los elementos que correspondan. Este tipo de operación permitirá, además, ir generando una base de datos con una campana de Gauss respecto a cuál es la media y cuáles son los extremos en las cotizaciones que tienen en América latina las obras públicas financiadas o no financiadas por el Banco del Sur. Si se pone en práctica ¿cómo se va a justificar que otros bancos de desarrollo, sean multilaterales o nacionales, no enfrenten el mismo tipo de opciones? Si las propuestas que está planteando el Ecuador no son las más correctas, bueno, generemos un diálogo, movilicemos las instituciones y la academia para definir otras opciones, acerca del manual de proyectos, etc. Yo creo que el diálogo es el camino en sí mismo. El proceso de construcción del banco es ya un ejercicio válido de deconstrucción, no sólo de la praxis de la banca de desarrollo sino, insisto, de la epistemología y la axiología con la que se ha manejado el concepto mismo de desarrollo.

 

¿Vuelvo a preguntarte entonces, qué es hoy el Banco del Sur?

 

El Banco del Sur sigue siendo una propuesta, pero decodificadora de los tradicionales principios rectores de la Banca de Desarrollo que, se asumía, estaban escritos en piedra. En muchos casos contradice, por ejemplo, la idea original de la construcción del Banco Interamericano de Desarrollo o de la Corporación Andina de Fomento. Cada vez hay una presencia mayor de deuda externa ligada con consultorías, bajo distintos nombres, tales como “combate a la pobreza”, “modernización del estado”… Pero en los hechos los gobiernos se han estado endeudando en estas últimas décadas para financiar consultorías pertenecientes, en muchos casos, a listas cortas de las propias instituciones de desarrollo. Entonces, aquí tenemos una alternativa que está marcando la pauta de un proceso de reforma interna también de estas instituciones. En el Banco del Sur la cuestión de los proyectos está clarísima, porque está ligada a soberanía energética, alimentaria, al cuidado de la salud, al financiamiento de la economía popular, a la infraestructura de conectividad continental. Son metas muy claras.

 

Remarcas que es todavía una propuesta y no una herramienta hoy disponible… Disculpame la insistencia, pues vuelvo a preguntártelo. ¿Por qué se ha retrasado tanto?

 

Creo que el eje fundamental del problema es una miopía histórica de los grandes actores sistémicos. Resulta fundamental mencionar que el mejor negocio del gran capital alemán y francés después de la destrucción de la segunda guerra mundial consistió en aportar al desarrollo de la periferia y la semiperiferia europea de ese momento.

Es decir, a través de transferencias fiscales directas sectores de la gran burguesía alemana y francesa que no se podían ver, que habían provocado la muertes de millones de compatriotas durante siglos, decidieron trabajar conjuntamente, superando una visión racista y chauvinista respecto del resto de Europa, proyectando un proceso de construcción de la nueva Europa. Es eso lo que permite a Europa recuperar, después del desastre de la guerra, el estatus de potencia mundial, algo que hubiera sido imposible bajo otros términos.

Creo que falta esa determinación en los grandes sectores empresariales de América latina, que además están asentados sobre los grandes países de la región. Falta establecer con generosidad un proyecto histórico para el continente. Todavía tienen la visión del capitalismo de la exclusión, del acaparamiento. No piensan en grande, en las posibilidades que se plantean en un nuevo diseño, una nueva estrategia. La posibilidad de ganar vía cantidades y no vía precios, en una situación en la que la construcción de infraestructura, la construcción nacional de América latina, de la patria grande, puede significar posibilidades gigantescas de negocios, no solamente para ellos sino para una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas. Existe una visión demasiado ideologizada respecto de lo que se está construyendo. Como esta iniciativa no vino desde el norte, con el sello de alguna universidad norteamericana, del fondo monetario internacional, del banco mundial o de sus consultores, entonces simplemente no vale. Estamos viendo que, al contrario, el haber perdido estos dos años significa haber impedido la movilización de recursos que existen en el continente. Esta es otra cuestión fundamental. No sostenemos la visión tradicional de la ayuda al desarrollo, asimétrica y vertical, desde el norte. Estamos planteando que tenemos recursos generados en el continente, que es necesario reciclarlos para crear algo mucho más importante que un Plan Marshall en América latina. Necesitamos crear la institucionalidad que permita reciclar los recursos tan dolorosamente generados en el continente y que ahorita se fugan sistemáticamente hacia el norte, hacia actividades especulativas que financian, en muchos casos, al tesoro norteamericano y aventuras guerreristas, como las invasiones en Irak, Afganistán y, ahora, la extensión de la guerra a varias otras partes del mundo. Eso se hace exportando capitales desde una América latina que necesita invertir en producción, en la superación de sus debilidades y retrasos estructurales, no solamente en términos productivos sino sociales.

 

Al principio mencionaste la propuesta de una arquitectura financiera para la región. ¿Qué vinculación tiene esta posibilidad de utilizar recursos propios con la idea de una moneda regional?

 

Está totalmente ligado. En la propuesta ecuatoriana son las sinergias generadas por los tres pilares las que van a permitir establecer una condición necesaria aunque no suficiente para el desarrollo alternativo.

 

Nuevamente, estás hablando de la propuesta ecuatoriana… Es decir, que aún no forma parte de los acuerdos que dieron lugar al Banco del Sur…

 

