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Desde España: ¿Victoria del PP, o suicidio del PSOE, entonces? Más bien lo segundo. ¿Y por qué?

Jueves, mayo 26th, 2011

Jónatham F. Moriche | Para Kaos en la Red | 24-5-2011 a las 14:48

Los resultados de las elecciones autonómicas y municipales del pasado 22 de mayo se han saldado, como primera e incontrovertible lectura, con una arrolladora victoria del Partido Popular, que arrebata al Partido Socialista la práctica totalidad de su poder territorial -incluyendo los feudos clave de Castilla-La Mancha y Extremadura-, y que, con diez puntos porcentuales y casi dos millones de votos de ventaja, se coloca como claro favorito con vistas a las próximas elecciones generales a celebrar en marzo de 2012 (o antes, si la presión del PP logra forzar, como es su expreso deseo, un adelanto electoral). Pero será una segunda lectura, más atenta a los detalles, la que añada matices y claroscuros imprescindibles para comprender el cómo y el porqué de esta aplastante victoria de la derecha.
Llama la atención, en primer lugar, que el PP apenas haya incrementado su número neto de votantes -apenas un 2% respecto a citas anteriores-, y que su victoria se haya edificado sobre la masiva desbandada del ala izquierda del electorado socialista, que decepcionada e irritada por el traumático giro a la derecha de esta segunda legislatura de José Luís Rodríguez Zapatero, ha preferido votar a otras formaciones políticas de izquierda -especialmente, Izquierda Unida- y, muy sobre todo, abstenerse o emitir votos-protesta en formas de sufragios nulos y en blanco.
Esta derrota socialista es, básicamente, el resultado de la trágica asimetría que se establece entre un PP que mantiene cohesionada, motivada y dinámica su ala más exacerbadamente ultraderechista -Libertad Digital, Intereconomía, El Mundo, EsRadio, AVT, Hazte Oir, Peones Negros, Conferencia Episcopal, etc.- y un PSOE enrocado en el centro-derecha y que (a base de sumar recortes laborales y sociales, privatizar servicios públicos, rescatar bancos con dinero público y otras medidas agresivamente neoliberales) ha roto todos los puentes con aquella izquierda social, sindical y política cuyo apoyo directo o indirecto le permitió acceder al poder en 2004, incluyendo a IU (a la que ha ninguneado sistemáticamente en el Parlamento, optando por pactar con el PP y las derechas nacionalistas vasca y catalana), los grandes sindicatos UGT y CCOO (que se vieron obligados a convocar una huelga en septiembre de 2010 por la reforma laboral, y han firmado un restrictivo acuerdo de pensiones que ha creado un profundo descontento entre sus propias bases), al movimiento ecologista (decepcionado por el incumplimiento del calendario de cierre de centrales nucleares o por proyectos como la refinería petrolera en Extremadura), al movimiento de derechos humanos y solidaridad internacional (irritado por las reiteradas tibiezas de Rodríguez Zapatero con el golpismo caciquil en Honduras, el terrorismo israelí en Palestina o las aventuras coloniales de la OTAN en Afganistán o Libia),…
