Comisión de Economía Carta abierta Buenos Aires

1Ene/130

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Una lección simple de historia económica
Por Alejandro Rofman

Recientemente viaje a Mendoza para participar en una Mesa Redonda sobre Desarrollo Económico y Procesos Regionales en la Argentina. Al término de mi actividad desarrollada en la ciudad de Rivadavia, me trasladé a San Rafael, más al sur, ciudad que no conocía para recorrerla durante tres días.
En el segundo de los días de mi estadía en esa pujante ciudad decidimos conocer el cañón o cajón del río Atuel en base a sugerencias de la Dirección de Turismo local. Así fue como contratamos un viaje en una excursión colectiva de todo el día, que contó con la presencia de un guía recibido en un terciario localizado en dicha aglomeración urbana y que nos suministró amplia y muy rica información a través de todo el viaje, de más de 8 horas de duración.
Este comentario se relaciona con el desarrollo histórico de las represas hidroeléctrica( cuatro en total) que se suceden en el recorrido del río citado mientras se desplaza en el fondo de un inmenso cañón, con muy elevadas paredes a ambos lados del curso de agua, lo que obliga a descender a varios cientos de metros desde el valle cercano, situado a menos de 100 km de San Rafael. Estas represas fueron construídas por Agua y Energía Eléctrica, valiosa empresa estatal privatizada en la década de los 90, desde 1948 a 1968.
Además del impresionante espectáculo visual de transitar por una carretera aledaña al río y visitar las cuatro represas, se destaca lo espectacular de la ingeniería del proceso de construcción y funcionamiento de las citadas plantas de generación eléctrica, que hoy proporcionan energía al sistema integrado nacional. Como resultas de la presencia de energía a bajo costo dos plantas industriales de aleación de minerales de hierro y de carbonato de calcio se pusieron en marcha en la década de los 50. Fueron inversiones de capital nacional, una de un grupo económico mendocino y la otra de una firma rosarina.
Las plantas ubicadas en la villa del Nihuil convocaron a partir de su instalación a varios cientos de trabajadores de las poblaciones vecinas, que atraídos por el trabajo de las industrias y con muy buena remuneración, se asentaron en las cercanías de las plantas de hidroelectricidad, a la vera del enorme lago de la primera de las represas, que cuenta con un importante desarrollo turístico. Ambas manufacturas proveían de insumos básicos para procesos industriales altamente demandados en la etapa de sustitución de importaciones iniciada en la década de los 30.
Cuando se cierra este ciclo, y más específicamente, hacia los 90, las dos fábricas dejan de funcionar, dejando sin trabajo a más de 500 trabajadores y creando una situación social muy crítica en la zona dada la imposibilidad de que se puedan ubicar en otras actividades a un contingente tan numerosos de obreros industriales
Como resultas del cambio de política económica a inicios de la década pasada, se vuelve a generar un espacio propicio para que las dos plantas manufactureras reanuden su actividad. Ello se concreta a fines de la década pasada con una de ellas, que exigió una generalizada modernización de su acervo tecnológico mientras que la otra está en vísperas de reiniciar su proceso de producción, reincorporando a gran parte de los trabajadores que perdieron su ocupación en la etapa neoliberal.
Este relato, a cargo del guía que puede haber cometido alguna imprecisión en las fechas de los principales acontecimientos descriptos pero que marcó muy claramente el contraste entre un período de política económica y otro , fue muy ilustrativo. Permitió reconstruir la historia económica argentina con dos ejemplos del devenir industrial nacional, su capacidad de ocupar centenares de trabajadores en el período de aliento a su desarrollo integral y su fuerte caída cuando la apertura externa y la reducción de la demanda interna generó el cierre de tan importantes fuentes de trabajo. En el momento en que nuevamente se puso en marcha en el país una política económica de aliento a la producción nacional, resurgieron con renovado ímpetu estos dos emprendimientos marcando, en esa región argentina, un renacer de las oportunidades laborales para quienes habían quedado cesantes en la nefasta etapa anterior.
De resultas de un viaje turístico a una zona donde el Estado nacional había realizado significativas inversiones en generación de energía barata en una zona inhóspita y de la mano de un guía sensible a la realidad social quienes participamos del viaje al cañón del Atuel pudimos aprender una valiosa lección de historia económica argentina . Este ejemplo limitado pero altamente representativo del transcurrir del último medio siglo de la Argentina mostró enseñanzas irrefutables. La presencia del estado construyendo obras de infraestructura en un escenario de muy complicada configuración y el aporte de empresarios nacionales para industrializar el país tuvo momentos exitosos y afrontó, por el contrario, una singular derrota cuando el proyecto de desarrollo inclusivo se abandonó. Luego, políticas olvidadas hasta el 2003 ,permitieron el renacer de la esperanza y la satisfacción de las necesidades de muchos habitantes de nuestro país , de la mano otra vez de un proyecto de desarrollo con inclusión social, que posibilitó la recuperación de la dignidad de muchos a través del trabajo.