Ni están todos los que son ni son todos los que están. Por ejemplo, en el caso del sucre ya están anidadas todas estas propuestas fundamentales en torno de un elemento tiene que verse desde una perspectiva integral. El diseño ecuatoriano es pragmático acerca de las posibilidades políticas efectivas, lo que constituye un tema de negociación muy dura. En este sentido el diseño ha sido modular desde el principio. Es decir, cada componente puede empezar a funcionar desde una instancia mínima por separado aunque, obviamente, lo más apropiado sería que funcione como parte de una propuesta integral. Además, de carácter modular, en el sentido de un diseño portable, susceptible de ser replicado. Estas características permiten su despliegue en marcos institucionales diversos. Recapitulemos los que hemos hablado hasta ahora acerca de la banca de desarrollo. Esta no sólo tendrá otras prioridades sino que también constituye otra forma de funcionamiento de la banca de desarrollo, incluyendo la posibilidad de endeudarse y prestar en monedas nacionales. Este esquema sólo podrá desplegarse en plenitud cuando tengamos el Fondo del Sur, una reformulación de la banca central con un fondo común de reservas y otros mecanismos que permitirán establecer condiciones de defensa frente a la actual turbulencia internacional, frente a esta guerra económica. Hoy la iniciativa del sucre es el elemento más avanzado de esta nueva construcción monetaria regional. La idea es que, así como existen Derechos Especiales de Giro (DEGs) -vetados durante cuarenta años por los Estados Unidos y desbloqueados por iniciativa del G192 en la asamblea de Naciones Unidas convocada por el presidente Miguel d’Escoto para discutir la crisis mundial, permitiendo la emisión del equivalente a 250 mil millones de dólares que ya están acreditados en los bancos centrales de todo el mundo- habría que hablar también de “derechos regionales de giro”, usando estos DEGs en el nivel global como prestamista de última instancia. Un instrumento de este tipo nos permitiría tener una estructura regional capaz de aprovechar condiciones de señoreaje y que podría reproducirse fractalmente en la movilización de recursos en circuitos locales, regionales y territoriales. Ello permitiría movilizar las fuerzas productivas locales y evitar la exportación permanente de capitales con la que funciona la “ley del embudo”, como la llamamos en el Ecuador, por la cual las regiones más atrasadas de nuestros países terminan exportando a las regiones más modernas, más acomodadas, fugándose desde allí inclusive hacia los mercados especulativos y financiando en parte fraudes y corrupción. De no existir estos mercados de capitales y las formas con que operan, se puede tener la certeza que la hegemonía del dólar y los privilegios exorbitantes que denunciaba ya De Gaulle hace más de cuarenta años, con la forma en que operan los Estados Unidos en el manejo de su complejo militar industrial, no podrían sostenerse.

 

Afirmás que el sucre es la propuesta monetaria más desarrollada de la región. ¿Por qué?

 

Constituye el tercer pilar, con la característica de ser -insisto- un modelo modular y portable. Es decir, podríamos tener varios diseños de  sucre. El Ecuador, por ejemplo, ha presentado un esquema de sucre para un fondo bilateral exclusivamente con Venezuela, con el fin de replantear las negociaciones con la Unión Europea. También ha planteado un instrumento similar para abrir otro tipo de relaciones con China y Rusia. El acuerdo de swaps que está desarrollando ahorita China con la Argentina y el Brasil recoge este nuevo mecanismo de medios de pago alternativos. El sucre es básicamente una tarjeta de crédito que los bancos centrales se abren unos a otros. Básicamente empieza con eso. Es una herramienta que podría funcionar a la perfección en torno de la cuestión de los multiplicadores cruzados. Un sistema de crédito recíproco que se abren los bancos centrales unos a otros para financiar y promover exportaciones en circunstancias en que, además, existen problemas en el comercio internacional y su financiamiento. El diseño del sucre es gradual. Puede empezar con lo mínimo e ir creciendo, como una tarjeta de crédito. Su crecimiento en el tiempo puede ir generando más y más funciones de defensa de las monedas nacionales. A diferencia del euro, el sucre genera las condiciones, el paraguas que ampara una recuperación de las funciones y las propiedades de las monedas regionales y medios de pago alternativos, inclusive en el nivel territorial. El sistema funciona a través de una liquidación bruta, en tiempo real, de las transacciones en sucres -que son títulos valores desnacionalizados- y una liquidación de los saldos al final de un período de seis meses, que hace que los bancos centrales reconozcan en dólares las diferencias que tienen con los otros bancos centrales. Estamos creando un sistema para darnos crédito a nosotros mismos a través de varias instancias. La primera línea de crédito consiste en tener al sucre como medio pago en lugar del dólar, liquidándose solamente los saldos, hecho que supone un ahorro gigantesco de divisas. En segundo lugar, los bancos centrales tendrían una línea de sobregiro en sucres. La tercera línea es un fondo, pequeñito, que habilitaría el financiamiento multilateral, y una serie de acuerdos bilaterales que, una vez cumplido el plazo de los seis meses, permitirían que los bancos centrales cuenten con una reserva en dólares adicional o una postergación adicional para la liquidación en dólares, lo cual abre una situación muy flexible en las condiciones del financiamiento de los flujos comerciales entre nuestros países. Sobre estas bases tendremos la capacidad de integrar a nuevos actores, nuevos productos, nuevas mercancías y nuevos mercados.

Ya no dependes necesariamente, entonces, de la espontaneidad del mercado sino que puedes generar con el sucre, una serie de incentivos adicionales que tornen viables flujos comerciales que normalmente, ahorita, tienen un umbral de entrada demasiado alto. Y ahí comienza la cuestión de la gradualidad. Es decir, la utilización incremental del sucre influye en la opciones en que puedes utilizar tus saldos, ya sea como empresa privada, como institución pública o de la economía popular. Para pagar impuestos, aranceles, créditos de la banca pública. Eso depende de cada país. Allí empieza a generarse un ámbito de circulación del sucre sobre el cual vas construyendo otras posibilidades y vas construyendo la capacidad de ir generando señoreaje. Ahora, esto te abre una gama muy interesante de opciones en términos de incentivos a participar en el mecanismo. Por ejemplo, la creación de un seguro de exportaciones en sucres que, en la medida en que no tiene costo fiscal, podría generar un mecanismo de mercado muy barato, oportuno para la participación de actores en un ambiente de incertidumbre tan fuerte como el que se está viviendo ahora por la crisis. Este mecanismo se inspira, en términos generales, en la propuesta del BANCOR de Keynes de la época de las discusiones de Bretton Woods. Pero, obviamente, Keynes la tenía muy fácil, en primer lugar, porque se trataba de un mecanismo universal y obligatorio. En segundo, porque era una situación vertical, decidida desde arriba y que todo el mundo tenía que asumir. En nuestro caso se trata de un mecanismo competitivo, no obligatorio, que debe ganarse su presencia, su espacio en un terreno muy asimétrico, muy “cuesta arriba”. Desde esa perspectiva, nosotros hemos diseñado una propuesta y un mecanismo que se tiene que legitimar y validar en el contexto de nuestras condiciones, con países pequeñitos, muy frágiles, entre los que se genera un esquema de comercio exterior cuyos excedentes locales, sus superávits, de alguna manera se convierten en instigadores de un déficit estructural global. En ese sentido la cuestión es muy endeble, muy frágil. Por eso hemos tenido que ir adecuando el diseño a distintas condiciones, desde la dolarización ecuatoriana a la total flotación en Nicaragua y los controles de cambio en Venezuela y Cuba, y el manejo del comercio exterior por empresas estatales de esta última. Y lo hemos hecho. Hemos armado las condiciones que permiten que todos los esquemas tengan algo que ganar.