¿Victoria del PP, o suicidio del PSOE, entonces? Más bien lo segundo. ¿Y por qué? La explicación es tan sencilla como desazonante: aún con una potencial mayoría social progresista en las calles y las instituciones al alcance de su mano, los poderosos intereses empresariales que comparten el gran capitalismo corporativo y las élites jerárquicas del PSOE impiden al gobierno plantear una respuesta anti-neoliberal a la crisis del neoliberalismo. ¿Cabría esperar otra cosa de personajes como Miguel Sebastián, Miguel Boyer, Pedro Solbes, Joaquín Almunia, Cristina Garmendia o Elena Salgado, empapados hasta el tuétano de ideología neoliberal y con sus agendas repletas de lucrativos contactos entre la gran empresa y la banca, cuando no ellos mismos banqueros o grandes empresarios? Evidentemente, no. ¿Prefieren estas oligarquías, cobijadas bajo una falsaria bandera socialdemócrata, ganar elecciones por la izquierda o proteger los intereses que comparten con el gran capitalismo? La respuesta ha quedado diáfanamente a la vista en estas urnas del 22-M, y va sonando la hora de que las bases progresistas del PSOE y de la UGT decidan si sus lealtades y esperanzas están con el nobilísimo legado de Manuel Azaña, León Blum, Olof Palme o Salvador Allende, o con las interminables marrullerías de unas jerarquías absolutamente desideologizadas, malacostumbradas a los privilegios de la política profesional y serviles ante las rebosantes billeteras de BSCH, Endesa, Telefónica y el resto de grandes tiburones corporativos de este país.
Respecto al movimiento Democracia Real Ya que ha llenado las calles y plazas españolas en un tan masivo como inteligente ejercicio de desobediencia civil noviolenta, es aún pronto para hacer valoraciones más allá de la sorpresa y el aplauso ante un inesperado movimiento cívico, inequívocamente progresista, con cuyas demandas de justicia social y profundización democrática resulta difícil no simpatizar. Cabe acaso apuntar, contrastando lo sucedido en las plazas y en las urnas, el muy escaso impacto que el movimiento ha tenido en los resultados de las formaciones a la izquierda del PSOE, y muy especialmente de Izquierda Unida, en lo que supone un severo toque de atención a la única formación política con presencia parlamentaria que presenta un programa político abiertamente anti-neoliberal, pero cuyas estructuras y procesos organizativos siguen estando muy lejos del vivir y del sentir de esa calle roja, verde y violeta (esto es, anticapitalista, ecologista y feminista) de la que IU pretende ser referente electoral -un toque de atención que puede hacerse extensivo en el plano sindical a UGT y CCOO, cuya huelga general de septiembre de 2010, tan necesaria como insuficiente, careció por completo de la vivacidad activista y la riqueza expresiva de las manifestaciones y acampadas de Democracia Real Ya.
Mención aparte merece el excelente resultado de las candidaturas de Bildu, tras su legalización por el Tribunal Constitucional a la vista de unos estatutos jurídicamente impecables y plenamente comprometidos con el fin de la violencia política en Euskadi. Una gratísima noticia que confirma el paso firme y seguro con que avanzan la apuesta por las vías exclusivamente democráticas de la izquierda independentista vasca y, en consecuencia, el proceso de pacificación y reconciliación. Junto con la inesperada primavera cívica de las manifestaciones, asambleas y acampadas de Democracia Real Ya, el único resto inequívocamente positivo que dejan a su paso estas urnas de mayo, convertidas en evidencia resonante de la grave crisis política que, a remolque de la catástrofe económica y social, atraviesa nuestro sistema político. Una crisis que se cierra sobre sí misma en un bucle autodestructivo con el crecimiento sostenido de una derecha formalmente democrática, pero atravesada por virulentas pulsiones corruptas, integristas y autoritarias, y en la incapacidad de la izquierda transformadora para convertirse en una alternativa electoral atractiva y viable frente al completo desfondamiento ético y político de la socialdemocracia española.
Vegas Altas del Guadiana, Extremadura Sur, mayo de 2011

