Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

18Jun/090

CHARLA

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EL CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN FLOREAL GORINI

PÁGINA 12

UNIVERSIDAD NACIONAL DE QUILMES

PRESENTAN:

LA CRISIS MUNDIAL Y

EL CONFLICTO DEL AGRO

 

Enrique Arceo / Eduardo Basualdo / Nicoás Arceo

Viernes 19 de junio

19:00

Sala Jorge Luis Borges

Biblioteca Nacional - Agüero 2502, CABA

15Jun/090

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10Jun/090

La matriz cultural y las clases medias

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Por Mario Rapoport
10-06-2009 /  DEL “QUE SE VAYAN TODOS” A LAS IDEAS PERIMIDAS
Mario Rapoport
Mario Rapoport

Uno de los problemas principales de la conformación de la Argentina como nación, es la prematura configuración de una elite económico-política que se apropió, debida o indebidamente –recordemos las famosas campañas del desierto– aquello que el país tuvo como su principal tesoro: la tierra, base de sus riquezas naturales. De modo tal que cuando arribó la gran inmigración, a los extranjeros que venían a trabajar en el campo les fue casi imposible acceder, en este inmenso territorio, a la propiedad del predio que laboraban, que en Canadá y otros países de desarrollo similar se entregaba en muchos casos gratuitamente. También se les hizo muy difícil obtener la ciudadanía.  
La clase gobernante trajo a los inmigrantes porque los necesitaba para montar la economía agroexportadora. El hecho de que la mayoría fueran europeos no significaba en los hechos el aporte de una civilización y una cultura superior en el sentido que le quisieron dar Alberdi y Sarmiento. No porque los que se animaron a atravesar el Atlántico no hubieran querido poseer esas virtudes, aunque los hubo con dotes profesionales y experiencia política. Ocurre que, al igual que los criollos pobres de aquí, la mayor parte de esos inmigrantes eran los desplazados y pobres de allá. Mano de obra barata y no mucho más.
En todo caso, fue conveniente recordarles a ellos, y sobre todo enseñar a sus hijos a través de la educación común, que su país era la Argentina, o demostrarles a los díscolos que su presencia no era deseable, Ley de Residencia mediante. La educación, sobre todo, tenía una fuerte carga ideológica. No era sólo aceptar una nación sino un tipo determinado de ella, con su historia oficial, sus próceres reales o falsos y su orden establecido.
Ése fue el recibimiento que tuvo la inmigración y las clases medias que surgieron de su seno. De una u otra forma, debieron poner mayoritariamente su fuerza de trabajo al servicio del país agroexportador: en el campo o en las ciudades, en actividades agrícolas o rurales, o a través del comercio, los servicios o tareas profesionales o intelectuales  Y todo ello bajo el gobierno de una elite que hizo su fortuna en actividades rentísticas más que productivas y tenía altas pautas de consumo.
En cambio, no le interesaba invertir en capitales de riesgo. Éstos vinieron casi en su totalidad del exterior para crear la infraestructura que la economía necesitaba. Por otra parte, mientras se cedían en el altar del librecambio las posibilidades de desarrollo industrial la escasa actividad de este tipo estaba también mayormente en manos de extranjeros. Se generó así un modelo de “propietario ausentista” –como lo denominó Félix J. Weil, cuya familia tenía una de las más grandes compañías exportadoras de cereales en la primera mitad del siglo XX–, que residía suntuosamente en Buenos Aires o en Europa hasta que agotaba, como ocurrió en varios casos, la riqueza original, vendiendo incluso las tierras que poseía. En las últimas décadas pasó algo parecido a nivel de la nación con la venta de sus principales activos públicos.
Los inmigrantes no vivían en la estratosfera sino en un país que les daba trabajo, pero al que difícilmente podían cambiar por su condición de tales, políticamente insegura y económicamente subordinada. Hubo, por supuesto, rebeldías y levantamientos que culminaron con el dictado de la Ley Sáenz Peña, que amplió el universo político.