Esta compatibilidad de incentivos garantiza o, mejor dicho, fomenta la esperanza de que otros países puedan integrarse a ese esquema. Por ejemplo, la presencia de la Argentina, del Brasil, sería ideal justamente para promover estas condiciones de un comercio, de un mercado, de una dinámica de mercado regional que permita compensar la caída de precios y cantidades de los mercados de afuera. Con la ventaja de que podríamos hablar de flujos de comercio inclusive programados, es decir, podríamos establecer una serie de metas, mecanismos para definir el tipo de productos y la cantidad de productos que van a formar parte de una canasta de relaciones que permita compensar los déficit y superávits en determinadas condiciones. Es decir, aquí el eje central del mecanismo -en parte de inspiración keynesiana- está relacionado con la responsabilidad compartida de los países superavitarios en las distintas líneas de defensa del crédito que te mencionaba hace un momento.

 

Durante el último tiempo han aparecido opiniones que, si bien no critican las propuestas como las que mencionás, sostienen que el tiempo de las alternativas heterodoxas ha pasado porque habrían disminuido los márgenes de maniobra. Por imperio de la crisis internacional y el temor a las viejas y clásicas crisis del balance de pagos, proponen una revinculación con el sistema financiero internacional ¿Cuál sería tu respuesta a argumentos de este tipo?

 

Que al contrario. Yo creo que hay que apurar la construcción de la nueva arquitectura financiera. Justamente hemos empezado a plantear el segundo pilar, referido a la reformulación de la banca central. Primerito, la banca central tiene que superar el dogmatismo neoliberal de los últimos años y reconocer que puede ser incluso autónoma pero no extraterritorial. La banca central forma parte de nuestros países, tiene una responsabilidad con nuestras naciones. En ese sentido, debe ser muy proactiva en términos de dar respuestas a los retos gigantescos que te plantea la crisis. Esta es una crisis de nuevo tipo, nueva en su ferocidad, en su profundidad, en las dimensiones cuestionadoras de aquello que se asumía desde el pensamiento único en las últimas décadas. Los bancos centrales están muy imbuidos de ese asunto. Creo que hay que partir del análisis concreto de la situación concreta. ¿Cómo va a lograrse un funcionamiento más eficiente, más transparente, más ágil, más oportuno, que permita a nuestros países defenderse frente a la crisis? Por ejemplo, las posibilidades de ataques especulativos contra las monedas nacionales, contra las reservas monetarias, con corridas bancarias, con la construcción artificial de escasez y carestías, de acaparamiento. La cuestión del lavado, de la volatilidad en el manejo de capitales. Todo esto requiere respuestas concretas y no desde el dogmatismo ideológico. ¿Por qué tienen que ser tabú los controles de capitales? Mira, hoy los bancos centrales tienen plataformas informáticas absolutamente homologadas. No hay ninguna dificultad para que los bancos centrales estén conectados directamente unos con otros, sin necesidad de pasar por el SWIFT(1). No estamos hablando de eliminarlo sino de ampliar, como alternativa, las posibilidades de trabajo directo entre bancos centrales sin la necesidad de pasar por el SWIFT y la Reserva Federal de los Estados Unidos dado que no solamente es ineficiente sino que además se paga peaje por cada transacción financiera. Los bancos centrales podrían conectarse casi inmediatamente y, por ejemplo, generar un mercado de capitales virtual que permitiría salir con gran agilidad salir dos o tres veces por semana, en situaciones rutinarias, a los mercados de manera ágil y barata, tanto con títulos del banco central en el manejo de liquidez como títulos del fisco para el manejo de caja fiscal. Solamente la generación de este mercado de capitales virtual con la conexión en línea de los bancos centrales podría crear un elemento de eficiencia terrible en el funcionamiento de las transacciones privadas pero también en la gestión del fisco y de banca central. La creación de este mercado continental reduciría los costos por escala, por enfoque, y generaría una cantidad de elementos estacionales, muchísimo más suaves, sin los riesgos innecesarios que hoy por hoy se están enfrentando en estos compartimientos estancos con los que funcionan los mercados de capitales. Además, en el futuro permitiría la creación de otro tipo de opciones de financiamiento para las mipymes, como títulos valores desmaterializados, no sofisticados de renta fija o cuasi fija, que canalicen recursos del ahorrista de medianos y pequeños ingresos hacia el productor. Hay una cantidad gigantesca de opciones. A su vez, por sí sola, la creación de un mercado regional de títulos valores del banco central y del fisco podría reducir el nivel óptimo de reservas que cada país tiene que asegurar. Es decir, con el mismo parámetro de aversión al riesgo y el mismo entorno de riesgo ambiente, podrías tener un monto de acumulación de reservas mucho menor por el hecho de la agilidad de acceder a un mercado de capitales mucho mayor. Segundo punto, la posibilidad de generar un mecanismo de gestión común de reservas. Este instrumento opera con el mismo principio de cualquier seguro, es decir, enfrentar el riesgo individualmente te obliga a tener reservas mucho mayores que las que tendrías con un pool de riesgos. Desde la propuesta ecuatoriana creemos que se pueden establecer rápidamente mecanismos con un fondo común de reservas para reducir ese monto óptimo de reservas que cada banco central individualmente debe asegurar, liberando recursos para otro tipo de opciones viabilizadas a través de los otros pilares, como la banca de desarrollo y la moneda regional.

 

Te escucho decir esto y pienso que, a pesar de la fortaleza financiera que ha mostrado la región, tenemos un alto riesgo sistémico…

 

Vamos a eso. Hablábamos de conectar a los bancos centrales, de crear un mercado virtual para títulos valores de banca central y de fisco. Segundo, un fondo común y gestión común de reservas. Tercero, una matriz de swaps, una matriz de créditos recíprocos entre bancos centrales. Cada una de estas iniciativas va reduciendo el monto óptimo de reservas individuales. Cuarto, la generación de facilidades específicas de emergencia, líneas de emergencia, para la caja fiscal y para balanza de pagos, un seguro de emergencias, que podría estar asentado sobre instituciones ya existentes, como el propio Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) si logra sacudirse de la situación de inmovilidad en la que está ya hace mucho tiempo. El Fondo Voluntario Internacional es mucho más proactivo que el FLAR. El grado de incertidumbre y vulnerabilidad de las economías latinoamericanas ahorita es gigantesco y lo que estamos haciendo es construir las condiciones necesarias, no suficientes, para empezar a defendernos en serio. Ahorita ¿qué evita que haya un ataque especulativo contra el país de América latina con mayor cantidad de reservas? Nada.