Un Nobel sin escrúpulos

Martes, mayo 3rd, 2011

Por Atilio A. Boron
Un signo más de los muchos que ilustran la profunda crisis moral de la “civilización occidental y cristiana” que Estados Unidos dice representar lo ofrece la noticia del asesinato de Osama bin Laden. Más allá del rechazo que nos provocaban el personaje y sus métodos de lucha, la naturaleza de la operación que terminó con su muerte es un acto de incalificable barbarie perpetrado bajo las órdenes directas de un personaje que con sus conductas cotidianas deshonra al Nobel de la Paz.
En la truculenta operación escenificada en las afueras de Islamabad hay múltiples interrogantes; la tendencia del gobierno de los Estados Unidos a desinformar a la opinión pública torna aún más sospechoso este operativo. Una Casa Blanca víctima de una enfermiza compulsión a mentir nos obliga a tomar con pinzas cada una de sus afirmaciones. ¿Era Bin Laden o no? ¿Por qué no pensar que la víctima podría haber sido cualquier otro? ¿Dónde están las fotos, las pruebas de que el occiso era el buscado? Si se le practicó un ADN, ¿cómo se obtuvo, dónde están los resultados y quiénes fueron los testigos? ¿Por qué no se lo presentó ante la consideración pública, como se hiciera, sin ir más lejos, con los restos del Comandante Ernesto “Che” Guevara? Si, como se asegura, Osama se ocultaba en una mansión convertida en una verdadera fortaleza, ¿cómo es posible que en un combate que se extendió por espacio de cuarenta minutos los integrantes del comando norteamericano regresaran a su base sin recibir siquiera un rasguño? ¿Tan poca puntería tenían los defensores del fugitivo más buscado del mundo, de quien se decía que poseía un arsenal de mortíferas armas de última generación? ¿Quiénes estaban con él? Según la Casa Blanca, el comando dio muerte a Bin Laden, a su hijo, a otros dos hombres de su custodia y a una mujer que, aseguran, fue ultimada al ser utilizada como un escudo humano por uno de los terroristas. También se dijo que otras dos personas más habían sido heridas en el combate. ¿Dónde están, qué se va a hacer con ellas? ¿Serán llevados a juicio, se les tomará declaración para arrojar luz sobre lo ocurrido, hablarán en una conferencia de prensa para narrar lo acontecido?
No deja también de llamar la atención lo oportuna que ha sido la muerte de Bin Laden. Cuando el incendio de la reseca pradera del mundo árabe desestabiliza un área de crucial importancia para la estrategia de dominación imperial, la noticia del asesinato de Bin Laden reinstala a Al Qaida en el centro del escenario. Si hay algo que a estas alturas es una verdad incontrovertible es que esas revueltas no responden a ninguna motivación religiosa. Sus causas, sus sujetos y sus formas de lucha son eminentemente seculares y en ninguna de ellas –desde Túnez hasta Egipto, pasando por Libia, Bahrein, Yemen, Siria y Jordania– el protagonismo recayó sobre la Hermandad Musulmana o en Al Qaida. El problema es el capitalismo y los devastadores efectos de las políticas neoliberales y los regímenes despóticos que aquél instaló en esos países y no las herejías de los “infieles” de Occidente. El fundamentalismo islámico, ausente como protagonista de las grandes movilizaciones del mundo árabe, aparece ahora en la primera plana de todos los diarios del mundo y su líder como un mártir del Islam asesinado a sangre fría por la soldadesca del líder de Occidente.
Hay un detalle para nada anecdótico que torna aún más inmoral la bravata norteamericana: pocas horas después de ser abatido, el cadáver del presunto Bin Laden fue arrojado al mar. La mentirosa declaración de la Casa Blanca dice que sus restos recibieron sepultura respetando las tradiciones y los ritos islámicos, pero no es así. Los ritos fúnebres del Islam establecen que se debe lavar el cadáver, vestirlo con una mortaja, proceder a una ceremonia religiosa que incluye oraciones y honras fúnebres para luego recién proceder al entierro del difunto. Además se especifica que el cadáver debe ser depositado directamente en la tierra, recostado sobre su lado derecho y con la cara mirando hacia La Meca. En realidad, lo que se hizo fue abatir y “desaparecer” a una persona, presuntamente Bin Laden, siguiendo una práctica siniestra utilizada sobre todo por la dictadura genocida que asoló a la Argentina entre 1976 y 1983.
Acto inmoral que no sólo ofende las creencias musulmanas sino a una milenaria tradición cultural de Occidente, anterior inclusive al cristianismo. Como lo atestigua magistralmente Sófocles en Antígona, privar a un difunto de su sepultura enciende las más enconadas pasiones. Esas que hoy deben estar incendiando a las células del fundamentalismo islámico, deseosas de escarmentar a los infieles que ultrajaron el cuerpo y la memoria de su líder. Barack Obama acaba de decir que después de la muerte de Osama Bin Laden el mundo es un lugar más seguro para vivir. Se equivoca de medio a medio.
Fuente: Pagina12: 3/5/2011