6Mar/110

A doscientos años del asesinato de Mariano Moreno

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Moreno motor de ‘Nuestra gloriosa insurrección’ de Mayo y fundador de la Patria

Un artículo de Alberto Lapolla* 4 de marzo de 2011

Un revolucionario arrojado al mar

El 4 de marzo de 1811, luego de serle suministrada una altísima dosis de tartrato de amonio, cuarenta veces mayor que la estimada como dosis mortal (también es posible, como señala Pacho O’ Donnell (3), que fuera Arsénico, que produce ‘fuego en las entrañas’ y explica el decir de Saavedra: ‘hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego’) por el capitán inglés Bathurst Walte a cargo del navío británico Fame, el cadáver del Doctor Mariano Moreno, el ‘sabiecito del Sur’, como lo llamara Domingo French, el alma de la revolución, el fundador de nuestra Patria, el autor del Plan Revolucionario de Operaciones -tal vez el documento político más importante de la historia argentina y de la revolución continental- era arrojado al mar frente a las costas de Brasil envuelto en una bandera británica.

Moreno no sería el único asesinado por querer llevar la revolución a fondo; sus seguidores Bernardo de Monteagudo y Manuel Dorrego seguirán igual camino, tal como lo explica en su extraordinario libro sobe la Logia masónica de la revolución, el ensayista Raúl Prieto (6). Monteagudo, será asesinado en una calle de Lima, cuando acababa de elaborar el proyecto de Constitución Continental con el que Simón Bolívar pensaba organizar la Confederación Americana en el Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, idea resistida por todas las potencias imperiales de entonces (eran los tiempos de la Santa Alianza) y especialmente por las oligarquías locales que perderían así sus poderes coloniales. Moreno por su parte acababa, en noviembre de 1810, de elaborar el primer proyecto de Constitución para las Provincias del Sur, en una actitud claramente independentista resistida por Gran Bretaña, los saavedristas y demás representantes conservadores del interior. En el caso de Dorrego las similitudes son aun mayores, pues Moreno antes de ser derrocado, recibió dos cartas de Lord Strangford (jefe de la diplomacia británica para estas tierras, estacionado en la corte lusitana en Río de Janeiro), la segunda de noviembre de 1811, claramente amenazante, oponiéndose a la declaración de la independencia de España, que proponía y ejecutaba Don Mariano por su accionar y por medio de los ejércitos Libertadores de Castelli, Belgrano y el de la Banda Oriental. En la Banda Oriental Moreno recomendaría en el Plan de Operaciones darle el mando de la campaña a Artigas, dejando el mando de las tropas regulares a Rondeau, resolviendo genialmente por anticipado un conflicto que desangraría y derrotaría a la Revolución. Dorrego recibirá ya en 1828, un ultimátum de Lord Ponsomby (nuevo jefe de la diplomacia británica en esos años, creador del Uruguay independiente), intimándolo a entregar la Banda Oriental, cesar la guerra y firmar la paz con Brasil en los términos de Gran Bretaña. En ambos casos gran Bretaña se oponía a la construcción de una gran nación soberana de carácter americano. En 1811, ya Gran Bretaña y España eran aliados -lo eran desde 1808- y esa alianza la mantendrán durante todo el siglo XIX, razón por la cual si bien Gran Bretaña tenía interés en la independencia de estas regiones, más interés tenía en mantener bajo su control a la vieja potencia imperial española ahora caída, tal cual ocurre hoy en día, en sentido inverso, con los Estados Unidos y Gran Bretaña, razón por la cual no buscará conflictos con el caído león español a quien ayudará a liberarse de la ocupación napoleónica. La carta de Lord Strangford es lo suficientemente clara respecto de lo molesto que resultaba Moreno y el núcleo duro de la revolución (Castelli, Belgrano, Moreno y Rodríguez Peña) para Gran Bretaña: ‘Una declaración prematura de Independencia no haría más que cerrar la puerta a toda intervención amistosa de parte de Inglaterra mientras duren sus relaciones actuales con España... ¿Cómo podría ella (Inglaterra) atacar Montevideo que sostiene la que pretende ser la causa de Fernando VII? ¿Cómo podría entrar en hostilidades con Buenos Aires que así conserva el nombre y la autoridad del soberano?’[(Carta de L. Stangford a M. Moreno del 3-11-1810, citado por Varela G., op.cit, (1)] Es decir, lo que propone el Plan de Operaciones debe terminar y los ‘excesos’ de Castelli con su Ejército Libertador del Perú deben cesar, el poder de la Junta debe pasar a las moderadas manos de Saavedra, el Déan Funes, y las burguesías del interior, mucho mas cercanas al régimen colonial que de las ideas de Rousseau o Túpac Amaru, llevadas adelante por el núcleo duro de la Logia masónica que conducía la revolución, en relación de ocho a uno (el único no masón de la Junta era Saavedra). Gran Bretaña (como todos los imperios) no suele andarse con chiquitas cuando de eliminar adversarios se trata, por lo cual la vida de Moreno estaba claramente amenazada.