Pero aun así, las clases medias que surgieron de esa oleada de inmigrantes (mezcladas con criollos) terminaron plegándose a la matriz cultural vigente mientras soñaban con “mi hijo el dotor” y juntaban el dinero que podían. No debe extrañar que durante la etapa agroexportadora existiera una escasa relación entre la universidad y las actividades productivas. Predominaron las profesiones liberales vinculadas con los servicios y no con la producción ni con la investigación científica.
También se transmitió desde el poder una cultura antidemocrática. Los primeros gobiernos de “unidad nacional” que salieron de la llamada Generación del ’80, en las últimas décadas del siglo XIX, no respetaron los principios constitucionales. Era una democracia ficticia o “ficta”, como se decía en la época. Con presidentes “electores” que escogían a su sucesor.
La elite se identificaba con la clase política y sus rasgos principales eran el paternalismo, el clientelismo, la corrupción y el fraude electoral. Más tarde, la intervención de los militares y los golpes de Estado, bajo el pretexto de derrocar “democracias corruptas”, formaron parte de la misma ideología elitista. Esas conductas han perdurado, desafortunadamente, en los distintos períodos democráticos, penetrando en el comportamiento de los partidos políticos mayoritarios.  
Esta forma de gobernar el país se acopló con una cultura de subestimación del interés nacional o, más directamente, de vivir dependiendo de factores externos o sometiéndose a condiciones externas. Todavía en 1933, ante la firma de un nuevo tratado comercial argentino-británico, el Pacto Roca-Runciman, el vicepresidente de entonces, Julio A. Roca (h.), decía que la Argentina “desde un punto de vista económico debía considerarse una parte integrante del imperio británico”.
Una concepción que se procuró justificar teóricamente en la década de 1990 en el plano de la política exterior a través de recrear relaciones “privilegiadas” con otra potencia hegemónica y alcanzó su máxima expresión en las propuestas de dolarización y de manejo de la economía por expertos “externos”.
Las clases medias compartieron, por lo general, esos valores porque se hallaban insertas en un esquema productivo, comercial y rentístico, que parecía un camino seguro de ascenso social, aunque amenazado desde temprano por severas crisis, como en 1890. Consiguieron una mayor igualdad jurídica pero carecieron, en su mayor parte, de criterios empresariales innovadores, no conformaron una burguesía industrial y sus expresiones políticas adquirieron muchas de las mañas de la vieja elite, con democracias o dictaduras.
Un sector importante de esa clase media apoyó el golpe de Estado de 1930, se opuso al peronismo por un problema, en sus inicios, más cultural que económico o político, y luego volvió a apoyar otros golpes de Estado, como el de la “Libertadora”, el de Onganía o el de Videla. Si bien núcleos juveniles surgidos de su seno participaron activamente en el Cordobazo y en otros movimientos contestatarios, por lo general predominaron en la visión de esos sectores criterios conservadores y autoritarios y no se comprendieron bien los procesos históricos que vivió el país.
El repudio al terrorismo de Estado en la vuelta a la democracia dio lugar a creer en una cierta toma de conciencia sobre el pasado. Pero los años ’90 hicieron revivir cuestiones sobre el rol y los vaivenes de la clase media: entre aspiraciones de opulencia y la fe ciega en las posibilidades de una moneda sobrevaluada; entre el refugio en barrios privados y el reaseguro de una doble nacionalidad; entre el descrédito del Estado y la ideología del neoliberalismo.
La crisis del 2001 la movilizó de vuelta, golpeada en sus intereses, esta vez con el reclamo de “que se vayan todos” y la crítica de las políticas que llevaron a ello. Sin embargo, esa experiencia parece ya lejana y ninguna recuperación productiva, política o cultural del país puede tener éxito si sectores clave de la sociedad, que constituyen una parte esencial de su sustento, no abandonan ideas ya perimidas, como la crisis mundial lo está mostrando, aunque vengan envueltas en nuevas variantes mediático-políticas de distinto signo.