 

En última instancia se puede generar todo ese nuevo sistema financiero regional, pero si se basa sobre las reservas que tiene individualmente cada banco central para financiarlo, una fuga significativa puede ponerlo en crisis…

 

Es que hay otra cuestión. Con todas estas condiciones creas un espacio monetario regional y empieza a tener efecto la fiducia, la confianza que tiene la región en la región misma, en darnos crédito a nosotros mismos. En la Asamblea General de las Naciones Unidas de octubre pasado el Ecuador propuso establecer estos acuerdos monetarios de bloques regionales con el objetivo de defender ciertos compromisos de paridad y estabilidad cambiaria sobre la base de procesos de convergencia macroeconómica que ahora sí pueden tener este respaldo. Es una cuestión que se autoalimenta. Tú tienes un compromiso de estabilidad cambiaria que puede ser de lo más liviano o de lo más institucional. O puedes tener incluso niveles de retaliación si quieres. No importa. Pero no te sirve de nada si no tienes algún tipo de respaldo institucional detrás. Aquí están estos tres pilares que permitirían ir creando condiciones, aunque sea en el margen, adicionales, para hacer cumplir esos objetivos cambiarios y de convergencia macroeconómica. Hoy por hoy no existe nada más allá de la buena voluntad, de buenos deseos. En las actuales condiciones, en el momento en que se despliegue un ataque especulativo contra un país de América latina y se detone una guerra de devaluaciones, todo lo que se ha hablado, todo lo que se ha hecho, en términos de integración latinoamericana, tanto en términos tradicionales como de nuevo tipo, se va al cajón de la basura. Todo. En septiembre y octubre del año pasado ya tuvimos un primer episodio. Y dijimos “ups, es una corrección de mercado”. Estamos hablando de una situación en la que objetivamente el continente tiene que ponerse a pensar con mucha responsabilidad y seriedad qué evita que cualquiera de estos días ocurra lo mismo que en el efecto tequila en México o en el ataque especulativo del Sr. Soros en contra del Banco de Inglaterra y del Banco de Italia en 1992. O lo que pasó hace sólo seis meses en Rusia donde, en cosa de un mes y medio, se perdieron 30 mil millones de dólares en reservas, de la manera más impune, porque no se pudo hacer nada. Yo llamo a los bancos centrales, a las entidades de supervisión, a las entidades regulatorias, a los ministerios de economía, a la academia, a los analistas económicos a discutir, por favor. No es que yo tenga el monopolio de la verdad, discutamos qué evita que esto ocurra. Y, por favor, no me vengan con el cuento de los fundamentals. En ninguna parte han funcionado los fundamentals. Y con la actual distorsión en los mercados financieros, de commodities, que existe por la especulación, por la creación de burbujas financieras, con la inyección gigantesca de miles de millones de dólares desde los bancos centrales y las tesorerías del norte, nadie con un gramo de sensatez y grado de honestidad intelectual puede hablar ahorita de los fundamentals. Si es que en algún momento tuvo sentido hacerlo… Ahora está claro que aquella hipótesis de los mercados eficientes jamás tuvo cimientos sólidos para sostener un razonamiento. Ahora me parece absolutamente absurdo.

 

Notas

(1)Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication

*Economista IADE. Docente de la UBA.

Especial para IADE/Realidad Eco

La dictadura de los banqueros

Viernes, noviembre 6th, 2009

Luis Alsó

Publicado por Rebelión 

El poder político real es ejercido a nivel mundial por un pequeño grupo de individuos sin escrúpulos que se encuentra en EE.UU., un país gobernado por dirigentes de sociedades secretas, que coincide que son los dueños de los seis principales bancos. Este pequeño grupo dirigente constituye el cerebro que domina el mundo”.

Louis de Brouwer, consultor de la ONU-UNESCO.

 

En las manifestaciones con motivo de la huelga general del pasado 19 de marzo en Francia, la pancarta de cabecera rezaba: “El pueblo antes que los banqueros”. En EE.UU. la furia popular se ha desatado hasta el punto de que se aconseja a los dirigentes de bancos y de AIG que no salgan a la calle con nada que les pueda identificar. En Inglaterra tambien se ha desatado la caza del banquero: Fred Goodwin, consejero delegado del Royal Bank of Scotland, se halla en paradero desconocido despues de recibir amenazas. El pueblo, empobrecido y airado, empieza a identificar al enemigo.

Los ciudadanos asisten estupefactos al espectáculo de unos gobernantes que esquilman las arcas públicas para salvar a una banca que no responde ante ellos, ni ante nadie, sobre el destino del dinero que reciben; unos gobernantes que parecen impotentes o resignados ante ella. La razon de esa parálisis-sumisión es porque, en su inmensa mayoría, están puestos ahí por ella, que los coopta o financia sus campañas electorales (Sarkozy y Gordon Brown son protegidos de la banca Rostchild; y Obama está virtualmente secuestrado por Wall Street); los pocos restantes están estrechamente “vigilados”. Son los gobiernos, pues, los que responden ante la banca y no al revés. Por otra parte, los bancos centrales, supuestamente independientes, son, en realidad, tentáculos del clan banquero para consolidar su poder mundial, y tampoco responden ante nadie ni son elegidos democráticamente (el analista mexicano Alfredo Jalife Rhame se refiere a ellos como “la dictadura centralbanquista”).

No existe en las constituciones ni en los programas electorales de los países con economía de mercado ninguna ley o principio que diga que cualquier empresa privada puede quebrar excepto los grandes bancos, ya que -hayan hecho lo que hayan hecho- “son demasiado importantes para dejarlos caer”. Una declaración semejante supondría una arbitrariedad y una vulneración de las reglas de dicha economía de mercado, salvo que se considerase a los bancos rescatados como empresas semipúblicas, bajo control, por tanto, del Estado; pero en el neoliberalismo la nacionalización de la banca está, por principio, excluída. Y sin embargo el lema -no declarado- “la banca primero” ha estado como una regla de oro detrás del comportamiento de todos los gobiernos occidentales, que saquean sin pudor los fondos publicos (¿no deberían ser procesados por malversarlos?) como si el reflotamiento de la banca privada constituyese una prioridad sobre cualquier otro problema económico o social. Las reticencias para salvar a la General Motors, empresa emblemática de la industria estadounidense, contrastan con la ayuda inmediata e incondicional recibida por el Citibank, ejemplo perfecto de banster (banco ganster). Este inicuo salvamento de los victimarios con dinero de las víctimas, dejando a éstas en el más completo desamparo, no tiene precedentes en la historia de las modernas democracias y desvela que los gobiernos neoliberales son meros instrumentos de una, hasta ahora camuflada, dictadura de Los Banqueros (con mayúscula, para referirnos a la gran banca, pues la pequeña está siendo absorbida por ésta).