Presagios de muerte

Apenas Moreno había partido a su misión londinense, su mujer Guadalupe Cuenca, recibió una encomienda con prendas de luto, con un mensaje que decía ‘estimada señora, como se que va a ser viuda, me tomo la confianza de remitir estos artículos que pronto corresponderán a su estado’ (2) El famoso médico Juan Madera, declaró en 1813: ‘Estando en Oruro por el mes de marzo de 1811, le oyó exclamar al padre Azcurra dando gracias a Dios por la separación del doctor Moreno y como asegurando su muerte en los términos siguientes. “ya está embarcado y va a morir.’ (2) (nótese la buena información del cura, dado que Oruro se encuentra a una enorme distancia de Buenos Aires. AJL) Los acompañantes de Moreno en su lecho de muerte eran su hermano Manuel y Tomás Guido, joven miembro de la Logia revolucionaria que oficiaba de Secretario de Moreno. En Londres, Guido se encontraría con la Logia mirandina y los recién llegados de la Logia de Cádiz, José de San Martín y Carlos María de Alvear, con quienes organizaría el retorno al Plata, y la recuperación del gobierno porteño para la Revolución, cuestión que recién ocurriría el 8 de octubre de 1812, con la Revolución de la Logia Lautaro. Manuel Moreno viajaría a Estados Unidos donde estudiaría medicina, antes de volver a la Patria para ser el jefe del Partido Federal porteño junto a Manuel Dorrego. Guido, ya en 1813 y mucho más nítidamente en 1836, cuando su figura era considerada como la de un prócer de la Independencia y uno de los mejores amigos del Libertador San Martín, hablaría claramente ‘del asesinato del Doctor Moreno.’ Teniendo como enemigos a España, a Gran Bretaña, a la Iglesia, a los encomenderos, mineros (Saavedra era uno de ellos) y obrajeros esclavistas, proponiendo la ‘igualdad de las castas del Estado’ y la emancipación de los indios es casi lógico, que Moreno poseyera enemigos mortales que buscaran acabar cuanto antes con él. Moreno no era un político, a diferencia de Castelli y Belgrano, no tenía capacidad de negociación (Era más parecido al Che que a Fidel, por hacer una comparación grosera en términos actuales). Otro en su lugar habría buscado unirse al poderoso ejército de Castelli en el Norte y desde allí contraatacar, tal como lo expresara don Juan José antes de Huaqui, pero Moreno, seguramente golpeado por la derrota, eligió un camino que lo llevó a una muerte segura.

Moreno y la igualdad

Moreno, al igual que Castelli, Paso, Monteagudo, Gaspar Rodríguez de Francia, López Méndez, Rodríguez de Quiroga, Mariano Alejo Álvarez, Jaime de Zudáñez y otros revolucionarios continentales era un hijo de Chuquisaca y su Universidad de San Francisco Javier. Razón por la cual estaba atravesado por las mismas ideas redentoras y revolucionarias de todos sus discípulos posteriores a la expulsión de los jesuitas (reemplazados por los franciscanos) y la atroz represión contra Túpac Amaru. Todos ellos se sentían continuadores del Inka martirizado, conocían de cerca la atrocidad de la explotación del indio (ocho millones de indígenas muertos en las minas de Potosí entre 1550 y 1820) y más recientemente habían jurado venganza contra la bárbara matanza realizada por Goyeneche, Nieto y de Paula Sanz de 1809 contra los revolucionarios de Chuquisaca, La Paz y Quito. En última instancia la revolución de Mayo en Buenos Aires, era continuación de esas tres revoluciones derrotadas el año anterior. Es imposible entender a Moreno, su Plan de Operaciones y su rol central en la revolución, sino se tienen en cuenta estas coordenadas. Era más Tupamarista que jacobino, entendía que la Revolución era continental y no rioplatense, debía ser criolla e india a la vez, es decir, debía ser una revolución de la Independencia y de redención social, de claro carácter indiano (buscaría la igualdad y redención de las masas indígenas: las tres cuartas partes de la población). En eso estaba mancomunado con Castelli (mayor que él y jefe de la Logia), Belgrano y Nicolás Rodríguez Peña. No en vano su tesis doctoral versaría sobre la liberación de los indios (Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, y la manunsumisión de yanaconas y mitayos). Siguiendo el camino que había abierto Castelli diez años antes, Moreno trabajaba en el estudio de Esteban Gascón (otro masón revolucionario) en la defensa gratuita de indios pobres y abandonados.