Mario Rapoport
Economista e historiador
Investigador superior del Conicet

10Jun/090

COMISION DE MEDIOSAUDIOVISUALES EN CARTA ABIERTA

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Informa

 

Los sociólogos debaten sobre el proyecto de ley de servicios AudiovisualesEn el marco de las actividades previas al

Primer Congreso de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires a desarrollarse a partir de 1 de Julio en la ciudad de La Plata, el colegio de Sociólogos y la carrera de sociología de la UNSAM organizan una mesa redonda cuyo tema será:
Primer Congreso de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires a desarrollarse a partir de 1 de Julio en la ciudad de La Plata, el colegio de Sociólogos y la carrera de sociología de la UNSAM organizan una mesa redonda cuyo tema será:


"Los Sociólogos  ante  la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual"

 

El encuentro se realizará el miércoles 10 de junio a las 19 horas en el Teatro Tornavías ubicado dentro del Campus de Miguelete de la UNSAM, junto al edificio de Rectorado. La dirección es 25 de Mayo y Francia, San Martín.
En el panel estarán como expositores las autoridades del colegio la carrera de sociología de la Universidad nacional de San Martín , del colegio de Sociólogos de la provincia de Buenos Aires,  representantes de “Carta Abierta” y especialistas en medios.

Toda la Información sobre el Primer Congreso de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires  

Esperando hayan pasado un muy buen día del periodista les saludamos cordialmente.

Colegio de Sociologos de la Provincia de Buenos Aires  
Daniel Calabrese
contacto de prensa
011 49827047 . 011 1558413939

10Jun/090

GRAN ENCUENTRO DE LA CULTURA

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Más de seiscientos artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura

nos convocamos para un encuentro político cultural.

Serán oradores:

Carlos Heller y Néstor Kirchner

Abre el encuentro Ricardo Forster (Espacio Carta Abierta)

Lunes 15 de junio a las 17hs en el Paseo La Plaza, Sala Pablo Neruda,

Av. Corrientes 1660, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

8Jun/090

Carlos Heller: «El Estado tiene derecho a intervenir en las ganancias de las empresas»

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09:51

El candidato a diputado por el kirchnerismo porteño participa de la serie de entrevistas multimedia en la Redacción de Clarín.

 

"Yo no soy banquero. Decir que soy banquero es como afirmar que usted es dueño de un diario", avisará un par de veces Carlos Heller -presidente del Consejo de Administración del Banco Credicoop- a los periodistas de Clarín, a quienes ofreció una larga entrevista. "Hombre de izquierda", como se define, Heller mantiene desde hace años fluidos contactos con el sindicalismo de la CTA. Sin embargo, hoy es candidato a diputado por el kirchnerismo en el distrito porteño compartiendo la lista, entre otros con Julio Piumato, soldado de la CGT.¿Se arrepiente de algún voto a Presidente?

No, porque perdí siempre.

¿En 2003 votó a Kirchner?

Sí, voté a Kirchner.

¿Y en 2007?

Voté a Cristina.

Entonces no siempre perdió.

Me he hecho ganador en esta última etapa (risas).

En 2007, Heller rubricó una alianza con Miguel Bonasso y Aníbal Ibarra, de quienes ahora está políticamente lejos. "Yo estoy en el lugar al que ellos me invitaron a participar. Ellos se corrieron", sostuvo. Contó que Ibarra "planteaba algo así como que la cantidad de votos que se puede sacar en la Ciudad es inversamente proporcional a la cercanía con el gobierno nacional" y proponía "atraer a los desencantados de Carrió".