El crédito bancario asequible es fundamental para el funcionamiento de la economía productiva capitalista. Su corte brusco y prolongado –y la inoperancia de los gobiernos- está dejando miles de pequeñas y medianas empresas quebradas y millones de trabajadores en paro. Cuando, tras un largo rescate -el Banco de Inglaterra prevé una década de resaca bancaria- vuelva a fluir habrán desaparecido muchos de los que lo necesitaban y los daños económicos y sociales serán cuantiosos e irreversibles. La reciente reunión del G20 que, presidida por los que crearon la crisis (¡la zorra al cuidado de las gallinas!), se autoarroga la representación del planeta, mantiene el principio de “la banca primero” entre otras medidas para, previo maquillaje, reflotar el sistema y empobrecer más aún a la gente. Como dice Lyndon Larouche, las recetas del G20 “acabarán con el paciente”. Todo ello justifica el calificativo de Juan Torres López de “crimen contra la humanidad” aplicado a esta política. 

Un poco de historia

La cita que encabeza este artículo corresponde a unas declaraciones hechas hace más de una década. Sin embargo, pese a la caída de Lheman Brothers (mas bién una estratégica “demolición controlada”) y la absorción de Merrill Lynch, no ha perdido actualidad: el clan de los grandes banqueros sigue siendo, básicamente, el mismo; y a la siniestra secta Bildelberg, presidida por ellos, se la señala como “gobierno mundial en la sombra”. Recientemente, Daniel Kaufman y Simón Johnson, ex economistas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional respectivamente, denunciaban un “golpe de Estado” de la banca estadounidense, que en la última década corrompió a los políticos para que evitasen cualquier regulación o control de su actividad, propiciando la aparición de burbujas especulativas. Pero la historia de ese “golpe” viene de mucho más atrás.

Hay que remontarse al nacimiento de la FED (Reserva Federal Estadounidense) en 1913, una asociación de bancos privados que consigue asumir en régimen de monopolio importantes prerrogativas del Estado. Previamente, en el siglo XIX , la familia europea de los Rostchild había desembarcado en EE.UU. para asociarse con John Rockefeller I y formar un poderoso lobby de grandes banqueros e industriales en aquel país. A principios del siglo XX este clan ya había instalado allí diversas sucursales de lo que llamaron Federal Reserve Banks (conocida como la FED), una asociación de bancos privados con tal capacidad de presión que en aquel año consiguió del presidente Woodrow Wilson la autorización para emitir en exclusiva papel moneda con garantía del Estado y manejar los tipos de interés. Se dice que algún presidente que trató de revertir esta insólita situación murió en el intento. Cuando, después de la segunda guerra mundial el dólar sustituye al oro y deviene moneda-patrón, el poder económico-financiero de ese grupo de banqueros privados se expande internacionalmente. Este poder se multiplica hasta convertirse en la cúpula del poder capitalista mundial cuando, a partir de la crisis de los años setenta, la economía se financieriza y liberaliza (consenso de Washington) y el capital financiero pasa a dominar toda la economía productiva.

Como decíamos en otro trabajo, todo poder económico acaba convirtiendose en un poder político. En estrecha alianza con el poderoso complejo industrial-militar, la FED, en efecto, ha acabado controlando la política interior y exterior de la potencia mas grande del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. Ya lo predecía en el siglo XIX, con profética lucidez, uno de los padres de la patria norteamericana, Thomas Jefferson, cuando, a la vista de las intrigas de los banqueros, avisaba: “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a ellos privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron”. En esas estamos: millones de estadounidenses duermen en carpas o en automóviles en las afueras de las grandes ciudades.

Para desarmar la dictadura

Como si de un anti Robin Hood se tratara, el G20 busca, con sus recetas, perpetuar la criminal succión de riqueza de abajo hacia arriba; es decir, robar a los pobres para ayudar a los ricos. Ello nos acabaría abocando, como avisan algunos analistas, a una situación neofeudal: todos los derechos y todo el poder económico concentrado en unos pocos que someten a la servidumbre a la inmensa mayoría de la humanidad. Creen poder ahogar su previsible rebelión con sofisticadas técnicas de control social y eliminando a una buena parte de ella con un “caos controlado”. Antes de que estos nuevos señores feudales -que, como los de la Edad Media, son tambien “señores de la guerra”- lleven a cabo sus criminales propósitos y consoliden su dictadura, tenemos que derribar los pilares en que asientan su poder. Esos pilares son cinco: la erradicación de la banca pública, la red de bancos centrales seudoindependientes, los paraísos fiscales, el patrón-dólar y, en última instancia, el poder militar.

Empecemos por los más problemáticos: los paraísos fiscales fueron objeto de una condena formal en la última reunión del G20, pero, en la práctica, seguirán funcionando en los centro del poder financiero, Estados Unidos e Inglaterra. No obstante, la conciencia de su carácter criminal se extiende por el mundo y, si persistimos en su denuncia, cada vez será mas difícil seguir operando con ellos. En cuanto al dólar, atraviesa también una profunda crisis (China, alarmada, pidió sustituirlo por “derechos especiales de giro” del FMI en el G20) y, a la larga, su papel es insostenible por su falta de respaldo y la proliferación de monedas regionales u otros medios de intercambio. Algunos analistas -como el citado Jalife Rhame- piensan que la banca “anglosajona-israelí” desencadenaría una tercera guerra mundial si viese la hegemonía del dólar directamente amenazada. No obstante, ésta sería inevitable con la deshumanizada mentalidad de estos banqueros-guerreros. Como dice Danielle Bleitrach, comentando un trabajo de Rémy Herrera en la revista Afrique-Asie, “las dimensiones económicas y militares de la crisis están estrechamente relacionadas: la guerra agrava los desequilibrios de la economía estadounidense que las altas finanzas tratan de resarcir por medio del saqueo y la guerra perpetua..”.