El terror revolucionario y nuestra libertad

El terror revolucionario propuesto por Moreno en el Plan de Operaciones, debe ser entendido en esas coordenadas del enemigo a enfrentar y su accionar reciente en el Perú, el Alto Perú y el Paraguay. No se trata como sostiene J. P. Feinmann de que ‘el Plan de Operaciones termina en la Esma’(4) o como expresa Hernán Brienza, en el mismo sentido pero atenuado, respecto de que Moreno ‘es revolución y Terrorismo de Estado’.(5) En realidad la Esma y el Terrorismo de Estado, son derivados directos de la Inquisición, tal como lo afirmaran el general Camps y otros genocidas. Nadie puede pensar seriamente que Videla, Massera, Menéndez, Bussi, Saint Jean, y demás criminales, tengan algo que ver con Moreno o con Castelli. Por el contrario sí tienen mucho que ver con Torquemada, Hernandarias o Álzaga que se ufanaban de ‘aplicar tormentos a los infieles’, tal cual ellos mismos afirmaron. Es imposible pensar el contraterror propuesto por Moreno sin tomar en cuenta el brutal terror español al que debía enfrentar. Ignorarlo puede llevar a desbarrancar las conclusiones históricas. Del otro lado de la revolución no estaban las Carmelitas Descalzas sino el Imperio más sanguinario y cruel que había pisado la tierra y que acababa de dar muestras (en 1781 y en 1809) que no trepidaría en apelar al terror mas desenfrenado para aplastar cualquier intento revolucionario o independista. De allí que Moreno no proponga el terror contra cualquiera, sino contra el Imperio español y su atroz Inquisición católica. Cuando señala ‘o ellos o nosotros, o sus cabezas o las nuestras’ está hablando, como el mejor de los revolucionarios que entiende perfectamente las coordenadas donde está parado. Cuestión que no comprenderán Saavedra, el Deán Funes y Rivadavia cuando en 1811 pidan disculpas a España por medio de Elío (gobernador de Montevideo, fiel a la corona), buscando el perdón y la reconciliación y éste les contestara: ‘solo aceptaremos una rendición incondicional’ es decir, pagarían el 25 de Mayo de 1810 con sus cabezas. Allí les quedó claro que Moreno y Castelli habían tenido razón. Cuando Moreno habla del terror no está hablando de torturas, claro está, ni de desaparición de personas, ni de robo de bebés, sino del exterminio del enemigo alzado en armas, cuestión que quedará clara cuando en 1813 la Asamblea del año XIII, -clara continuadora de la obra de Moreno y Castelli, desgraciadamente abortada por la derrota de Napoleón en Europa- queme públicamente los instrumentos de tortura, o en el accionar de San Martín que no dudó en fusilar cuanto debía fusilar, pero en cada ciudad que liberaba destruía en primer lugar los edificios de la Inquisición. Fue gracias al terror revolucionario propuesto por Moreno y ejecutado por Castelli, Belgrano, French y otros, que el territorio del Plata desde Buenos Aires a Tucumán no volvería a caer en manos españolas, como ocurriría con el resto de América. Cuando 1816 se reúna el Congreso de Tucumán para proclamar la Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, el único territorio libre de América sería el comprendido entre Buenos Aires hasta Tucumán, incluyendo partes de la Banda Oriental. Chile, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, el Alto Perú (Bolivia), México y Guatemala habían sido reconquistadas por el opresor hispano, que descargaba sobre nuestros hermanos el terror más desenfrenado. El terror español obligaría a Bolívar a declarar ‘la guerra a muerte’ al invasor, cuestión a la que Moreno se había anticipado pegando el primer golpe. Este hecho no menor, de ser el único territorio libre de la opresión hispano-católica se lo debemos al terror revolucionario de Moreno y Castelli. Sin los fusilamientos realizados por Castelli de Liners y demás contrarrevolucionarios de Córdoba en Cabeza de Tigre. Sin los fusilamientos de De Paula Sanz -uno de los asesinos de los revolucionarios de La Paz, genocida de indios y el mayor terrateniente del Alto Perú- (sería un equivalente de fusilar a Videla Martínez de Hoz, Cavallo y Menéndez en los días que corren), Nieto y Córdova en Potosí, también realizados por Castelli. Sin la expulsión, sin aviso previo, del ex Virrey Cisneros, la Real Audiencia a las Islas Canarias sin escalas, también ejecutados por Castelli y French. Sin la rara muerte del obispo Lué; sin el destierro de todos los españoles ricos y enemigos de la causa, la Revolución habría sido derrotada, con mucha más razón luego de la caída de Moreno y la traición a Castelli en Huaqui. A ellos debemos el enorme papel jugado por nuestros hombres y nuestras armas en la libertad de América. Sin ese terror revolucionario las condiciones de la obtención de nuestra libertad habrían sido muchísimo más duras y terribles, tal como debieron soportar nuestros hermanos mexicanos, altoperuanos, peruanos, chilenos y grancolombianos.