CARTA ABIERTA FRANCIA Texto leído en la Embajada Argentina en Francia, En homenaje a NESTOR KIRCHNER

Martes, noviembre 2nd, 2010

En homenaje a NESTOR KIRCHNER
En nombre de Carta Abierta Francia, queremos remarcar nuestro apoyo y solidaridad a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández y nuestro reconocimiento y respeto a Néstor Kirchner, al inicio de un proyecto que en pocos años cambió la Argentina y les devolvió a muchos la confianza en la política.
Hablamos de un proyecto que nos abre hoy un nuevo imaginario político y un nuevo horizonte para todos los que luchamos por una sociedad más justa, sobre todo hoy cuando vemos que en el mundo se siguen aplicando, las mismas recetas económicas que llevaron en el pasado nuestro país a la catástrofe.
Recetas de un establishement que a través de diarios como Clarín o La Nación, intentaron ayer condicionar la presidencia de Néstor Kirchner y que hoy pretenden a través de sus notas dictar los pasos que debería seguir nuestra Presidenta.
Que sepan los que no la conocen, lo que decía en los oídos de sus Ministros frente al féretro de Néstor Kirchner: “tres días de duelo y el lunes redoblamos”.
Es necesario hoy más que nunca recordar a muchos la debacle del 2001, cuando se azotaba al país con lo peor de la política y ésta era sinónimo de represión asesina y gangsterismo económico; recordarles cuando el pueblo entero, enardecido por la humillación del corralito se ensordeció gritando QUE SE VAYAN TODOS!!!
Es necesario recordarles cómo los empleados locales del FMI demonizaban ostentosamente a la Argentina a través de la prensa colaboradora exhibiendo a nuestro país como una plaza económica en saldo para el desguace, mientras, descaradamente machacaban su avidez sobre las mesas de dinero.
Es necesario recordarles a muchos empresarios locales, fervientes creyentes del FMI y las encíclicas del New York Times cómo abandonaban como ratas las direcciones de sus fábricas, asustados por el fin del mundo que rugía desde el Fondo Monetario.
Y al campo, recordarle la situación de quiebra en la que se encontraban pequeños y medianos productores.
Fue en medio de toda esta vergüenza de más de 20 años de democracia formal pero imperfecta cuando la amenaza de mano dura azotaba cualquier ilusión de creatividad política que el proyecto que aquí venimos a apoyar nació desde la inspiración del compañero Néstor Kirchner y comenzó a modificarse esta situación:
Un proyecto que transformó la consternación en esperanza, que en Derechos Humanos anuló las leyes de impunidad y permitió que se reanudaran los juicios contra los genocidas de la última dictadura.
Que transformó la Corte Suprema de Justicia, que le dijo no al FMI, que terminó con el infame negocio de las AFJP, que terminó con la criminalización de la protesta social, que promulgó la nueva ley de medios y la del matrimonio igualitario, que inició una gestión plural de la cultura, que permitió al país crecer en los últimos años a las tasas más altas del mundo.
Hoy un nuevo imaginario político se abre camino de la mano del pueblo que festejó el Bicentenario.
Una mística nace en ese pueblo nutrido de tantos jóvenes que despidieron al compañero Presidente. Ese pueblo humilde, solidario, mezcla popular euroindonegroamericana, de la cual él era un exponente orgulloso, como lo son Mujica, Morales, Correa, Chávez y Lula del suyo.
Carta Abierta Francia quiere reafirmar en este acto su compromiso con la democracia, los derechos humanos y las propuestas de políticas redistribuivas comenzadas en el 2003 y continuadas por Cristina.
Para terminar nuestro homenaje a Néstor Kirchner creímos que las palabras de Eduardo Galeano resumían nuestro sentimiento:
“Algunos fuegos, fuegos bobos, no calientan, ni queman, pero otros fuegos arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirar sin parpadear y quien se acerca se enciende. Néstor fue uno de esos fuegos y será difícil apagarlo”.
Te lo prometemos Néstor.
Carta Abierta Francia – 2 de noviembre de 2010, en nuestra Embajada, en París, Francia