Como hombre "de izquierda", qué tan cómodo se siente Heller compartiendo el espacio político con un pragmático como el gobernador bonaerense. "Yo no dije que éste era un gobierno de izquierda. Scioli adhiere a la propuesta del gobierno nacional con las que yo estoy de acuerdo". Afirma: hará "una buena elección".

Disiente cuando se le plantea si disputará votos con Pino Solanas. "El voto de Pino no acompaña al gobierno", respondió. Dijo que lo admira como cineasta.

A juzgar por las últimas elecciones, ¿los Kirchner no entienden a los porteños o los porteños a los Kirchner?

El voto de los grandes centros urbanos es complejo. En España gobierna el Partido Socialista y en Madrid el Partido Popular. Lula tiene setenta y pico de imagen positiva pero pierde en San Pablo.

Dice que la oposición es "irresponsable" al amenazar con la posibilidad de fraude: "Están confirmando que las encuestas le dan claramente el triunfo a Kirchner en la Provincia y que va a ser muchos más amplio que lo que se preveía hace algunas semanas".

Heller, Kirchner relegó su proyecto de "transversalidad" y apostó al PJ como principal sostén.

Kirchner me ha dicho que sigue pensando en que vamos hacia la conformación de dos grandes espacios, uno de centroizquierda y otro centroderecha. Ese espacio de centroizquierda es lo que estamos construyendo en la Ciudad.

¿Es confiable el INDEC?

Por las razones que sean, la confianza del INDEC esta dañada.

¿El Credicoop usa el INDEC para hacer sus cálculos de negocios?

Sí, esa es la información más sólida que creemos que hay. Ningún instituto privado puede medir la pobreza en serio.

Heller dice que "los precios suben porque los formadores de precios los aumentan, no porque el INDEC mide mal. Los rubros fundamentales de la economía tienen cuatro o cinco empresas que son las formadoras de precios".

Está convencido de que durante el conflicto por las retenciones, se discutió algo que trascendía al campo. "Por eso una determinada cantidad de sectores se alineó con el campo. Si el Estado tiene o no derecho a intervenir en la capacidad de ganancia de las empresas o de los sectores. Yo creo que sí lo tiene". Heller cree que el gobierno se equivocó en no haber iniciado la discusión en el Parlamento.

Más sobre su pensamiento económico: "Todo el mundo habla de la distribución de la riqueza, pero distribuir supone mecanismos de apropiación de la renta para trasladar de un sector a otro. El impuesto es la herramienta que el sistema capitalista tiene para tratar de equilibrar un poco los desequilibrios sociales. La Argentina requiere una reforma impositiva profunda: Tenemos que gravar la renta financiera, la renta minera, el juego. Todo esto aspiro a discutir cuando sea diputado.

En los últimos seis años no se avanzó con esas propuestas.

Yo voy a ser diputado el 10 de diciembre. Hablar de un tema de reforma tributaria es muy complejo. En una sociedad que rechaza las retenciones móviles, ¿qué pasaría con una reforma impositiva?

¿Acuerda una mayor intervención del Estado en grandes empresas?

Sí, sí. Lo cual hay que decirlo en los términos en que lo digo. La Argentina no tiene un proyecto de Socialismo de siglo XXI. En los servicios públicos, la participación del Estado debería consolidarse y tal vez, ampliarse. Creo que este gobierno no tiene planes que tengan que ver con un desarrollo de un proceso de estatización de áreas productivas.

"No es cierto que el FMI flexibilizó algunas líneas de crédito", afirmó. "Es peor: antes venían y te decían que te prestaban si te comprometías a hacer determinadas cosas. Ahora te dicen que te prestan si hiciste las cosas que ellos creen que hay que hacer.

Cuando Kirchner pidió bajar la tasas, ¿las bajó el Creedicop?

No. El reclamo de Néstor Kichner está bien pero muestra la insuficiencia de instrumentos que tiene el Estado para lograr determinadas cosas. Es imposible pensar un sistema financiero que capte depósitos a 30 días y preste a 20 años