Mas viable, de forma inmediata, sería una ofensiva contra los otros dos pilares, empezando por la reivindicación de una banca pública sin ánimo de lucro y democráticamente controlada. Como decíamos al principio, la conciencia de la responsabilidad de la banca privada respecto a la grave crisis que padecemos se extiende por todos los países occidentales. La indignación no se circunscribe a las clases populares, sino que abarca también a pequeños y medianos empresarios, víctimas directas del recorte del crédito. Pese a que, previsiblemente, los gobernantes lacayos presentarán una resistencia numantina, no podrían mantenerla por mucho tiempo, pues, a medida que avance la penuria, la presión social les desbordaría: se trata simplemente de exigir que el dinero de nuestros impuestos venga en nuestra ayuda y no en la de la odiada banca. Se trata, como dice Michel Husson, de reivindicar el crédito como un servicio público. La consecución de este objetivo -para el que habría que desplegar y combinar todas las formas de movilización ciudadana- supondría un torpedo en la línea de flotación de la dictadura de Los Banqueros. Facilitaría, además, la ofensiva contra los bancos centrales “independientes”, con los cuales una banca nacionalizada devendría incompatible; y, posteriormente, contra los paraísos fiscales y los gastos militares. En la UE esta movilización debería hacerse en dos frentes, el nacional, el europeo; para intentar coordinarse después con EU, donde la indignación ciudadana es aún mayor.

Decía recientemente el ex congresista y ex candidato presidencial Ron Paul, uno de los pocos políticos estadounidenses que se ha pronunciado por el cierre de la FED, afirmando que es una organización secreta insconstitucional: “Nos acercamos no a un fascismo al estilo Hitler, sino a otro de apariencia más suave, que se manifiesta en la pérdida gradual de libertades civiles, en el que las corporaciones lo dirigen todo… y el gobierno está en la misma cama con el gran dinero”. Le faltó señalar una similitud con el hitleriano: con una confianza ciega en su siniestra “agenda oculta”, este neofascismo sueña también con un imperio que dure mil años. Pero como aquél -y como todos los imperios- nos llevará, si no lo desarmamos, a un escenario de barbarie y destrucción.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

The Independent

Martes, octubre 27th, 2009

 James Moore

Con los bonuses de la City alcanzando este año la espectacular cifra de seis mil millones de libras esterlinas, el gobernador del Banco de Inglaterra se hace eco de las palabras de Churchill en su devastadora condena de los bancos.

El gobernador del Banco de Inglaterra lanzó un devastador ataque al comportamiento de la industria la pasada noche, pocas horas antes de que uno de los principales think tanks económicos hiciese públicos recientes datos que muestran que el total de pagos de bonuses a los trabajadores de la City se elevará en enero a los seis mil millones de libras esterlinas.

Mervyn King describió el billón de libras que han recibido los bancos en concepto de apoyo por parte de los contribuyentes como “pasmoso” e “insostenible”. Dijo: “Por parafrasear a un gran líder en tiempos de guerra,  nunca en el campo del empeño económico tan pocos han poseído tanto dinero. Y aún podría añadirse: con tan pocas reformas, además.” King expresó que los bancos emprenden grandes riesgos porque saben que serán rescatados y porque son vistos como “demasiado grandes como para dejárselos caer” y reclamó amplias reformas en la manera en que son supervisados.

Sus palabras avivarán sin duda la discusión sobre el apoyo de los contribuyentes al sector y cómo los banqueros están recibiendo ese mismo dinero. El Centro para la Investigación Económica y Empresarial (CEBR, por sus siglas inglesas) arrojará gasolina al fuego con sus cifras, que muestran un aumento del 50% en los bonuses de este año en comparación con los pagos del año pasado, de cuatro mil millones de libras esterlinas para toda la industria.

La semana pasada Goldman Sachs, que se enfrenta a una creciente presión política y ciudadana por sus multimillonarios bonuses, rebajó la proporción de ingresos a percibir y contrató a una consultoría especializada en filantropía para considerar una donación a la caridad. Pero aún pagó 5’4 mil millones de dólares en 2009, lo que suma hasta los 16’7 mil millones de dólares hasta el año en curso, tras informar de beneficios en el tercer cuatrimestre por 3’2 mil millones de dólares.

Douglas McWilliams, presidente ejecutivo del CEBR, declaró que una falta de competición estaba permitiendo a los bancos amasar gigantescos beneficios, una cuestión que King retomó ayer por la noche ante los representantes de diferentes organizaciones empresariales escocesas en Edimburgo.

McWilliams señaló que “los beneficios de los bancos han aumentado acusadamente este año, reflejando la falta de competencia del mercado. Cualquier intento por enfrentarse a los bonuses o caerá en saco roto o resultará muy peligroso a menos que apunte a la cuestión de la falta de competencia.”

Las noticias de las cifras provocaron la indignación de políticos y sindicalistas en un ambiente de descontento creciente hacia el comportamiento de los bancos, en una época en que el desempleo no para de aumentar y mucha gente ha perdido ya su empleo y sus hogares.

El secretario general de la TUC [Trade Union Congress; la central sindical británica] Brendan Barber declaró que “los bonuses pueden ser inferiores este año a los extraordinarios del 2007, pero una mina de oro de 6 mil millones de dólares sigue apareciéndose como absurda, cuando se tiene en cuenta la profunidad de la crisis financiera a la que su codicia e imprudencia han arrojado las economías del mundo entero. Sólo como  resultado de los rescates financieros, pagados con dinero del contribuyente, el sector financiero ha podido ser mantenido en funcionamiento, y aún los bancos siguen sin mostrar signo alguno de cambio en su comportamiento.”

El portavoz del tesoro liberal-demócrata Vince Cable declaró que “el enorme incremento en los bonuses no refleja de ningún modo la contribución que los banqueros han hecho a la economía. Estos bonuses proceden del hecho que los bancos están ganando dinero de sustanciales préstamos gubernamentales y que son capaces de cosechar mayores beneficios porque la competición es menor. Lo que resulta particularmente mortificante es que todas sus actividades están financiadas por los contribuyentes.”

Pidió a los ministros que “pusieran freno a la indignación pública” poniendo fin a lo que llamó “prácticas anticompetitivas.” Añadió que los banqueros deberían pagar “la parte de los impuestos que les corresponde.”

El ministro del Tesoro tory a la sombra, Mark Hobain, aclaró que un futuro gobierno conservador consideraría emplear el sistema impositivo para tomar medidas enérgicas contra los pagos de bonuses excesivos. “El apoyo del contribuyente fue para apuntalar los bancos, no las cuentas corrientes de los banqueros. Esperamos que las nuevas reglas internacionales funcionen. Pero, si encontramos que el dinero que debería ir a fortalecer los balances bancarios se desvía sin razón alguna a aumentar el pago de bonuses, hemos de tener el derecho a emprender a acciones, y eso incluye la utilización de los impuestos.”

La reacción de la City fue más queda. Angela Knight, directora ejecutiva de la Asociación británica de banqueros (BBA, por sus siglas inglesas), ya ha pedido a la gente que “deje atrás” el escándalo de los bonuses. Ha añadido que los bancos en el Reino Unido han aceptado tomar medidas para restringir los pagos después de haber sido llamados al 11 de Downing Street para reunirse con el ministro de la City, Paul Myners.