ECUADOR: definiciones de UNASUR

Viernes, octubre 1st, 2010

Texto completo del documento emitido hoy por la Unasur

El siguiente es el texto completo del documento emitido en la madrugada de hoy por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) sobre la situación en Ecuador: Declaración de Buenos Aires sobre la situación en Ecuador Reunión Extraordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas.
Las jefas y jefes de estado y de gobierno de la Unasur, reunidos en el palacio San Martín, en Buenos Aires, República Argentina, el 1 de octubre de 2010:
1º. Reafirman su fuerte compromiso con la preservación de la institucionalidad democrática, el estado de derecho, el orden constitucional, la paz social y el irrestricto respeto a los derechos humanos, condiciones esenciales del proceso de integración regional
2º. Condenan enérgicamente el intento de golpe de estado y el posterior secuestro del presidente Rafael Correa Delgado, registrado en la hermana República del Ecuador el 30 de septiembre.
3º. Celebran la liberación del presidente Correa Delgado así como la pronta vuelta a la normalidad institucional y democrática en la hermana república. Expresan la necesidad de que los responsables de la asonada golpista sean juzgados y condenados. En ese marco reiteran su más pleno y decidido respaldo al gobierno constitucional y destacan el rol desempeñado por las instituciones para el restablecimiento del orden constitucional.
4º. Afirman que sus respectivos gobiernos rechazan enérgicamente y no tolerarán bajo ningún concepto cualquier nuevo desafío a la autoridad institucional ni intento de golpe al poder civil legítimamente elegido y advierten que en casos de nuevos quiebres del orden constitucional adoptarán medidas concretas e inmediatas tales como cierre de fronteras, suspensión del comercio, del tráfico aéreo y de la provisión de energía, servicios y otros suministros.
5º. Deciden que sus cancilleres se trasladen en el día de hoy a la ciudad de Quito para expresar el pleno respaldo al presidente constitucional de la República de Ecuador, Rafael Correa Delgado, y al pueblo ecuatoriano, partícipe indispensable del pleno restablecimiento de la institucionalidad democrática en ese país.
6º. Acuerdan adoptar en la Cuarta Reunión Cumbre Ordinaria de Jefas y Jefas de estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas, a celebrarse el 26 de noviembre en Guyana, un Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de la Unasur que establezca la cláusula Democrática.
Fuente Blog de Roberto Páez González

Desde España: Ceremonia de vasallaje. Sobre poder financiero y soberanía democrática

Lunes, septiembre 27th, 2010

Jónatham F. Moriche

La voz de millones de trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas de este país, quedaba así depreciada por debajo de los susurros amenazantes de un puñado de hienas de cuello blanco

www.kaosenlared.net/noticia/ceremonia-vasallaje-sobre-poder-financiero-soberania-democratica