El Plan de Operaciones y la fundación del capitalismo de Estado

Pese a las mentiras de las historias mitrista y rosista, Moreno pasará a la historia, no por ser periodista, lo cual es casi una afrenta, sino por ser el autor del Plan Revolucionario de Operaciones, primer documento de la historia en la cual un jefe revolucionario expresa claramente que el Estado debe ocupar el lugar de la burguesía nacional ausente. Como muy bien señala Prieto en su provocadora obra (6) es en el Plan de Operaciones y su intento de aplicación donde deben buscarse las razones de los asesinatos de Moreno, Monteagudo y Dorrego. ¿Que decía ese Plan tan peligroso, que Mitre hábilmente extravió? Si bien en las condiciones de 1810, el libre comercio era indispensable para el desarrollo económico de las Provincias Unidas, rompiendo el asfixiante monopolio español -cuestión absolutamente imprescindible en las condiciones económicas de 1810-, que ahogaba el crecimiento económico, en particular desde que España había dejado de existir como economía marítima. Pese a esto, sin embargo, la Revolución, tal cual lo expresa el Plan de Moreno es concebida como fuertemente proteccionista y estatista. Al punto que en diciembre de 1810 Moreno prohibiría la salida de metálico de Buenos Aires y en 1812 Juan José Paso señalaría ‘los daños que el libre comercio sin control estaba produciendo sobre la economía platense’. El tema es que la situación se complicaría luego de la pérdida de Potosí, siendo que los únicos ingresos posibles, serían los correspondientes a los de la Aduana, y la fiereza de este hecho económico no puede ser negado. El Plan promueve la idea de un Estado fuerte, autónomo y soberano dada la ausencia de burguesía industrial en nuestras tierras. De allí que Moreno propicie un Estado que desarrolle la industria, la navegación propia (no la tendremos hasta 1944), la agricultura, la minería estatal y hasta una compañía de seguros. Propiciando la expropiación de los mineros más ricos del alto Perú para desarrollar el país y la industria nacional! En sus palabras: ‘las medidas a adoptar consistían en expropiar quinientos o seiscientos millones de pesos en poder de cinco o seis mil individuos, expropiación que beneficiaría a ochenta o cien mil habitantes. Esa enorme suma de dinero en manos de una minoría, “no puede dar el fruto ni fomento de un estado, que darían puestos en diferentes giros en el medio de un centro facilitando fábricas, ingenios, aumento de la agricultura, etc.(...) En esta virtud, luego de hacerse entender más claramente mi proyecto, se verá que una cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el centro del estado para la fomentación de las artes, agricultura, navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso, instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de aquellas manufacturas que siendo como un vicio corrompido, son de un lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan; pero como esta materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben adoptarse para el aumento de los fondos públicos’.(9) (...) Moreno encara el problema básico de la Revolución: poner en movimiento y transformar en generadoras de trabajo, bienestar general y riqueza colectiva las cuantiosas fortunas atesoradas por la minoría de monopolistas y usureros. De este modo la agricultura, la manufactura y la navegación podrían desarrollarse y el país se independizaría del comercio extranjero.’ De tal forma sería Moreno el primer jefe de las revoluciones burguesas en hablar de expropiación de la propiedad, tarea aun pendiente para el conjunto de Indoamérica. Pero Moreno señaló algunas cosas más en el Plan, que lo hacían harto peligroso, propuso la insurrección de todo el Sur del Brasil esclavizado hasta ‘el Janeiro’ para constituir una nación de carácter americano, no para el mundo provinciano de nuestras naciones balcanizadas. El Plan reitera continuamente la idea de construir un continente (no una Argentina) libre, independiente y laborioso. Será Casetlli en mayo de 1811, quien lo exprese ante las sagradas ruinas de Tiwanako: ‘Toda la América española no formará en adelante sino una numerosa familia que por medios de la fraternidad pueda igualar a las respetadas naciones del mundo antiguo.(...) Preveo que allanado el camino de Lima, no hay motivo para que todo el Santa Fe de Bogotá no se una y pretenda que con los tres y Chile, formen una asociación y cortes generales para forjar las normas de su gobierno.’(2) Como si esto fuera poco, Moreno, como un genial estadista, promueve en el Plan buscar el acuerdo con Gran Bretaña, pero al mismo tiempo advierte sobre el peligro de la dominación extranjera. ‘El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámosle enhorabuena, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosles los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas, pero miremos sus consejos con la mayor reserva y no incurramos en el error de aquellos pueblos inocentes que se dejaron envolver en cadenas, en medio del embelesamiento que les habían producido los chiches y abalorios.’(8) Señala la necesidad de cuidarse de aquellos que ‘fingiéndose amigos, afectaron el comercio para entrar vendiendo y luego salir mandando’. (8) Para ser más intolerable aun, Moreno plantea en el Plan que el mejor gobierno es aquel que responde a la mayoría de la población y hace feliz a la misma. Si pensamos que la primera elección democrática en nuestro país será recién en 1916 (elección por los varones de Hipólito Irigoyen, sin voto femenino), podemos entender a qué fuerzas siniestras y antidemocráticas enfrentaban los hombres de Mayo expresados por Moreno. Está claro que el Plan no podía ser tolerado por las fuerzas contra las que estaba orientado. Contra él se alzará la alianza del ala derecha del partido de la Independencia (Saavedra, Deán Funes, Martín Rodríguez, Rivadavia, Viamonte) con el partido Godo (Tagle, Rosas, Álzaga y los terratenientes, mineros, obrajeros y esclavistas en general). Alianza que será funesta para la marcha de la Revolución, logrando destruir uno a uno a Moreno, a Castelli, a Belgrano, a Artigas, a San Martín, a Güemes, a Sucre, a Dorrego y finalmente al mismísimo Bolívar. De tal forma la vieja aristocracia española con sede en América seguiría siendo la dueña de las tierras, de las masas indias, de los esclavos, de los recursos y del destino americano, imponiendo la balcanización de la Patria Grande para poder seguir disfrutando de su renta colonial aliada a cualquiera de los imperios dominantes del mundo, fueran estos España, Gran Bretaña o los Estados Unidos.