Knight declaró que “estos cálculos se han producido, de manera muy clara, debido a los anuncios de algunos bancos de inversión estadounidenses que allí operan; no reflejan lo que está ocurriendo en la industria bancaria del Reino Unido. En el Reino Unido, los bancos se han sometido a restricciones muy significativas. No hay indicaciones de ningún tipo por parte de los bancos británicos de que pagarán cualquier tipo de bonus este año bajo nuevos criterios.”

David Buik, estratega de BGC Partners, una empresa de brokers monetarios de la City, también dijo que los bonuses pagados este año estarían sujetos a nuevas restricciones, incluídas medidas diseñadas para vincularlos a las acciones a largo plazo de los bancos y permitir a los empleados “recuperar” los pagos si los operadores responden mal.

“Comprendo la rabia que hay ahí fuera y acepto que ha habido malas prácticas en el pasado”, dijo. “Pero si se quiere que los bancos recuperen su salud y paguen la inversión de los contribuyentes, ha de emplearse a los mejores, y eso cuesta dinero. La ronda de este año de bonuses será pagada de manera aceptable, mientras que en el pasado nunca lo fue.”

Vuelven los bonuses: las marcas de lujo experimentan un repunte

Las empresas de mercancías de lujo se preparan para un incremento de sus ventas mientras la City espera un incremento del 50% en sus bonuses.

Peter Rollings, director ejecutivo de la inmobiliaria Marsh & Parsons, que opera en el mercado de los suburbios de Londres, dijo que “sin ninguna duda” habría un incremento en la venta de viviendas. Dijo que “esto es maravilloso para nosotros. Sin nunguna duda [los bonuses a los banqueros] están afectando positivamente a nuestro negocio. Hay muchos más compradores en el mercado. La semana pasada vendimos una casa a un precio superior en un 5% al precio más elevado del mercado en julio de 2007. El precio que pedíamos era de 3.500.000 libras esterlinas. Recibimos tres ofertas y al final nos quedamos con una que superaba ese precio.”

Simon Staples, de la empresa de vinos Berry Bros, dijo que su compañía normalmente veía un incremento de las ventas el 12 de enero de cada año, cuando los mejores vinos de Borgoña son embotellados, pero que este año ya estaba recibiendo pedidos para entonces. “En los últimos tres o cuatro meses ha aumentado vertiginosamente el interés”, comenta. “Actualmente anunciamos los nuevos vinos via Twitter, y con esto, el día equivalente con el Burdeos ha visto como recibía un mayor interés.”

Un portavoz de la compañía de yates Sunseeker declaró que el negocio estaba en auge después de una muestra de embarcaciones en Southampton el pasado mes de septiembre, y que no ha disminuido desde entonces. Y los restaurantes más caros esperan un retorno a las comidas más caras o, al menos, a las reservas para celebrar los bonuses. Xavier Rousset, del restaurante de lujo Texture, habló sobre cómo “en las últimas semanas los menús de degustación se han vuelto muy populares, y los banqueros tienden a pedir vinos cada vez más caros.”

James Moore es el subdirector de la sección de negocios del diario británico The Independent.

La especulación y sus fantasmas

Lunes, agosto 10th, 2009

En los últimos 48 meses se aceleró la salida de dólares del mercado local, fundamentalmente por operaciones especulativas. Los ortodoxos, y no sólo ellos, lo interpretan como una sanción a las malas políticas. Dos opiniones que lo refutan.

Producción Tomás Lukin

debate@pagina12.com.ar


Quién lee “la señal” del mercado

Por Claudio Casparrino *

La reciente publicación de las cifras del BCRA sobre formación de activos externos del sector privado no financiero correspondientes al mes de junio ha reavivado los debates sobre la fuga de divisas. Según la información disponible, durante el primer semestre de 2009 alcanzó los 11.195 millones de dólares y desde junio de 2007 lleva acumulados 43.040 millones, el equivalente al 93 por ciento de las reservas internacionales actuales.

Dada la relevancia de una situación externa sólida en el mediano y largo plazo, estos datos inquietan no sólo por la magnitud de la fuga sino porque constituyen una anomalía dentro del período iniciado con la devaluación competitiva de 2002. Entre febrero de ese año y mayo de 2007 la fuga de divisas apenas alcanzó un promedio mensual de 249 millones de dólares, destacándose el año 2005 por una reversión absoluta de 1206 millones. No obstante, a partir de junio de 2007 –antes del inicio del conflicto agropecuario y de la crisis internacional– y hasta la actualidad las salidas se septuplicaron, alcanzando los 1722 millones mensuales promedio.

La fuga suele atribuirse a diversos factores: causas internacionales, expectativas de devaluación, diversificación de riesgos, giro de filiales a casas matrices y la “temible” falta de confianza en la política económica oficial. Economistas ortodoxos sin excepción e, incluso, exponentes de la heterodoxia local, sostienen que la fuga es la respuesta a las falencias de gestión gubernamental y un “mensaje” a las autoridades sobre la necesidad de realizar cambios de fondo en la política económica. Argumento de impronta teórica liberal, redunda en el supuesto de eficiencia de los mercados desregulados y de agentes atomizados, implicando que la racionalidad individual representa –por agregación– la lógica y necesidades del conjunto del sistema económico. No habría, según el argumento de la desconfianza, contradicción ni mediación alguna entre la “señal” que emite la fuga y el supuesto carácter errado de la política gubernamental. Grossa fuga = mal gobierno.

En segundo lugar, este argumento se basa en la noción de “agente económico”. Este señor –que no está solo ni espera–, o mejor, esta referencia colectiva de sujeto, está impregnada de una retórica engañosamente igualitaria. Yo fugo, tú fugas, todos fugamos. Representaría la encarnación en acto de una tragedia popular ante el autócrata. La libertad versus la represión –para colmo torpe– de la autoridad económica. Es sustantivo señalar que la demanda de divisas no constituye un conjunto homogéneo y atomizado sino que estructuralmente posee importantes contenidos de estratificación según ingresos y riqueza, hecho que agrega complejidad sociopolítica al problema. Si la fuga es una señal sobre las políticas públicas, ésta emana de un sector cuya ubicación particular respecto de las regulaciones estatales no puede equipararse con los destinos e intereses del pueblo ni de la Nación. En otros términos, la fuga, en tanto señal a las autoridades, posee las mismas características que el voto calificado antes de la ley Sáenz Peña y su universalización definitiva en 1947. No se trata del voto de la gente sino de una expresión ponderada por el nivel de riqueza. Gerald Epstein, codirector del Political Economy Research Institute (University of Massachusetts), explica la fuga por “el temor a los incrementos en los impuestos a la riqueza o la imposición de regulaciones que limitan las prerrogativas de tenedores de activos”, pudiendo constituirse en inhibidor de las políticas públicas dirigidas a aumentar el empleo y mejorar la distribución del ingreso. En tal sentido, otorga un “poder de veto” a los sectores dominantes. “Un dólar = un voto”. Si se asume que los intereses colectivos no necesariamente coinciden con los de sectores sociales y económicos específicos, y que deben primar los primeros sobre los segundos, resulta necesario evitar el voto calificado en materia económica.