Pocas imágenes tan expresivas del sombrío pasaje histórico que atravesamos como las publicadas hace pocos días para dejar constancia del encuentro mantenido en Nueva York por el presidente José Luís Rodríguez Zapatero con una selecta representación del poder financiero global. Entre los invitados a la reunión, celebrada en la residencia del embajador español ante la o¬nU, directivos del más alto rango de Citigroup, Morgan Stanley, Goldman Sachs, Soros y otras grandes firmas de Wall Street, hasta la malhadada cifra de 13.
Durante la pasada primavera, la economía española fue objeto de un ataque concertado por algunos de los actores más poderosos del mercado financiero global, en el marco de una ofensiva más amplia contra la moneda europea que afectó sucesivamente a Grecia, España, Portugal, Irlanda… (operación minuciosamente planificada, cuyos principios fueron establecidos en una reunión a la que el Wall Street Journal puso incluso fecha y escenario: el 8 de febrero de 2010, en el número 767 de la Tercera Avenida neoyorquina, sede de una filial de Goldman Sachs). La estrategia de cerco de los especuladores y sus aliados contra España fue implacable. Las agencias de calificación de riesgos (un sector monopolizado por tres grandes firmas, Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s, que evalúan, de un modo supuestamente independiente, objetivo y veraz, la situación económica) comenzaron a rebajar su valoración de la fiabilidad y la rentabilidad de nuestra economía en general y nuestra deuda pública en particular. Grandes medios de comunicación económica (como el Financial Times o el Wall Street Journal, que guían el comportamiento de millones de pequeños y grandes inversores de todo el mundo) publicaron análisis y reportajes estremecedoramente sombríos sobre la situación económica española y las políticas económicas del gobierno socialista. Mensajes que se repitieron en los informes de las grandes instituciones económicas internacionales, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo. Una vez escuchado el trompetín de cacería, los grandes fondos especulativos se lanzaron a apostar a la baja por la deuda pública española. En menos de un mes, el coste para España de financiar su deuda pública pasaba del 0’9% al 1’6%: en un momento de fuerte bajamar de las arcas públicas y asfixiado por el coste de las medidas anticrisis, el Estado español vio severamente afectada su capacidad para financiar sus inversiones y gastos captando crédito en el mercado internacional. Como efecto colateral, los principales valores de la Bolsa española sufrieron una dura depreciación.

En aquel momento, Rodríguez Zapatero lanzó duras críticas contra los “tiburones” del mercado financiero y anunció su disposición a impulsar regulaciones internacionales más severas frente a las actividades especulativas. El ministro de Fomento José Blanco declaró que “nada de lo que está ocurriendo, incluidos los editoriales de periódicos extranjeros, es casual o inocente”. Incluso se anunció que el Centro Nacional de Inteligencia (al igual que los servicios secretos griegos) había iniciado una investigación para esclarecer los ángulos más oscuros de la operación. Apenas medio año después, de tal investigación nada más se supo, todas aquellas hipotéticas regulaciones han quedado en buenas intenciones y papel mojado, y Rodríguez Zapatero comparte apaciblemente mesa y mantel con los mismos tiburones que atraparon a España entre sus fauces. ¿Qué ha sucedido entre una escena y la otra? Recorte salarial de los trabajadores de la función pública. Reforma laboral de una dureza sin precedentes en nuestra historia democrática. Congelación de los fondos destinados a la Ley de Dependencia y la Ayuda Internacional al Desarrollo. Anuncio de una inminente reforma del sistema de pensiones. En conjunto, y siguiendo el guión ya ensayado con éxito contra Grecia, la rendición incondicional del gobierno español ante los especuladores, el secuestro de nuestra soberanía económica y la imposición a nuestro gobierno electo y nuestras instituciones democráticas de un programa económico neoliberal directamente dictado desde la esfera financiera internacional.

Mientras Rodríguez Zapatero se sometía en Nueva York a esta humillante ceremonia de vasallaje ante los nuevos amos del mundo, una jornada de Huelga General se fraguaba en España, convocada por los sindicatos mayoritarios CCOO y UGT, y apoyada, de modo más o menos crítico, por el conjunto de la izquierda sindical (CGT, CNT…), política (Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista…) y social (Ecologistas en Acción, ATTAC…) del país. Pero en Nueva York, el presidente aseguró a los depredadores financieros que, fuera cual fuera el seguimiento de la Huelga, los planes de ajuste estructural seguirían adelante. La voz de millones de trabajadores y trabajadoras, ciudadanos y ciudadanas de este país, quedaba así depreciada por debajo de los susurros amenazantes de un puñado de hienas de cuello blanco. “El predominio otorgado a los mercados financieros es una amenaza para el futuro de las democracias y el Estado de Bienestar en los países de la eurozona”, ha escrito Juan Hernández Vigueras. Una amenaza ya consumada, de la que esta penosa fotografía de Rodríguez Zapatero en Nueva York es un sangrante recordatorio, además de una urgente llamada a la acción.