El plan y la revolución continental

Por último, la dimensión teórica mundial de Moreno y su Plan no puede ser subsumida en los relatos menores y provincianos de Mitre, López o el Revisionismo hispano-católico. El intelectual boliviano, Andrés Solís Rada explicó con claridad la magnitud anticipatoria del Plan y por lo tanto la originalidad de la Revolución en la América Española. ‘La profundidad y vigencia de la Revolución de mayo están marcadas por el “Plan de Operaciones”, escrito por Mariano Moreno entre el 17 de julio y el 30 de agosto de 1810, por encargo de la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires, en el que puso los cimientos del capitalismo de Estado para la América indo mestiza. Su genialidad hizo que precediera en 31 años a la clásica obra “Sistema Nacional de Economía Política”, de 1841, de Federico List, la cual demuestra que la emergencia de las grandes potencias, Inglaterra, la primera de ellas, se basó en el proteccionismo y no en el libre comercio, predicado por Adam Smith. El “Plan de Operaciones” fue escrito 59 años antes de la famosa carta de Marx a Engels, de 29 de noviembre de 1869, en la que advierte que la liberación de Irlanda del imperio británico no será obra del proletariado inglés, como se infería del “Manifiesto Comunista”, sino de la lucha de liberación nacional de los irlandeses. El “Plan de Operaciones” fue redactado 111 años antes que Lenin dejara establecido, en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista, de 1921, que la contradicción fundamental en las colonias y semicolonias opera entre naciones opresoras y naciones oprimidas. En estos últimos 200 años, ningún pueblo se ha zafado de la opresión colonial o imperialista o ha debilitado su sumisión sino a través de Estados nacionales que avanzaron en procesos liberadores. Así ocurrió en el México de Lázaro Cárdenas, en la Turquía de Kemal Ataturk, en la India de Mahatma Ghandi, en la Indonesia de Sukarno, en la China de Mao, en el Vietnam de Ho Chi Minh, en la Yugoslavia de Tito, en la Cuba de Castro, en la Bolivia de Paz Estensoro, en la Argentina de Perón o en la Sudáfrica de Mandela. Los Estados nacionales se abrieron paso, principalmente en el viejo continente, enfrentando a fuerzas feudales que impedían su nacimiento. En las colonias y semicolonias, la lucha por similar objetivo enfrenta a imperialismos que ahogan sus esfuerzos.’ (7) El Plan de Moreno, es así, el sueño incumplido de la unidad continental, de la construcción de una gran nación americana y de la redención de las masas indias, mestizas y negras, tarea que nos queda por realizar a cada generación de americanos que se precie, tarea que parece más cerca en este nuevo tiempo continental que transitamos. De tal forma, y para no seguir asesinándolo, Moreno debe ser ubicado en el sitial que le corresponde como ideólogo, motor y alma de la Revolución. Sería bueno para comenzar, en los tiempos bicentenarios que corren, que su estatua -junto a la de Castelli- sea llevada a la Plaza de Mayo para ubicarla junto a la de Belgrano, pues a ellos debemos la Patria y que su recuerdo recupere su verdadero rol histórico lejos del día del periodista.

(1) Varela Gustavo en prólogo de Moreno Mariano, Plan de Operaciones y otros escritos, Terramar, 2007, BsAs.

(2) Pigna Felipe, Los Mitos de la historia argentina, Tomo I, Norma 2004

(3) O’ Donnell Pacho, El Águila Guerrera, Sudamericana,1998

(4) Lo sostiene en su obra Filosofía y Nación y en otros escritos

(5) Tiempo Argentino, 4-3-2011

(6) Prieto Raúl Miguel, El Informe Látomo, Narrativa, 2008

(7) Soliz Rada Andrés, Homenaje al bicentenario de la Revolución del 25 de mayo de 1810. Mariano Moreno y el capitalismo de estado, Rebelión. Org, mayo de 2010

(8) Citado por Galasso Norberto, Tiempo Argentino, 4-3-2011

(9) Moreno Mariano, Plan Revolucionario de Operaciones, Plus Ultra, 1993

*Ingeniero Agrónomo, Historiador, director del Instituto de Formación de la CMP

22Abr/100

Hacia la configuración de un nuevo orden mundial

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Por Roberto Feletti* 

Capital Federal ( publicado en Crítica Digital) El cierre del proceso de capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuyo principio de acuerdo comenzó a estructurarse en la última Asamblea de Gobernadores realizada en Cancún en el mes de marzo, promueve la reflexión sobre el rumbo que tiende a adoptar el multilateralismo financiero y crediticio para el desarrollo, después del desencadenamiento de la crisis internacional.

Al considerar el tema no podemos soslayar el intento de Europa y los Estados Unidos de restituir al Fondo Monetario Internacional (FMI) su rol de celador del equilibrio económico global.

Las discusiones que se desarrollan en el seno del G20 reflejan esta tendencia. Existe una pretensión de que el FMI comience a reunir información sobre los equilibrios del sector externo de los países integrantes, con el objetivo de diseñar un balance global que les permita a los países desarrollados, esencialmente a EEUU, restablecer el orden en su balance de pagos. Esto revela que no encuentran mecanismos, como en el pasado, para transferir su crisis al resto del mundo.

Estas dificultades se verifican en dos aspectos:

•El límite para devaluar su moneda, sin el riesgo que deje de ser reserva internacional. La acumulación de reservas internacionales en dólares por parte de los países emergentes, impide que EEUU administre esa liquidez y la depreciación de su moneda conforme a sus necesidades de equilibrio macroeconómico. No es casual que Olivier Blanchard (Economista en Jefe del FMI) se pronunciara sobre la inconveniencia para los países emergentes de acumular reservas en sus bancos centrales. Tampoco que estos últimos hayan abierto un debate sobre la necesidad de poner en valor esas reservas acumuladas en exceso, adquiriendo activos y/o cancelando pasivos.