Las autoridades económicas han establecido indispensables regulaciones que limitaron la capacidad de fugar y disminuyeron la volatilidad, como el encaje no remunerado de la cuenta de capital, los límites para adquirir divisas y la restricción de operaciones en el mercado de valores como las llamadas “contado con liqui”. Existe margen para aplicar mayores restricciones en el Mercado de Cambios, más aún considerando que la compra de billetes verdes explica el 65 por ciento de la fuga en el último bienio. Resulta propicia la trascendida posibilidad de aplicar mayores controles sobre las operaciones de comercio exterior para evitar sobrefacturación de importaciones.

Finalmente, un imprescindible enfoque estructural convoca a considerar si hemos entrado en una nueva etapa en la que exclusivamente el tipo de cambio competitivo resulta insuficiente para avanzar en crecimiento, cambio estructural y distribución. Estamos ante la necesidad de un plan de desarrollo que canalice ahorros y divisas con estos fines. Tal es el Leviatán que los desafíos de la hora requieren.

* Investigador del Cefid-AR.


Fugar debería ser más costoso

Por Gustavo A. Murga *

El prestigioso economista Nicholas Kaldor, reconocido por sus estudios sobre los determinantes de la inversión en los ciclos de crecimiento sostenía, hacia 1939, que lo que distingue las compras y ventas especulativas de otras es que su único motivo consiste en la expectativa de un cambio en el precio que rige en el mercado. En un mundo en el que la previsión fuera perfecta, nadie podría obtener una ganancia especulativa. Los especuladores no existirían. En un mundo en que la previsión es imperfecta, la existencia de especuladores permite que el sistema se comporte con más previsión de la que posee el individuo medio en el sistema. Sólo el especulador con una previsión mejor que la media, puede esperar permanecer en el mercado. Sin embargo, esto requiere un estado de cosas en el que la demanda u oferta especulativa sea sólo una pequeña parte de la demanda u oferta total, de forma que aunque la actividad especulativa pueda influir sobre la magnitud de la variación del precio, no puede hacerlo nunca sobre su dirección. Si no se satisface esta condición, el anterior razonamiento se derrumba.

Es decir, si bien sigue siendo verdad que el especulador, a fin de tener éxito de forma permanente, debe tener una previsión mejor que la normal, le bastará tan sólo con prever correctamente el grado de previsión de los otros especuladores, más que precisar el rumbo futuro de los factores no especulativos que subyacen en la determinación de precios del mercado. De modo que, para el especulador individual suele ser más rentable concentrarse en prever la psicología de otros especuladores. Y a esas alturas, aun si la especulación en conjunto obtiene una pérdida neta en vez de una ganancia, ésta no resultará autocorrectora ni siquiera a largo plazo, ya que las pérdidas de una población variable de especuladores desafortunados será suficiente para mantener permanentemente un grupo de especuladores con éxito, cuya existencia será una atracción suficiente para asegurar una oferta permanente de dicha población variable. De modo que se genera una dinámica tal que, mientras los especuladores difieran en su propio grado de previsión, no necesitan prever con éxito los acontecimientos externos a sus propias conjeturas sobre la especulación de los otros, y de esta manera pueden vivir de ellos.

Desgraciadamente, hemos podido asistir a ese tipo de especulación respecto de la dirección del precio de nuestra moneda y eso ha dejado una profunda enseñanza perniciosa: el que apuesta al dólar, tarde o temprano, gana. Nunca se puede estar a salvo de volver a caer en esa dinámica si no se toman las medidas necesarias para evitarla. Esto fue claramente entendido y se actuó en el sentido correcto. Si bien es cierto que alrededor de seis mil millones de depósitos están en divisas, que 12 mil millones son las transferencias a bancos en el extranjero, y tres mil millones salieron por la compra y venta de títulos valores que cotizan en moneda extranjera, fueron tomadas las medidas necesarias para entorpecer la fuga de divisas: por ejemplo, la CNV reguló la operación financiera denominada “contado con liqui” y limitó a las operaciones financieras con paraísos fiscales; la AFIP bloqueó parte de la devolución del IVA o pago de reintegros a las exportaciones, realizadas a través de tales paraísos; también vale la pena mencionar, la reducción del tiempo exigido para informar al BCRA sobre pagos anticipados que tengan previstos por deudas contraídas en el exterior; y la ejecución de licitaciones de opciones de pases activos a los bancos, por parte de esta última entidad.

Pese a estas atinadas políticas, la preferencia por la liquidez en moneda extranjera ante el primer atisbo de incertidumbre, es una muestra de que aún existe en la mentalidad del agente económico la consigna clara de que el que apuesta al dólar gana, aún ante la pérdida social y económica que ello conllevó históricamente (devaluación, inflación, caída del salario real, etc.). Desde la segunda mitad del 2007 más de 20 mil millones de dólares salieron directamente por la compra de billetes en bancos o casas de cambio. Este fenómeno puede ser explicado en términos de la experiencia argentina, que ha convertido al ciudadano común en agente especulador del mercado cambiario que actúa en función de su propio interés particular y grado de previsión (aún a sabiendas de que pueda fomentar con su acción una pérdida neta para la sociedad en vez de una ganancia). En tales circunstancias, debiera profundizarse el control directo sobre la especulación de este tipo, haciendo más costosa la preferencia por la liquidez en moneda extranjera (gravando, de ser necesario, la compra-venta de divisas). De este modo, se volverían más atractivas las opciones de inversión financiera que ofrece el sistema bancario (tales como plazos fijos), sin necesidad de elevar la tasa de interés de referencia del sector privado. Se generaría así mayor ahorro de divisas para sustentar las políticas de demanda efectiva expansiva que el Gobierno propicia, mientras que las inversiones privadas promoverían una nueva etapa de ciclo expansivo.

* Investigador y docente del Grupo Luján, UNLU y UBA.