Vegas Altas del Guadiana, Extremadura Sur, septiembre de 2010
[Publicado originalmente en el nº 7 (septiembre de 2010) de Ambroz Información. Edición digital en www.radiohervas.es]

El “efecto” China y la Argentina

Jueves, julio 22nd, 2010

22-07-2010 /
Aldo Ferrer
Suele denominarse “efecto” a las consecuencias de un acontecimiento sobre la realidad económica. El surgimiento de China, como un protagonista de primer orden en el sistema internacional, es un “acontecimiento” de vasto alcance. ¿Cuál es su “efecto”?

Mucho mayor que el que revela el peso creciente del país en el orden económico mundial. En la última década del siglo XV, desembarcaron Colón en el Nuevo Mundo y Vasco Da Gama en la India. En ese entonces, China era todavía el país más poblado y poderoso del planeta. Su civilización era tanto o más avanzada que la de los pueblos cristianos de Europa Occidental. A partir de entonces, mientras en Europa se producía una revolución política, económica y cultural que inaugura la modernidad, China entró en un largo proceso de letargo y, finalmente, de subordinación a las potencias dominantes de Europa y, por último, de los Estados Unidos y Japón.

En ese largo período de cinco siglos, las naciones avanzadas de Europa y su vástago mayor, los Estados Unidos, ejercieron el monopolio de la ciencia y la tecnología y, consecuentemente, el dominio de la industria y de las redes de la globalización. En ese escenario, China descendió incesantemente en el orden mundial. En 1500, su ingreso per cápita era semejante al de los países más avanzados de Europa.?A mediados del siglo XX representaba menos del 10 por ciento.

Desde las últimas décadas del siglo pasado, la incorporación masiva de la ciencia y la tecnología en el sistema económico y social de China está transformando el país y su posición en el orden mundial. Su creciente protagonismo en las producciones manufactureras de frontera pone fin al monopolio ejercido, sobre la tecnología y la industria, por las economías avanzadas de Occidente. El surgimiento de nuevas economías avanzadas en Oriente se inició con el despegue inicial de Japón y, luego, de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur). Pero ese conjunto de países representa el 5% de la población mundial. Es tan sólo con la emergencia de China, y también de la India –ambos constituyen el 40% de aquella– que la cuenca Asia Pacífico surge como un polo de desarrollo competitivo del Atlántico Norte.

Un primer “efecto” China es, por lo tanto, un nuevo reparto del poder con todas sus consecuencias en la organización y dinámica del sistema internacional. A partir de allí se produce una catarata de otros efectos. Entre ellos, los siguientes:

Valorización de la producción primaria: la incorporación de centenares de millones de seres humanos a la producción vinculada con la economía mundial aumenta la demanda de alimentos y materias primas, eleva sus precios y, por lo tanto, valoriza los recursos naturales.

Redistribución del ingreso: el empleo masivo de mano de obra de bajos salarios en las cadenas de valor transnacionales debilita la capacidad negociadora de los sindicatos en los países avanzados y, consecuentemente, deprime la participación de los salarios en la distribución del ingreso y aumenta la correspondiente a las ganancias. Estos hechos deprimen el consumo,?impulsan el sostenimiento de la demanda agregada por otras vías (el crédito en los Estados Unidos y las exportaciones en Alemania y Japón) y?promueven desequilibrios en el sistema global.

Reservas financieras: el superávit en los pagos internacionales de China ha permitido la acumulación de reservas, en su Banco Central, por 2,5 billones de dólares, equivalentes a casi el 50% de las reservas internacionales del resto del mundo. Gran parte de las reservas chinas se han invertido en financiar el déficit de los pagos internacionales de los Estados Unidos y la expansión crediticia en ese país. El sistema financiero occidental funciona como un gran casino y con autonomía respecto de la economía real y de las políticas públicas en marcos desregulados. Por el contario, en China, el poder financiero es un instrumento fundamental de las políticas públicas y de la promoción de sus intereses nacionales en el orden global.