•La recesión interna y la abundancia de fondos sin aplicación real. Esto impide una suba de la tasa de interés en los países centrales y un posterior “vuelo a la calidad” de la liquidez internacional.

Este es el cuadro de situación que impulsa el renovado vigor del FMI como gendarme económico mundial, en busca de un diseño que restablezca el viejo orden. Nada es nuevo en el viejo Fondo. Quienes imaginaban un reverdecer de los acuerdos de Bretton Woods, e inclusive aconsejaban financiarse con sus recursos, paulatinamente se resignan ante la evidencia de que las recetas continúan siendo las mismas, sólo que hoy encuentran más dificultades para ser aplicadas.

Esta tendencia se traslada a los organismos multilaterales de crédito para el desarrollo, principalmente al Banco Mundial (BM) y al BID.

El BM se encuentra surcado por un fuerte debate sobre “voz y representación”. Si bien los consensos del G20 definieron que los países en desarrollo y en transición debían acrecentar su participación en las decisiones del Banco dado su rol de prestatarios y el peso específico de sus economías (esencialmente Brasil, Rusia, China e India), la realidad evidencia que su capitalización no va a reflejar un mayor peso específico de los países de ingresos medios - excepto en el caso de Brasil y China- sino que, por el contrario, el incremento de capital refuerza la capacidad de los países desarrollados para orientar los criterios de asignación crediticia del Banco.

Estos mínimos cambios en la “voz y representación” a favor de los países en desarrollo, se contrarrestan con un encarecimiento del crédito para inversión. La promoción de esquemas de ayuda subsidiada a los países de ingresos más bajos y de proyectos que mitiguen los impactos ambientales y de cambio climático, relegan la importancia de fondos para inversión en infraestructura para el desarrollo. Además, se da por sentado una pérdida del peso relativo global del Banco, pues esta capitalización apenas restablece los niveles de oferta crediticia previos a la crisis.

En el caso del BID, el aumento de capital reflejado en el aporte de los EEUU tiende a ser exiguo para las necesidades de la región. Pero lo más novedoso es el intento de limitar el otorgamiento de los créditos de inversión para el desarrollo al cumplimiento de salvaguardas de sustentabilidad macroeconómica y medioambientales, hasta ahora inexistentes en los cincuenta años de vigencia de la institución. En lo atinente a la sustentabilidad macroeconómica, hubo un clara tentativa de introducir el monitoreo del FMI en los países tomadores de créditos para el desarrollo.

La incertidumbre sobre el rumbo que pueda adoptar el sistema monetario internacional en los próximos años, sumado a las presiones que instalan los países desarrollados para cerrar sus brechas, obligan a un fuerte replanteo de la posición de aquellos que se encuentran en desarrollo para no ser actores pasivos de soluciones que no les favorecen.

La importancia de la región en el rediseño poscrisis.En esa dirección, las naciones suramericanas nucleadas en la UNASUR, han comenzado desde 2005 rondas de discusión tendientes a configurar una arquitectura financiera para la región, que consolide la solvencia externa y autonomice a Suramérica de la volatilidad de los mercados internacionales.

Todavía estas iniciativas se encuentran en etapa de deliberación y, en algunos casos, con principio de ejecución, pero dan cuenta de que la crisis financiera internacional, entre otros efectos, ha generado las condiciones para pujar por una distribución más equitativa del poder en el nuevo orden mundial, rechazando aquella que históricamente tensionó a la región a procesos de pobreza, desigualdad y dependencia.

La revisión de las instituciones de integración regional centradas en la multilateralidad de pagos -como el convenio ALADI-, o la multilateralidad de crédito - como es el caso del BID-, exige la recreación de instituciones para la integración que puedan hacerse cargo de las necesidades de financiamiento para el desarrollo y de la coordinación del uso de reservas.

Iniciativas como el Banco del Sur, la capitalización de la CAF -y su extensión a Suramérica-, y la ampliación del sistema de uso de la moneda local para el intercambio intraregional, son decisiones que reflejan esta vocación continental.

La región se encuentra ante la oportunidad histórica de profundizar este camino, para no ser prisionera de un rediseño monetario y financiero internacional, que la vuelva a insertar pasivamente en los flujos de capital con las consecuencias por todos conocidas.

Suramérica ha alcanzado en la primera década del siglo equilibrios externos que le permiten pensar políticas públicas autónomas y regionales. Su afianzamiento depende de la capacidad de influir como bloque en el rediseño poscrisis. La Unasur es la herramienta para este objetivo.

* Viceministro de Economía.