Estos tres “efectos” forman parte de los desequilibrios macroeconómicos del sistema global, caracterizados por el déficit de los pagos externos de los Estados Unidos y el superávit de Alemania, Japón y China, la expansión de la liquidez internacional y la especulación en los mercados financieros internacionales.

Este régimen es el que acaba de colapsar con la crisis inaugurada, a fines del 2007, en el mercado de préstamos hipotecarios en los Estados Unidos y el posterior derrumbe de los mayores intermediarios en los mercados globales. En las últimas décadas, las políticas económicas prevalecientes en las mayores economías avanzadas han revelado ser incapaces de organizar un sistema ordenado y estable de relaciones internacionales, impedir los desbordes especulativos de los mercados financieros y de acomodar el nuevo protagonismo de China y las economías emergentes de Asía. Las respuestas a la crisis global, dadas hasta ahora, en el seno del G-20 y en el grupo más reducido de las mayores economías del mundo no alcanzan para resolver los problemas planteados.

La evolución de la economía global en el futuro cercano dependerá de la capacidad de China de dinamizar suficientemente su absorción interna, vía el aumento del consumo y no predominantemente, como hasta ahora, por las inversiones. De la de los Estados Unidos, de cerrar la brecha abierta por su insuficiencia de ahorro y el déficit de sus pagos internacionales.

De las de Alemania y Japón, de expandir la demanda agregada vía el consumo interno y la inversión y no, como hasta ahora, las exportaciones. En las economías avanzadas, estos cambios de rumbo implican la sustitución del paradigma neoliberal dominante por la prioridad del pleno empleo y la redistribución del ingreso, no previsible, al menos por ahora. Más bien todo lo contrario, como revela la estrategia ortodoxa de ajuste asumida en la Unión Europea frente a la crisis de los países vulnerables de la Unión, del régimen comunitario y del euro.

Mientras que las mayores economías del mundo y sus estados buscan respuestas al “efecto” China y los desequilibrios globales, en la periferia tenemos que encontrar nuestras propias respuestas. De allí la importancia de la reciente visita de la Presidenta argentina a China y el debate de la cuestión en nuestro país. Porque el “efecto” China nos confronta con una oportunidad y un desafío. La oportunidad consiste en la valorización de los recursos naturales y la expansión del mercado mundial para nuestra oferta de alimentos y productos primarios.

El desafío, en evitar reducir la relación bilateral dentro del modelo centro periferia. Es decir, el intercambio de productos primarios argentinos por manufacturas y capitales chinos. En tal sentido, fue oportuna la observación de la Presidenta de que la relación bilateral debe ser entre socios y no entre clientes. Ya se sabe, desde siempre: la relación entre socios sólo puede darse entre economías nacionales plenamente desarrolladas. Por lo tanto, en la Argentina como en China, es indispensable la integración nacional de las cadenas de valor, la formación de estructuras productivas?diversificadas y complejas capaces de gestionar el conocimiento y establecer relaciones simétricas no subordinadas con el resto del mundo.

Para tales fines, con realismo y con firmeza, la Argentina debe administrar?su comercio con China y la eventual recepción de inversiones de ese origen, en el marco de la expansión equilibrada del valor agregado de las respectivas exportaciones y la orientación, de las corrientes financieras, con los mismos fines. Sería fatal que, en las condiciones de estos inicios del siglo XXI en el orden mundial y en nuestro país, repitiéramos la experiencia de los pactos Roca Runciman de la década de 1930.

Vale decir, ceder autonomía de la política económica a cambio de mercados para nuestra producción primaria. Ésta tiene espacio en China y en el resto de Asia y de los mercados internacionales. Simultáneamente, la industria argentina debe empinarse sobre el mercado interno de su inmenso espacio territorial y su proyección al resto del mundo. Si hacemos las cosas bien, el “efecto” China es un aliado potencial del desarrollo argentino y seremos efectivamente socios no clientes.

* Director editorial de Buenos Aires Económico